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El Derrotador del Naturalismo Evolutivo

Es muy usual que un evolucionista sea naturalista, y que un naturalista sea evolucionista, ya que ambos determinan que el naturalismo provee todas las repuestas para todo lo existente.  

 

La versión moderna del naturalismo es solamente un concepto filosófico que intenta estar políticamente correcta al esconderse detrás de una visión idealizada de Darwin, como alguien a quien le han dado la bienvenida a la revolución molecular en la genética. Pero a la vez dar la espalda a la “eugenesia”, que es una filosofía que hace referencia al “buen nacimiento”, que trata con la disciplina que busca aplicar las leyes biológicas de la herencia para perfeccionar la especie humana.

 

Para poder aceptar la eugenesia, los naturalistas necesitarían aceptar la ciencia de la mejora de una población humana a través de la cría controlada para aumentar la presencia de las características hereditarias deseables.

 

Los nuevos ateos neo-darwinistas odian tener que admitirlo, pero ya saben que una interesante alianza de todos los partidos de filósofos, teólogos y apologistas profesionales están emergiendo lentamente para oponerse a la auto-representación del naturalismo como la voz de la razón científica. Y es obvio que aunque se ha expuesto a la luz este nuevo conflicto inesperado que vamos a discutir aquí, cual interviene entre las ideologías de los dos campos del evolucionismo y el naturalismo, aún existen puntos que coinciden.

 

El naturalista propone que solo la naturaleza existe, y que todo lo que existe en el dominio natural es lo que importa, ya que la ciencia solo trata con fenómenos naturales. La mayoría de los naturalistas son materialistas y creen que los seres humanos son objetos materiales, por lo tanto, una persona o un ser, es sólo su cuerpo o podemos incluso decir que el cuerpo es la persona o el ser, y no hay un componente inmaterial como un espíritu o alma, una mente o un ego conectado o unido al cuerpo.

  

Y de manera similar, el evolucionista propone que la naturaleza es responsable por los procesos evolutivos de todo lo que existe, y que el ser humano reacciona por su instinto animal, sin dependencia en la influencia de sus creencias. Aunque yo opino lo contrario, y existe evidencia para apoyar mi opinión, vea “Pensamientos+Creencias+Acciones=Identidad”.

 

Esta combinación de un naturalismo que a la vez evoluciona genera creencias que se relacionan, se aceptan y acoplan cómodamente dentro de un núcleo físico y tangible. No sería una exageración de mi parte decir que la mayoría de ambos campos están de acuerdo con la teoría de la evolución, una teoría que personalmente veo como una hipótesis que intenta ser científica al usar términos y conceptos de la ciencia.

 

Pero aquí es donde se pone interesante, porque la teoría de la evolución tiene algo adicional, una afirmación adicional que afirma que la evolución no está dirigida, guiado u orquestada por alguien, con atributos cognitivos que demuestren una inteligencia racional. Sin duda alguna, esta es una cláusula condicional para asegurar que no entren ideas de un Ser sobrenatural fuera del dominio natural, material, físico y tangible.

 

Esta afirmación adicional se muestra sin teleología (diseño y propósito), es un proceso ciego, sin prever y sin objetivo o meta, por la obvia razón de la escasez de una mente que sea responsable de esta clase o tipo de funciones. Pero lo importante saber es que la afirmación adicional mencionada no forma parte de la teoría científica, y es solo un tipo de metafísica, una teología agregada, un anexo, y en realidad no forma parte de algún concepto científico de la teoría. Esta importancia merece una repetición, porque aparentemente los naturalistas ni los evolucionistas se han dado cuenta, o será que para ellos no es de importancia:

 

La afirmación adicional mencionada en la teoría de la evolución

que afirma que el proceso evolutivo es un proceso ciego,

sin prever y sin objetivo o meta, por la obvia razón de la

escasez de una mente, no forma parte de la teoría científica,

y es solo una metafísica, un tipo de teología agregada,

un anexo, y en realidad no es parte de la ciencia.

 

¿Pero qué tal si se presupone un punto importante

y necesario en la combinación de estas dos creencias

que causaría su auto-derrota?

 

El origen de este concepto y argumento es formulado por C. S. Lewis, pero la revisión moderna del argumento se le acredita al Dr. Alvin Platinga en 1993. Para proceder con la ideología de ambos hombres sobre este tema, debería primero desempacar la maleta de puntos importantes que se deben entender primero, para seguir la dirección correcta hacia donde se dirige el sentido del argumento. Según ambas creencias del naturalismo y el evolucionismo, lo siguiente es cierto:

 

1. Todo órgano del ser humano es producto de secuencias de mutaciones evolutivas.

2. El cerebro humano es uno de estos órganos producido por estas secuencias de mutaciones evolutivas.

3. Todo pensamiento producido por el cerebro humano que conduzca a una creencia solo es de importancia para la supervivencia del ser humano.

4. Todo pensamiento es producto de la casualidad.

5. Ambos, el naturalista y el evolucionista creen que sus pensamientos solo son relativos a la supervivencia de la especie humana.

6. El desarrollo evolutivo por casualidad es incapaz de discernir la racionalidad o la verdad, desde un acto casual y su único objetivo es la supervivencia de la especie.

 

Según estos 6 puntos, no sería prudente confiar en nuestras facultades cognitivas, ya que las secuencias de mutaciones evolutivas solo tienen la supervivencia como objetivo, y ningún interés en un discernimiento que separe la realidad de la irrealidad o la verdad de la falsedad, etc. Las secuencias de mutaciones evolutivas no tienen algún tipo de inversión de interés en la racionalidad, o la verdad. Por lo tanto, según el naturalismo evolutivo, no existe una razón justificable para confiar en nuestros pensamientos, y siendo así, no debemos confiar en ninguna creencia, inclusive la creencia que el naturalismo evolutivo sea cierto.

 

Lo que propone el Dr. Platinga es que el naturalismo evolutivo es contraproducente sobre la base de la afirmación de que si tanto la evolución como el naturalismo fueran ciertos, entonces la probabilidad de tener facultades cognitivas fiables es muy baja.

 

En adición, Platinga propone que existe lo que llamaremos un “derrotador”, que en algunos argumentos es llamado un “vencedor”, en esta combinación del naturalismo con el concepto evolutivo que destruye la certeza, o introduce incertitud cada uno en la otra, como una combinación de aceite con vinagre.

 

El 3 de Julio del 1881, Charles Darwin le escribió lo siguiente a William Graham:

“Pero entonces conmigo la horrible duda siempre surge es si las convicciones de la mente del hombre, que ha sido desarrollado a partir de la mente de los animales inferiores, son de algún valor o del todo confiable. ¿Confiaría alguien en las convicciones de la mente de un mono, si es que hay cualquier convicción en una mente así?”

 

Si es cierto que los seres humanos son criaturas descendientes de un mono, quienes han surgido a través de los procesos de la selección natural aprobada por el pensamiento evolucionista contemporánea, ¿Cuál es la probabilidad de que sus facultades sean fiables?

 

Si es cierto que nuestras facultades solo proyectan de la naturaleza lo necesario para sobrevivir y continuar el ascenso de la escalera evolutiva, ¿Cómo sabemos que lo que percibimos conceptualmente es cierto?

 

Si nuestros pensamientos solo son bi-productos evolutivos de la selección natural desarrollados para sobrevivir sin ninguna importancia hacia la racionalidad, la lógica, y la verdad, entonces no es racional aceptar la creencia del naturalismo evolutivo. Porque tales creencias no proporcionan ninguna base racional para confiar en nuestras facultades cognitivas.

 

Nuestros pensamientos simplemente serian una forma o tipo de mecanismo de supervivencia. Por lo tanto, el naturalismo evolutivo no se puede afirmar de forma racional. Si el naturalismo evolutivo brinda la opción para pensar que nuestras facultades cognitivas no son fiables, entonces uno no puede confiar en nada de lo que cree.

 

En el artículo del 2014 “Epistemología-La Teoría de Conocimiento” escribí lo siguiente:

 

Creer de manera justificable y estar justificado en creer

son dos conceptos distintos

 

Los naturalistas y los evolucionistas pueden creer en sus ideologías de una manera justificable, ya que es posible que ellos justamente creen que sus creencias son verídicas dentro de un mundo totalmente natural. Pero al introducir un “derrotador” igualmente justificable, ya no se puede considerar que estén justificados en seguir creyendo las mismas ideologías.

 

También, los dos campos son vulnerables para aceptar el concepto del relativismo, que es el concepto de que ningún punto de vista contiene verdad absoluta o validez, teniendo solo un valor relativo y subjetivo, según las diferencias de percepción y consideración. El relativismo propone que toda opinión tiene igualdad de validez y toda proposición solamente puede ser relativamente cierta o falsa. Lo que es verdad para mi puedes ser falso para otro y lo mismo al inversa. Estas creencias toman de la misma medicina que contiene un “derrotador” como ingrediente principal.

 

La palabra “derrotador”, es usada de forma sinónima con la palabra “vencedor” en este tema, y es un concepto o idea que obliga una reevaluación de nuestras creencias y causa que la creencia deje de ser justificada. Por lo tanto, destruye una creencia. Es decir, que un “derrotador” (vencedor), es una razón para abandonar una creencia, ya que pone a la persona en una posición que obliga el abandono de tal creencia por medio de la racionalidad. Es obvio que sería irracional continuar creyendo una creencia que resulta ser injustificada. Por lo tanto, la creencia es derrotada.

 

Daré algunos ejemplos simples para que estén claros en la función básica de un “derrotador” (vencedor), en ocasiones relacionadas con el tiempo, la distancia, el pasado y futuro, etc.:

 

Muchos niños creen de manera justificable que Santa Claus existe, pero los adultos ya no están justificados en creer que existe.

 

Digamos que tenemos dos creencias, y estas dos son ‘A’ y ‘B’. Pueden ser sobre cualquiere tema, pero si usamos el previo ejemplo, la creencia ‘A’ (Santa Claus ‘existe’) es derrotada por la creencia ‘B’ (Santa Claus ‘no existe’) al descubrir que no existe evidencia de su existencia y que la mayoría de personas alrededor del mundo que creyeron cuando niños que Santa Claus existía pueden testificar que no es racionalmente justificable seguir creyendo en su existencia. La creencia ‘B’ destruye a la creencia ‘A’, y la vence al reemplazarla.

 

Digamos que vivimos en tiempos antiguos y observamos que todas las estrellas en un grupo aparentan ser del mismo tamaño, lo creyéramos de una manera justificada. Pero no estaríamos justificados en seguir creyendo que son del mismo tamaño en estos tiempos modernos si se puede verificar científicamente por medio de telescopios poderosos que viajan por el espacio que algunas estrellas están mucho más lejos y solo aparentan ser del mismo tamaño porque son mucho más grande que las demás y la distancia las hace ver del mismo tamaño que las otras. Por lo tanto la nueva información es suficiente justificada por medio de la evidencia científica astronómica que destruye y vence la creencia de seguir creyendo que todas las estrellas del grupo observado son del mismo tamaño.

 

La nueva evidencia y conocimiento, establece un “derrotador” que permite que razonablemente se reemplace la primera creencia. En estos ejemplos, el potencial del “derrotador”, depende de todo lo que sabemos y creemos, y por lo tanto hay que exponer a la persona ignorante a la nueva información o nueva experiencia.   

 

Un “derrotador” capaz de auto destruir nuestras creencias podría ser cualquier cosa, por ejemplo, la creencia de que uno en realidad es un cerebro en una cubeta conectado por cables eléctricos a una computadora, viviendo dentro de una simulación y solo pretender ser un ser humano actual, o que la realidad actual es solo parte de un sueño, vea “Realidad Virtual”.

 

Considerando todo lo se ha discutido hasta este punto, pienso que está más claro ver porque el Dr. Platinga formuló su argumento de una manera similar al siguiente:

 

1. Por medio de las creencias del naturalismo evolutivo, la probabilidad de que nuestras facultades cognitivas son fiables, es muy baja. La persona que crea y acepte el naturalismo evolutivo adopta un “derrotador” (vencedor) que vence su fiabilidad.

 

2. La persona que crea y acepte el naturalismo evolutivo y ve que la primera premisa (1) es verdad, tiene un “derrotador” (vencedor) como obstáculo para continuar creyendo que nuestras facultades cognitivas son fiables. Cualquiera que tenga un vencedor que vence su fiabilidad, por obligación tiene un vencedor para cualquier otra creencia que ella piensa que tiene, incluyendo el naturalismo evolutivo en sí.

 

3. Si una persona acepta el naturalismo evolutivo, automáticamente adquiere un “derrotador” que vence su creencia, y a la vez rinde al naturalismo evolutivo como contraproducente y no puede racionalmente ser aceptado.

 

4. Siendo que los premisas anteriores (1, 2 y 3) son ciertas, cualquier persona que crea en el naturalismo evolutivo, adquiere un “vencedor” para el naturalismo evolutivo, rindiendo el naturalismo evolutivo como contraproducente y no se puede creer racionalmente.

 

5.  Conclusión: El naturalismo evolutivo no puede ser racionalmente aceptado y creído.

 

¿Por qué debemos confiar en nuestras facultades cognitivas, si solo son relativos a la supervivencia de la especie humana y productos de la casualidad que no disciernen la verdad y la realidad?

 

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