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Antítesis para un dios Sintético

Los ateos tienen un problema muy confuso, porque al atribuirle una capacidad creativa a una fuerza o a un fenómeno teórico, terminan al final filtrando a un dios sintético científico por el colador del sentido común que resulta de las enseñanzas de los sumos sacerdotes responsables de producir prosélitos por medio de la prédica de teorías científicas.

 

Para poder negar al Dios creador que describe la biblia y no comprometerse con un paradigma espiritual, prefieren elegir cualquier fuerza o fenómeno que se postule en la gran variedad de teorías de origen que existen hoy. Es como cambiarle las espuelas postizas a un gallo de pelea, simplemente le quitan las indeseables y le ponen las preferibles.

 

Este argumento propone de forma obvia que para los teístas, Dios es el creador de todo lo existente, y expone al dios sintético del ateísmo, que dependiendo de cuál teoría a le apliquen, permite la variación de su naturaleza. Los ateos prefieren un dios sintético que solo sirva para rellenar la brecha que existe en la variedad de teorías del origen del universo, pero que no tenga autoridad sobre la humanidad. De esta manera, el concepto pretende aliviar a la responsabilidad de adherir a los mandatos de comportamiento, y liberarse de honrar y reverenciar a un Dios creador.

 

Este dios sintético puede aparentar ser lo que el teorista quiera que sea, puede ser una oscilación, una fluctuación, una singularidad, etc. Todo argumento de origen requiere un principio para ser efectivo, y este criterio es necesario para construir una pared de detención, donde nadie pueda pasar más allá. El que trate de saltar el muro, se encontrara enredado por los alambres de puyas de los conceptos argumentados en la “Regresión Infinita” y  la “La Finitud y el Punto Inicial de Existencia” y terminara apoyando una imposibilidad.

 

Por un consenso en armonía de las leyes de física y de los genios científicos que no creen en el Dios teológico que ofrece la biblia, podemos establecer con facilidad que el universo en que vivimos tuvo un comienzo en algún punto en el pasado. En su juventud Albert Einstein lucho con este hecho y para satisfacer a sus colegas formulo el factor “fudge” en sus calculaciones para tratar de evitar la expansión, pero Edwin Hubble lo confirma al descubrir el desplazamiento al rojo (redshift) de la luz galáctica. Alexander Friedman lo predijo y lo describió, y el teorema de Arvind Borde, Alan Guth y Alex Vilenkin lo comprueba, al establecer la siguiente proposición de una manera muy simple y entendible:

 

“cualquier universo en estado de inflación o expansión

en cualquier dirección, debe tener un punto de comienzo

donde actualmente comenzó a inflar o a expandir”

 

Hasta Stephen Hawking admite que hubo un principio del tiempo en un artículo con este mismo título: http://www.hawking.org.uk/the-beginning-of-time.html. El problema es separar en dos partes el concepto del supuesto “Continuo Espacio-Tiempo” (Space-Time Continuum) y Hawking no tiene otra opción que decir en el artículo que el universo y el tiempo “comenzaron” con la explosión del Big Bang.

 

Si nuestro universo continúa en movimiento hacia algún lugar, sería lógico que deba haber comenzado desde un lugar diferente desde que inicio a inflar o a expandir. El Dr. W.L. Craig lo explica con una metáfora de un globo que normalmente usamos en las fiestas de niños. Si se pintan puntitos con un marcador mientras esta desinflado y luego se infla, los puntitos se alejan según se infla el globo, pero cuando se deja salir el aire, regresan a su lugar original.

 

Ahora compararemos el concepto científico con el lógico, si de la misma manera que se desinfla el globo, se pudiera probar que la desinflación del universo en regresión fuera en realidad un tiempo infinito, entonces también tuviera que haber expandido por un tiempo infinito para llegar a la fecha de hoy.

 

Cuando los Epicúreos y los Estoicos escucharon a Pablo hablar de conceptos que no habían escuchado antes, lo llevaron al Areópago para que presentara sus argumentos. En esos tiempos estaba de moda discutir y comparar ideologías nuevas, este era el pasatiempo favorito de los filósofos de Atenas.

 

Además de ser un excelente argumentador en las sinagogas y en las plazas, Pablo es también un buen observador, y nota cada detalle de idolatría producida por las creencias de los griegos, y se concentra en el altar con una inscripción dedicada “al Dios no conocido” y les dice que de este Dios desconocido a quien ellos adoran sin conocer, y quien nadie conoce se trata el punto fundamental de su argumento.

 

Pablo le anuncia lo siguiente a todos en el Areópago:

 

Hechos 17:24-34 SSE  El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, éste, como es Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de mano,  (25)  ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo; pues él da a todos vida, y respiración, y todas las cosas;  (26)  y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra; determinando las sazones (las cuales limitó) y puestos los términos de la habitación de ellos;  (27)  para que buscasen a Dios, si en alguna manera, palpando, le hallen; aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros:  (28)  porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de éste somos también.

 

(29)  Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante a oro, o a plata, o a piedra, con la marca de artificio o de imaginación de hombres.  (30)  Así que Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia a todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan;  (31)  por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar con justicia a todo el mundo, por aquel varón al cual determinó; dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.  (32)  Y así como oyeron de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Te oiremos acerca de esto otra vez.  (33)  Y así Pablo se salió de en medio de ellos.  (34)  Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales también fue Dionisio el del Areópago, y una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.

 

No todos fueron persuadidos por este nuevo punto de vista, pero los que notaron la absurdidad de adorar a un Dios que no conocen, se juntaron y continuaron con Pablo. Los científicos ya han postulado sus ideas, pero llego la hora para nuevas ideas. Es importante mientras aún estamos en este mundo natural, físico y tangible, saber si creemos en el verdadero Dios creador de todo lo que existe, o creemos en un altar mental con la inscripción dedicada a un dios sintético producido por la imaginación.

 

No es que el ser humano no se impresiona con la inmensidad creativa de la fuerza o fenómeno que produjo al cosmos por medio de la generación espontánea, el problema es que está dispuesto a intercambiar la verdad sobre Dios por la mentira, y adorar y servir lo creado en lugar del creador (Rom 1:25).

 

Si la humanidad fue creada por Dios, entonces es imposible que el ser humano conozca su verdadera identidad interna, sin primero conocer a su Creador. Cuando se pregunte a sí mismo ante un espejo ¿quién soy yo?, solo puede conocerse a sí mismo de forma externa y superficial, ya que Dios es quien establece los parámetros y criterios de la imagen y semejanza espiritual en la que fue creado el ser humano. Es decir, “Dios es el autor y propietario del plano y el molde creativo del ser humano”.

 

El último punto, antes de presentar el silogismo del argumento, es la importancia de la segunda ley de termodinámica. Esta ley afirma que los estados de desorden, desgaste, y descomposición, siempre incrementan con el tiempo. Si el universo fuera infinito y sin un comienzo, la ley obliga que ya estuviera en un estado de desorden total.

 

El argumento se puede formular de esta manera:

 

1. El universo tuvo un comienzo.

2. Cualquier tipo de fuerza o fenómeno de preferencia personal, postulado en cualquier teoría, está obligado a existir antes de este principio, con el fin de generar el universo.

3. Ya que nada natural existía antes de este principio, la fuerza o fenómeno que generó el universo a la existencia está obligado a ser postulado como un Dios, por poderlo haber hecho desde un dominio o dimensión sobrenatural.

4. Por lo tanto, la fuerza o fenómeno responsable de generar el universo desde un dominio o dimensión sobrenatural, es también el Dios que genera esta dimensión natural, independientemente de si es o no es reconocido por cualquier doctrina religiosa o teoría científica.

Como pueden notar, el dios sintético teórico se le pega como un espuela postiza a la pata del gallo de pelea con un pegamento especial que requiere mucha fe, ya que opera desde el más allá, desde un dominio o dimensión sobrenatural. Pero, tiene que ser un Dios de milagros, ya que desde esa dimensión sobrenatural desconocida por la ciencia, crea todo de la nada. Por lo tanto, si no se cree en el Dios de la biblia, la única otra opción es creer en un dios sintético creador de todo, un dios creado por el ser humano. Otros argumentos relacionados con este concepto son: “El Catalizador de la Causa Inicial”, “Los Atributos de Dios y la Causa Primordial” y “La Secuencia Cronológica de Causa y Efecto”.

 

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