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Argumento de Contingencia

La palabra “contingencia” en este argumento, significa que “algo depende de otra cosa para existir o para ocurrir”, cual pueda o no ocurrir, pero que no es necesario que ocurra, y siendo dependiente de otra cosa es “condicional a una causa”.

No quiero que se me pierda al sonar la campana en este tema, así que comenzare con un ejemplo:

 

“Diremos que usted y yo hemos hecho planes para divertidnos mañana con un amistoso juego de “tenis”, pero todo “depende” del clima del día de mañana. Si no llueve jugaremos, pero si llueve no suspenderemos el juego. Así que nuestro plan es “contingente”, y depende del clima. Aunque se confíe en un pronóstico del tiempo para mañana, no es una garantía de que ocurra o no ocurra un episodio de lluvia sobre el campo de tenis donde hemos planeado jugar.”

 

 Otro ejemplo similar para clarificar este concepto seria algún tipo de plan de contingencia para emergencias y desastres naturales de su país. El plan existe para ponerse en acción “si ocurre una emergencia o desastre natural, pero el plan no es necesario si estos no ocurren”. Por lo tanto, puede o no ocurrir, pero que no es necesario que ocurra. Lo importante de este concepto la “dependencia de otra cosa” para algo pueda existir o pueda ocurrir, y que debido a esta condición, la existencia u ocurrencia se clasificaría como “contingente”.

 

La variedad de teorías que se postulan como razones científicas para la existencia del universo y de toda otra cosa en existencia, en realidad son especulaciones de formas abstractas que dependen de la probabilidad, de algún accidente, o de alguna posibilidad que sea condicional y dependiente de algo que es inseguro. Las personas cristianas son acusadas de defender argumentos abstractos ya que hablamos de lo que no se ve, pero la diferencia es que la fuente de información no es generada por una hipótesis personal, sino que creemos que Dios provee la información por medio de Su revelación documentada en la biblia.

 

Como el cristiano tiene buena razón por medio de la abrumadora cantidad de evidencia histórica, arqueológica, profética, y científica que se encuentra en la Biblia, y en el evidente alto promedio de probabilidad de certeza que surge de esta cantidad de evidencia, para creer que toda información que viene de Dios es fiable, entonces esta información desde la dimensión espiritual es considerada verdad absoluta y le aplica a toda sustancia y elemento, y a toda criatura viviente en existencia, en todo lugar, a la misma vez y en el mismo sentido. Los que no creen en Dios no coinciden con esta evidencia bíblica porque no la entienden.

 

La diferencia en comprension, es que los teoristas tienen que formular una hipótesis que origina en sus mentes, basada en solo el conocimiento humano del dominio natural, que aparente ser científica y se manifieste por medios naturales, porque ellos no dependen de una fuente de información desde la dimensión sobrenatural. Aun así, un estudio cuidadoso de las teorías de origen, revelara que a estos científicos les gusta entrar en la dimensión sobrenatural para fabricar fenómenos que ellos mismos no pueden detectar, y solamente los describen por medio de sus teorías.

 

Ya que estos teoristas nunca han descubierto documentos prehistóricos, similar a los documentos bíblicos, con datos científicos que los guie hacia la verdad, se sienten responsables de producir y prescribir su propia versión de verdad dentro de un ambiente hermético donde su versión puede ser alimentada con presuposiciones adicionales producidas por la imaginación y protegida de toda oposición, contradicción, disensión, argumentación o discusión que proponga una diferente opinión.    

No es saludable vivir dentro de una burbuja selectiva que solo permite “un” punto de vista, este es el mayor problema con la mayoría de seres humanos alrededor del mundo, al no estar expuestos a una variación de opiniones. Algunos tienen la audacia para sugerir que su punto de vista es el único correcto, sin tan siquiera evaluar la oposición.

 

Al no saber cómo filtrar la verdad de la mentira, algunos construyen sus ideologías personales a su gusto, de cómo ellos piensan debe ser la verdad, y luego cierran la puerta de sus mentes y esconden la llave. Las ideologías privadas no afectan a otros, el peligro se encuentra en la enseñanza a otros de estas versiones de la verdad. (Vea “ Descubriendo la Verdad”) Jesús les da advertencia a los Fariseos sobre las consecuencias de este error:

Lucas 11:52 LBLA  ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley!, porque habéis quitado la llave del conocimiento; vosotros mismos no entrasteis, y a los que estaban entrando se lo impedisteis.

 

Según sus pensamientos contradictorios, que claramente son expuestos en el “Argumento Metafísico”, los científicos teoristas creen que todo tiene principio y fin en la dimensión natural. Pero existe una falla en el proceso de pensamiento del teorista que aboga a favor de la teoría de la evolución, sea cósmica o biológica, y con una simple examinación se expone su discriminación hacia Dios. Notaran que toda teoría de origen está obligada a comenzar con algún fenómeno en la dimensión sobrenatural, para luego generar la dimensión natural. Aunque no considero tener el talento, ni tampoco es mi intención de inventar dichos famosos que resistan la prueba del tiempo, diría que lo siguiente es auto-evidente:

“En la mente del evolucionista, todo menos Dios

tiene la posibilidad de causar su propia existencia.”

 

Así es como piensa el evolucionista/ateo, y al hacerlo expone la verdadera condición de su corazón. Es notable que estas hipótesis’ y teorías dependen mucho de los credenciales de los científicos que las apoyan, para que tengan el empuje necesario para pasar como ciencia valida. Además, como estas personas están obligadas a negar lo sobrenatural y lo milagroso para que sus teorías puedan sostenerse como actos totalmente naturales, sus teorías, que también son abstractas, virtuales y trascendentes, solo pueden considerarse como actos de “magia”, que dependen de la probabilidad, del accidente, de la coincidencia o de ocurrencias aleatorias a la par, y ninguna de estas es ciencia valida que puede ser probada más allá de toda duda por la experimentación. Estas solo apuntan hacia la posibilidad virtual, y una breve revisión de estas teorías demostrara que solo insinúan “posibilidades desconocidas”.

 

Aunque los científicos evolucionistas lo niegan, cuando se trata de conceptos modernos, los dos campos, el teológico y el científico, argumentan en el nivel sobrenatural, para los creyentes esta proposición es una admisión, y para el no-creyente es una negación y una acusación de nuestra parte. Pero todo lo que se percibe como una alegación, viene acompañada con una invitación a examinar la evidencia para demostrar que es cierto. Y siendo así, debemos entonces aceptar esta invitación y examinar y comparar todas las teorías para poder llegar a una conclusión lógica sobre cuál es la mejor explicación para lo que no puede ser explicado por el método científico. El hecho de que una verdad absoluta pueda ser ignorada, negada y rechazada, es irrelevante a lo que es una realidad.

 

 Una persona puede ignorar, negar y rechazar la ley de gravedad, pero esto no significa que al hacerlo, dejara de caer de un edificio o que comenzara a flotar hacia el espacio. La realidad se mantiene fija, mientras los que la ignoran, niegan y rechazan, solo circulan a su alrededor, pensando en maneras de hacerla desaparecer, para que no los delate y exponga su falsedad. Una vez se cauteriza la conciencia, se ignora, se niega y se rechaza lo que es posible percibir con los propios ojos y aunque lo vean no lo creen.  

 

Una contingencia necesita una causa y esta causa seria la razón para que cualquier cosa pueda existir, aunque una contingencia no sea naturalmente necesaria. Puede que sea el caso, pero no es necesariamente el caso. Podemos mirar por la ventana y ver un gato, un pájaro, un perro o una gallina en existencia, pero no es naturalmente necesario que existan, y están presentes porque existen por una causa externa. Como todos podemos notar, es científicamente evidente que vivimos en un mundo de causa y efecto, y el argumento de contingencia es formulado de esta manera:

 

1. Todo lo que existe tiene una explicación de su existencia, por una causa externa, o existe por la necesidad de su propia naturaleza.

2. El universo existe.

3. El universo tiene una explicación de su existencia, pero como no es     necesario que exista por su propia naturaleza, existe por     contingencia, es decir, que existe por una causa externa.

4. Si el universo tiene una explicación contingente de su existencia,      entonces esa explicación es Dios.

 

Se puede decir que este argumento en manera inversa, asimila lo que argumenten los ateos. Porque si el universo no tuviera explicación y solamente está aquí en existencia sin alguna contingencia, entonces esa sería una buena razón justificable para alegar que “Dios no existe”. Pero lo contrario es mucho más valido, y tiene mayor veracidad si el universo requiere una razón para existir. Además, sobrepasa mi sospecha, ya que se puede comprobar que el único objetivo y mayor propósito de estas teorías de fantasías, es decir que todo existe porque le dio la gana de existir, y lastimosamente a este tipo de concepto ellos arrogantemente le llaman ciencia.

 

Como pueden notar en el “Argumento Metafísico”, donde se exponen estas supuestas teorías científicas, cada una de ellas presenta una causa para la existencia del universo. Obviamente son postulaciones de formas abstractas de probabilidades, accidentes o solo posibilidades bajo la condición de otras cosas, como fuerzas o fenómenos, que son inseguras o inciertas (similar a nuestro plan para jugar tenis), pero también es obvio que todas estas requieren una necesidad “natural” para poder existir por su propia cuenta, ya que se niega que estas otras cosas existan por una causa externa sobrenatural.

 

En todas estas teorías, se presupone la “preexistencia” de alguna forma de energía, partícula atómica o materia, “antes” de causar al universo a la existencia. Si esto es lo que le llaman ciencia, entonces estamos obligados a examinar estas postulaciones con preguntas bien formuladas. Por ejemplo: Si la explosión del “Big Bang”, inicia la fuerza gravitacional, el electromagnetismo, y la radiación fuerte y la débil, cuales luego son responsables por la existencia del espacio, tiempo, materia y energía, entonces debemos preguntar:

 

¿Qué fue lo que causo algún tipo de partícula de energía o

materia a la existencia, “antes” de que existieran estas fuerzas?

¿De dónde vino la energía o el combustible para cuásar una explosión?

 

Preste mucha atención a este punto importante, porque es lo que derrumba a toda teoría de origen moderna. Si se teoriza que algún tipo de “fenómeno” es la que genera todo lo que existe en la dimensión natural, entonces obviamente tiene que ser desde un punto más allá de la dimensión natural, y sobre lo que se ha generado a la existencia. Pero aparentemente, los teoristas y científicos no saben el significado de la palabra “sobrenatural”, ya que esa es la palabra adecuada, ya que es lo que ellos están postulando. Es desde este punto de inicio sobrenatural donde todas estas teorías lanzan su inicio de todo lo que existe. Si entienden esto, ya deben ver el problema.

 

Cada una de estas teorías demuestra una agenda escondida de inclinación, discriminación y prejuicio y debe ser simplemente obvio para todo no-creyente que solo son excusas mentales para intentar de evitar lo inevitable y negar lo innegable, al nadar en contra de la corriente de la lógica y de su propia evidencia científica.

 

Estas teoristas se han arriesgado a quedar desnudos al ir en contra de la realidad y atreverse enmascarar una mentira para hacerla pasar como verdad, y deben asumir la responsabilidad de ese riesgo y pagar las consecuencias con bochorno y con la etiqueta estereotípica de la incredibilidad (Vea “El Precio de la Absurdidad”). Nadie está obligado a creerle a una persona mentirosa y fraudulenta. Estos que han sido bendecidos por Dios con una sabiduría sobresaliente, personas con supuestas mentes sobrias, se han reducido por su propia voluntad al adoptar lo ridículo y lo absurdo. Para ellos todo es posible, siempre y cuando esa posibilidad no tenga nada que ver con Dios.

 

Una abrumadora cantidad de evidencia científica demuestra que el universo tuvo un principio, un comienzo de la nada (ex nihilo), y para poder tratar de explicar esta ocurrencia extraordinaria, están obligados a entrar al campo metafísico, que va más allá de las cosas físicas que podemos percibir con nuestros 5 sentidos.

 

Al hacer esto, saltan el muro y aterrizan en el campo de lo sobrenatural y entonces caen en las manos de los teístas, teólogos y apologistas que no solamente usan la evidencia científica para reflejar sus errores y demostrar la deficiencia de su evidencia contradictoria, pero también les demuestran sus falacias, ya que sus conceptos mentales sufren de una lógica anémica dañina y muy destructiva hacia su reputación y credibilidad.

 

Los factores importantes de este argumento son los siguientes:

1. Los objetos abstractos son impotentes y no pueden causar nada.

2. Todo lo que existe es de dos tipos de existencia, existe por medio de uno de los  dos siguientes medios, y no hay alternativas:

a. Existe por la necesidad de su propia naturaleza. (ej., Dios, deidades, espíritus, almas, números, funciones matemáticas, formas geométricas, pensamientos, presuposiciones, etc.)   

b. Existe por una causa externa (ej., seres humanos, átomos, planetas, galaxias etc.).

 

Quisiera responder algunas preguntas que recibí por e-mail cuando primero publique este argumento, sobre los ejemplos de existencia que se encuentran arriba como tipo “a”.  No es decir que las del tipo “a” causaron su propia existencia en esta dimensión, por ejemplo algo que tenga la forma geométrica redonda o cuadrada tiene una necesidad de ser redonda o cuadrada por la naturaleza que tiene dentro de una dimensión preexistente.

 

Pero sin la existencia de esta dimensión natural, no hubiera una necesidad de cosas que sean redondas o cuadradas. Lo único en los ejemplo del tipo “a” que existe por la necesidad de su propia naturaleza sin la necesidad de que exista una dimensión natural es “Dios”, ya que Él es la causa de la existencia de esta dimensión natural. Todos los otros ejemplos existen de forma trascendente porque Dios los genero a la existencia de esa manera, y ninguno del tipo “a” es físico y tangible.

 

Como es explicado en el artículo “Ciencia Simplificada”, el verdadero propósito de la ciencia es describir todo fenómeno y explicar por qué existe. Pero la ciencia moderna ha tomado la libertad de pervertir la ciencia valida e incluir presuposiciones metafísicas al intentar de prescribir la posible existencia de cosas abstractas, que por conveniencias personales, no son detectables, observables, experimentables, comprobables, verificables, repetibles o falsificables para que se pueda descartar una discrepancia o una anomalía. No se dejen engañar, esto no es ciencia valida, solo significa que la predicción de una hipótesis es equivalente a toda adivinanza, y bajo estas reglas, hasta lo que propone “Walter Mercado” por su línea síquica cualifica como ciencia valida.

 

Han abandonado su propio proceso científico, y hoy ya no es importante poner una teoría o hipótesis por la prueba de ácido para confirmar su validez y autenticidad. Ya no hace falta una fórmula matemática que no sea tan ambigua como las ofrecidas hoy por Stephen Hawking quien usa números imaginarios para describir, explicar y expresar su teoría. Más obvio no puede ser, que cuando se usan números normales, su teoría se desploma. La matemática es una ciencia normativa, difícil de engañar y es el lenguaje universal a cual todo el mundo tiene acceso para poder entender y verificar. Deben ofrecer una razón justificable que explique al mundo entero porque la teoría de la evolución aún no tiene una fórmula matemática después de más de un 150 años desde que Charles Darwin popularizo la evolución biológica.

 

Pero yo creo que existen dos razones lógicas, la primera razón es que la teoría es imposible, y es necesario como lo hizo Stephen Hawking en su teoría de singularidad cónica, usar números mágicos e imaginarios. Hawking uso números negativos para que dieran el resultado esperado. Así cualquiera llega a los resultados que desea, solamente se siguen cambiando los números hasta que estemos satisfechos. Esta táctica no es nueva en el mundo de la ciencia y Albert Einstein luego se arrepintió de haber multiplico por “0” para que el universo no expandiera, así podía satisfacer a todos para que se pudiera decir que el universo era estático, y eterno.

 

Esto fue conocido como el factor “fudge” y fue corregido por obligación, ya que una gran cantidad de nuevos descubrimientos confirmaban que el universo continúa expandiendo desde el comienzo de su punto de inicio. Si la expansión se pone en retrocesión, o en reversa, obviamente regresara al punto de inicio desde donde todo comenzó.  

 

El punto crítico de toda teoría que propone explicar el origen de “algo”, es el punto inicial “antes” de que ese “algo” entre a la existencia. Este sería el momento preciso en cual aparece en el ambiente de la realidad (Vea “La Finitud y el Punto Inicial de Existencia”). En la teoría del Big Bang, esto punto le llaman el punto de singularidad, y como pueden notar en el “Argumento Metafísico”, las teorías adicionales a la del Big Bang proponen la existencia de “algo”, “antes” de la existencia de todo, para intentar de rellenar la brecha de lo desconocido, ya que nadie sabe que produjo la singularidad (vea “Las Falsas Pre-condiciones de las Teorías de Origen”).

 

¿En qué quedamos?

¿O existió “algo” antes del punto de singularidad, o no existió “nada”?

 

Es totalmente imposible que sean las dos a la vez, si no hay “nada”, no hay “algo”, y si hay “algo”, entonces porque dicen que “no hay nada”.  La confusión de estos científicos es obvia y se puede notar en los programas de televisión que presentan el origen del universo. Dicen que “en el principio no hay nada”, y de momento hablan de una burbuja, de una partícula, de algún tipo de materia o de energía, etc. De momento existe un fenómeno que supuestamente explota y causa las fuerzas ya mencionadas. Me alegra que sus inconsistencias y contradicciones sean tan fáciles de detectar, esto simplifica mi trabajo apologético. Podemos brindarles una repuesta relativa a los que están dispuestos a tragarse este anzuelo y lo podemos poner de esta manera:

 

En el principio había (llene este espacio con lo que usted quiera) “____________”.

 

Vamos a la segunda razón, esta viene de los mismos ateos, la teoría de la evolución es la excusa perfecta para despreciar a Dios. Pero también es el último santuario de decepción, ya que el principio de toda rebeldía nace del deseo de ser independiente para tener la libertad de hacer lo que a uno le complazca. Y personalmente creo que en el circuito cerrado diseñado por Dios, es inescapable y en vano tratar de salirse con las suyas y no pagar las consecuencias. Muchos no entienden que por rechazar las muchas oportunidades de bajar las armas, alzar la bandera blanca y rendirse a Él en sumisión, estarán muchísimo más tiempo muertos, que lo que estuvieron vivos mientras estaban aquí. Me gusta el siguiente dicho:

“todo ser humano terminara creyendo en Dios a la larga, pero es

Mucho más beneficioso y menos doloroso confesar y doblar la rodilla

antes de la transición hacia el más allá”.

 

Si una cosa es la causa de algo en existencia, entonces esa causa debe ser externa y no parte de lo que causo para que entonces pueda existir. Para explicarlo de forma básica, si usted fuera a causar algo a la existencia, entonces usted seria la causa externa de lo que usted causo a la existencia. Por ejemplo, si fuéramos a decir que usted causo el tiempo, entonces sería lógico que usted existiera “antes” de causar el tiempo y fuera totalmente independiente y libre del tiempo, cual obviamente no existía hasta que usted lo causo. Si causaras el espacio y la materia, también fueras inmaterial porque el espacio y la materia aun no existían hasta que usted las causo.

 

Como cosas abstractas no pueden causar nada, entonces desde el punto científico en el nivel natural, es imposible que una causa abstracta sea la causa de la existencia del universo. La causa abstracta tendría que existir “antes” de causar el universo por la necesidad de su propia naturaleza. Solamente hay una manera de desenredarse de esta tela de araña que han creado estos científicos, poniéndolo de la única manera posible:

Todo propuesta de “algo”, que existe por la necesidad de su propia naturaleza y demuestra una disposición para preconcebir y querer o tener el deseo de causar la existencia del universo, indicaría tener una predisposición para crear otra cosa más allá de sí mismo y por obligación ese “algo” tendría algún tipo, clase o forma de intención, de voluntad y de inteligencia.

 

Si ese “algo” es inteligente, entonces debe tener una facultad cognitiva para percibir y estar consciente de su propia existencia “antes” de cuásar al universo a la existencia. Ya que sería la causa externa que causa la existencia del universo, indicando que puede causar algo adicional de sí mismo. Ese “algo” tendría que ser una mente trascendente personal (no impersonal como la fuerza de gravedad), en una dimensión que solo puede ser categorizada como espiritual, ya que existe “antes” de la existencia de la dimensión natural gobernada por las leyes de física que controlan el espacio y la materia y esto coincide con lo que podemos llamar un “Ser o Alma”. (Vea “Los Atributos de Dios, y la Causa Primordial”).

 

 Todos estos datos corresponden al “Dios Judeo-Cristiano”, (el Dios original de los Judíos) quien se le identifica a Moisés como “Yo Soy El que Soy”, que en la traducción Hebrea significa “El Auto Existente”.

“Y quien es el único ser que existe por la

necesidad de Su propia naturaleza.”


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