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Ex Nihilo

Quisiera en este tema calificar un punto generado por una pregunta reciente sobre el término “ex nihilo”.

 

“Ex nihilo” significa “de la nada” y la pregunta de la persona es válida, pero a la vez es un producto del mal entendimiento entre la diferencia del argumento secular y el teológico. La persona pregunta:

 

¿Si es imposible que “algo” salga de la “nada”, entonces como es posible la creación por otros medios? ¿No sería todo otro medio igual de imposible?

 

De manera sublime, la pregunta en realidad intenta cuestionar la creación de Dios, y esto es normal de una persona que tenga cierto escepticismo cuando solo ha estado expuesto a los puntos de vistas teóricos de poco razonamiento que están de moda hoy en los círculos de muchos no creyentes. Muchas de estas personas nunca han escuchado o han leído argumentos que contradicen a estas teorías y no entienden lo que realmente se argumenta o lo que proponen las expresiones “ex nihilo” o “de la nada, nada sale”.

 

Recomiendo que en toda conversación o argumento que incluya la palabra “nada” como un punto de inicio, primero se establezca el significado de “nada” antes de continuar. Por ejemplo hoy algunos proponen que en el principio, antes del espacio, tiempo, materia y energía no había “nada”, pero que a la vez puede ocurrir una “Fluctuación en un Vacío”. (Vea “La Lógica de Ilógicos”).

 

Esto es una falacia de “secuencia cronológica” que intenta brincar la tablita de algún evento que ocurre “antes” o “después” de un resultado, que erróneamente propone una posibilidad de ocurrencia sin una adecuada explicación de cómo se pudo generar una fluctuación en un ambiente donde no hay “nada”. Es un error pensar que “nada pueda ser algo”, y así se propone en muchos argumentos científicos del origen del cosmos y también de la primera vida. Pero si nada no es algo en el pasado, no lo es en el presente y no lo será en el futuro, entonces “nada” debe ser perpetuamente inexistente.

 

Nada es la falta de algo, y el malentendido es pensar que un vacío puede suceder en un ambiente donde aún no existe “espacio” hasta después de la generación de todo, que incluye el espacio, el tiempo, la materia y la energía. Una fluctuación requiere movimiento, para hacer posible las ondas que se mueven de un lado del cosmos al otro. Además, una fluctuación requiere algo adicional, no solamente necesita un “espacio” para poder fluctuar, también necesita “energía” de alguna fuente externa para ejercer la fluctuación, y ninguna de estas existen hasta “después” que la supuesta fluctuación genere el universo y todas la leyes de física.  

 

Ya pueden ver como este tipo de argumento se derrumba solo, ya que se propone que no hay ¿cómo? o ¿dónde?, poner una fluctuación sin contradecirse. Para ponerle el toque final, si se propone que no hay nada en el ambiente donde ocurre un fenómeno, la fuente externa de energía solo puede ser “sobrenatural”, ya que todavía no hay nada natural que la pueda suplir.

 

5oo años ante de Cristo, el filósofo Griego Parménides de Elea, fue quien estableció como principio de la ciencia metafísica la expresión “ex nihilo nihil fit”, que significa “nada surge de la nada” o “de la nada, nada proviene”. La idea es formada de un razonamiento que insinúa que “ningún ente puede empezar a existir a partir de la nada”. Si los que generan teorías entendieran esto, abandonarían la falacia del concepto.

 

La expresión en latín no ha cambiado, pero el uso de otras palabras similares está a la discreción de la persona según quiera explicar su argumento. Una de las premisas del “Argumento Cosmológico” propone que todo lo que viene a la existencia o que comienza a existir tiene una “explicación” de su existencia que específicamente apunte a su “causa”, esto sería lo mismo decir que todo empieza a existir por una razón.

 

El tema “La Finitud y el Punto Inicial de Existencia” explica que todo lo que existe tuvo que comenzar su existencia en algún momento, por lo tanto este argumento es consistente al continuar con el concepto de que todo “ente” requiere venir, comenzar, empezar o iniciar a existir en un momento dado, y ese momento seria su principio, origen o génesis que se puede identificar al ir al pasado y encontrar su punto de inicio.

 

Ya que esto debe estar claro, nos trasladamos a otro punto importante, y es lo que el teísta argumenta a Dios como la “causa” de todo lo que existe. Y en contraste, el argumento del no-creyente en Dios postula que es posible que “algo salga o surja de la nada”, sin razón y sin causa. Lo ateos que niegan que esta sea una actual posición moderna pueden revisar el artículo “La Lógica de Ilógicos”.

 

La diferencia del argumento del teísta es que propone que la causa más plausible de todo lo existente es Dios, y no que “nada creo algo”. Y si fue “ex nihilo” entonces no fue que Dios creó todo con materia pre-existente, como si Dios se va de compra a una ferretería celestial para conseguir los materiales de construcción. Sino que se argumenta que Dios creó los constituyentes sub-atómicos básicos de todo lo creado y formo de estos lo que Él quería formar. Así que debe estar claro que no argumentamos el mismo concepto, sino que proponemos que “Dios es la causa y fue quien creo todo de la nada.”  

 

Algunos intentan argumentar una gran variedad de teorías virtuales, que introducen fenómenos como el ya mencionado de la “Fluctuación en Vacío”, como la causa responsable por espontáneamente generar la existencia de este universo o dimensión. El problema es que cada uno de estos argumentos ruega la pregunta, esto significa que es un razonamiento circular que regresa al principio del argumento y nos obliga a preguntar.

 

¿De dónde y cómo surgió el fenómeno que se propone ser la causa? ¿Cuál fue su razón por existir y cuál fue su causa? (Vea “Regresión Infinita”). Personalmente he

evaluado a cada una de estas teorías, y concluí que pertenecen en la misma categoría que la existencia de Santa Claus en el Polo Norte.  

 

Ya que las especulaciones de fluctuaciones, oscilaciones, expansiones, singularidades, explosiones, otras dimensiones, universos, mundos, cuerdas o hilos de física cuántica, y otras variedades, tipos, clases, y formas de fenómenos en el más allá de la naturaleza no tienen una explicación científica que sea lógica. La especulación científica esta forzada a trascender a un nivel más allá de sí mismo, y aterriza en el domino sobrenatural.

 

Si “ningún ente puede empezar a existir a partir de la nada”, la misma regla le debe aplicar a todo fenómeno. Pero, se le debe poner la crema al bizcocho al final, y no antes de meterlo al horno, ya que si se insinúa que estos fenómenos especulativos solo son posibles en el más allá, y es la razón por no poderlos observar y detectar, entonces es imposible que el fenómeno pueda ser producto de algo natural, sino que tiene por obligación que ser una generación espontánea “sobrenatural” ex nihilo.

 

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