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¿El Jesús del Corán?

El objetivo de este artículo es hacer una comparación de la descripción de Jesús en el “Nuevo Testamento”, con lo que dice el “Corán”, con el fin de determinar cuál descripción es más fiable.

 

Es importante distinguir cuál de los dos documentos religiosos establece la verdad, para saber de una vez y para siempre cuál de los dos está en error y desde luego poder establecer un argumento verídico cuando somos confrontados con las ideologías erróneas del Islam sobre la persona de Jesús.   

 

Jesús de Nazaret sigue siendo la persona más influyente que haya vivido, de este hecho no hay duda alguna. Veinte siglos después de su muerte, sigue ejerciendo su poder de fascinación sobre las mentes de hombres y mujeres.

 

Todos los programas televisivos y libros producen millones de dólares, aunque algunos de estos lo describan de forma negativa, o expresen puntos personales que no se encuentran en la Biblia.

 

¿Quién es realmente Jesús?

¿Sera, como dice la Biblia, el divino Hijo de Dios?

¿O fue simplemente un profeta humano,

como los musulmanes se les ha enseñado a creer?

¿Quién es el verdadero Jesús?

 

Si fuéramos a responder a esa última pregunta como historiadores, para hacer una comparación legitima y verificada, buscaríamos en los documentos del Nuevo Testamento y los del Corán como lo haría un historiador, quien los analizaría como cualquier otra fuente de la historia antigua, pero no necesariamente tratarlos como libros inspirados o sagrados. De esta manera, seria estrictamente una investigación y evaluación por medio de la ciencia histórica.

 

En consecuencia, no podría exigir que sean sin errores o infalibles, sino tratarlos como fuentes históricas valiosas. Al adoptar este tipo de enfoque histórico, evitamos que nuestra discusión se degenere a nivel de argumentos sobre las dificultades de la Biblia o de inconsistencias en el Corán. La cuestión no es si las fuentes son infalibles, pero si estos documentos históricos nos permiten descubrir quien en realidad fue el Jesús histórico.

 

Para determinar quién en realidad fue el Jesús histórico, tenemos que tener algunos criterios objetivos para evaluar nuestras fuentes. El Prof. John Meier, un eminente historiador del Nuevo Testamento, enumera los siguientes cuatro criterios en las páginas 168 al 177 del primer volumen de su libro “Un Judío Marginal, Las raíces del problema y de la Persona”, http://www.amazon.com/Marginal-Jew-Rethinking-Historical Problem/dp/0385264259

 

1. Múltiples fuentes independientes.

 

Los eventos que son reportados de forma independiente, y especialmente desde el principio, surgen de fuentes que tienden a ser históricos. Es sumamente importante que ambos campos, el Cristianismo y el Islam, sepan que Mahoma nació alrededor de 600 años después de Jesús, y que algunos conceptos, nombres bíblicos y patriarcas son adoptados del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento.

 

2. Disimilitud.

 

Si un dicho o evento es diferente a un antecedente de judaísmo y también del cristianismo posterior, entonces probablemente no deriva de cualquiera de ellos y por lo tanto pertenece al Jesús histórico.

 

3. Situaciones Vergonzosas.

 

No es probable que los refranes o eventos que habrían sido embarazosos o difíciles para la iglesia cristiana sean inventados, y por lo tanto sean históricos.

 

4. Su Rechazo y la Ejecución.

 

La crucifixión de Jesús es tan indiscutiblemente establecida como un punto de anclaje en la historia, que las palabras y los hechos de Jesús deben ser evaluados en términos de la probabilidad de que condujeran a su ejecución como “El Rey de los Judíos.” Un Jesús inocuo e inofensivo que sólo predicaba sobre el monoteísmo nunca hubiera provocado tal oposición.

 

Cuando aplicamos estos criterios al Nuevo Testamento, podemos establecer mucho sobre el Jesús histórico. Solamente presentare tres de los hechos que podemos extraer por medio de este criterio, que se desprenden del hombre que hasta el día de hoy, has sido la persona más notable en la historia de la humanidad.

 

A. El Auto-Concepto Radical de Jesús

(Vea “Aspectos y Detalles de la Vida de Jesús”)

 

El Corán dice que Jesús se consideraba a sí mismo ser solo un profeta humano que le enseñaba a la gente a adorar al único Dios verdadero. Este punto de vista que formula la opinión del Islam no es verdad. El estudio de los documentos históricos bíblicos demuestra que sobre la base de los criterios previamente mencionados, se puede demostrar que entre las palabras históricamente auténticas de Jesús, existen afirmaciones que revelan su divina auto-comprensión. Por ejemplo, la afirmación de Jesús decir ser el “Hijo del Hombre”.

 

Los criterios de múltiples fuentes y de desemejanza muestran que esta expresión solo le pertenece al Jesús histórico. La mayoría probablemente piensa que este título se refiere a la humanidad de Jesús, al igual que el título de “Hijo de Dios” se refiere a su deidad. Pero eso es un error, ya que no toma en cuenta el origen judío de la expresión. En el libro de Daniel del Antiguo Testamento, capítulo 7, Daniel tiene una visión de una figura divina-humana viniendo sobre las nubes del cielo, a quien Dios le dará eterna autoridad, gloria y dominio.

 

Ningún simple ser humano podría concederse dicho estatus, ya que esto sería cometer el pecado que los musulmanes llaman “shirk”, que es concederle algo a otra persona que solamente le puede pertenecer a Dios. Sin embargo, este es el estatus que Jesús reclamó para sí mismo. Probablemente, la escena más famosa donde Jesús afirma y se apropia del título “Hijo del Hombre”, es durante su juicio ante el sumo sacerdote judío.

 

Revisemos este pasaje en Marcos 14:

 

Mar 14:60-64SSE  Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan éstos contra ti?  (61)  Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?  (62)  Y Jesús le dijo: YO SOY; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la Potencia de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.  (63)  Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos?  (64)  Habéis oído la blasfemia: ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron ser culpado de muerte.

 

Todo musulmán tendría que estar de acuerdo con el sumo sacerdote y el Consejo Sanedrín, y acusar a Jesús, quien sería digno de una condena de muerte por ser un blasfemo, porque él se había proclamado a sí mismo en un estatus igual a Dios.

 

Jesús no sólo reclamo ser el Hijo del hombre, pero también pensaba en sí mismo como el único Hijo de Dios.  La auto-comprensión de Jesús como Hijo especial de Dios viene a la expresión en su parábola de los labradores malvados de la viña, que incluso los críticos radicales escépticos de Jesús reconocen como auténticos.

 

En el artículo “Aspectos y Detalles de la Vida de Jesús” se expone la parábola en Mark 12.1-9 sobre la viña y los labradores. En esta parábola, la viña simboliza a Israel, el dueño de la viña es Dios, los inquilinos son los líderes religiosos judíos, y los siervos son los profetas enviados por Dios.

 

En Mateo 11:27, donde Jesús dice:

 

“Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre;

y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre,

sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

 

Jesús se consideraba a sí mismo el único amado hijo de Dios, distinto de todos los profetas, se consideraba el último mensajero de Dios, e incluso el heredero de Israel. Jesús no pensó en sí mismo ser meramente otro profeta humano. Por el criterio de “disimilitud”, el auto-concepto de Jesús demuestra que Él pensó en sí mismo como el exclusivo Hijo de Dios y la única revelación de Dios a la humanidad.

 

B. Situaciones Inusuales

 

Hace varios años escuche un argumento en audio de un musulmán afirmando que la ética de los cristianos permitiría que Dios se convirtiera en un simple hombre con necesidades naturales comunes, como la necesidad de utilizar el baño. Aparentemente el hecho de convertirse en humano es tan humillante para el Dios todopoderoso, que el mismo acto de una “unión hipostática”, para poder nacer como un ser humano, sería un bochorno.

 

Pero, el Nuevo Testamento  contiene una gran variedad de eventos bochornosos acerca de Jesús, que son igualmente poco probable que sean inventados. Por ejemplo:

 

En Marcos 3:21 al 31, la propia familia de Jesús deciden ir a buscarlo porque pensaban que estaba loco, y los escribas de Jerusalén decían que tenía un espíritu inmundo. Muchos de sus discípulos se apartaban y ya no andaban con Él (Juan 6:66), ni sus hermanos creían en Él (Juan 7:5), algunos decían que engañaba  al pueblo (Juan 7:12),  algunos querían apedrearlo (Juan 8:59), mientras otros a su alrededor decían que estaba mal de la mente (Juan 10:20), que estaba poseído (Marcos 3:22, Juan 7:20, 8:48), que era un bebedor de vino (Mateo 11:19), quien dejaba que una prostituta le limpiara los pies (Lucas 7:39), y quien es crucificado a pesar de ser una maldición ser colgado de un madero (Deut 21:23).

 

Si se quisiera inventar un Mesías de fantasía, no se dirían tales cosas sobre él, al contrario, se adornaría su historia con falsedades para que la mentira fuera más crédula. No sería prudente admitir que algunos aun dudaban que Jesús había realmente resucitado de entre los muertos, especialmente mientras está justo en frente de ellos dándoles el mandato de la gran comisión (Mateo 28: 17-20).

 

Cualquiera que intente de hacer pasar una historia falsa sobre una supuesta resurrección como si fuera una verdad nunca diría que las mujeres fueron las primeras testigos de la tumba vacía. En esa era, el testimonio de una mujer no se consideraba a la par con la de un hombre, y por esto no era admitida en las cortes.

 

Una historia inventada diría que los hombres valientes, habían descubierto la tumba vacía, y que sacaban sus pechos como súper héroes mientras calmaban a las mujeres histéricas. Pero en la historia de Jesús, los cuatro evangelios dicen que las mujeres fueron las primeras testigos, mientras los hombres huyeron y tenían sus puertas cerradas por miedo a los judíos.

 

A la luz de estos datos bochornosos, y con el hecho de que los documentos del Nuevo Testamento contienen declaraciones y testimonios de testigos oculares por cual los autores dieron sus vidas, se necesitaría más fe para creer que los escritores del Nuevo Testamento no estaban diciendo la verdad, que la fe necesaria para creer que lo que escribieron fue verdad.

 

C. El Juicio y Crucifixión de Jesús

 

Según los Evangelios Jesús fue condenado por el tribunal supremo judío bajo la acusación de blasfemia y luego entregado a los Romanos para su ejecución por traición, por haber dicho que era el Rey de los judíos. No sólo son estos hechos confirmados por fuentes bíblicas independientes como el apóstol Pablo y los Hechos de los Apóstoles, sino que también son confirmados por fuentes extra bíblicas.

 

Del historiador judío Flavio Josefo y el sirio escritor Mara bar Serapión, nos enteramos de que los líderes judíos hicieron una acusación formal en contra de Jesús y participaron en los eventos previos a su crucifixión. Del Talmud de Babilonia, Sanedrín 43a, nos enteramos de que la participación judía en el juicio se explica como un acto adecuado contra un hereje. Y también, a partir de Josefo y el historiador romano Tácito, aprendemos que Jesús fue crucificado por la autoridad Romana bajo la sentencia de Poncio Pilato.

 

EL historiador del Nuevo Testamento de la Universidad de Emory LT Johnson, dice lo siguiente:

El soporte para el modo de su muerte, sus agentes, y quizás sus compañeros de los agentes, es abrumadora: Jesús enfrentó un juicio antes de su muerte, fue condenado y ejecutado por crucifixión”. http://www.amazon.com/The-Real-Jesus-Historical-Traditional/dp/0060641665

 

Tal vez el error histórico más atroz que se encuentra en el Corán es su afirmación de que Jesús no fue crucificado. No es que no hay ni una sola pizca de evidencia a favor de esta notable hipótesis, pero la evidencia que apoya la crucifixión de Jesús es, como dice LT Johnson, “abrumadora”.

 

Los que son musulmanes necesitan darse cuenta de que nadie que no sea ya un musulmán cree que el Jesús histórico no fue crucificado. Este punto de vista es sostenido por las enseñanzas del Islam, pero no confirmado por la evidencia histórica. La crucifixión de Jesús es reconocido incluso por los críticos escépticos en el “Seminario de Jesús”, y el mismo Robert Funk dice que es “un hecho indiscutible.”

http://www.westarinstitute.org/projects/the-jesus-seminar/

 

 

Paula Frederickson, cuyo libro “De Jesús a Cristo”, que inspira el especial televisivo de PBS con el mismo título, declara rotundamente que “La crucifixión es el hecho singular más fuerte que tenemos acerca de Jesús.”

 

D. La Resurrección de Jesús

 

¿Qué pasó con Jesús después de su crucifixión? La mayoría de los estudiosos profesionales que han escrito sobre este tema coinciden en que sucedieron tres cosas:

 

1. En primer lugar, en la mañana del domingo después de la crucifixión, la tumba de Jesús fue encontrada vacía por un grupo de sus seguidoras.

 

2. En segundo lugar, en varias ocasiones y en diversas circunstancias, diferentes personas y grupos de personas experimentaron apariciones de Jesús con vida, después de su muerte ser confirmada.

 

3. Y en tercer lugar, los discípulos de repente y sinceramente llegaron a creer que Jesús había resucitado de entre los muertos a pesar de todo la predisposición en contra.

 

El consenso mayoritario cristiano, es que la mejor explicación de estos tres hechos es que los discípulos tenían razón y que Dios había resucitado a Jesús de entre los muertos. Esto tiene un enorme significado teológico. Porque como el teólogo alemán Wolfhart Pannenberg explica:

 

La resurrección de Jesús adquiere un significado tan decisiva, no sólo porque alguien o cualquiera fue levantado de entre los muertos, sino porque fue Jesús de Nazaret, cuya ejecución fue instigada, porque él había blasfemado contra Dios. Si este hombre fue resucitado de entre los muertos, entonces claramente significa que el Dios a quien supuestamente había blasfemado, se había comprometido con él.”

 

http://www.bloomsbury.com/us/faithful-to-save-9780567602077/

 

Debe ser obvio para todo aquel que busca información sobre Jesús, que por razones puramente históricas, podemos sin duda encontrar lo siguiente:

 

(1) Que Jesús de Nazaret poseía un concepto radical como el único Hijo de Dios y el Hijo del Hombre

(2) Que Jesús fue juzgado, condenado y crucificado por sus reclamaciones supuestamente blasfemas

(3) Que Dios levantó a Jesús de los muertos en vindicación de esas afirmaciones.

 

Todo esto contradice las afirmaciones del Corán que Jesús se consideraba a sí mismo como un mero profeta que predicaba un monoteísmo displicente, que no fue crucificado, y que él no se levantó de entre los muertos.

 

Sin embargo, al poner a prueba los eventos por medio de método aceptable de la ciencia histórica, la situación requiere que se debe confiar en los documentos escritos dentro de la primera generación de los eventos que se registran, mientras que los testigos estaban todavía vivos. En contraste, el Corán fue escrito más de 600 años después de los acontecimientos sin fuente histórica independiente de información, y el Corán depende del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento como fuente de muchos de los eventos que sucedieron mucho antes de ser escrito.

 

De hecho, el Corán contiene historias legendarias demostrables acerca de Jesús que se desarrollaron durante los siglos después de su muerte. Incluso las historias acerca de Jesús que se encuentran en los llamados evangelios apócrifos, estos son falsificaciones que aparecieron en los siglos II y III después de Cristo y son historietas que el Corán repite involuntariamente como hechos.

 

Por ejemplo, el Corán menciona la historia tomado de la falsificación legendaria titulado “El Evangelio de la infancia de Tomás, de cómo el niño Jesús hizo un pájaro de barro y luego lo hizo venir a la vida (III.70, V. 100-110ºC).

 

Estas historias son ficticias. Por lo tanto, el Corán no ofrece ninguna fuente histórica independiente para Jesús. Entonces, históricamente, la respuesta a la cuestión que se nos parece clara, el verdadero Jesús es la persona descrita en el Nuevo Testamento, no la legendaria fabricación que leemos en el Corán.

 

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