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El Déficit del Naturalismo

Para no excluir a los jóvenes o a las personas sin mucha experiencia en estos tipos de temas, decidí hacer un resumen al final de los puntos importantes que se encuentran en este artículo, para que estas personas tengan una mejor idea del argumento presentado en este tema sobre la “escasez de explicación”, a cual me refiero como un “déficit”.

Esta “escasez o déficit” significa que “falta algo” en la explicación del concepto que llaman “naturalismo”.

 

Muchos naturalistas hoy están en acuerdo con los puntos filosóficos del naturalismo (Vea LaReligión Filosófica de la Evilucion). Pero generar postulaciones filosóficas no significa que utilizan bien las ciencias filosóficas. Aunque la mayoría de naturalistas se apoyan de la ciencia con evidencia de fenómenos que pueden ser percibidos por nuestros 5 sentidos, cada día más de ellos están entendiendo los errores cometidos en el campo del sentido común. Aquellos que aún no coinciden se encuentran en un vacío irrazonable, ya que el naturalismo sufre de un déficit de gran importancia y se queda corto en proveer explicaciones razonables de algunas de las premisas compuestas desde un punto de vista natural, que requieren identificar y describir cosas que existen en nuestro mundo que no son naturales. Tratare de explicar esto de la mejor manera posible en este artículo.

 

La mayoría de personas relacionadas con este tema saben que el naturalismo es la creencia que propone que todo en el mundo es natural. Diría que es normal que a primera vista, el ser humano puede pensar que el naturalismo es una premisa fundamental de la filosofía ontológica (vea Ontología-La Teoría de Existencia), pero pueden verificar que esta ciencia filosófica atraviesa más allá de lo natural. Cuando digo el “mundo natural”, me refiero al mundo revelado a nosotros por la percepción, como mencionado anteriormente, el mundo percibido por nuestros 5 sentidos, y obviamente el mundo en el que nos encontramos. Imagine por el momento la realidad de que cada uno de nosotros somos parte de un mundo de objetos en el espacio, y estos se mueven e interactúan con el tiempo, digamos que este es el mundo de nuestra vida cotidiana.

 

Este también es el mundo a cual nos referimos cuando hablamos unos con otros, como seres inteligentes que utilizan lenguaje, y el mundo en que existimos cuando discutimos sobre asuntos ordinarios. Nos referimos a los objetos en el espacio, le atribuimos propiedades y las relaciones que tenemos con estas clases de cosas, y explicamos por medio de secuencias lo que le sucede a estas cosas. Pero algunos de los objetos en el espacio también son sujetos, al igual que nosotros mismos, y los describimos de una manera especial.

 

A ellos les atribuimos intenciones, deseos, pensamientos, creencias, percepciones y otros estados subjetivos (o psicológicos). Estos son conocidos por la reflexión, en lugar de percepción, aunque saber acerca de los estados subjetivos de los demás por lo general también depende de la percepción. Pero eso no quiere decir que los estados subjetivos no son también partes del mundo natural. Estos sin duda son parte del mundo natural, ya que son estados de seres como nosotros, que existen como seres en el mundo natural. Por lo tanto el mundo natural no sólo incluye lo que se conoce por la percepción, sino también lo que se conoce por la reflexión.

 

Cuando se trata de la filosofía ontológica, el papel del naturalismo es identificar lo que necesita ser explicado, y para este propósito, es apropiado entender el naturalismo en términos de sus implicaciones sobre lo que existe y lo que no existe. Y esto mismo es lo que debe confrontar el naturalista aunque no le complazca, si es que confía en creer que es verdad y cierto que solo existe lo natural, y nada más.

 

El naturalismo presupone que nada existe

sino lo que se encuentra en el espacio y el tiempo.

 

Todos los objetos que percibimos se encuentran en un espacio. De hecho, todos están relacionados entre sí como partes de un solo mundo, ya que todos los lugares en el espacio en nuestro mundo están conectados entre sí de forma continua en tres dimensiones independientes. Pero los objetos también se mueven e interactúan unos con otros, y los acontecimientos relacionados con ellos también son parte del mismo mundo. Simplemente, porque todos los momentos del tiempo están conectados de forma continua en una sola dimensión.

 

Un problema notable, es que el naturalismo presupone que todo lo que existe se encuentra en el espacio y el tiempo. Pero esto no quiere decir que todo lo que tiene un lugar en el espacio y el tiempo existe. A pesar que los acontecimientos en el pasado y el futuro tienen ubicaciones en el espacio y el tiempo, es posible que no existan. Que existan o no depende de cómo resolvemos una profunda cuestión ontológica acerca de la relación entre la existencia y el tiempo. Debemos decidir si creer que la propia existencia está en el tiempo, por lo que sólo existe el momento presente, o creer que el tiempo es más que otro tipo de relación, como el espacio, que también es detectable en las cosas que existen, como sus propiedades, características, etc.

 

El espacio y el tiempo son tan inclusivos que el naturalismo puede parecer obviamente cierto, pero la importancia de esta suposición entra en un mejor enfoque al considerarlo de forma negativa. Porque el naturalismo es también la negación de que nada existe fuera del espacio o el tiempo, y esto le causa un problema.

 

Por ejemplo, si hablamos de seres sobrenaturales, se supone que existan fuera de lo natural y del espacio y tiempo. Esto al menos, es la posición tradicional de los teístas y deístas, porque creen que Dios es el creador del mundo natural. Tampoco es Dios parte del mundo natural en virtud de estar en todas partes como si existiera en todo el espacio a la vez, como si Dios fuera el espacio. La creencia en un Dios creador es una especie de sobrenaturalismo. De hecho, eso es lo que estaba siendo despreciado por los primeros “naturalistas” en el siglo 18. Estos tenían la expectativa de ser capaces de explicar todo en el mundo sin apelar a cualquier cosa fuera de la naturaleza, y el sentido negativo del “naturalismo” es lo que se pretende aquí.

 

Sin embargo, no es sólo Dios lo que el naturalismo niega,

el naturalismo predica que tampoco existen formas platónicas.

 

El filósofo Platón sostuvo que existen objetos cognoscibles sólo por la razón, como los objetos matemáticos, la justicia y la naturaleza de los seres humanos, e incluso el propio bien, y que estos existen independientemente de la naturaleza. Platón quería decir que estos no sólo existían fuera del espacio, pero también fuera del tiempo, porque él lo describió como un dominio del ser, en oposición a la naturaleza del dominio del ser, o de la misma naturaleza en sí. Es importante notar que aquí hay una diferencia entre ser y devenir, es decir lo existente y el potencial de volverse en algo existente. Este punto de vista ha sido llamado nominalismo, porque los conceptos no son más que nombres por los que convencionalmente designan ciertas propiedades sensibles o los tipos de propiedades sensibles.

 

La razón principal de Platón para postular las formas fue para explicar la naturaleza de la bondad de manera objetiva. Platón sostuvo que todas las otras formas se derivan del bien en sí, asiéndolas y todo lo que participa en ellas, bien. Pero este motivo para creer que algo existe fuera del espacio y el tiempo ahora generalmente toma la forma de la creencia en un Dios sobrenatural, por lo tanto, más allá de lo natural. Sin embargo, el Platonismo sigue siendo defendido en la filosofía de las matemáticas. Por ejemplo, se supone que los números son objetos abstractos. Pero ya que lo que los hace abstracto es que su existencia no se supone que dependa de nada situado en el espacio y el tiempo, el naturalismo está obligado a negar su existencia.

 

Las mentes también son negadas por el naturalismo, si es que existen fuera del espacio, como la tradición de la filosofía moderna lo postula. Aunque Descartes supone que las mentes están en tiempo, negó que se encuentren en el espacio. Descartes argumentaba que la mente tiene una unidad que impide su haber sido extendida, lo que él tomó ser la propiedad esencial de los objetos del mundo natural. Así, él creía que la mente es una clase opuesta a la sustancia del cuerpo, que existe de forma independiente el uno del otro.

 

Ya que se supone que las mentes existen fuera del espacio,

el naturalismo también tiene por obligación

que negar su existencia.

 

El naturalismo por lo tanto mantiene que solo se debe explicar el mundo natural. Sin embargo, eso no significa que simplemente se puede negar la existencia de las mentes, de formas platónicas, de un Dios trascendente, y todo lo que se supone que debe existir fuera del espacio y el tiempo. El naturalismo tiene que explicar todo lo que existe en el espacio y el tiempo, y en cada caso, ciertos fenómenos naturales han llevado a la gente a creer en la existencia de estas entidades sobrenaturales. Aunque estos fenómenos pueden depender de la reflexión, y no sólo de la percepción, son claramente parte del mundo natural, ya que le ocurren a los sujetos como nosotros en el espacio y el tiempo. Por lo tanto, como todo lo demás en el espacio y el tiempo, estos necesitan ser explicados.

 

Lo que hace que la mente parece inmaterial es la conciencia, y la forma en que lo experimentamos tiene una apariencia para nosotros (Vea “Cosas Invisibles e Inmateriales” y “La Conciencia y lo Sobrenatural”. Por ejemplo, cuando percibimos una hoja verde, el color de la hoja tiene una cierta calidad intrínseca, y a pesar de que la calidad parece estar ubicado en la hoja, tiene una apariencia que nosotros no le podemos explicar a alguien que es ciego desde el nacimiento.

 

Lo mismo se mantiene, no sólo para otros colores, sino también para los sonidos, olores, sabores y sensaciones corporales de todo tipo. Estos objetos peculiares de reflexión se llaman “propiedades fenomenales”, “qualia”, “sientes crudas”, o algo similar, y estas abundan en la percepción normal. Por ejemplo, en la percepción de la hoja, vemos mucha qualia verde que cubre su superficie, junto a qualia del color de otros tipos en su tallo y otros objetos cercanos. Otros tipos de qualia sensoriales parecen hacernos conscientes de su olor, su frescura, su sabor, y cosas similares.

 

Cada propiedad fenomenal simple parece tener una cierta posición en el espacio en relación con los demás en el momento, y en el caso de las sensaciones corporales, tales como picores y dolores, parecen tener localizaciones en alguna parte del cuerpo, que a la vez, se encuentra en alguna parte del mismo espacio fenomenal como otros objetos de la percepción. Gran parte del mismo tipo de las apariencias se nos ocurren en recordar, imaginar, y cualquier tipo de pensamiento acerca de los objetos en el espacio, a pesar de que sean más débiles, menos claro, y no siempre tan espacialmente coherente. Incluso las emociones, los pensamientos abstractos, y otros eventos mentales tienen apariencias para el sujeto a quien le ocurren.

 

Este hecho acerca de la experiencia es lo que se debe entender por “conciencia”, y se presenta un obstáculo al no entender esto. La conciencia puede hacer que parezca que el sujeto consciente (usted o yo) no sea sólo un objeto en el espacio, y tampoco un cuerpo junto a otros objetos en el espacio, ya que cada estado subjetivo consiste en la aparición de muchos tipos diferentes de qualia (o propiedades fenomenales simples) al mismo tiempo al sujeto. Esta es la unidad de la mente a la que Descartes señaló para mostrar que la mente es una especie básicamente diferente de la sustancia del cuerpo. Significa que la mente no puede ser dividida en partes como otros objetos extendidos en el espacio.

 

La conciencia no se encuentra en el espacio, como un objeto material,

sino más bien parece contener su propio espacio.

 

Cada qualia sensorial parece tener una localización espacial en relación con todo lo demás, como en los colores que aparecen a estar en la superficie de la hoja. Descartes llamó a estas apariciones “ideas” y los sujetos a quien le aparecen “mentes”, pero el fenómeno natural a la que Descartes apuntaba es el hecho de que existen tales apariciones a seres como nosotros (qualia de muchos tipos), y todos tienen ubicaciones en un espacio fenomenal, que es distinto al espacio en el que existen los objetos materiales.

 

La diferencia esencial entre la mente y el cuerpo llevó a Descartes a creer que la mente es una sustancia que no se encuentra

en el espacio en absoluto.

 

Siendo indivisible, la mente no puede ser parte de la extensión, y por lo tanto, se supone que es una sustancia inmaterial. El naturalismo tiene que negar que haya mentes en ese sentido. Pero, para ser creíble, el naturalismo se ve obligado a explicar de alguna manera la conciencia como un fenómeno natural. Porque nosotros somos ciertamente partes del mundo natural, y es difícilmente creíble el poder negar que somos seres conscientes.

 

Si el naturalismo podría explicar la conciencia de seres como nosotros, podría parecer que no habría nada más que explicar acerca

de las formas platónicas.

 

Porque los objetos abstractos que aparecen al sujeto que experimenta en el razonamiento podrían explicarse de la misma manera como las ideas en la mente. Por lo tanto, esta es la razón por exigir de los naturalistas una explicación de entidades abstractas.

 

Hay, sin embargo, otro aspecto de los fenómenos que condujeron a Platón a creer en las formas que se mantienen sin explicación. Platón creía en la existencia de formas no simplemente porque son objetos de la intuición racional, sino también porque creía que estas son ideales y que las cosas en la naturaleza se esfuerzan por ser como ellas. Esa fue su teoría acerca de la naturaleza de la bondad. Del mismo modo que tratamos de ser seres humanos virtuosos, los objetos naturales se esfuerzan por ser como sus formas, porque las formas son buenas. No son solamente los platónicos los que creen que hay una verdadera diferencia entre el bien y el mal.

 

Parece obvio para mucha gente que el bien es algo de un objeto,

de un estado, o de un evento que lo hace que deba existir.

 

Por ejemplo, lo que hace que una acción sea moralmente buena o mala para los seres como nosotros es algo acerca de la propia acción que hace que tenga un valor en elegirla, y no sólo por algo que podemos creer o sentir al respecto. Por lo tanto, el bien es también un aspecto del mundo que el naturalismo debe explicar. (Vea Valores y Deberes Morales).

 

El primer intento de explicar el bien de forma naturalista fue hecho por Aristóteles. Aristóteles pensó que todo objeto natural cambia por sí mismo por el bien de la consecución de un fin o estado final, que es la más completa actualización de su forma esencial, y explicó este fenómeno al sostener que hay “causas finales” en función en el mundo natural, junto con las causas eficientes. Por ejemplo, la bellota se convierte en un roble, porque la causa final de su tipo natural es la de ser un árbol de roble maduro. El crecimiento y desarrollo se deben a lo que se llama “la causalidad final”. Lo que es conocido como “Teleología Aristotélica”, explica cómo el bien es algo objetivo, al postular un tipo especial de “fuerza” en la naturaleza.

 

La creencia en la “la causalidad final” fue decisivamente rechazada por la mayoría de los naturalistas con el surgimiento de la ciencia moderna en la era del renacimiento, (desde el siglo 14 al 17). La ciencia moderna comenzó con el descubrimiento de las leyes de la naturaleza, por cual los acontecimientos en la naturaleza se pueden predecir. El ser humano siempre ha estado curioso de cómo funciona la naturaleza.

 

La ciencia provee la explicación por cual tales causas eficientes son tan obviamente explicativas, por el contrario, las explicaciones de las causas finales, se tuvieron que rechazar como simples descripciones de los fenómenos que exigen explicación de las causas eficientes.

 

Por lo tanto, la teleología fue rechazada por los naturalistas. Tampoco podían conciliar la creencia en las causas finales, con su nuevo mecanismo encontrado, por considerar que los objetos naturales están diseñados para trabajar mecánicamente hacia ciertos fines, porque esa forma de explicar la objetividad de la bondad les obligaba a creer en un Dios que creó el mundo natural.

 

Muchos naturalistas creen erróneamente que una explicación naturalista de la diferencia entre el bien y el mal ya se ha dado por

la teoría de la evolución de Darwin.

 

Supuestamente, Darwin demostró cómo los organismos adquieren características que parecen estar dirigidas hacia los extremos, como resultado de la selección natural de variaciones aleatorias en sus características hereditarias según los organismos logran reproducirse.

 

Los naturalistas piensan que eso debe ser suficiente para explicar por qué los organismos parecen estar cambiando en la dirección de los fines que son buenos para ellos. Por lo tanto, la diferencia entre el bien y el mal no depende de cómo nos sentimos al respecto. Y la explicación de Darwin solo implica causas eficientes. Este concepto es a veces visto como la reducción de la teleología a causas eficientes. Sin embargo, la mayoría de los que creen que hay una verdadera diferencia entre el bien y el mal no están satisfechos con la explicación darwiniana por razón de su inevitable accidentalismo.

 

El accidentalismo propone que eventos

pueden o no ocurrir sin una causa.

 

Según es entendido por los darwinistas contemporáneos, la selección natural es causada por los cambios externos en el medio ambiente, que son inherentemente impredecibles, y esto hace que lo que evoluciona sea demasiado accidental para explicar la diferencia entre lo bueno y lo malo que pueda ser objetivo en el sentido de lo que significan. Ellos insisten en que hay más de explicar  por el naturalismo acerca de este fenómeno antes de que se convenzan de que el mundo en total es sólo el mundo natural. Por lo tanto, la teleología sigue siendo un problema para el naturalismo.

 

Podría parecer que si el naturalismo podría dar una explicación adecuada de la diferencia objetiva entre el bien y el mal, que no sería necesario explicar la creencia en Dios. Dios ha sido la base tradicional para explicar por qué el bien es diferente del mal, ya que se supone que es el objetivo final de su propósito inescrutable de la creación del mundo natural. Pero aunque hubiera una explicación naturalista de la diferencia entre el bien y el mal, muchos de los que creen en Dios no serían satisfechos, porque ellos creen que hay una diferencia objetiva entre el bien y el mal.

 

Los que creen en Dios también creen que Dios es digno de alabanza, porque es tan intrínsecamente bueno que no solo debemos aceptarlo como un bien supremo, porque es la raíz que ancla todo lo benévolo. Pero también someter nuestras voluntades y tratarlo de una manera únicamente reverencial, es decir, como algo sagrado o santo. Los fieles creen que tienen experiencias de un tipo que revelan la existencia real de tal ser como Dios, y la universalidad de la religión entre las culturas del mundo hace que este fenómeno también debe ser explicado por el naturalismo, aunque niegue que existe cualquier tipo o clase de Dios fuera del espacio y el tiempo.

 

La única manera para los naturalistas explicar lo siguiente:

1. La conciencia.

2. La creencia en una verdadera diferencia entre el bien y el mal.

3. La sensación de que hay algo en el mundo digno de adoración.

 

Es negar la realidad de estos fenómenos. Los naturalistas mantienen que sus críticos están simplemente equivocados en la forma en que describen estos fenómenos, y que a lo que se refieren es algo muy diferente de lo que ellos creen. La conciencia puede ser descartada como una creencia que resulta de una confusión lingüística, como la creencia en un “lenguaje privado” o la aceptación de la “psicología popular”.

 

La creencia en una verdadera diferencia entre el bien y el mal puede ser explicada como una mera proyección de nuestros sentimientos subjetivos sobre el mundo, casi de la misma manera que los objetos de la naturaleza parecen tener los colores y otras propiedades fenomenales, que son sólo ideas en la mente. Y la creencia en algo digno de adoración podría explicarse simplemente como algo similar o lo mismo a lo que se siente al someterse a una autoridad superior.

 

Los naturalistas han dado estas explicaciones en el pasado, pero no han convencido a los que toman estos fenómenos como parte de la realidad, y por lo tanto, el naturalismo con mucha razón ha sido tratado sólo como una posible visión del mundo entre muchas otras que existen. Aunque el naturalismo puede ser plausible para algunas personas, sin una adecuada explicación de estos fenómenos innaturales, hay buenas razones para dudar de su verdad, siempre y cuando estas explicaciones no son aceptadas como explicaciones adecuadas por los que apelan a estos fenómenos.

 

Los teístas, los dualistas de mente y cuerpo, y los que creen en un bien objetivo son seres racionales también, y si el naturalismo es un punto de vista razonable, debe ser razonable para ellos. Por lo tanto, la carga que debe soportar el naturalismo es bastante grande. Debe ser capaz de explicar todo en el mundo, incluyendo estos fenómenos problemáticos, para que la explicación del mundo natural sea completa y colectiva. Esta explicación debe ser a satisfacción de todo ser racional, incluyendo aquellos que han sido llevados a creer en entidades existentes fuera del espacio o el tiempo.

 

Es decir, mientras estén dispuestos a dar razones y no sólo ser arbitrarios y dogmáticos en sus afirmaciones acerca de lo que existe, deben confrontar el hecho auto evidente que el naturalismo es incapaz de explicar todo lo que existe en nuestro dominio de realidad actual que no posee características o propiedades vinculado a lo natural, y por lo tanto es ineficiente como un paradigma, visión del mundo o cosmovisión.

 

Resumen:

1. El naturalismo presupone que nada existe sino solo lo que se encuentra en el espacio y el tiempo.

2. No es sólo Dios lo que el naturalismo niega, el naturalismo predica que tampoco existen formas platónicas.

3. Ya que se supone que las mentes existen fuera del espacio, el naturalismo también tiene por obligación que negar su existencia.

4. La diferencia esencial entre la mente y el cuerpo llevó a Descartes a creer que la mente es una sustancia que no se encuentra en el espacio en absoluto.

5. Si el naturalismo podría explicar la conciencia de seres como nosotros, podría parecer que no habría nada más que explicar acerca de las formas platónicas.

6. Parece obvio para mucha gente que el bien es algo de un objeto, de un estado, o de un evento que lo hace que deba existir.

7. Muchos naturalistas creen erróneamente que una explicación naturalista de la diferencia entre el bien y el mal ya se ha dado por la teoría de la evolución de Darwin.

8. El accidentalismo propone que eventos pueden o no ocurrir sin una causa.

 

Conclusión:

El déficit del naturalismo es muy claro, ya que la negación de algunas cosas que sabemos que esxisten significa que el concepto tiene una deficiencia. Esta falta o escasez expone su desventaja, impedimento y discapacidad. Nuestra mente es el generador primordial de nuestros pensamientos, cuales son abstractos y no físicos y tangibles, algo que el naturalismo y el fisicalismo no puede explicar o describir sin entrar a una existencia trascendental, más allá de lo físico y natural. Por lo tanto, el naturalismo se auto derrota y se desmiente por sí mismo, y no tiene sentido creerlo como una verdad, ya que el mismo concepto y la ideología del naturalismo es producto de los pensamientos generados por nuestras mentes, vea “El Derrotador del Naturalismo Evolutivo”.

 

El naturalismo sufre del mismo escás o déficit que el fisicalismo, que aboga a favor de la existencia de solo lo físico, y que el materialismo, que aboga a favor de la existencia de solo lo material, y estos tres forman la base de la teoría de la evolución. Sin una explicación lógica de cosas que sabemos que existen independiente de lo natural, lo físico y lo material, estos conceptos quedan como ineficientes, sin suficiente información que provea la naturaleza de estos fenómenos. Y si es notable que prefieran negar lo que todo ser humano debe percibir de forma axiomática, entonces además de incoherente, la explicación que provee el naturalismo es también irresponsable, y ninguna persona con sentido común debe creer una explicación anémica.

 

Uno de los argumentos más importantes en el tema de fenómenos trascendentes, que apunta directamente al más allá de todo lo que existe en la naturaleza, es el Argumento Cosmológico. Este argumento demuestra que es necesario que algo (alguna fuerza), o alguien (algún ser), anticipe el origen de todo lo natural que existe en la naturaleza. Otro buen argumento que propone la necesidad de algo o alguien, para iniciar la primera causa de todas las causas es “El Catalizador de la Causa Inicial”.

 

Por falta de una explicación razonable natural, ya que es imposible que algo natural pueda existir antes de la propia existencia de la misma naturaleza, lo más lógico es aceptar que la naturaleza esencial de este “algo” o “alguien” que pone en marcha el inicio de todo lo natural que existe, es mas allá de lo que conocemos como natural, y por lo tanto, tuvo que ser sobre-natural.

 

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