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El Argumento Calvinista

Cuando se analiza el calvinismo a primera vista, aparenta que en general y en su totalidad sea una teología basada en un solo “argumento analógico” que compara de forma sincera la teología bíblica con la teología de Juan Calvino.

 

Los argumentos por analogía comparan o relacionan un concepto con otro y se basan en un tipo de razonamiento inductivo.

 

Pero al analizar el acrónimo TULIP cuidadosamente, se puede descubrir que la teología calvinista en general, no es compuesta de un solo argumento inductivo, y mucho menos de un argumento deductivo.

 

Sino que la teología calvinista en su forma completa, está compuesta de una combinación de diferentes argumentos, los cuales explicare en este artículo, para luego describir de forma específica porque el calvinismo comete tantas “falacias de ambigüedad”.

 

Un simple ejemplo demostrara el estilo ilógico del calvinismo y la indiferencia y faltas de interés que le tienen al sentido común. Los oponentes a la hermenéutica calvinista ya saben que las palabras “mundo” y “todos” son interpretadas para la conveniencia teológica del calvinismo.

 

Cuando estas palabras aparecen en la Biblia de forma contradictoria a su idealismo, le asignan el significado de “elegidos”. Hay muchos ejemplos y no quisiera ser redundante y repetitivo en este artículo, por lo tanto, solo daré un ejemplo que contiene una cerradura difícil para el calvinista abrir para justificar su uso de significados alternos.

 

El siguiente versículo contiene dos palabras, con significados diferentes, pero a la vez armonización con el intento literal original de Pedro, según él es inspirado por Dios para documentarlo de la manera que se encuentra en la Biblia:

 

2Pe 3:9 SSE  El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; pero es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.

 

Es obviamente notable que si el calvinismo quisiera convertir la palabra “todos”, para que signifique “elegidos”, entonces está obligado a también convertir la palabra “ninguno” (o “nadie”, como aparece en otras biblias). Por lo tanto, si “todos” significa “elegidos”, entonces seria lógico que a los “elegidos” también se les refiera como “ninguno” o “nadie”, ya que las dos palabras deben ser equivalentes y deben armonizar. Pero en todo diccionario, y en todo lenguaje en el mundo, las dos palabras tienen diferentes significados, y desafortunadamente para el calvinismo, los mismos significados en encuentran también en toda concordancia en el idioma griego.

 

Para clarificar lo previamente mencionado sobre los argumentos deductivos e inductivos, lo explicare de esta manera. Un “argumento deductivo” es un argumento en el que se considera que las premisas son una “garantía” de la verdad de la conclusión. En un “argumento deductivo”, las premisas están destinadas a proporcionar apoyo a la conclusión, que es tan fuerte, que si las premisas son verdaderas, sería imposible que la conclusión sea falsa.

 

Un “argumento inductivo” trata con la probabilidad y es un argumento en el que se piensa que las premisas proporcionan razones que apoyan la verdad “probable” de la conclusión. En un “argumento inductivo”, las premisas están destinadas únicamente a ser tan fuerte que si son verdaderas, entonces es “poco probable” que la conclusión sea falsa.

 

La diferencia entre los dos viene de la clase de relación que el autor o expositor de la discusión crea que haya entre las premisas y la conclusión, y no solamente trata con lo general a lo específico o de lo particular a lo general.

 

Pero en el caso del calvinismo la diferencia de la relación es discriminatoria y en contra de los conceptos y las palabras actuales que están documentadas en la Biblia. Ninguna de sus premisas en sus argumentos garantiza o proporcionan razones para apoyar la verdad probable de sus conclusiones. Por lo tanto, ningún argumento calvinista es deductivo o inductivo.

 

También es necesario estar claro sobre la falacia favorita del calvinismo de ambigüedad. Una ambigüedad es producida por una proposición que contiene palabras o frases ambiguas, cuyos significados oscilan y cambian de manera más o menos sutil en el curso del razonamiento y por consiguiente, obligan que la formulación de la proposición sea falaz.

 

El calvinismo es una dogmática que contiene múltiples “falacias ambiguas” clasificadas como “falacias de equivocación”. Un equívoco se produce cuando confundimos los diferentes significados que pueden tener una palabra o frase y cuando se la usa dentro del mismo contexto con distintos sentidos. Y en el caso del calvinismo, intencionalmente ignorando la significación correcta.

 

En el calvinismo, la “equivocación” es intencional y en anticipación, para que los significados concuerden y coincidan con los conceptos dogmáticos de Juan Calvino, esto es lo que llamamos “entimema”. El termino entimema significa que “ya reside en la mente”, y la teología calvinista despega desde los conceptos de Juan Calvino en antemano, para luego interpretar la Biblia a su conveniencia.

 

Por esta razón sus argumentos suprimen algunas premisas o la conclusión, ya que al ignorar la sustitución de los significados de palabras literales con insinuaciones y opiniones personales, los calvinistas consideran que estos cambios sean obvios o implícitos en el enunciado.

 

Sabemos que una analogía es una comparación o relación entre varias cosas, razones o conceptos. Pero una comparación no justifica un cambio de palabras que ya están documentadas textualmente de forma muy clara para concordar con el  contexto. La única razón que justifique un significado alterno, es cuando el contexto incluye conceptos figurativos, pero no es necesario cuando el cambio del significado es tan radical que demuestra que las palabras cambiadas no comparten alguna similitud.

 

El calvinismo siempre utiliza ilustraciones para explicar su teología desde su propia perspectiva, esto es similar a un “argumento abductivo”. Un argumento abductivo es un argumento que no es ni deductivo ni inductivo, cuando la conclusión se afirma como una “explicación”.

 

Las explicaciones ofrecidas en estos argumentos que usualmente proponen los calvinistas, contienen sus opiniones personales de cómo se deben interpretar los pasajes bíblicos que literalmente no coinciden con sus doctrinas. Pero, una explicación personal de un punto de vista con intención de defender la posición calvinista, no es válido si la conclusión es contraria a lo que dice la Biblia de forma literal. Esto es elementar en la lógica, y aquellos en los campos apologéticos y teológicos que lo saben hacen larga vista.

 

Los calvinistas cometen un error muy básico, en pensar que cualquier explicación debe satisfacer a cualquier cristiano, aunque la explicación sea notablemente ilógica y de una forma que autoevidente viole el sentido común. Por lo tanto, es notable que estén acostumbrados a utilizar su propia forma del “argumento práctico”. Un argumento práctico es un argumento donde la conclusión es una declaración de lo que se “debe o se debería hacer”. Y por esta razón, piensan que lo que está documentado en la Biblia “debe ser” como lo propuso Juan Calvino, y nadie más.

 

Pero Juan Calvino comete un  gran error de “equivocación”, ya que existe una sola “elección” en la Biblia, y esta única “elección” es dirigida a una sola nación, la nación de Israel. Por lo tanto, la ideología calvinista de una “Elección Predestinada” de gentiles es falsa, ya que no existe en la Biblia. Cuando es aplicada a los gentiles, solo puede ser una realidad si es cambiada a una “Injertacion Predestinada”. Ya que no se encuentra una elección de gentiles en la Biblia, sino que los gentiles están invitados a participar como “olivo salvaje” en la elección original de forma colectiva y general como injertos al árbol de “olivo natural”. Y esta participación de los gentiles es circunstancial, y no por elección propia.

 

Debemos tomar el consejo del apóstol Pablo en serio,

Rom 11:17-18 SSE Y si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo oliva silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva;  (18)  no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

 

Rom 11:21 RVG  Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, no sea que a ti tampoco te perdone.

 

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