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Adenda a la Argumentación

Existe una equivocación en el mundo de la argumentación que ha sido adoptada por los cristianos al imitar el método secular. Este método tiene que ser corregido para evitar el uso erróneo del motivo, propósito, objetivo, manierismo, actitud y conclusión de un argumento.

 

Cualquier persona puede presentar una opinión sobre un tema, pero no significa que sea igual que argumentar un argumento de manera profesional. Tampoco significa que personalmente se ha hecho una adecuada investigación de los hechos para formular, presentar y defender el argumento.

 

Por lo tanto, sería útil tener una idea de lo que es y lo que no es un buen argumento, y del criterio que se requiere de la persona que asume la responsabilidad de preparar, presentar, y defender el argumento. No es verdad que el mejor que presente su argumento tenga algo que ganar, el dramatismo no garantiza que las premisas de un argumento tengan sentido, esto es solo un mito, y es el método secular preferido para obstaculizar la verdad por medios engañosos, tácticas, inmorales, trucos,  humo y espejos, etc.

 

El cristiano no tiene nada que ver con ganar algo, sino que debe siempre presentar la verdad de la manera más controlada y más simple para que otras personas puedan seguir la cadena de pensamiento de las premisas para que pueda comprender la conclusión. Al entender la evidencia del argumento, la persona se convence por si misma cuando esté preparada a confrontar y aceptar la verdad.

 

Muchas personas solo repiten los argumentos de otros sin evaluarlos, por ejemplo es notable que durante un encuentro entre un ateo y cristiano, ambos solo repitan lo que han aprendido de maestros o mentores sin haber evaluado en profundo lo que han aprendido, y como loros, ambos repiten lo mismo, aunque ninguno de los argumentos en disensión tengan sentido.

 

No digo que es inusual adaptar un argumento de otra persona y repetir los puntos lógicos, porque ese es el propósito del ministerio ApoLogos, lo que quiero enfatizar es la falta de evaluación del argumento, para asegurar que se conoce bien el argumento y lo ha practicado, para confiar que es un buen argumento y que tendrá sentido al intentar de presentarlo de forma personal, con la habilidad individual que tenga la persona.

 

En el artículo “Navegación y Control de Argumentos” se explica el criterio de un buen argumento, y es un artículo que provee una guía básica de la argumentación.  Encontraran que un buen argumento se distingue por tener las siguientes características:

 

a. Un argumento debe ser lógicamente válido. La conclusión debe fluir  

    naturalmente de las premisas de acuerdo con los principios de      lógica.

b.  El argumento debe tener premisas ciertas, de donde se infiere la      conclusión.

c.  Las premisas deben ser más plausibles que los puntos contrarios que      se oponen o intentan presentar una negación, y las premisas deben      demostrar buena razón para pensar que son ciertas.

d.  El argumento debe tener poder y profundidad de explicación.

 

En esta adenda explicare las otras cosas necesarias para asegurar que el argumento sea comprensible y profesional.

 

1. Preparación – Para formular un buen argumento, es necesario formularlo a su    manera y ponerle el toque personal que distingue su estilo de presentación, todos tenemos nuestro estilo. El argumento se debe evaluar y analizar lo más profundo posible y las premisas deben ser bien estudiadas, y toda posible contradicción debe ser anticipada. Es como preparar un caso antes de ir a la corte. En mi experiencia he notado que muchas premisas de los argumentos a favor de la existencia de Dios son rechazados o ignorados sin una razón justa, y se le debe preguntar a la persona que se opone “por qué” son rechazados o ignorados, ya que la conclusión final depende de estas premisas.

2. Presentación – La presentación trata con la articulación del argumento, y debe concentrar en los hechos y la evidencia, y con el camino más fácil para el entendimiento y comprensión de la persona en oposición. Convencer y cambiar la mente no es el objetivo inmediato, ya que solo la persona decide si está preparada para aceptar las premisas y la conclusión que se opone a su manera de pensar. Por lo tanto, es preferible concentrar en una buena presentación de los hechos y la evidencia, el cambio de mente es el objetivo final y queda de parte del individuo.

3. Defensa – La defensa de un argumento tiene que ver con nuestras repuestas, y los primeros dos puntos anteriores de preparación y presentación, estos ayudaran para que el argumento se defienda de forma profesional. Sin práctica, solo resultara lo mismo de siempre, y sin algún progreso en la preparación, la presentación o en la actitud del cristiano que defiende su argumento. Se debe anticipar las preguntas y los desacuerdos de las premisas y la conclusión, y tratar cada una de estas con la adecuada tranquilidad posible, sin permitir que se apodere la frustración. El cristiano ya está salvo, por lo tanto debe defender su caso con toda la tranquilidad que nos provee Cristo. El que pierde es el que rechaza la salvación, no el cristiano que intenta ayudar a un no-creyente o a alguien enredado en una religión falsa.

Es imposible obligar a una persona a pensar de la misma manera o que acepte los puntos importantes de un argumento a la fuerza. El argumentador cristiano solo discute sus puntos para iluminar, enseñar, educar, exponer e ilustrar cosas que posiblemente no han sido consideradas. Un argumento profesional no es una lucha crítica reñida por la supremacía, ni una competencia para decidir quién es más inteligente, esta es la manera secular que debemos evitar.

La mayoría de personas que defienden sus posiciones no tienen idea de lo que es un buen argumento, y piensan de inmediato en una confrontación, una discusión, una pelea mental, y por esto han perdido muchas amistades. En mis encuentros con ateos, mi frase favorita es:

“No me interesa si crees lo que digo o no, lo que me interesa es que sepas que esta evidencia que trato de compartir contigo existe y es verificable, y al no estar al día, y por causa de ignorarla intencionalmente, nunca conocerás los puntos que están en desacuerdo con lo que tú crees es la verdad.”

Por lo tanto, debemos mejorar y progresar en nuestra “entrega” de los buenos argumentos que existen en defensa de la fe cristiana, y no preocuparnos tanto en la “aceptación”. Si se puede transformar la mente, bien, y si no también, ya que nuestro trabajo es exponer y si es posible, tratar de remover los obstáculos y barreras que impiden una futura continuación de lo más importante, el evangelio bíblico.

Si argumentamos con mala preparación, y presentamos con una actitud poco profesional, podemos cerrar las puertas para continuar con otro encuentro o una conversación interesante en el futuro. Muchos se han arrepentido de la manera en que han presentado sus puntos de vista y quisieran rescatar las palabras que han salido de su boca, o por lo menos tener otra oportunidad con una diferente presentación. Recomiendo que no seamos los que deciden quién es el que está en lo correcto, ya usted sabe por fe que un buen argumento a favor de Dios es la mejor opción, pero los creyentes no lo saben.

 

Así que es mejor dejar que ellos decidan y si creen estar en lo correcto, déjalos y continúe su labor para Dios, ya que usted hizo lo mejor posible en presentar su argumento de manera profesional y con la misma calma que nos demuestra Jesús. Si se salva un alma, le damos la gloria a Dios, ya que Él es quien gana algo, y nosotros solo continuamos fiel en la comisión que Él nos ha entregado.

 

 

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