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La Conciencia y lo Sobrenatural

Nosotros, los cristianos somos traductores de lo sobrenatural, por lo que podemos explicar la dimensión sobrenatural a las personas que sólo se basan en la dimensión natural para tratar de explicar el mundo en que viven. A veces tenemos que usar argumentos complejos académicos y traducirlos en una forma más simple para aquellos que no creen que exista un dominio sobrenatural.

 

Esta debe ser una tarea crucial para la iglesia cristiana, porque sin traductores la gran mayoría de la gente nunca va a entender lo que los académicos están diciendo acerca de la cosmovisión cristiana. Tenemos que saber lo que los académicos están diciendo porque ellos hacen la investigación que corrobora o refuta las afirmaciones del cristianismo.

 

Hay dos cosas que necesitamos para ser traductores eficaces. En primer lugar, necesitamos una capacidad para el desarrollo de las analogías y las ilustraciones que comunican las ideas complejas de la apologética cristiana, y esto se desarrolla con la práctica. En segundo lugar, necesitamos una experiencia investigativa para influir en argumentos apologéticos, y esto se desarrolla con el tiempo. Necesitamos estos dos talentos para poder explicar el dominio sobrenatural y presentar la evidencia de una manera creíble.

 

Tenemos que transmitir a los no creyentes que hay una gran importancia en el análisis de toda explicación posible, de manera que podemos determinar cuál es la más plausible, probable y lógica. Debemos investigar cada caso de la misma manera en que un detective investiga la escena de un crimen. Cada ocurrencia tiene un principio y un final, y muchas otras cosas que suceden entre el principio y el fin. La pregunta es si la investigación nos permite investigar en profundidad y distinguir las cosas que podemos observar y las cosas que no podemos.

 

Tenemos que enseñar y demostrar a las personas no-creyentes que lo que creemos nosotros es basado en buena evidencia, e imaginar cómo la presentaríamos en un tribunal como abogados. La tarea de cualquier jurado es escuchar las pruebas y los argumentos presentados tanto por la acusación y la defensa, para digerir y evaluar lo que cada parte han presentado, para luego tomar una decisión acerca de cuál lado ha presentado la verdad sobre un hecho.

 

De la misma manera, nosotros somos a veces llamados a formar parte de un jurado, donde la fiscalía sostiene que cada pieza de evidencia arqueológica, histórica, profética y científica conducen a un Dios creador que existe “fuera” del universo observable, y la defensa sostiene que los elementos de prueba y evidencia se pueden explicar por las fuerzas de la naturaleza contenida “dentro” del universo observable.

 

Lo que es muy importante entender para ambos, creyentes y no creyentes en Dios, es que también debemos tener la capacidad de distinguir entre la evidencia que se puede recoger desde “dentro” de una escena (ocurrencia), y la evidencia que se puede recoger desde “fuera” de una escena (ocurrencia), que tenemos que juntar para que podamos comenzar a formar un panorama de lo que la evidencia finalmente revelará.

 

De la misma manera, podemos observar el universo desde adentro, porque vivimos “dentro”, pero, debemos tratar de determinar si la “causa” de nuestro universo observable género el inicio desde “dentro” del universo o desde “afuera”.

 

Muchos de los argumentos en ApóLogos.net muestran que muchas teorías tratan de argumentar “dentro” del dominio natural, sobre fenómenos que sólo pueden existir “fuera”, en el dominio sobrenatural y este es el punto clave de este artículo, a medida que exploramos ciertos aspectos de lo que llamamos “mente” y “conciencia”.

 

No es una tarea fácil explicar cómo miles de millones de neuronas intercambian productos químicos para poder dar lugar a experiencias subjetivas tales como la conciencia, la auto-conciencia, y la conciencia de que los demás son conscientes y auto-conscientes de sí mismos. Y no sólo explicar la capacidad de cuestionar, pero también la capacidad de preguntarse por qué nos preguntamos, e incluso preguntamos por qué otros cuestionan lo mismo.

 

El cerebro es el órgano del sistema nervioso central que tiene el mayor número de neuronas agrupadas juntas. Cuando las neuronas se encuentran en gran número, se hace posible lo que llamamos inteligencia. El cerebro se compone de unas cien mil millones de neuronas que están conectados en una miríada de patrones tridimensionales.

 

Las diversas combinaciones de estos miles de millones de neuronas unidas entre sí disparando secuencias únicas son lo que los científicos llaman las redes neuronales. Cuando aprendimos algo nuevo, las células nerviosas se unen y hacen nuevas conexiones. Por lo tanto, somos cambiados de alguna forma por nuestro aprendizaje individual y nuestras experiencias personales.

 

Las células nerviosas o neuronas son extremadamente pequeñas. Acerca de 30.000 a 50.000 caben en la punta de un alfiler. En una parte del cerebro llamada la corteza cerebral, cada célula nerviosa tiene la posibilidad de vincular con 40.000 a 50.000 otras células nerviosas. En otra sección del cerebro llamada el cerebelo, las células nerviosas tienen el potencial de conexión con hasta un millón de otras células nerviosas.

 

Debido a que el cerebro humano produce tantas conexiones posibles entre las neuronas, y porque las neuronas son células únicas que pueden comunicarse directamente entre sí, el cerebro es capaz de procesar el pensamiento, realizar acciones, demostrar comportamientos, especular posibilidades, recordar experiencias y aprender cosas nuevas, etc. Por lo tanto, el cerebro es el instrumento que facilita el conocimiento consciente.

 

Pero, la conciencia no es la misma cosa que el cerebro. La conciencia aparenta ser lo que habita y ocupa la bio-computadora que llamamos cerebro, pero en realidad no está limitada a solo a ocupar esa habitación. Tenemos la capacidad de pensar y al mismo tiempo observar nuestro propio proceso de pensamiento. La conciencia permite estar consiente de uno mismo y nuestro conocimiento del mundo que nos rodea. Igualmente, esta inteligencia en nosotros es lo que constantemente y conscientemente nos da vida. Los teístas creen que al morir, el celebro se apaga, pero la conciencia continua su función.

 

Podemos decir que nuestra conciencia consiste de dos elementos, parte de la conciencia mantiene el libre albedrío de un individuo, y es la parte de nosotros que es una personalidad que piensa con nuestros propios rasgos y características individuales. Este es el aspecto consciente de nosotros mismos con ciertas cualidades únicas. La conciencia es subjetiva y por lo tanto tiene la capacidad de aprender, recordar, crear, soñar, elegir o no elegir. Podemos llamar a esta parte de la conciencia, la conciencia secundaria.

 

El otro elemento de la conciencia, es lo que se puede llamar conciencia primaria o la subconsciencia, y tiene que ver con la conciencia inteligente dentro de nosotros que nos da la vida todos los días. Este es un sistema de conciencia que es independiente de la mente consciente. Es lo que automáticamente mantiene nuestro cuerpo en orden. Por lo tanto, como una computadora biológica, el cerebro tiene la capacidad de procesar miles de millones de funciones automáticas cada segundo a nivel celular y un nivel agregado, de la que no somos conscientes.

 

Hay mucha más información sobre el celebro comparado a lo poco que sabemos sobre la mente, porque la mente es como la porción invisible del celebro. Partes específicas del cerebro poseen anatomía especializada para gestionar muchos procesos rudimentarios. Como los aspectos de nuestra salud y de la vida que damos por sentado todos los días, los sistemas que controlan el corazón, digerir nuestra comida, filtrar la sangre, regeneración de las células, e incluso organizar nuestro ADN.

 

Esta inteligencia sabe mucho más de lo que nuestra propia personalidad sabe (aunque algunos creen que lo saben todo). Se necesita una gran e ilimitada conciencia para ser responsable de todas estas funciones. Muy pocos científicos han concentrado en reconocer su poder, voluntad e inteligencia infinita.

 

Este aspecto de la conciencia es lo que da vida a todas las cosas. Es objetiva y constante. Es el campo cuántico, la fuente, el punto cero y el vacío. Es el observador que observa, se mantiene, y derrumba el campo cuántico en forma física. Se trata de una verdadera inteligencia con la energía cuantificable o fuerza que es innata a todas las cosas y es literalmente, la vida.

 

La palabra ciencia significa conocimiento y el aspecto de conciencia nos equipa con cierta cantidad de información innata, me imagino yo, para poder hacer contacto con Dios, y con nuestro verdadero ser. La conciencia es la que le puede señalar al ateo que existe algo más grande que lo material y físico, dentro y fuera de él, donde se encuentra la fuente trascendental. La conciencia también es el árbitro de la moralidad y el apóstol Pablo dice en Romanos 2:14, 15 que podemos naturalmente hacer lo que es de la ley, y que nuestra conciencia, por medio de lo que pensamos, nos acusa o nos excusa.

 

Nosotros, como seres humanos poseemos ambos elementos de la conciencia. Tenemos libre albedrío para escoger vida o muerte, y al mismo tiempo, una inteligencia mayor que nos brinda y nos permite la vida cada segundo. Somos conscientes por medio de la conciencia secundaria, y estamos automáticamente conectados a la conciencia primaria. No podríamos existir sin esta fuerza de la vida. Como cuestión de hecho, la ciencia está empezando a entender que todo lo físico es sólo la punta de un inmenso témpano de hielo (iceberg). La pregunta es, ¿Cuál es el campo invisible que mantiene todo junto y cómo podemos hacer contacto con él?

 

La mente, es el producto de la manipulación de la conciencia de este fino instrumento llamado el cerebro. El cerebro sin conciencia es inerte y sin vida. Como estos dos niveles específicos de conciencia animan el cerebro para crear la mente, debemos poseer dos modalidades diferentes trabajando en el cerebro. Tenemos la mente consciente y subconsciente bordado en dos diversos procesos cerebrales.

 

El cerebro es el órgano que la conciencia utiliza para manipular los pensamientos en el aprendizaje y experiencias. Normalmente, la mente es el producto del cerebro en acción. La mente opera cuando el cerebro está “vivo”, procesando los mecanismos conscientes y subconscientes. Pero, existen casos que demuestran que la mente continúa bajo otras reglas, cuando el cerebro deja de funcionar.

 

La conciencia tiene dos cualidades específicas, la conciencia primaria es el observador, la fuente, el campo cuántico, y tú y yo estamos conectados a ella por la forma en que nuestro cerebro está conectado a ese campo a través del cerebro medio, el cerebelo y el tronco cerebral. La conciencia secundaria es el viajero, la personalidad, el libre albedrío, que aprende y progresa sus entendimientos para una mayor expresión de la vida y su casa es la neocorteza.

 

Pero para generar el verdadero punto de mi concepto, toda esta información tiene que ser simplificada para poder explicarlo en términos básicos. Así que voy a dividir el cerebro y la mente en dos compartimentos separados que representan la realidad, y será una representación verdadera, porque no hay manera para que cualquiera pueda negar lo que voy a articular.

 

Como el cráneo es la parte que rodea el cerebro, llamare a este recinto una habitación cerrada. La razón de esta descripción es debido a que el cráneo está sellado herméticamente con el fin de proteger el cerebro. Por lo tanto, para examinar el cerebro, se tiene que primero abrir el cráneo. Por otro lado, la mente está fuera de esta habitación, y se puede decir que está en una sala abierta que no prohíbe que la mente funcione en el exterior del cráneo.

 

La mente puede relacionarse e integrarse con las funciones del cerebro, dentro de la habitación, pero puede seguir funcionando fuera de la habitación, y aun estar auto-consciente de no estar en la misma habitación con el cerebro. Esta última idea viene de los muchos casos de personas cuya actividad cerebral ha totalmente parado y han sido declarados clínicamente muertos, sin embargo, reportan aun estar conscientes de todo a su alrededor (Vea “Más allá de la Muerte”).

 

En algunos casos cuando una persona está en estado de coma, está en un estado de inconsciencia en el que la persona no puede ser despertada, no responde normalmente a los estímulos dolorosos, luz o sonido, carece de un ciclo normal de sueño, y no inicia acciones voluntarias. Cuando ya no existe actividad cerebral, la persona se considera estar en estado de “muerte cerebral” y por lo tanto legalmente muerta.

 

En los casos de cirugía cerebral donde tienen que intencionalmente parar toda actividad cerebral, la persona es declarada clínicamente muerta durante la cirugía, al instante que la actividad del cerebro no se detecte por los monitores usados en la sala de operación. En todos estos casos, el cerebro es desconectado de la mente, en diferentes niveles de severidad, pero en los casos donde la persona regresa a la vida después de estar físicamente muerta, la desconexión es total, y luego reconectada cuando la persona regresa a la vida y demuestra funciones normales. La pregunta que hacer es: ¿Dónde se encuentra la conciencia de la persona mientras el cerebro deja de funcionar?

 

La pregunta no aparenta ser válida para los naturalistas, pero si una persona aún sigue consciente de ocurrencias a su alrededor después de haber sido declarada clínicamente muerta, entonces la pregunta es válida. El cerebro está en una habitación cerrada, es como tener un generador en una habitación, y la mente puede estar fuera de la habitación o en una habitación sin barreras, y es como tener un generador al aire libre o en una choza sin paredes, y continúa existiendo aun después de la muerte cerebral.

 

Podemos explicar los aspectos físicos del cerebro por los hechos conocidos desde un punto de vista natural, pero sólo podemos explicar la mente por los hechos que experimentamos nosotros mismos desde una perspectiva no-física y no natural. Esto es así porque la mente misma es un generador de abstractos. Un científico puede examinar su cerebro, pero no puede examinar su mente a menos que usted mismo proporcione información acerca de sus pensamientos.

 

En mi opinión, el cerebro es natural y la mente es sobrenatural, y por eso el científico nunca ha sido capaz de describir su naturaleza completa y eficiente, sólo pueden generar hipótesis sobre cómo el cerebro se relaciona con la mente y tratar de categorizar lo que cree ser una mente sana y distinguirla de una dañada. El carácter esquivo de la mente es lo que elude la descripción específica de lo que es y cómo funciona. Pero eso no es todo, sino que también evade y evita la explicación del naturalista, el materialista y el evolucionista, ya que no es física o tangible.

 

Ninguno de estos paradigmas puede explicar qué es la mente o cómo funciona en el dominio abstracto de una manera que parece como una extensión del cerebro. En otras palabras, la mente puede funcionar fuera de la habitación, mientras que el cerebro debe permanecer en el interior. La única opción del naturalista, el materialista y el evolucionista, es considerar la mente como una entidad sobrenatural, más allá de la percepción física. Los creyentes no tienen un problema en creer que nuestra conciencia continúa funcionando después de la muerte, y para mantener nuestra identidad después de la transición a la muerte, solo necesitamos una mente, pero no un cerebro.

 

Conclusión:

El “cerebro” se puede explicar desde el punto de vista físico y natural, pero la “mente” no se puede explicar de la misma manera. El cerebro es un generador “interno”, mientras la mente es un generador “externo”, que usa la energía del cerebro mientras esta en el dominio físico y natural, pero continua funcionando independientemente después de la muerte, quizás con la energía del espíritu.

 

Podemos percibir nuestros propios pensamientos por medio de una introspección, como si estuviéramos un proyector que produce una película, pero en el dominio natural no podemos ver los pensamientos de otras personas. Y cuando soñamos, desde nuestra perspectiva, somos los que vemos la película, pero el guion ya está escrito y existe dentro de nuestra mente, aunque no sabemos cómo o cuando fue escrito. (Vea “Cosas Invisibles e Inmateriales”).

 

Esto es un gran problema para el naturalista, materialista y evolucionista, ya que es imposible para ellos saber porque la conciencia puede ser independiente, y no pueden negar que su descripción abstracta no existe en el dominio natural en forma física y tangible, de la misma manera como existe el cerebro.

 

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