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Argumento Epistemológico

Uno de los más famosos ateos, el difunto Dr. Carl Sagan, estaba muy orgulloso del programa SETI. Este programa intenta encontrar señales inteligentes en el Cosmos por medio de frecuencias captadas por radio telescopios.

 

La película “Contact” protagonizada por Jody Foster, fue basada en una novela de Carl Sagan, y en la película demuestran cómo funciona el programa SETI.

 

En esta película, estas personas que esperan pacientemente de repente reciben un mensaje inteligente del espacio, y el mensaje es un código que viene en forma de ondas de radio y puede ser descifrado al notar que el mensaje está compuesto de números primarios.

 

Ellos notan de inmediato que la secuencia intencional del código no puede ser un fenómeno natural, y tiene que ser formulado, cifrado y generado por alguna fuente inteligente. Lo irónico en esta escena de la película, es que los científicos admiten lo obvio, que la naturaleza no genera su propia inteligencia. La matemática es una ciencia normativa y exacta, y en este caso, está siendo utilizada como un lenguaje universal que es generado desde el Cosmos. Digo irónico, porque la cantidad de informática de este mensaje en la película se considera como evidencia de haber sido enviado por algún ser inteligente, pero que para los evolucionistas, la cantidad de 1000 enciclopedias de información necesaria dentro de la primera célula de vida no lo sea.

 

Carl Sagan dijo lo siguiente sobre el cerebro humano:

 

“El contenido de información en el cerebro humano expresado en bits es probablemente comparable al número total de conexiones de neuronas, por lo menos “100 trillones de bits”. Si esa cantidad fuera escrita, llenarían 20 millones de volúmenes de libros, con un promedio de las bibliotecas más grandes del mundo. La equivalencia de 20 millones de libros existe dentro de las cabezas de cada uno de nosotros. El cerebro es un lugar inmenso en un pequeño espacio.”

 

Y continúa diciendo:

 

“la neuroquímica del cerebro es asombrosamente activa. Es el circuito de maquinaria más maravilloso comparado a cualquier otro inventado por humanos.” 

 

Hoy sabemos que el Dr. Carl Sagan subestimo la capacidad del cerebro humano, pero por lo menos estaba consciente de que el cerebro humano es superior y específicamente complejo, comparado a un conjunto de números primarios.

 

¿Porque entonces pensaba Carl Sagan que un mensaje más simple requiere ser generado por un ser inteligente, pero que el cerebro humano que genera la información de 20 millones de libros no lo sea?

 

La razón por esta inconsistencia se debe a la presuntuosa discriminación y el prejuicio en contra todo lo que señale hacia el Dios. Los evolucionistas prefieren creer que el cerebro humano fue autogenerado por millones de años de mutaciones evolutivas.

 

Esto siempre lo presumen en antemano cuando saben que la ciencia no puede explicar algún fenómeno, y producen una hipótesis para inmediatamente descartar toda posibilidad de intervención  sobrenatural. Aunque una hipótesis sea absurda, es más posible para estas personas con este tipo de actitud discriminante, que un bloque de cemento genere su propia inteligencia por medio de los elementos naturales, de que exista una posibilidad de que la inteligencia tenga origen sobrenatural.

 

Creo que para estas personas, la tabla “Periódica de Elementos” usada en las escuelas para describir las diferencias entre la variedad de elementos conocidos por el ser humano debe ser re-nombrada como la “Tabla de Inteligencia Natural”, para que coincida con sus creencias, ya que proponen que estos elementos compuestos de partículas atómicas saben y hacen por su propia cuenta lo que mejor les conviene, como si tuvieran su propio celebro microscópico.

 

Supuestamente, los elementos naturales tienen la capacidad de preconcebir, anticipar, planificar, diseñar, construir, memorizar, transcribir, replicar y escoger entre las opciones disponibles, la mejor dirección de progreso para poder subir la escalera evolutiva (Vea “Selección Sobre-Natural”). El problema es que nunca ha sido identificado u observado algún mecanismo que permita esta habilidad en los cientos de años de experimentación.

 

En el pasado, los científicos que han tratado de decir que pueden hacer una simulación de la primera célula que conduce a la primera vida, olvidan que ellos le inyectan al experimento de su propia inteligencia para producir algunos amino ácidos, quedando muy lejos de producir vida. Esto sería hacer trampa, y diría que para mí es demasiado obvio que cuando un mago no es responsable de causar un acto de magia, el evento se clasificaría como sobrenatural y milagroso, y no clasificaría como científico.

 

Además, es una forma deshonesta de experimentación, ya que los elementos por sí mismo no prenden las luces y conectan los cables eléctricos, o mezclan las químicas necesarias para conducir su propio experimento como insinúa la teoría. Sería lo mismo decir que el pollo que puse en el horno, se desplumo, se adobo y prendió el horno por su propia cuenta y voluntad.

 

En mi opinión, una piedra al frente de su casa le debe salir un ojo por su propia cuenta, o por lo menos le debe salir un poco de pelo sin la intervención de algún científico para que el experimento sea válido, y no contaminado por la introducción de inteligencia externa, ya que esto es lo que ellos niegan y lo que intentan establecer como una posibilidad. Muchos científicos Cristianos afirman que toda inteligencia viene de una fuente externa, y que esa fuente solamente puede ser Dios.

 

¿Cómo es posible que los evolucionistas crean que un ser humano con un cerebro tan complejo, “no” pueda crear algo similar, o que tan siquiera se aproxime a crear un cerebro humano, pero piensan que los elementos naturales guiados por las leyes de física “si” lo pueden hacer sin ayuda de alguna inteligencia externa?

 

La epistemología es una rama filosófica que examina la naturaleza del conocimiento e intenta determinar las limitaciones del entendimiento. Sabemos que la palabra ciencia significa conocimiento, también sabemos que ningún ser humano es omnisciente, es decir, nadie tiene un total conocimiento absoluto de todo el conocimiento disponible en este mundo, dimensión, universo, etc. (vea Epistemología- Teoría de Conocimiento).

 

Ya que sabemos que nadie lo sabe todo, sabemos que sería imposible estar seguro con 100% de certeza que Dios no existe, más allá de toda duda. El ateo, en actualidad propone saber con certeza que “Dios no existe”, ya que la posición que asume el ateo es contraria y opuesta a la del teísta, quien propone que “Dios si existe”. Por lo tanto, estas dos posiciones se están en oposición. Algunos ateos intentan decir que el significado del ateísmo es malentendido, y quieren inventar otra definición, pero lo opuesto de lo que significa teísmo, que es creer en la existencia de Dios, tiene por obligación que ser el “no” creer en la existencia de Dios.

 

La posición del ateísmo es diferente a las posiciones del escepticismo y del agnosticismo. Por lo menos el escéptico, si es una persona sinceramente escéptica, duda por falta de buena evidencia justificable que pueda ser evaluada y es posible que cambie de opinión si se le presenta tal evidencia. El agnóstico, puede ser de dos tipos, uno que admite que “no tiene la suficiente información” para llegar a una conclusión y el otro dice que no hay manera de que “tal información exista”.

 

Pero, el ateo proclama tener conocimiento de algo, y ese algo propone una certeza de que Dios no existe. Hoy, podemos ver que los ateos han asumido la responsabilidad de evangelizar a otros, ya no es suficiente decir que no creen en Dios, sino que para ellos es importante ayudar a otros para que compartan su punto de vista.

 

Los ateos tienen un problema epistemológico, que se expone al sol con una simple evaluación analítica. Existe una gran cantidad de fenómenos en el mundo natural que la ciencia no sabe o puede explicar, y porque le pongan un nombre científico como cuarks, materia y energía oscura, agujeros negros, quásares, neutrinos, etc., no significa que lo saben todo sobre el fenómeno con 100% de certeza, o que saben exactamente de que están compuestos, solo pueden especular por medio de una hipótesis. Los mismos científicos saben y admiten que la palabra “singularidad” usada en la teoría del “Big Bang” es usada como sinónimo de “no sabemos”. No saben su origen, como se genera, como funciona o exactamente de que está compuesta.

 

Sería justo decir que existen más cosas inexplicables debajo de los Mares y Océanos, que lo que podemos explicar por medio de la ciencia moderna. No creo que se encuentre un solo científico que coincida con el hecho de que es más fácil para la ciencia moderna poner un hombre en la Luna que ponerlo en el fondo más profundo del Mar Pacificó.

 

Imagínese lo que no sabemos sobre la inmensa grandeza del Cosmos, un espacio que se mide por años a la velocidad de la luz. Una regla para medir el Cosmos tendría que extenderse por lo menos a 185,000 millas (300,000 Km) por segundo y por lo menos por una distancia 13,700,000,000 años luz y a esa velocidad constante, para medir la orilla desde algún lugar cerca del centro, y más de 27,000,000,000 años luz, para que la regla tenga la efectividad de medir su diámetro.

 

La grandeza del Cosmos representa todos los granos de arena en todas las playas y desiertos del planeta. El ser humano arrogante presume saberlo todo, mientras observa desde su granito de arena y dispara telescopios que le permiten observar otros sistemas cercanos a su vecindario, que existen dentro de una galaxia compuesta de millones de millones de estrellas y planetas, de las millones de millones de otras galaxias que existen.

 

Si hubieran atado a una persona con cohetes desde el tiempo de Cristo, y lo dispararan a la velocidad de la luz hacia a otro lugar que se encuentre aproximadamente a 200,000 años de luz, notaríamos que aproximadamente 2000 años después, solamente hubiera viajado 1% de la distancia. Imagínese lo que requiere viajar un millón de años de luz. Cuando preguntamos de lo sobrenatural, tenemos que cruzar a otra dimensión que esta fuera de los límites de la ciencia natural. Cosas como magia, casas embrujadas, platillos voladores, espectros de sombras y apariciones espirituales buenas o malas, etc., son inexplicables por la ciencia, pero la curiosidad obliga al hombre natural hacia la especulación para tratar de adivinar el origen y la función de estos fenómenos.

 

Tenemos que ser honestos al confrontarnos con el hecho de que el conocimiento sobre todo lo que posiblemente existe en todas partes de esta dimensión es muy limitado y eso debe ser lo suficiente para humillar al ser más arrogante del mundo al confrontarse con esa realidad. El hecho innegable de que ningún ser humano es omnisciente produce un problema epistemológico para el ateo. Es posible que la humanidad tenga un 10% de todo el conocimiento total en este universo o dimensión. Eso significa que puede existir un 90% que aún es desconocido por el ser humano.

 

En la comparación anterior, digamos que no sería una exageración decir que los Oceanógrafos desconocen la mayoría del conocimiento disponible en las profundidades de los Océanos, y que igualmente los Astro Físicos y Astrónomos solo conocen menos de un 10% de la enorme cantidad de posibles cosas no descubiertas por la ciencia que aún existen en otras de las millones de galaxias del Cosmos.

 

El proyecto “Genoma” le abrió las puertas a la complejidad del ADN y aun descubren a diario la inmensidad de información codificada, la complejidad irreducible, y la función específica por medio de un código universal entre las diferentes células, moléculas, proteínas y amino ácidos (vea El Enigma del Código ADN). Han descubierto máquinas y motores con hélices que asombran a los estudiosos de la “nanotecnología”. Estos funcionan con información interna y con una gran variedad de piezas que tienen que estar todas juntas a la misma vez para que estos motores microscópicos puedan funcionar.

 

Si se elimina solo una pieza, el motor no funciona según la función de su diseño. Esto se llama “complejidad irreducible”, y es lo que hace imposible la evolución por etapas de mutación, si no fuera así, el motor tendría que esperar millones de años sin funcionar hasta que evolucione cada pieza necesaria.  

 

Los biólogos que han visto este fenómeno se preguntan cómo es posible que estos sistemas puedan haber sido producto de una evolución por etapas de mutación, ya que las proteínas no funcionan solas sin la composición completa del ADN y el ADN no funciona sin las proteínas, esto significa que todo tuvo que haber aparecido al mismo tiempo. Sería imposible que algo tan complejo sea producto de una serie de etapas sin interferencia inteligente externa, ya que pasarían millones de millones años sin funcionar hasta que todas la piezas conforme al diseño estuvieran suficiente evolucionadas y completas para poder funcionar con todas las otras.

 

El más grande problema se encuentra en el hecho de que cada pieza necesitaría anticipar la llegada de cada otra futura pieza para saber con anticipación exactamente  como trabajarían en conjunto. Tratare de dar un ejemplo, tenemos millones de neuronas que componen nuestra materia gris (cerebro), sería lo mismo insinuar que una sola neurona evoluciono primero, y tuvo que esperar millones de años (evolutivos) para poder comunicarse con la próxima neurona introducida por una etapa aleatoria de mutación.

 

La neurona no tuviera una función hasta que no evolucionara la próxima, y tendría que anticipar su función al verse acompañada, ya que estuviera igual de solitaria sin la capacidad previa de poder comunicarse con las futuras neuronas. La neurona tendría que tener la capacidad de comunicación, “antes” de la llegada de las otras neuronas para que los neurotransmisores puedan funcionar cuando aparezcan. Ya pueden ver porque es muchísimo más razonable pensar que todas tienen que estar presentes al mismo tiempo.

 

Hasta los humanos más inteligentes en el mundo estarían de acuerdo que no sabemos cuánto más necesitamos conocer y seria paradójico decir que podemos medir de una manera cuantificada, cuanto más nos falta conocer si no tenemos la menor idea de la cantidad que no conocemos. Sé que esto aparenta ser un trabalenguas, así que lo explicare de esta manera:

 

 “No sabemos la cantidad exacta de lo que no conocemos,

para tener una idea de cuánto nos falta conocer.

 

Esta misma hipótesis le aplica al ser humano al intentar de medir el conocimiento individual de una persona, en relación con el conocimiento total de toda la humanidad. Podemos comenzar con un promedio de 10%, y creo que sería un porcentaje generoso, ya que sería relativo con la proporción del cerebro usado por el ser humano. Varios científicos, incluyendo el muy conocido Thomas Alva Edison, genio en su tiempo, inventor y pionero en el conocimiento de la electricidad, dijo que él creía que el ser humano usa solo 10% de su capacidad cerebral.

 

No creo que esto significa que tenemos un exceso de materia gris, es que estamos limitados desde la caída de Adán. Personalmente creo que Adán tenía la capacidad de un 100% en su estado original. Pero diría, que no importaría si fuéramos más generosos. ¿Por qué? Porque aunque una persona tuviera un 50% de todo el conocimiento total disponible en todo el universo, la cantidad del otro 50% desconocido sería tan inmenso, que le faltaría la mitad del conocimiento total. Sabemos que el conocimiento total disponible en el Cosmos está limitado por estas enormes distancias de años de luz que dificultan conocerlo en su totalidad. Lo que ven por telescopios es solo lo que se encuentra en nuestra galaxia y los que están en el espacio ven solo las galaxias más cercanas, pero no ven las otras “billones” de galaxias que existen.

 

La Epistemología no perdona la ignorancia, se debe establecer que algo se sabe y se conoce, o no se sabe y no se conoce. No existe un centro neutral intermedio donde casi se conoce o casi se sabe, y esto representa un problema para los teoristas de la ciencia. Las cosas se complican cuando entran sus hermanas la Ontología y la Lógica, (vea Reglas de la Lógica y Ontología - La Teoría de Existencia). Estas ciencias ponen a prueba la capacidad para definir el proceso de sabiduría de la mente humana. No solo existen barreras de limitaciones de conocimiento, pero si alguien dice saber algo, entonces debemos preguntar:

 

¿Cómo es que usted sabe lo que sabe, y como

sabe usted que lo que sabe es en realidad verdad?

 

Aunque algunos hermanos conocen mi sentido de humor, este no es uno de mis chistes. Si alguien dice saber que Dios no existe, entonces tenemos que poner a prueba su conocimiento, y yo tomo esto muy en serio. Si toda la humanidad tuviera colectivamente un 10% de todo el conocimiento total disponible en esta dimensión, y un individuo tuviera 10% de todo ese conocimiento colectivo disponible a la humanidad, entonces ese individuo tuviera solo 1% del conocimiento total. Si el individuo tuviera hasta 50% del conocimiento colectivo disponible a la humanidad, entonces solo tuviera 5% del conocimiento total, ya pueden notar el problema.

 

Esto significa que por lo más confiado que este un ateo al decir que sabe que Dios no existe, su confianza depende de una fracción del conocimiento total, y debe calcular el resto del 95% a 99% de lo que no conoce en su ecuación, para que entonces su conclusión sea más plausible. Es totalmente imposible que un ser humano sepa que Dios no existe con 100% de certeza, y podemos ver y entender porque esa proposición es inválida. Este es el punto donde digo lo que a todo ateo no le gusta escuchar, y es que “Dios no cree en ateos”, y como se puede comprobar que ningún ateo puede saber con 100% de seguridad que Dios no existe, su ignorancia indica que en realidad es un “agnóstico” y no un ateo, por lo tanto, “los ateos no existen” y es la razón porque Dios no cree en ateos.

 

Finalmente, la persona que en realidad es agnóstica y solo piensa ser atea, no entiende que solamente el hecho de ser creado es una bendición, ya que si no fuera creado en esta dimensión no hubiera la oportunidad de ser invitado al mundo perfecto de Dios donde no hay dolor, sufrimiento, maldad, sed, hambre, lágrimas, etc.,  y tener una oportunidad para aceptar el regalo gratuito de la vida eterna en el más allá. Este “más allá” es exactamente la dimensión desde donde surgen las fantasías del ser humano, que producen mundos esotéricos de la ciencia ficción. ¿Por qué? Porque dentro de la esencia del alma de cada ser existe la tendencia que apunta hacia el hecho de que no somos de aquí. Todo lo exterior del ser humano es físico y material, pero el alma es autoconsciente de que su dueño es Dios, a quien le pertenece.

 

El agnóstico que dice que es ateo no cree que su mente funciona en conjunto con su corazón y su espíritu, o que su ser es maravillosamente diseñado específicamente e intencionalmente en la imagen y semejanza de Dios para que tuviera la capacidad de establecer una relación personal con su Padre y el Creador de todo lo que existe, en todas las dimensiones que existen, sean visibles o invisibles.   

 

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