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Análisis Teórico

Cuando hablamos de una filosofía personal de algún tema en particular, por ejemplo, la vida, la música, la educación, ciencia, etc., hablamos de nuestras ideas y nuestras ideas vienen de nuestros pensamientos. Una filosofía personal surge de las más básicas creencias, conceptos y actitudes de un individuo o de un grupo.

 

Cuando hablamos de una hipótesis, hablamos sobre una suposición de algo que podría, o no, ser posible. En este sentido, la hipótesis es una idea, o un supuesto, a partir del cual nos preguntamos el porqué de una cosa, bien sea un fenómeno, un hecho o un proceso.

 

Cuando hablamos de una teoría, hablamos de un sistema lógico deductivo constituido por un conjunto de hipótesis, un campo de aplicación de lo que trata la teoría, el conjunto de cosas que explica y algunas reglas que permitan extraer consecuencias de las hipótesis de la teoría.

 

Por lo tanto, existen diferentes tipos de pensamientos, ideas, filosofías, hipótesis y teorías, y en este artículo voy a enfocar solamente en un tipo de teoría, la teoría científica. La teoría científica es un tipo de teoría específica, sujeta al método científico que consiste de los siguientes pasos:

 

1. Formular preguntas sobre un fenómeno natural.

2. Hacer observaciones del fenómeno.

3. Construir una hipótesis que explica el fenómeno.

4. Predecir una consecuencia lógica de la hipótesis.

5. Probar la predicción a través de la experimentación.

6. Repetir los experimentos para asegurar los mismos resultados.

7. Falsificar el experimento exitoso para descartar toda otra posible     causa. (*Esto es similar a un proceso de eliminación por prueba).  

8. Llegar una conclusión de toda la data acumulada por todos los      experimentos.

 

Pueden notar que la teoría científica es sometida a un alto nivel de evaluación de cada paso del método científico, de la formulación inquisitiva, la observación del fenómeno, la construcción de la hipótesis, la predicción de consecuencias, la, poner a prueba la predicción por medio de la experimentación, la repetición de experimentos, la falsificación de experimentos y finalmente la conclusión de la teoría en su totalidad.

 

Jaime Tanner, un profesor de biología de Marlboro College dice lo siguiente:

 

“La forma en que los científicos usan la palabra teoría es un poco diferente de la forma en que se utiliza comúnmente en el público en general”

 

El Profesor Tanner aparente decir que hay una diferencia en como definimos el significado de la palabra “teoría”. Tanner continúa diciendo:

 

“La mayoría de la gente usa la palabra teoría en el sentido de una idea o intuición que alguien tiene, pero en la ciencia la palabra teoría se refiere a la forma en que interpretamos los hechos”

 

¿Sera verdad lo que insinúa el Profesor Tanner? O tal vez ¿Será que piensa que los científicos tienen un permiso especial que los permite postular lo que ellos decidan ser una teoría? En mi opinión, como una persona del público en general, de lo que he encontrado en mi evaluación de teorías modernas, diría que la repuesta está en la segunda pregunta.

 

Una idea, que pueda formar parte de una filosofía, debe tener un proceso para convertirse en una hipótesis, que muestre una validez, para luego ser considerada digna de ser una teoría científica, si es verdad que toda teoría científica es el marco para las observaciones y los hechos.

 

Toda teoría científica comienza como una hipótesis, y una hipótesis es una idea que no se ha demostrado todavía. Si se acumula suficiente evidencia para apoyar una hipótesis, se mueve al siguiente nivel de pasar por el método científico. Solo entonces se puede reconocer como una autentica teoría científica. El método científico es el proceso por cual se distingue y se acepta una teoría como una explicación válida de un fenómeno. Esta es la prueba de fuego para toda hipótesis, es como la prueba de ácido que usan para distinguir lo que es de oro de los otros elementos menos valiosos.   

 

Es importante saber que las teorías pueden cambiar, o la forma en que se interpretan puede cambiar, pero los hechos nunca deben cambiar. Por lo tanto, una descripción, clasificación, categorización, etc., de un fenómeno, se debe mantener igual, aunque la teoría cambie, a menos que se descubra nueva información que obligue un cambio necesario para que la teoría continúe siendo cierta.

 

Este artículo pone en tela de juicio a dos responsabilidades importantes:

 

1. La “formulación” de toda teoría científica.

2. La “aceptación” de toda teoría científica.

 

La formulación es la responsabilidad del científico, y la aceptación es del público en general que acepta los hechos incluidos en la teoría como una verdad. Sin duda alguna, la formulación de una teoría científica es la responsabilidad del autor de la teoría, y puede ser generada desde un conjunto de opiniones que forman su hipótesis.

 

Pero la responsabilidad de aceptación caí sobre los hombros de la persona que la acepte, de forma personal, sea científico o no, o sea creyente en Dios o sea ateo.

No se debe aceptar una teoría que propone que la tierra es plana, sin que primero descarte por refutación toda la evidencia que demuestra que el planeta es redondo.

 

Por lo tanto, cada individuo debe ser persuadido por los hechos de la evidencia empírica que provee el teorista en su hipótesis, y no simplemente porque la teoría suena bonita. Y se deben formular preguntas básicas, por ejemplo:

 

¿Por qué insinuaría que la tierra es plana? ¿Cómo puede su teoría pasar el examen del método científico?

 

Yo quisiera saber si después de examinar prudentemente los hechos postulados por una teoría científica, y luego la rechazo por que incluye afirmaciones filosóficas, ¿Si estoy rechazando una afirmación científica o una afirmación filosófica?

Me encuentro obligado a preguntar lo siguiente:

 

¿Quién hace la determinación final del contenido de

una teoría científica, el teorista o su audiencia?

 

¿Quién aboga por la ciencia sin discriminación alguna

 

¿Quién es responsable por representar la ciencia sin prejuicio

 

¿Quién habla por la ciencia?

 

  Estas aparentan ser preguntas básicas y fáciles de responder para una persona que ya ha aceptado una teoría por sentado, y quien la acepta sin primero cuestionar la veracidad de su contenido. El autor explica su hipótesis desde su propio punto de vista y cuenta el cuento a su manera, pero un examinador de la misma teoría puede notar puntos contradictorios con cual no está en acuerdo con el autor.

 

Un problema notable que está siendo ignorado hoy, es que las ramas de la ciencia son tantas, que sería absurdo pensar que un autor de una teoría este adecuadamente entrenado en todas las ramas científicas, especialmente en las ciencias filosóficas. Sería una rareza que un astro físico o un biólogo sea también un filósofo. Por ejemplo, el profesor Tanner se puede considerar un experto en teorías biológicas, pero al no ser un astrofísico, no es un experto en teorías del origen del cosmos. Y si es ignorante de los conceptos filosóficos, tampoco puede distinguir ideologías filosóficas en una teoría.

 

A pesar de tantas especulaciones filosóficas en la mayoría de teorías científicas modernas que intentan explicar el origen de la primera vida y el origen del universo, es en estas mismas ciencias filosóficas en cuales están tan anémicos por falta de conocimiento de los principios básicos filosóficos. Esta es la razón por las suposiciones que toman por sentado, y estas especulaciones filosóficas luego causan muchas ramificaciones por su escasez de la evidencia científica.  

 

Al ser cegados por este tipo de miopía causada por la presunción, creen en posibilidades de que las cosas sean en realidad como ellos imaginan ser las óptimas para sus teorías, y es la causa por pensar que “algo se puede generar de la nada por su propia voluntad” (vea La Lógica de Ilógicos).

 

Otro problema es el descuido de las declaraciones hechas por los teoristas, científicos y los que abogan a favor de una teoría, que ni tan siquiera forman parte de la teoría. Los comentarios de muchos de estos eruditos con sabor a filosofía o a teología, los exponen como ridículos antes los ojos de los estudiosos de las ciencias filosóficas y teológicas. Estas declaraciones extra-teóricas varíen entre los mismos científicos, creando una valida sospecha para pensar que si ellos mismos están en oposición, y no pueden llegar a un acuerdo, que la mayoría no está segura de lo que cree.

 

Buenos ejemplos se encuentran en los significados modernos de las palabras “nada” y “al azar” o “aleatorio”. En el campo científico se encuentra una variedad de definiciones, y algunos se atreven decir que de alguna manera desconocida por la ciencia, “nada” puede ser “algo”, y que “al azar” está ligado con una “probabilidad sin propósito”.

 

Obviamente, estas clases y tipos de declaraciones son imposibles de ser establecidas por la ciencia. Por lo tanto, no es muy difícil detectar que algunos científicos hablan en un balbuceo incomprensible y ambiguo, con la intención de jugar al escondite con la semántica.

 

Una teoría puede aparentar ser científica para la persona que no le importa el proceso analítico, y con poco interés en descubrir y conocer la verdad. Pero al introducir suposiciones que niegan la auto-evidente (axiomática) existencia de diseños complejos intencionales, con propósitos específicos para cada función individual, muy obvios en este mundo, las incoherentes afirmaciones empujan la teoría hacia la metafísica. (Vea los argumentos “Teleológico” y “Antrópico”).

 

Al ver que sus afirmaciones no pueden ser establecidas por la evidencia empírica, se demuestra una y otra vez que sus teorías no contienen suficiente hechos científicos para ser consideradas como científicas. Esto significa, que existen hipótesis que forman parte de la teoría, que tienen que coger prestado de varias suposiciones desconocidas de la metafísica, que obligatoriamente tienen que ser clasificadas como meras especulaciones filosóficas.

 

Es importante respetar los puntos de vistas de otras personas en disensión y en oposición, porque toda persona tiene el derecho a su opinión, y personalmente exigimos el mismo derecho de opinión. Pero debemos hacerlo de la mejor manera que tenga sentido, y no permitir que personas construyan falacias simplemente porque les dé la gana construirlas. Una sociedad no está obligada a aceptar basura en lugar de buena ciencia.

 

Siempre se debe cuestionar por qué una teoría, un teorista, un científico o un proponente de la evolución natural, niega los diseños axiomáticos de este mundo que se pueden confirmar por el método científico, porque esta es una clara indicación de la ceguera causada por las suposiciones de miopía. Dos buenos argumentos, ambos con la adecuada evidencia necesaria, pueden terminar con un empate o un estancamiento que no permite a ninguno de los dos progresar más allá de lo que puedan establecer con veracidad. Por lo tanto, no tomaría mucho esfuerzo detectar cuando una supuesta teoría científica se expande y se modifica hacia las afirmaciones filosóficas.

 

La estrategia conocida como “bait and switch” consiste en lanzar un tipo de carnada y luego cambiarla cuando los pececitos la muerden. Esta práctica de “lanzar y cambiar” ha sido usada tantas veces que muchos cristianos la reconocen desde que suena la campana. Por lo tanto les advierto a toda persona interesada en descubrir la verdad que estén atentos cuando otra persona dice hablar a favor de la ciencia y en realidad hace insinuaciones filosóficas a favor de una teoría. También, en ocasiones, estas insinuaciones no se encuentran en la misma teoría que pretende defender.

 

Es de importancia saber que no solo los que popularizan la teoría hacen afirmaciones filosóficas a favor de su supuesta teoría científica mascota, sino que también lo hacen los creyentes y  practicantes de tales teorías, y están acostumbrados a predicarles al público, asegurándolos de la certitud y veracidad de hechos científicos que no pueden ser verificados por la misma ciencia que defienden.

  

Algunos expertos como Stephen Hawking, Lawrence Krauss, Francisco Ayala, etc., han hecho afirmaciones extraordinarias sin tan siquiera un solo pelo de evidencia. Hawking cree y prédica la auto generación del universo, y Ayala predica que el diseño de los organismos no es inteligente, sino que imperfecto y disfuncional. Muchos de estos científicos saltan al campo teológico y se atreven entrar al tema de moralidad, proponiendo que la existencia de todo el mal natural en nuestro mundo es la evidencia necesaria para enfatizar un mundo imperfecto que no pudo haber sido diseñado por un Dios omnisciente y todo poderoso. Y nada de esto tiene que ver con ciencia probada por la metodología científica aprobada por todo científico en el mundo. (Vea “Ciencia Simplificada”).

 

Cuando el público al fin se dé cuenta que la retórica teórica en el campo evolutivo viaja desenfrenadamente de la ciencia empírica hacia las afirmaciones filosóficas que exceden la misma ciencia que abogan, detectaran de inmediato que el teorista ha cruzado la frontera de la ciencia y ha cruzado el puente filosófico.

 

Una misión del ministerio ApóLogos es exponer este conocimiento al público para que los creyentes, igual que los no-creyentes en Dios, no pasen por alto e ignoren la táctica de “lanzar y cambiar” y puedan separar lo que es la ciencia de lo que es filosofía. Es necesario alumbrar bien estas afirmaciones erróneas con un gran foco brillante, y exponerlas a la luz, igualmente retar a todo naturalista, para que provea una razón que justifique porque cree que una afirmación filosófica es una afirmación científica.

 

Recomiendo los siguientes 5 pasos, para que toda persona, sin importar cuales creencias personales prefiere, aprenda primero los principios básicos de análisis, antes de pisar la arena movediza de una teoría que no es totalmente científica, sino una mezcla de ciencia con presuposiciones y especulaciones filosóficas.   

 

1. Nuestros argumentos deben explorar ambos lados de los puntos en cuestión, para concluir cuál de los dos mejor satisface el sentido común. La teoría se debe probar con evidencia empírica y se debe conducir una prueba de vuelo para probar, implementar y poner en práctica cada detalle de los mayores puntos de la teoría. Igual que en un vuelo de prueba de aeronáutica, las discrepancias deben ser anotadas y solucionadas. No se deben dejar los errores que afecta a la teoría, cada uno debe ser removido, o por lo menos deben ser rechazados.

 

2. Se debe hacer un contraste y comparación de las similitudes y las disimilitudes de los dos lados en discusión. Por ejemplo, si algunos detalles de una teoría científica se alejan de la ciencia hacia insinuaciones que solo se pueden clasificar como “sobre” lo natural, más allá de los “físico”, o intentan violar las leyes de física, entonces no queda remedio que concluir que la teoría contiene proposiciones “sobrenaturales”, “metafísicas” y “milagrosas”.  Hoy, es normal que un “naturalista” proponga cosas “sobrenaturales”, aunque a la vez proponga que la “naturaleza” es responsable de generar todo a la existencia de la nada.

 

3. Siempre pregunte “Porqué y Como”, estas son dos preguntas analíticas hechas con la intención de descubrimiento, que son aplicadas a las repuestas de forma continua. Si una teoría explica cómo funciona uno de los detalles, se debe preguntar porque no puede funcionar con otras opciones que existen. Extendiendo el ejemplo en el paso #2 (arriba), si un naturalista explica por qué cree que la naturaleza tiene la capacidad para generar substancias de la nada, se debe preguntar ¿cómo la naturaleza obtuvo tal capacidad en el pasado, antes de la existencia del tiempo, espacio, materia, energía y las leyes de física?

 

4. Identifique toda generalización y pregunte sobre su relevancia en la práctica de la teoría. La similitud es un buen ejemplo, cuando algo aparenta ser igual, como las similitudes que tiene un chimpancé y un ser humano, los teoristas evolutivos concluyen que tienen un ancestro común (vea “Homológia-Similitud Comunal”). Algunas afirmaciones teóricas son hechas con la confianza de que es siempre cierto que algo le aplica a todos los miembros de una clase o a una parte indefinida de tal clase. Si esta fuera la mejor manera de llegar a nuestras conclusiones, entonces todo sería “atómico”, que aunque no es la partícula más pequeña, es el constituyente más común en el universo con cual todo en el universo está relacionado.

 

5. Economice su tiempo y comience su argumento atacando las generalizaciones que se reconocen fácilmente como especulaciones no-científicas, y luego hacia lo específico y los detalles particulares de la teoría. Muchas teorías describen los detalles y los datos específicos, pero disfrazan las generalizaciones especulativas.

 

No se deje engañar por opiniones personales filosóficas

sin evidencias que no pueden ser probadas por la

metodología científica.

 

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