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Argumento Ontológico

El argumento ontológico para la existencia de Dios original es un razonamiento apriorístico, esto significa que se establece sobre un conocimiento independiente de la experiencia, y por una anticipación que pretende probar la existencia de Dios empleando únicamente la razón.

 

Esta explicación es basada según la terminología de Immanuel Kant, el filósofo alemán famoso por su filosofía de la ilustración. Ya que se propone que existe un Ser Divino, sobrenatural, espiritual e invisible, el razonamiento apriorístico de un conocimiento independiente de la experiencia es necesario. El argumento es válido al ser igual que cualquier otro argumento que pretenda probar la existencia de cosas abstractas o trascendentes, como los números, la matemática, los pensamientos, la lógica, etc.

 

Este es un argumento clásico que usa premisas analíticas, a priori y necesarias para concluir que Dios existe. Dentro del contexto de las religiones Abrahámicas, el argumento ontológico fue propuesto por primera vez por el filósofo medieval Avicena (El Libro de la Curación), aunque el planteamiento más famoso fue en el siglo 11 por el teólogo Anselmo de Canterbury.

 

He usado el concepto fundamental de este argumento en conversaciones para iniciar una conversación o dirigir la conversación hacia lo conceptual, y aunque contiene puntos razonables, no lo uso como argumento formal porque es demasiado abstracto y muy difícil para que una persona escéptica acepte la conclusión si no está dispuesta a tomar el tiempo para analizar las premisas.

 

Estoy en acuerdo con el hecho de que el ser humano ha dejado rastros alrededor del mundo desde los tiempos más antiguos de haber imaginado a un ser considerado como el “Mayor Posible Ser”. Es decir, un ser de un nivel mayor imaginable, quien el ser humano ha llamado “Dios” desde el origen de la humanidad.

 

Y en adición, coincido que esto es por medio de una intuición innata, y que no puede haber “algo” o “alguien” que sea responsable por crear a Dios sin generar una errónea “Regresión Infinita”. Yo creo que es demasiado fácil para un ateo negar o mentir al decir que no tiene la habilidad para usar su imaginación de la misma manera que los que aceptan el argumento. Y por esta negación, verán más adelante que pienso que el argumento depende en algo más de lo conceptual.

 

La versión moderna del argumento de Anselmo podría reformularse en las siguientes proposiciones:

 

1. Dios es, por definición, el mayor ser que se puede imaginar.

2. Hay más grandeza en la existencia tanto en la realidad como en el     entendimiento, que en la existencia únicamente en el entendimiento     de uno mismo.

3. Dios debe existir en la realidad, pues si no existiera, no podría ser el     ser mayor que pudiera imaginarse.

 

Esta es una versión reducida del primer argumento de Anselmo.

 

1. Dios es aquella entidad tal que nada mayor pueda ser.

2. El concepto de Dios existe en el entendimiento humano.

3. Dios existe en la mente de uno mismo pero no en la realidad.

4. Si Dios existiera en la realidad, sería algo mucho más grandioso que      la existencia de Dios en la mente propia.

5. Según la primera premisa, se sigue por la cuarta premisa, que Dios  

   realmente debe existir.

 

Y aquí hay otra versión:

 

1. Dios es dicho ser tal que nada mayor puede ser concebido.

2. Es mayor ser necesario que no serlo.

3. Dios debe de ser, por tanto, necesario.

4. Si Dios es necesario, debe necesariamente existir.

 

En mi opinión, este argumento que ha sobrevivido tantos años necesita una inyección de vitalidad para variar el punto de vista e incrementar su impacto. No hay necesidad de transferirlo fuera de la ciencia ontológica, ya que la ontología no es capaz de tratar con pensamientos abstractas. Pero pienso que se puede integrar lo abstracto, lo conceptual y lo físico, y de esta manera cerrar la mayor cantidad de puertas y ventanas para la persona que intente salir negando o mintiendo que su imaginación es incapaz de concebir el significado y la descripción básica de la palabra Dios.

 

Antes de discutir este nuevo argumento, quisiera exponer un poco sobre la ciencia de ontología, y así entiendan porque la uso tanto en muchos de mis argumentos. La Ontología, la Lógica, y la Epistemología fueron responsables por muchos dolores de cabeza durante mis estudios apologéticos. Se me hacía muy difícil entender la razón por leer tantos editoriales y tesis de tantas personas sobre tantos temas y encontraba difícil entender la necesidad de estas ciencias en la apologética, o ver como se relacionaban con la teología. Tuve que leer toneladas de páginas más de 5 veces para extraer lo que hoy puedo articular en una hora.

 

Pero a la larga, la persistencia produjo sus frutos al encontrarme con teorías que insinuaban cosas que no podían describir o clasificar, por ser tan ambiguas e ilusivas. Pueden notar que muchas teorías de origen proponen que algo existe sin mucha preocupación en describir de manera comprensible lo que insinúan que existe. Fue entonces que me di cuenta que las limitaciones de lo que en realidad conocemos (ciencia) como seres humanos depende de cómo entendemos la relación que tiene con la clasificación razonable que le asignamos a las propiedades y atributos que posee las cosas que existen en nuestra realidad. Y por eso fracasan la gran variedad de teorías de origen natural y son sobrepasadas por el origen teológico que se encuentra en la Biblia, el libro de Génesis.

 

Hasta los ateos conceden que si hubiera una mínima y remota posibilidad de la existencia de un Dios, que el significado coincide con un ser mayor imaginable por el ser humano. En las religiones del pasado con panteones de dioses, siempre había un Dios sobre todos los otros, es a este Dios que le corresponde el significado, ya que sin el mayor Dios, los otros semi-dioses no existieran.

 

La ciencia de “Ontología” viene de la palabra griego οντος, genitivo del participio del verbo ειμι, que significa “ser”, “estar”, y de λóγος, que significa “ciencia (conocimiento)”estudio, teoría. La ontología es tal vez considerada como una de las más importantes disciplinas filosóficas, que estudia lo “que es” en tanto “que es” y “existe” como substancia de todo fenómeno. (Vea Ontología -La Teoría de Existencia).

 

A menudo, la metafísica es confundida con la ontología, y aunque la ontología forma parte de la metafísica, la metafísica trata con lo que existe más allá de lo físico. La ontología trata con la teoría del “ser, es decir, el estudio de todo lo “qué es”, “cómo es” y “cómo es posible”. Y es responsable por la definición del “ser” y de todo lo que “es” y de establecer las categorías fundamentales o modos generales de ser y de las cosas que son a partir del estudio de sus propiedades.

 

La ontología se ocupa de cuestiones como la existencia de los “entes”, de cómo estos entes pueden ser clasificados dentro de una jerarquía, y subdivididos de acuerdo a similitudes y diferencias. Y es una espina en el costado de los teoristas modernos. Ya que muchas de las teorías modernas de origen que insinúan la existencia de fluctuaciones o multi-versos son ignorantes y le asignan poca importancia a la posibilidad y descripción ontológica de lo que intentan decir que existe, y totalmente ignoran que una fluctuación o un multi-verso también necesita una razonable explicación del origen de su existencia.

 

Podemos describir algo que existe adecuadamente o de manera ambigua, por ejemplo, si yo le hablo a usted de un “animal”, y nada más, no es suficiente para usted saber de qué especie, tipo o clase de animal hablo. Si digo que es acuático, tal vez pensaría que es un pez, pero si digo que también es mamífero, entonces puede ser un delfín o una ballena.

 

Digamos que le hablo solamente de un “mono”, aun usted no se sabe si es un Gorila, un Chimpancé, un Orangután etc., hasta que se distinga por otras características y propiedades que posee, y es entonces que se presenta la oportunidad de preguntar sobre su tamaño, peso, color etc. Digamos que hablo de 5 “frutas”, sería conveniente saber de clase de frutas hablo. ¿Son todas iguales o son todas diferentes? ¿De qué color son? ¿Cuál es la forma de todas las frutas, o de cada una individual? Las repuestas a estas preguntas son importantes porque nos conduce a las propiedades y atributos de cosas en existencia.

 

Otro ejemplo, ya deben entender que cuando una teoría propone la existencia de una dimensión adicional a la nuestra, que estas mismas reglas le aplican a la proposición. ¿Pero qué hacemos con muchas de estas teorías modernas que insinúan la existencia de fenómenos que son indetectables por el ser humano? El estudiante de la ontología iría de inmediato a la posibilidad de existencia, y preguntaría lo que muchos hoy no preguntan:

 

¿Cómo es que el autor de la teoría puede saber con algún nivel de certitud que una dimensión indetectable para el ser humano existe? ¿Existe en realidad o en virtualidad? ¿Es abstracta o física?

 

Debemos entender que buscamos repuestas de todo lo que existe, de entidades, objetos, de personas, de conceptos, de ideas, de cosas y substancias etc. En cierto modo, la ontología reflexiona sobre las concepciones de la realidad, sus relaciones con otras cosas que existen y sus características. No es suficiente decir que un fenómeno existe, simplemente porque la persona le da la gana decirlo sin proveer datos relacionados con su existencia.

 

Se debe obtener la mejor descripción posible de “algo” que “existe”, para poder categorizar su naturaleza. Esto incluye lo que llaman una “evaluación abstracta”, que es solo una palabra técnica que indica que cada porción de una substancia en existencia debe ser evaluada. Esto es igual a pelar una cebolla, capa por capa hasta llegar al centro, y si es necesario, continuar hasta sus minúsculas partículas sub-atómicas.

 

Este método interrogativo obligatorio para todo ontólogo, es lo que permite explicar las propiedades, atributos, elementos, etc., y poder responder preguntas sobre el género, especie, clase, tipo, color, peso, forma, tamaño, etc., de algo en existencia, aunque lo existente sea abstracto. Si hablo de un círculo, hablo de una forma abstracta, pero describo la abstracción por la forma geométrica más razonable, y no insinuó que nadie puede saber si el círculo es redondo, porque sé que la lógica no permite que sea cuadrado o triangular.

 

El ateo es satisfecho con su versión de la existencia de “alguna fuerza abstracta” y muy cómodo con su argumento que presupone que esta fuerza no identificable tenga la posibilidad de ser responsable por la generación espontánea de todo lo que existe. Algunos han criticado mi intento en el pasado, hasta que le demostré que lo que hago es envolverme en el juego del evolucionista con el siguiente concepto en mente:

 

Hebreos 11:3 RV95  Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

 

Cuando un argumento entra en a la dimensión “de lo que no se ve”, obviamente trata con lo invisible, algo que normalmente no puede ser observado por el ser humano. Pero lo importante es que los dos oponentes se encuentran argumentando sobre una fuerza abstracta, lo que falta es analizar ambos argumentos para determinar cuál propone la mejor explicación. Al jugar el juego con las mismas reglas, eliminamos la posibilidad de la existencia de un abstracto, para reemplazarlo con uno mejor, más profundo y con más poder explicativo.

 

Ambos campos opuestos argumentan que una fuerza es responsable por la generación espontánea del cosmos y la primera vida. Los teístas proponen que esta fuerza es personal, ya que Dios es una persona incorporal, quien se describe ontológicamente a sí mismo en las escrituras y podemos distinguir sus atributos por medio de la información que El provee. Los teoristas evolutivos proponen una fuerza impersonal, similar al magnetismo, la electricidad o la gravedad, que no se puede describir ontológicamente.

 

Podemos formular un argumento ontológico modificado de esta manera:

 

1. Todo lo que existe debe ser apropiadamente identificado y sus característicasdeben relacionar con sus propiedades y atributos.

2. Las teorías de origen del universo y de la primera vida biológica proponen que ambos ocurrieron espontáneamente sin necesidad de una causa o algún agente externo no relacionado con la naturaleza.

3. Un principio de la Metafísica es que “dela nada, nada sale”, y la ontología demanda una definición y descripción de todo lo que existe aunque esta sea abstracta. Para que una generación espontánea sea posible, es necesario que exista un generador, y esta sería la fuerza abstracta insinuada por las varias teorías de origen.

4. Las teorías de origen no pueden definir, identificar o describir las características o propiedades y atributos de tales fuerzas abstractas que surgen de la naturaleza para espontáneamente generar algo a la existencia.

5. Desde luego, las teorías de origen no tienen explicación científica para la supuesta aparición espontanea del universo y de la primera vida biológica.

6. Por lo tanto, la mejor explicación de esta fuerza abstracta es Dios.

 

Usando la teoría del Big Bang como ejemplo final, podemos establecer una base para luego hacer las preguntas apropiadas. Si en el principio no hay “nada”, y luego ocurre una “Singularidad”, que luego causa una gran explosión que los científicos llaman el “Big Bang”, entonces las siguientes preguntas deben ser un criterio ontológico, aunque el argumento de los científicos se encuentre en un ambiente abstracto y metafísico:

 

1. ¿Qué existe antes de una singularidad en un ambiente de la “nada”?

2. ¿“Qué” genera o “Cómo” se genera la supuesta singularidad que luego     causa la explosión del “Big Bang”?

3. ¿Cómo se identifica, clasifica y categoriza la ignición o el combustible     que causa la explosión?

4. ¿Cuál es la explicación más lógica por la existencia de una     singularidad “antes” de causar la explosión?

5. ¿Existen propiedades, atributos, y elementos antes de la explosión?

6. ¿Si la causa de la singularidad existe “antes” de la explosión, y     “nada” natural existe hasta “después” de la explosión, entonces no es     la causa de la singularidad sobrenatural?

7. ¿Cómo se produce algo físico de un abstracto, desde un principio     donde no hay “nada”?

 

La mejor arma del apologista es la curiosidad investigativa que lo guía a la interrogativa, y las preguntas son su munición. Todo esto debe finalizar con una conclusión lógica, y si una persona no cree en Dios y resulta que “Dios no existe”, entonces no tiene nada que perder. Pero si resulta ser lo contrario y “Dios existe”,  entonces arriesga la perdida de todo.

 

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