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Amor y Simulaciones

En la película “Forrest Gump”, el personaje interpretado por Tom Hanks dijo:

Yo sé lo que es el amor”, y aunque supuestamente el personaje tenía una disfunción mental, no se puede negar que tenía idea de alguna versión del amor.

 

Parece que solo relacionamos el amor con sentimientos y emociones y así es como tendemos a describir lo que es el amor. Describimos lo que individualmente sabemos, pero si le preguntamos a 100 personas que describan lo que es el amor, lo más probable es obtener 99 respuestas diferentes. Muy pocas personas a quien yo le he preguntado podían dar un significado estándar del amor, y aparenta que cada persona tiene su propia versión de lo que significa amor.

 

El amor es un abstracto que sentimos pero no podemos tocar, pero si todos tenemos nuestra propia versión, también debe ser variable, o quizás hay diferente niveles de amor. Algunos usan la palabra amor de forma superficial y describen su amor al fútbol, a sus celulares y computadoras, otros aman a su mamá o al helado de chocolate. Algunos aman el dinero, otros aman el poder, mientras hay quienes prefieren amar la fama.

 

CS Lewis, un hombre mucho más sabio que yo y Forrest Gump juntos, dijo que no es que nos amamos a nosotros mismos porque estamos enamorados de sí mismo, sino que nos amamos a si mismo porque deseamos todo lo que es bueno para nosotros. Por lo tanto, un criterio básico del amor es desear el bien a alguien. Siendo así, le debemos desear a otros lo que nosotros mismos deseamos, tal como un buen empleo, una buena educación, una buena casa, un buen coche, buena salud, etc., igualmente, y más importante que todo, le deseamos la salvación.

 

Aprendí de su libro “Mere Christianity” (Mera Cristianidad) lo que por muchos años nadie me pudo explicar. El mandato de Jesús aparenta ser básico y simple, pero genero algunas preguntas y a menudo les preguntaba a mis pastores y líderes ¿por qué debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos?

 

El Sr. Lewis escribió que no es que la persona se ama a si mismo porque está enamorada de sí mismo, a pesar de que no tengo alguna duda que existen personas que pueden admirarse en el espejo todo el día como si lo estuvieran. Lewis dice que el mandamiento bíblico de amar a Dios y al prójimo (Mar 12:30,31) se practica de la misma manera en cual nos amamos a sí mismo, debemos amar a nuestro prójimo al desearle lo que nosotros deseamos.

 

Este bienestar que le deseamos al prójimo debe correlacionar con las cosas que deseamos. Este simple acto cambiaria muchas actitudes en este mundo, y envolvería al planeta como una onda expansiva de pensamientos positivos. Aunque cada persona no haga nada físicamente, sólo desear de forma sincera y de corazón el bienestar a otros sería el primer paso.

 

Por desgracia, los seres humanos tenemos un instinto natural que se enfoca en pensar en nosotros mismos antes que otros. Hay un factor de naturaleza caída relacionada con nuestro egoísmo y egocentrismo, pero también hay otro factor que interviene, uno que muy pocos han identificado y emerge con el simple acto de estar conscientes de nuestra existencia en esta realidad, estamos conscientes de “ser”.

 

El sentido y la conciencia de nuestra existencia, se activa al instante de estar consciente de que existimos, y solo esto es suficiente para que cualquier “ser” piense, enfoque y centralice su esfuerzo en la auto gratificación. El satisfacerse a sí mismo primero es un acto inicial automático. Incluso los seres angélicos caídos fueron egocéntricos, y si observamos el instinto natural de existencia de un bebé, veremos que por instinto se enfoca totalmente en sobrevivir y de físicamente obtener lo que desea en el momento para satisfacer sus necesidades básicas.

 

Por su puesto que un bebe necesita atraer la atención de otros a su alrededor por medio de llantos, pero estos otros aún no están en su núcleo de deseos, ya que él bebe aún no está capacitado para estar consciente de las necesidades de otros. Lo importante notar es que desde que entra a este mundo, un bebe solo se concentra por intuición innata en sí mismo primero y solo luego aprende a compartir. Si se juntan dos bebes con un solo juguete o una galletita, se forma la tercera guerra mundial de gritos y llantos.

 

Esta conciencia de “ser” nos impide enfocar fuera de nosotros mismos y engendra algo aún más perjudicial. Y es el deseo de “competir” con el fin de ser mejor que otra persona en cualquier cosa. Esto es lo que llamamos el orgullo, y el orgullo lleva dos características especiales.

 

1. Está en contraste con la humildad.

2. Es un tipo de auto discrepancia no perceptible por la persona, siendo que la  

    persona que sufre de orgullo no se da cuenta que existe en su interior, mientras  

    otros a su alrededor lo notan.

 

Se hace más fácil amar lo que es nuestro y envidiar a lo que le pertenece a otro. También parece ser un impulso inconsciente querer más de lo que ya tenemos. Muy pocos millonarios detienen su satisfacción con su primer millón, aquellos con un gusto hacia el poder nunca parecen tener suficiente y muchos en el mundo que quieren ser famosos y notables, nunca abastecen su sed. Nunca es suficiente y según aumentan sus deseos, también lo hace su círculo vicioso.

 

Podemos identificar muchas versiones y definiciones de tipos de amor verdadero (eros, filos, agape, etc.). Pero en el mundo se usa la misma palabra para describir un amor hipócrita, un amor falso, un cuasi-amor, o un amor vacío que el egoísta y egocéntrico tiende a almacenar para sí mismo, sobre todo por no querer compartir el bien con los demás.

 

Para mí, el conocimiento que obtuve de C.S. Lewis también añade algo de sentido común a la doctrina de la Trinidad, ya que explica claramente por qué un Dios perfecto sin necesidad alguna, tenía que tener a alguien para amar antes de la creación de los seres angélicos o la humanidad, sobre todo si Dios es amor (1Jn 4, 8). No tener a quien amar significaría que tendría una necesidad, y un Dios perfecto y total no necesita nada, porque si necesitara algo, no fuera perfecto y total. No tiene sentido pensar que un Dios que sea amor por Su propia naturaleza no tenga a nadie a quien amar, por lo tanto este es un punto valido a favor de la Trinidad. (Vea “La Necesidad de un Dios Trino”)

 

Le agradezco muchos a CS Lewis por proporcionar una explicación tan sencilla de lo que es el primer paso del amor, que comienza con extender el bien a otros,  e extender más allá del deseo personal y sin condición. También por establecer el simple hecho de que nosotros como seres humanos siempre debemos estar atentos, ya que el orgullo es siempre competitivo, pero cuando no hay razón para competir, tampoco hay necesidad para el orgullo.

 

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