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Cosas Invisibles e Inmateriales

Como creyentes, hablamos de las cosas espirituales e inmateriales, y lo hacemos con confianza, nuestras afirmaciones son explicadas desde un punto de vista que propone que sabemos algo que muchos no saben.

 

Cuando hablamos de Dios, de Jesús, del Espíritu Santo, del reino de Dios, del infierno, de almas, de seres espirituales, de ángeles, de moralidad etc., hablamos de cosas que contradicen el dominio natural porque estas son cosas inmateriales según las leyes de física que gobiernan los elementos de este mundo natural.

 

Teológicamente, nuestro mundo está compuesto de dos dimensiones, la dimensión natural y la sobrenatural, una dimensión es material, física y visible, y la otra es inmaterial, espiritual e invisible. Es usual que hoy digan que todo es explicado por la ciencia y que todo lo que no puede ser científicamente explicado es pura fantasía.

 

Pero hay cosas que la ciencia no puede explicar, ya que la ciencia práctica y operacional es limitada a su propio territorio. Solamente algunas ciencias se especializan en cruzar la frontera de lo natural. Es decir, que a lo que la mayoría de personas le llaman ciencia hoy, solo define los fenómenos que ya existen en el mundo natural, pero no el origen de todo fenómeno que existe.

 

Aunque la ciencia moderna ha tratado de explicar el origen de fenómenos trascendentes, más allá de lo natural, ha fracasado y lo único que ha traído a la mesa de argumentación son especulaciones, hipótesis y teorías. La rama apologética dedicada a la “apología pre-suposicional” propone que la ciencia no tiene explicación del origen de cosas que los mismos científicos admiten que existen.

 

Por ejemplo la ciencia no puede explicar el origen de las leyes de física y de las leyes de termodinámica, bajo cual la misma ciencia está sujeta (vea el argumento “Teleológico” y el argumento “Antrópico”). La ciencia no puede probarse por si mimo, ya que ciencia es “conocimiento”, y el origen de la comprensión cognitiva no puede ser explicado por el método científico (vea el argumento “La Ciencia y el Misticismo”). La ciencia no puede explicar el origen de las ciencias formales y normativas como la Lógica y la Matemática (vea “Ciencias Trascendentes”). La ciencia en si no es una entidad o agente moral, y es neutral cuando se trata de valores y deberes morales, por lo tanto no puede explicar la moralidad (vea el argumento “Axio-mo-logico” y “Valores y Deberes Morales”).

 

Sin embargo la ciencia y los científicos están obligados a usar estas virtudes y atributos absolutos a diario en sus vidas, y para establecer lo que podemos llamar ciencia. Tomando por sentado que existen sin poder verificar y probar sus insinuaciones de que estos son productos evolutivos. Por lo tanto, erróneamente dándole un mérito inmerecido a una teoría no comprobada, como la teoría de la evolución, por medio de cosas más allá de lo natural, pero que existen en la actualidad del mundo de realidad que conocemos.

 

Esto es muy importante saber, ya que sería absurdo decir que no existen ciertas cosas absolutas como las mencionadas, que le aplican a todo ser alrededor del mundo en la misma manera y en el mismo sentido, mientras sabemos que es obvio que las personas alrededor del mundo las usan todos los días.

 

Al no tener repuestas, intentan defender su posición con una clausula, pero tan pronto un materialista, naturalista o evolucionista, intenta defender su posición diciendo que algún día en el futuro se descubrirá una explicación del origen del cosmos y de la primera vida, está en realidad ejerciendo “fe” en cosas invisibles.

 

Su racionalidad se puede poner a prueba con dos preguntas:

 

1. ¿Qué es más lógico, que algo produjo algo, o que nada produjo algo?

 

2. ¿Cuál de las dos opiniones requiere más fe?

 

Al tratar de explicar el origen de todo, la ciencia moderna intencionalmente ignora lo que dice Dios en Génesis 1. Cuando Dios dice “En el principio” se refiere al comienzo del tiempo, cuando dice “Dios creo los cielos y la tierra”, se refiere a todo el espacio y la materia. Siendo Dios la fuente de estas cosas, suple la energía necesaria para sostener todo según las leyes específicas que existen hoy. Los evolucionistas ya saben que los constantes antrópicos no pueden ser alterados, aunque algunos científicos lo han intentado con ecuaciones matemáticas de manera deshonesta.

 

Personalmente creo que el golpe mortal para estos científicos que solamente creen en lo natural, es que sería más lógico que Dios sea la causa de las fuerzas existentes y las leyes de toda ciencia en el mundo natural relevantes con el espacio, el tiempo, la materia y la energía, ya que algún fenómeno tiene que existir antes de crearlas o de espontáneamente producirlas a la existencia.

 

El talón de Aquiles para la ciencia que niegue la posible existencia de Dios, es que si “alguien” o “algo” existe antes de las fuerzas que genera a la existencia, entonces ese “alguien” o “algo” debe tener los atributos que demuestra que es independiente de esta fuerzas, y por lo tanto independiente del espacio, el tiempo, la materia y la energía (vea “Los Atributos de Dios y la Causa Primordial”).

 

Las ideologías farsantes de cosas virtuales que no pueden ser comprobadas por la ciencia están en la misma categoría que las cosas invisibles e inmateriales que creemos nosotros los cristianos. ¿Qué significa esto?

 

Que el evolucionista, por lo más que brinque y salte, se tire su propio cabello y niegue, rechace, y no lo admita, solamente evade la realidad de lo que propone su propia teoría. No hay duda alguna de que tiene que creer en cosas invisibles y necesita una gran cantidad de fe para creer que la naturaleza se produjo por sí misma. Por ejemplo, por medios naturales que no existen hasta “después” de la explosión de la teoría del “Big Bang”.

 

Si en la actualidad, físicamente pongo un objeto sobre una mesa y le pregunto a usted si hay un objeto sobre la mesa, ¿Cuál sería su repuesta? Por supuesto que diría que es cierto que hay un objeto sobre la mesa. Si le pregunto que si usted razonablemente confía que lo que acaba de decir es cierto o verdad, ¿Qué diría usted? Si le pregunto, ¿Cómo lo sabe usted? ¿Qué diría? Me diría que lo sabe porque puede ver el objeto sobre la mesa. Usted confía en sus sentidos y en este caso, en su percepción. No hay razón para creer que lo que usted ve es una ilusión, pero no se puede garantizar, hasta que no se examine.

 

Cuando un sistema complejo es notable, por ejemplo la molécula de ADN, se descubre al examinar y descubrir que es un código que almacena información. Si esta información es transmitida con el propósito y la intención de ser recibida y decodificada por otra fuente individual, entonces el origen de la información es inteligente. Un propósito o una intención solo pueden surgir de una fuente que tenga una voluntad, y una voluntad solo pude surgir de una mente. Y es esta la fuente original de la inteligencia que los científicos pueden notar en los sistemas complejos. Lastimosamente un propósito, una intención, una voluntad, o una mente, no son físicos o tangibles.

 

Toda fuente de informática necesita un transmisor que envié la información y un receptor que la reciba. Pero un código es cifrado, y si las reglas para descifrar no se conocen en antemano, la información enviada no se puede decodificar. Daré un ejemplo similar al que usé en “El Enigma del Código ADN”:

 

Only those who know the rules of English

grammar will understand this.

 

Esto significa en Ingles que solos los que conocen las reglas de la gramática del idioma Ingles entenderán lo que escribí.

 

El problema ignorado por los que argumentan que el ADN apareció por su propia cuenta o que es producto de la evolución, es que no tiene sentido que un diseño codificado aparezca espontáneamente o se construya por sí mismo sin tener una expectación anticipada de comunicar la información que contiene, y esto sugiere que la inteligencia precede a la codificación. El otro problema es que no existe un proceso natural conocido por la ciencia que produzca información (vea el argumento “Informático”), por lo tanto no sería ilógico sugerir que el origen de la inteligencia necesaria para formular y generar la información sea sobrenatural.

 

Sin una planificación preconcebida para descifrar el código, la información encerrada dentro del código fuera inútil, y si es verdad que es posible que la información sea producida por mecanismos evolutivos por medio de mutaciones repetidas por millones de años, la información estuviera suspendida hasta que no evolucionara un receptor que pudiera decodificar y utilizar la información. Es decir, que existiera en vano por millones de años, sin propósito alguno.

 

La codificación de la información es más probable de ser establecida por el diseño específico y esto requiere una fuente inteligente para establecer el proceso, y el problema es introducido por el hecho de que toda inteligencia debe proceder de una “mente”. Por lo tanto, la información contiene inteligencia, y el propósito del diseño del ADN demuestra una intención preconcebida, y esa mente, solo le puede pertenecer a Dios.

 

Ahora, vamos hablar un poco de otras cosas inmateriales y la vamos a mesclar con un poco de epistemología, que es la ciencia que estudia la naturaleza y las limitaciones del conocimiento.

 

¿Sabe usted lo que está pensado en este moment0 al leer estas palabras?

¿Cómo sabes lo que estás pensando?

 

Sabemos por medio de la ciencia que dentro de nuestro cerebro hay una actividad química e impulsos eléctricos mientras las neuronas se comunican entre sí. Nuestros pensamientos son producidos por nuestro cerebro, pero una vez el pensamiento es producido, es independiente de la materia gris que tenemos dentro del cráneo. Nuestros pensamientos son abstractos, y aunque viajemos en un avión a China o a Europa y llevamos un pensamiento en nuestras mentes hasta allá, el pensamiento continúa siendo igual.

 

Si pudiéramos observar el contenido de un pensamiento, para decir que sabemos lo que estamos pensando, no vamos a percibir en nuestra conciencia las neuroquímicas, los impulsos eléctricos o la materia gris, sino que vamos a estar conscientes del pensamiento en sí. Los impulsos eléctricos continúan mientras pensamos en el contenido de un pensamiento, pero no es lo que nos hace “saber” lo que pensamos.

 

Hay miles de casos documentados de personas que son declaradas clínicamente muertas, sin pulso, y sin actividad cardiaca o cerebral, que continúan consciente de lo que sucede a su alrededor (vea “Más allá de la Muerte”). Otros que han estado en coma por años, en un estado sin señal de actividad mental, luego se despiertan y aunque en la mayoría de casos sufren algún daño o algún tipo de amnesia, en muchos otros casos sus mentes continúan funcionando como si no hubiera pasado nada.

 

Aun así, la condición de su regreso es irrelevante. ¿Por qué? Porque la pregunta que debemos hacer es: ¿Dónde está su mente y sus pensamientos mientras no hay actividad cerebral,  y mientras no se registra alguna indicación de un intercambio entre la materia física? De alguna manera, el pensamiento de estas personas aún continua independientemente de las propiedades químicas, es decir, que nuestros pensamientos no son gobernados por lo material.

 

Si reflejamos en algo que pensamos sobre el pasado, por ejemplo, en un recuerdo de algo o de alguien, no reflejamos en la composición química o en los impulsos que generaron el recuerdo, sino en el pensamiento en particular. Las leyes de físicas gobiernan la actividad química y a los impulsos eléctricos, pero no gobiernan el pensamiento, vea “La Conciencia y lo Sobrenatural”.

 

Esto indica que debe haber una diferencia, el cerebro es el mecanismo por cual pensamos, pero la mente no es el cerebro y el celebro no es la mente. Hay algo más allá de la química y los impulsos, que independizan al pensamiento para entonces poder decir que sabemos lo que estamos pensando. En la sicología la mente es el psique y se relaciona con el alma, en la filosofía la mente es relacionada con la parte espiritual de la persona, y en la teología el mandamiento más grande es “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente". ¿Por qué? Porque estas tres unidades funcionan juntas.

 

Cuando una persona muere, o hace la transición de cual nadie se puede escapar, ya que la estadística mortal asegura que 100 de cada 100 personas morirán, mejor dicho un 100% por ciento de personas mueren, la persona conserva los pensamientos y la memoria que produce durante la vida y forman parte de su alma. Su alma lo identifica a usted, no hay otra igual, es como su huella dactilar o como su ADN, y como dice la canción “No hay nadie como tú”.

 

La mente es el campo de batalla favorito del enemigo, desde el jardín de Edén. Romanos 8:7 dice que la mente que se concentra y enfoca en lo carnal y en lo físico, es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios que es espiritual, y ni siquiera lo puede hacer. Por eso Romanos 12:2 dice Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

 

No es coincidencia que Satanás, el dios temporero de este mundo no pierde el tiempo en cegar los ojos, cuando es más efectivo apagar la percepción total y la voluntad al cegar la mente:

 

2 Co 4:4 RVG  en los cuales el dios de este mundo cegó la mente de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

 

En el pasado, los humanos han conocido el contenido de su mente sin las mediciones de las maquinas científicas que ofrece la tecnología de hoy, y sin el uso de nuestros 5 sentidos, los pensamientos no se pueden oler, tocar, saborear, oír o ver físicamente con nuestros ojos, sino que son un tipo de proyección de nuestra mente como una película. Cuando dicen que una persona está soñando despierto, la persona está viendo una película proyectada por su mente.

 

Tenemos acceso directo a nuestros pensamientos, por medio de una simple introspección, esto significa que hacemos una examinación interna de nuestra mente. Esto no significa que siempre estamos consiente de todo lo que está en nuestras mentes. Y también hay maneras de manipular la mente para que se ignore el razonamiento y sobrepase cosas importantes sin examinarlas. En el libro “Defensa Juvenil” escribí un capítulo sobre las “Tácticas de Propaganda” y un capítulo sobre la “Manipulación Mental”, donde se exponen muchas de las maneras usadas para captar los pensamientos de una persona y manipularlos y controlar ciertos aspectos de su vida.

 

Cuando soñamos, desde nuestra perspectiva, somos los que vemos la película, pero el guion ya está escrito y existe dentro de nuestra mente, aunque no sabemos cómo o cuando fue escrito. Existen muchas cosas en nuestras mentes que no sabemos, pero sabemos que cuando observamos un pensamiento lo hacemos sin equivocarnos en lo que pensamos. Por ejemplo, sería difícil creer que estamos equivocados de lo que estamos pensando en este mismo momento.

 

Sabemos sobre cosas materiales por nuestros 5 sentidos, y de cosas inmateriales por reflexión. Y es posible que seamos engañados por ilusiones ópticas, o por lobos vestidos de ovejas u otras cosas que distorsionan nuestros sentidos, pero pienso que es muy difícil que de manera continua seamos engañados por la intuición de nuestra propia conciencia.

 

Por lo tanto, decir que todo conocimiento es explicado por la ciencia, aparenta ser todo lo contrario, ya que la ciencia solo puede explicar y definir fenómenos naturales, y esto solo puede ser posible en el dominio físico y material, y no en el dominio sobrenatural e inmaterial. El ser humano está diseñado por Dios para saber cosas sobrenaturales e inmateriales por intuición. Siempre he dicho que los científicos no se deben meter en nuestro gallinero, en el campo teológico, especialmente si no creen en Dios y no saben lo que Él revela en Sus Escrituras y en muchas ocasiones directamente al creyente.

 

Existen muchas cosas que sabemos que no tienen que ver con el mundo físico, pero aun así estamos seguros que las sabemos, y estas pueden ser reconocidas por la conciencia, pero no por la ciencia moderna. Muchos ya saben que yo uso la ley en el evangelismo, para el conocimiento del pecado, porque según Pablo en Romanos 2:14-15, coincide con lo que todo ser humano ya tiene en su corazón.

 

Sabemos que las cosas anteriormente mencionadas existen y son axiomáticas, que significa que son autoevidentes y que son objetivas y absolutas. Objetivas en el sentido que cada una de estas es un objeto independiente de las opiniones que las comparan con el mundo físico y material.

 

Y absolutas en el sentido de que le aplican a toda persona en este planeta al mismo tiempo y en el mismo sentido, aunque no lo sepan, no lo crean, o lo les guste. Por ejemplo, si la moralidad es real, y no solo una ilusión, entonces no hay razón para dudar de la existencia de nuestros valores y deberes morales. Por lo tanto, todo ser humano puede probar la existencia de “cosas” que la ciencia moderna no puede probar, y siempre evangelizo con esto en mente.

 

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