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La Ciencia y el Misticismo

Desde su creación, la curiosidad del ser humano ha producido una compulsión para experimentar con la naturaleza.

 

Ciencia” significa “conocimiento”, y la palabra “con-ciencia” indica que existe una preexistencia de “conocimiento”.

 

La palabra “inteligencia” viene de la palabra en Latin “inter-legere”, pero es de raíz Griega, y significa “el acto de reunir (legere) entre (inter)”, es decir de en palabras simples, “escoger entre una variedad”.

 

Pero “legere”, que también surge de la raíz de la palabra “logos” en griego, también insinúa “palabra, hablar o expresión”, y en este caso sería “expresar sobre lo que ha sido reunido o escogido”. Para poder escoger, es necesario tener una libre voluntad y la habilidad de hacer decisiones, y el ser humano fue diseñado por Dios con esta habilidad por haber sido creado en Su imagen y semejanza (Gen 1:26).  

 

Desde el punto teológico, toda ciencia viene de Dios, porque Dios es el único ser omnisciente, y por lo tanto el único posible de saberlo todo. Según la Biblia, el conocimiento revelado por Dios puede ser distorsionado, pero también he podido concluir que existe cierto conocimiento que el ser humano no debería saber antes de tiempo, y Dios es quien decide cuanto y cuándo el ser humano debe saber. Adicionalmente, existe cierto conocimiento prohibido que es lo que conocemos como ciencia oculta.

 

Cuando el apóstol Pablo habla del tercer cielo, insinúa que hay cosas que se oyen en el dominio espiritual que no se deben decir.

 

2Co 12:3-4 SSE  Y conozco al tal hombre, (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe),  (4)  que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que el hombre no puede decir.

 

El enemigo de Dios conoce cosas de la dimensión espiritual y quiere que el ser humano viole esta limitación y cruce la frontera donde aún no pertenece. En la categoría religiosa existen muchos libros antiguos que hacen referencia a esta limitación y otros que se dedican a enseñar al ser humano cosas místicas que no debe aprender. La razón por decir “saber antes de tiempo” es porque estoy convencido que en el más allá la cantidad de conocimiento que tendremos será instantáneo e incomparable al que jamás podemos obtener mientras estamos aquí.

 

No todo lo que se dice ser “ciencia” viene de un conocimiento confiable y verídico, y tampoco hay garantía que sea sano y libre de peligros. La libertad para escoger y expresar permite al ser humano a especular a su manera. El conocimiento original de Dios siempre ha estado bajo ataque de contaminación por el enemigo de Dios.

 

Cuando Dios crea a Adán, lo programo con una abrumadora cantidad de conocimiento en antemano. Adán fue creado como adulto, y no pienso que hubiera razón para que Adán no usara 100% de su capacidad mental, en lugar del 10% al 15% que muchos científicos dicen que es la capacidad usada por seres humanos hoy.

 

Adán asigna nombres a todo lo que se encuentra a su alrededor en relación con su diseño de creación y es el mayordomo del planeta. Me imagino que antes de su caída, Adán era un espécimen extraordinario, un modelo ejemplar de la creación de Dios, en perfecta relación con su Padre-Creador, quien hablaba directamente y cara a cara con él.

 

La primera “psuedo-ciencia” viene del enemigo, y muy astutamente usó la curiosidad y el deseo de conocimiento para atraer a Eva hacia el Árbol del “conocimiento” del bien y del mal, de cual Dios le ordeno a Adán no comer (reunir o escoger), y podemos leer el episodio en Génesis 3:

 

Génesis 3:4-7 LBLA  Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis.  (5)  Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.  (6)  Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.  (7)  Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.

 

Por lo tanto la primera ciencia o conocimiento del mal, fue saber que habían violado la primera ley y se les ocurre tratar de tapar la primera transgresión con las primeras coberturas de hojas de higuera, y de esta manera intentar de solucionar el problema que resultó de un mal experimento. En este evento existen varios orígenes, la primera ley, la primera mentira, el primer engaño, el primer pecado, la primera falsedad, las primeras excusas, y la práctica de la primera ciencia oculta al tratar de ocultar el nuevo conocimiento adquirido con los primeros vestimentos de hojas de higuera.

 

Desde ese entonces, la ciencia se puede dividir en dos tipos, el conocimiento de Dios y el conocimiento del enemigo, y por esta razón en la historia de la humanidad existe una entremezcla de ciencias ocultas que conocemos como protociencias o psuedo ciencias, como la Alquimia y la Astrología, la Fisiognomía, la Frenología, la Homeopatía, la Parapsicología, la Piramidología, la Ufología, la Numerología, la Dianética (Cienciologia), el Naturalismo, la Selección Natural, etc.  

 

Pueden notar que la selección natural de la teoría Darwinista de evolución esta en esta lista porque en realidad no es una teoría científica según los requisitos modernos del método científico aprobado por los mismos científicos que la apoyan. Lo que hacen hoy los evolucionistas es ignorar el método científico, aunque saben muy bien que fue establecido para filtrar la ciencia valida de la ciencia falsa.

 

La teoría no se puede poner a prueba, sino que solo es una investigación metafísica que solo propone que los “sobrevivientes sobreviven” de manera a posteriori, o después de observar hechos autoevidentes, ya que si no hubieran sobrevivientes, no hubiera nada que observar.

 

Pero en forma de represalia, en las listas generadas por los evolucionistas, la Creación y la Teoría del Diseño Inteligente son clasificadas como teorías de psuedo ciencias, ya que estas están en oposición al naturalismo como fuente original de todo lo existente. De esta manera se desquitan de manera vengativa, por encontrase en una lista de ciencias que no se pueden probar por el método científico.

 

Pero la Creación y la Teoría de Diseño demuestran mejor evidencia y mejor explicaciones de los puntos desconocidas por la teoría de la evolución, sin la necesidad de especulaciones absurdas ya que son las únicas que proponen la necesidad de un operador inteligente, algo que llena el vacío que existe en toda otra teoría de origen.

 

Las ideologías especulativas de los hombres de la ciencia moderna como la conocemos hoy, tienen la tendencia de regresar a sus raíces sobrenaturales, por la simple razón de que su inicio es desde un solo punto espiritual. En el argumento “Ciencias Trascendentes” menciono la matemática y la lógica como dos ciencias (conocimientos) que tienen que pre-existir para que el ser humano pueda pensar de manera correcta y así pensar en la necesidad de llevar cuentas por un procedimiento razonablemente científico, y sin ellas no lo pudiera hacer.

 

Ya que al pensar en la necesidad de un procedimiento, de calculación o de pensamientos razonables, estaría pensando lógicamente antes de la existencia de la ciencia que lo permite pensar de esta manera. Por lo tanto, el ser humano descubre estas dos ciencias por necesidad y no es verdad que invento estas ciencias como proponen algunos antropólogos. Esta es la razón por estas ciencias ser exactas, formales, normativas, y trascendentes.  

 

¿Pero cómo llegamos hasta el punto de la ciencia moderna de hoy?

 

El ser humano se da cuenta que en todo el cosmos y en la naturaleza que lo rodea existe un orden que aparenta funcionar por leyes que ya están en sitio que permiten que él pueda observar lo que es conocido por nosotros hoy como fenómenos. Un fenómeno es simplemente la interacción entre la materia y la energía permitida por las leyes de física establecidas antes de que el ser humano las descubriera. Y por lo más que se tiren el pelo los evolucionistas, es prácticamente imposible que estas leyes se establecieran por su propia cuenta (vea los argumentos “Teleológico” y “Antrópico”).

 

La ironía de la ciencia moderna es de tratar de desmentir a Dios por medio del mismo conocimiento que Él le permite al ser humano obtener, la ideología del enemigo es notable desde el Jardín de Edén. Hubo un periodo, antes que Dios creara a los ángeles, a esta dimensión, al universo, y al ser humano cuando Dios era el único con todo el conocimiento existente posible, y por lo tanto el único portador de toda sabiduría. Algunos han dicho que la ciencia es la única verdad absoluta y que la ciencia ha probado que Dios no existe y que la Biblia es solo un libro de leyendas. Pero la realidad demuestra que sin Dios, la ciencia no existiera.

 

Dios anticipa en su advertencia del plan astuto del enemigo que muchos se convertirán en necios por causa del conocimiento distorsionado que los hace creer que son sabios (Rom 1:22), y Dios pregunta de manera sarcástica ¿dónde están los verdaderos sabios? (1Co 1:20).

 

Los sabelotodo de este mundo piensan de manera hostil y son desviados a pensar que la ciencia y la existencia de Dios son conceptos adversarios. Defienden la falacia que insinúa que la ciencia solo trata con hechos y con evidencia y que la fe es ciega. Sin tener la mínima idea de que la ciencia moderna le debe su existencia a la teología bíblica, ya que es donde se puede rastrear su origen.

 

Nunca he propuesto en el ministerio ApóLogos que la Biblia es un libro que fue revelado para servir como un documento científico con un contenido de datos crudos de experimentos. Esto es lo que piensa el científico que inconscientemente propone comparar un derivado con la fuente de origen de donde resultó. Es decir, que todo resultado, es inexistente sin la fuente que lo genera a la existencia. Pero la Biblia, sin tener el objetivo de ser un documento científico, contiene una gran cantidad de ciencia (conocimiento) que no fue descubierto por los seres humanos hasta muchos años después, (Vea “Evidencia Científica”).  

 

Las verdades deducidas del conocimiento revelado en la Biblia, de donde es basada la fe cristiana, es mucho más profundo que cualquier experimento en un laboratorio, especialmente si el experimento es conducido por una ciencia distorsionada que establece su presuposición primero, para entonces acomodar los resultados. Las verdades teológicas contienen las consecuencias filosóficas que permiten la mente humana concebir la exploración de la naturaleza, el sitio adecuado del ser humano en la creación, de los atributos de Dios y como salió de Su naturaleza el deseo de crear todo lo existente en el cosmos.

 

Es de esta manera que en un cosmos con un abrumador espacio inimaginable por la mente humana que contiene millones de millones de galaxias (que el no-creyente ve como perdida de espacio), Su nueva creación puede habitar y observar la planificación, la utilización de recursos y el esfuerzo de su Creador de crear de la nada y sostener la humanidad en un universo inmenso, pero estéril de toda otra vida inteligente como la del ser humano creado a Su imagen y semejanza.

 

La ciencia moderna tiene sus raíces en la teología, pero antes de formarse en una colección de conocimiento, paso por un desarrollo filosófico. Por lo tanto la ciencia comienza con Dios, se transfiere al hombre que acepta la revelación de conocimiento, o lo distorsiona. Noé y su familia eran los únicos sobrevivientes humanos del mundo que fue destruido por la inundación, y los únicos con conocimiento directamente de Dios.

 

Pero con el tiempo, el crecimiento y la expansión de la humanidad por todo el planeta, y fue necesario esta propagación en busca de tierras. Y para confundir aún más la situación, el resultado de la Torre de Babel introduce una gran variedad de dialectos nuevos que obligaron a la humanidad a alejarse más y más del conocimiento original transferido al nuevo mundo por Noé y su familia.   

 

Al perder la conexión de la fuente con el tiempo, y con el conocimiento original en el olvido, el ser humano comienza a especular sobre los fenómenos naturales por medio de la filosofía, y luego divide los conocimientos en las ciencias formales, naturales y sociales que conocemos hoy.  

 

Considere los siguientes puntos:   

 

1. Solo un Dios creador transcendental puede ser cognitivamente posible en la percepción mental y el presentimiento intuitivo espiritual del ser humano. Un Dios que es la fuente de tan gran poder, que crea una naturaleza con leyes autónomas sin que Su poder sobre la naturaleza sea disminuida. Una vez la base fundamental de estas leyes es formulada, la ciencia se puede desarrollar sobre sus propios términos, tal como se encuentra hoy.

 

2. El concepto de “creación” contribuye a la ciencia al categorizar a todo ser en el dominio material y en un nivel de “criatura”, y por lo tanto requiere una “razón” y una “causa” por su existencia, este es el mismo nivel que todo lo otro que existe. Esto hace que sea más razonable y posible que las leyes se distribuyan según el fenómeno que controla. Por ejemplo, todo cuerpo celestial en movimiento está gobernado por la ley de gravedad, y también que otros fenómenos puedan ser explicados por el descubrimiento de otras leyes de física.   

 

3. El concepto de “creación” también abre las puertas a otra dogmática universal muy importante que el ser humano no puede negar. Al ser creado en la imagen y semejanza de Dios, el ser humano presiente que es la criatura más especial sobre la tierra. Esto lo admiten muchos ateos con quien yo he argumentado. El ser humano es sobre todo animal y con la capacidad de un desarrollo explosivo de moda (hojas de higuera), artes, herramientas, música, comunicación, escritura, etc., (Vea “Explosión Cognitiva”), y de poder usar su razonamiento para descubrir las ciencias, incluyendo las normativas y transcendentes como la matemática y la lógica.

 

4. El ser humano no tiene que creer en Dios para coincidir con esta realidad, hasta el ateo tiene un presentimiento profundo innato e intuitivo de algo dentro de sí mismo, de algo más allá, y de algo más grande y superior que su propio ser. Esta es la manera en que el ser humano puede reflexionar su propia racionalidad y confiar que su mente creada tiene la comprensión para entender su propio dominio, hábitat y ambiente. Al formular las repuestas de los fenómenos a su alrededor, establece el conocimiento que llamamos “ciencia”.  

 

5. En todo esto, se encuentra el guardián de precaución, que advierte en dictar en contra de la intuición natural interna del ser humano y en contra de la tentación de lo que sabe en antemano es incorrecto (Vea “Valores y Deberes Morales”). Este guardián es la “con-ciencia”, y significa “con-conocimiento”. Sabemos que el ser humano cayó en el Jardín de Edén, y desde ese momento también sabemos que la advertencia de precaución de la conciencia se puede ignorar.         

 

El apóstol Pablo dice en Romanos 1:20 que Dios le revela al ser humano cierta evidencia que se manifiesta por medio de la naturaleza.  

 

 Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.

 

Escribí sobre este tema en “Teología Natural”, no es decir que la revelación natural es suficiente para explicar detalles sobre el carácter de Dios o Sus atributos, de Su plan de salvación, de la Trinidad, etc., por lo tanto, el universo no fue diseñado como un sistema teológico auto exploratorio.

 

Pero todo lo creado en conjunto con las leyes específicas que gobierna el universo apunta hacia el más allá del conocimiento (ciencia) obtenible por el ser humano (Vea el “Argumento Epistemológico”). Esta sed de conocimiento, es la fundación metafísica de la creación que atrae la especulación de la mente humana, es la incertidumbre y deseo de saber, lo que estimula y concibe lo que llamamos “ciencia”.  

 

Conclusión:

La ciencia tiende a regresar a la fuente sobrenatural de dos modos:

 

1. De forma prudente, al reconocer que el origen de todo conocimiento (ciencia) es Dios.

2. De forma distorsionada que resulta en el misticismo y lo oculto que tiene origen en el Jardín de Edén.

 

El uso del conocimiento, debe coincidir con su propósito, y el tratar de alcanzar el Árbol del conocimiento del bien y el mal puede resultar ser muy peligroso. Si el conocimiento no es usado para el bien, es solamente otra herramienta para ampliar la puerta que conduce al camino ancho de la perdición. Tener mucho conocimiento puede ser como tener mucho dinero, fama y poder, si no es usado con precaución, se puede convertir en un ciclo vicioso, siempre deseando más y más, para poder satisfacer y gratificar el ego, sin jamás poder llegar a la meta final de la omnisciencia.

 

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