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Argumento Cosmológico

Algunos científicos insensatos, tienen la audacia de negar que nuestra propia existencia sea actualmente un eficiente sistema de causalidad. Es decir, que se atreven negar que actualmente existamos en la realidad de un sistema de “causa y efecto”, y no en un sistema de “casualidad” a la par, aleatorio o en un sistema accidental.

 

Es importante notar la diferencia entre las palabras “causa” y “casual”, ya que no significan lo mismo. La existencia por causa tiene propósito y es intencional, la existencia casual sucede por casualidad. Ya que esto está claro, no se confundirán igual que estos científicos ridículos sobre lo que vamos a explorar en este argumento.

 

Los evolucionistas teorizan, pero en realidad no hay ni uno que este seguro y pueda confirmar que sabe o tiene repuestas que expliquen con certitud el misterio del origen del cosmos o del origen de la humanidad. Las hipótesis y teorías ofrecidas hasta el día de hoy son productos de una imaginación acostumbrada a tomar largos paseos por las playas de la ciencia ficción. No digo que la imaginación no sea necesaria para producir nuestras hipótesis, ya que un concepto requiere pensamientos filosóficos profundos, para luego establecer una hipótesis. Muchas cosas inventadas por el ser humano originaron por medio de la imaginación. Pero lo que si digo, es que toda hipótesis tiene que ser verificada “antes” de insinuar que forma parte de la actualidad, de no ser verificada, se mantiene solo como un producto surreal ilusionarío que alguien cree que es real, pero sólo existe en su imaginación.

 

Es por la falta de esta importante verificación que se integran las ideologías virtuales a supuestos hechos científicos y para proteger sus hipótesis no verificadas, se inventan excusas de justificaciones enmascaradas que vemos hoy, y estas son aceptadas por muchos, igual de insensatos, como ciencia valida. Estas personas quisieran también negar que no es empíricamente observable que todo a nuestro alrededor es diseñado para funcionar según su propósito, y la ironía de esto es que sus negaciones quedan en silencio cuando sus presuposiciones se confrontan frente a frente con la evidencia que se acumula en su contra. Pero lo más irónico, es que esta acumulación de hechos es proveída por la misma ciencia que intentan distorsionar.

 

El argumento “Cosmológico” es uno de los argumentos más antiguos que existe y no es difícil de entender, pero puede ser un argumento largo ya que se puede hacer referencia a una abrumadora cantidad de ejemplos para describir la inmensa cantidad de sistemas físicos que existen en nuestra realidad. También, igual a muchos otros argumentos científicos, está relacionado en conjunto con otros argumentos y aparenta que un argumento comienza donde el otro termina.

 

Solamente presentare los hechos que lo hacen tan interesante y aunque se asimile a otros argumentos, en realidad el propósito y objetivo de esta versión corta es de demostrar que “el universo tuvo un principio” y de enfatizar la necesidad de una “causa” para que ese principio inicie por medio de una realidad y no por medio de una fantasía que surge de una imaginación desenfrenada.

 

El argumento básico y simple se compone de esta manera:

1. Todo lo que tiene un punto inicial de comienzo a la existencia (entra     a la existencia) tiene una causa.

2. El universo tuvo un punto inicial de comienzo.

3. Por lo tanto, el universo tiene una causa.

 

El punto final para toda persona lo suficiente sincera y honesta de admitir la verdad, es que existe más evidencia empírica y racional que apunta hacia el hecho de que el universo tuvo un punto inicial de comienzo, que la evidencia que contradiga este hecho. En el nivel metafísico, que es fundamental para todo lo que “es”, o que signifique “ser” y estar en existencia, es totalmente lógico que “algo” tenga que venir de “algo”, pero es imposible que “algo” venga de la “nada”. Todo lo que entra a la existencia tiene por obligación una finitud en el pasado, para entender este concepto escribí un tema explicativo titulado “La Finitud y el Punto Inicial de Existencia”, donde se enfatiza el momento o el instante “antes” del comienzo a la existencia de “algo”, y así ponerle un tapón a la botella para asegurar que nada en la existencia actual ha sido infinito en el pasado.

 

Como “de la nada, nada sale”, entonces debe ser obvio para todo científico o ateo que por lo menos demuestre menos terqueza que un mulo, que es inútil tratar de evitar, evadir o esconder este hecho debajo de tantas capas teóricas con un camuflaje retórico de la ciencia, ya que puede ser científicamente y lógicamente probado. Es obvio que la única razón para decir que la única fuente de verdad absoluta es la ciencia, mientras a la vez, y con la misma boca y el mismo suspiro tratan de defender un caso perdido, es por la razón que nos indica que si fuéramos en una retrocesión de causas y efectos hasta el principio de todo, se encontraran con el hecho inevitable e innegable que la causa primordial más razonable solo puede ser Dios.

 

Pero arriesgándolo todo, y en contra de todo razonamiento y probabilidad, estos científicos piensan que vale la pena quedar como absurdos y ridículos a cualquier costo. Estos que han decidido negar la verdad, prefieren ser cautivos de la mentira, guindados y suspendidos como la carne en un matadero, enganchados por un garfio que traza sus bocas de donde sale el veneno de sus mentiras.

 

Como “nada”, no es “algo” en el presente, tampoco lo será en el futuro y nunca lo ha sido en el pasado. “Nada”,  solo puede continuar en un estado de “inexistencia perpetua”, donde pertenece todo lo que no existe. El Dr. William L. Craig menciona en una de sus presentaciones, que el hecho de que “algo pueda espontáneamente aparecer de la nada, sin una causa es peor que la magia”. Y tiene toda la razón, ya que cuando un ilusionista saca a un conejito pataleando excitadamente de un sombrero, por lo menos sabemos que ya existe el ilusionista, quien es responsable del acto de magia y quien produjo al conejito, y ya existe el sombrero de donde sabemos que salió.

 

Pero un conejito imaginario, producido por sí mismo, ha sido creado por las mentes de algunos que prefieren rechazar la verdad porque la verdad apunta hacia Dios, y creen que este conejito imaginario tiene la habilidad de aparecer de la “nada”, sin la necesidad de un sombrero. Pero atrevidamente, va un paso más allá, ya que lo más increíble de la presuposición de esta teoría, es que este conejito imaginario tampoco necesita la asistencia de un ilusionista. Si las cosas en este universo pudieran aparecer de la “nada”, entonces preguntaría:

 

¿Qué tipo de barrera es la que obstruye que toda otra clase o tipo de cosas y sustancias también aparezcan de la “nada”? ¿Aparecería un dinosaurio en mi casa de forma espontánea? Por supuesto que no.

 

Sería lógico que la misma existencia espontánea del universo de la “nada”, establezca el precedente y el estándar para que todo tipo, clase, y forma de sustancias y organismos vivientes estallen a la existencia de la “nada” como burbujas de jabón. Hago mención en otro argumento, que espero tener suficiente fe para esperar que espontáneamente aparezca una langosta, con mucho ajo y mantequilla servida en un plato sobre mi mesa, lista para comer. Según algunos científicos teoristas, esto no sería absurdo, para ellos sería científico.

 

Si fuera posible interrogar a este supuesto conejito imaginario, ¿Qué le preguntaría usted? Aparentemente, este conejo sería más astuto que Bugs Bunny, ya que Bugs Bunny es solo un producto artístico de la mente de una persona que lo dibuja y produce su animación. Siendo así, la existencia de Bugs Bunny no es independiente y auto-causada, simplemente porque Bugs Bunny requiere una causa.

 

¿Le preguntarías al conejo de dónde vino? ¿Cómo llego? ¿Por qué quiso venir aquí? Personalmente, me interesaría entrevistar a este conejito imaginario para preguntar sobre cuál fue su motivo, razón, consecuencia, estimulo, y como estuvo su viaje. También preguntaría que fue la ocurrencia que produjo, generó y causo su aparición espontánea de la “nada”. Me interesaría saber sobre cualquiera de estas facultades mencionadas porque serían necesarias para iniciar su existencia en esta dimensión, desde algún otro lugar y me daría una pista de su causa.

 

Para complicar las cosas más, poseer solo una de estas facultades, propiedades, atributos o cualidades, demostraría que existía en algún domino sobrenatural “antes” de espontáneamente auto-causarse por sí mismo a la existencia en este dominio natural, y forzaríamos el argumento un paso hacia atrás, porque estaríamos obligados a preguntar ¿Cómo este conejito fue causado en otro domino sobrenatural, “antes”  de causar su propia existencia en esta dimensión?

 

Es un principio fundamental de lógica decir que si “algo” causa su propia existencia, necesitaría una pre-disposición “antes” de causarse a la existencia, para tan siquiera necesitar o querer existir en esta dimensión. Esto indicaría que mientras se encontraba en la dimensión sobrenatural, tenía una facultad de conciencia para poder percibir su situación y su estado actual, o por lo menos estar cognitivamente consciente de una necesidad que le causara un deseo para venir a este dominio, por su puesto, desde el más allá y “antes” de venir y existir en esta dimensión natural.

 

Este concepto de auto-causación se estrella contra la pared, y en realidad lo que se está proponiendo es una “transferencia” de “algo” de un lugar a hacia otro, lean atentamente otra vez, “es una “transferencia” de “algo” de un lugar a hacia otro”.

 

En este caso solo puede ser que este conejito imaginario se transfiere desde un dominio sobrenatural, hacia un dominio natural, la misma y única posibilidad que también tiene toda teoría del origen del cosmos. Para el teísta esto no es problema, ya que la transferencia total de todo lo existente, desde el dominio sobrenatural al dominio natural, es causada por Dios.

 

¿De qué otro lugar posible sería lógico que se transfiera este conejito esotérico, si no del más allá, y el más allá solo puede ser sobrenatural? ¿Por qué?

 

Porque es el único significado de la palabra, todo lo que sea categorizado como “sobre” un estado “natural”, seria automáticamente más allá de lo “natural”. Por lo tanto, consecuentemente seria “sobre-natural” por obligación, no hay escape de la trampa que han construido y luego han caído estos científicos por su propia cuenta.

 

Además, esta transferencia aun no provee explicación del origen de este supuesto conejito imaginario “antes” de causar su propia existencia en la realidad de este mundo natural, desde el lugar sobrenatural de donde vino. ¿Cómo apareció el conejito imaginario en la dimensión de donde vino, para luego decidir venir aquí?

 

Me gustaría preguntarle ¿Porque estás aquí? Y estaría interesado de las condiciones necesarias para que el conejito espontáneamente apareciera de la “nada”. Creo que esto sería un gran descubrimiento científico, y cambiaría las ciencias que le dan sentido y explican todo fenómeno en existencia. Me imagino que el conejito tendría que tener alguna anticipación de llegar o una preferencia para venir aquí.

 

Como es obvio que vivimos en un mundo de “causa y efecto”, sería ilógico fabricar un mundo virtual en nuestras mentes solamente para negar un punto inicial del comienzo del universo, esto pondría en peligro la reputación de una persona con mente sobria, al confrontarse con el bochornoso hecho innegable de que la persona está dispuesta a adoptar conceptos extremos de fantasías ridículas y absurdas por su propia preferencia, en lugar de adoptar la verdad de la realidad antes sus propios ojos. Les recomiendo que revisen el argumento titulado “El Precio de la Absurdidad”.

  

La Biblia les dice a estas personas lo siguiente:   

 

Romans 1:18-20 LBLA  Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, “que con injusticia restringen la verdad”;  (19) porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente.  (20)  Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.


 

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