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Joacim, Jeconias, Salatiel y Zorobabel

Este tema es una continuación explicativa del argumento sobre “La Genealogía de Jesús”. La primera vez que intente discutir este tema me enrede yo mismo con la cantidad de nombres en las dos listas que se encuentran en los evangelios de Mateo y Lucas, espero hacer un mejor trabajo esta vez.

 

Una pista importante para resolver uno de los problemas con la lista de nombres en Mateo y en Lucas, para los que insinúan que existen inconsistencias con la genealogía de Jesús, son los nombres Salatiel y Zorobabel, quienes se encuentran en ambas listas en Mateo 1:12 y en Lucas 3:27.

 

Sugiero que busque estos nombres en su Biblia y los subraye o lo marque con un re-saltador de color. Esto dos nombres son importantes para resolver este problema porque estas personas vuelven a unir de forma clara los dos linajes de la descendencia de Jesús, de ambos María y José que aparentan estar en oposición según aparecen en estos dos evangelios. Pero aún falta una explicación para establecer como se realizó esa unión.

 

En el modelo que se encuentra en la genealogía de Jesús incluí los nombres que se encuentran en ambas listas para que noten que no hay problemas con la descendencia desde Adán hasta Abran, y luego hasta David, el problema viene después. David tiene dos hijos con Betsabé, en la lista de Mateo se encuentra “Salomón” y en la lista de Lucas se encuentra “Natan”. Por lo tanto, si los dos son descendientes de la tribu de Judá, la tribu del padre el Rey David. Entonces ambos hermanos llevan el título real. Natan podía asumir el trono en caso de la muerte de su hermano Salomón. No debe haber un problema con llegar hasta Salomon y Natan en las dos listas.

 

No creo que hasta este punto en la lista haya otro problema difícil de entender, por lo tanto, debemos proceder a uno de los puntos importantes revelado por las dos listas para clarificar lo que sucede después. Pero, debemos aclara algo importante que para algunos se presenta como obstáculo. La “primogenitura” de Jesús es importante, pero diferente a la primogenitura humana.

 

Para poderlo explicar es importante ir a un evento bíblico que menciona la “primogenitura”, para exponer la parte importante relacionada, ya que este es otro supuesto problema existente en las dos listas genealógicas insinuado por algunos. Debemos entender porque es importante que “El Mesías” sea proféticamente destinado a ser del linaje de la tribu de Judá y de heredar el linaje real del título al Trono de David. Para facilitar este concepto necesito hacer una exposición del tema desde el Antiguo Testamento.

 

En Gen 25:31al 34 vemos que Esaú vende su primogenitura a Jacob.

El primogénito o hijo mayor tenía por derecho de nacimiento varios privilegios que lo ponían por encima de los demás hermanos. Al comprar la primogenitura, a Jacob le correspondía el primer puesto después del padre y según Deuteronomio 21:17 le toca una doble porción de la herencia familiar. Por ejemplo, si hubiera 5o cabras para heredar entre 4 hermanos, 2o le tocaban al primogénito y 10 a cada otro de sus hermanos. Pero esto no es lo único que recibe Jacob.

 

En Gen 27:4al 29, Jacob recibe una bendición paternal antes de morir Isaac, y lo hace por engaño y con la ayuda de su madre Rebeca. La bendición aparenta ser para Jacob, pero esta combinación de bendiciones será transferida hacia adelante hasta que llegue el Mesías. Vamos a examinar lo que dice la Biblia:

 

Génesis 27:29 LBLA  Sírvante pueblos, y póstrense ante ti naciones; sé señor de tus hermanos, e inclínense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldigan, y benditos los que te bendigan.

 

La parte de maldición a los que maldigan y bendición a los que bendigan es similar a lo que Dios le dice a Abran en Gen 12:3, y es una continuación de la misma bendición por cual serán bendecidas todas las naciones. La primera parte tiene que ver con la descendencia del gobernante de un futuro trono.

 

Jacob termina con dos privilegios importantes, uno es de primogenitura, y el otro privilegio es la promesa de sangre real para el futuro trono de David que vendrá de su linaje y de donde descenderá el Mesías. Aun no existía el linaje de su hijo Judá. La bendición que obtiene por engaño se relaciona con el Mesías, pero la primogenitura que compro no es significante.

 

Luego, Jacob le transfiere a su hijo Judá la promesa de sangre real para el futuro trono de David, quien será de su linaje, aunque Judá no fue el primero de sus hijos. Lo importante en este momento es la sangre real atada al linaje de su tribu para el trono de David, de donde descenderá el Rey eterno que establecerá el trono para siempre y quien será conocido como el “Hijo de David”.

 

Esta bendición transferida a Judá se encuentra en Génesis 49:10:

Génesis 49:10 LBLA  El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él sea dada la obediencia de los pueblos.

 

La palabra “Shyloh” en Hebreo es un epata o un apodo usado para referirse al Mesías. Esto facilita entender que el futuro Mesías tendría la sangre real de un gobernante y también el linaje de Judá, y así ser el León de Judá y descendiente real al trono y ser conocido como Hijo de David. Espero que esto ayude a clarificar estos dos títulos, el León de Judá y el Hijo de David, para entonces continuar con otros problemas que explicaran lo que aparentan ser errores en las dos listas de genealogía.

 

Se presume que ambos Mateo y Lucas no dependieron de la memoria o de adivinar la secuencia genealógica usada en ambas listas, y usaron la ayuda de los registros que se encontraban en el templo en ese tiempo. Sería normal que Mateo siendo Levita y encargado de tributos públicos como “recolector de impuestos” se concentrara en el “linaje legal” de Jesús. Mientras Lucas siendo médico y a la vez Griego, concentra en la “humanidad de Jesús” como hijo del hombre desde Adán.

 

La mayor variación en las dos listas es después de David, donde Mateo rastrea el linaje desde Salomón hasta Jacob, padre de José, y Lucas desde Natan hasta Heli, padre de María. Todos los nombres en las dos listas están documentados con un propósito específico y no hay error en alguna de las dos. El problema es introducido por la falta de nombres que aparecen en el Antiguo Testamento, y algunos proponen que es necesario introducirlos para reparar lo que no está descompuesto, ya que los nombres que aparecen son suficientemente válidos para comprobar el caso a favor de la descendencia de la tribu y la sangre real del Mesías.

 

Según el Dr. Arthur C. Constance, Autor, Antropólogo y maestro de los lenguajes Hebreo, Griego y Cuneiforme Babilónico, en su libro “The Genealogies of the Bible: A Neglected Subject.” (La Genealogías de la Biblia: Un Tema Descuidado), describe algunos datos sobre los nombres Ahaziah, Joás, y Amasías, que fueron removidos del registro por los Judíos. Me imagino que tenían una razón justa para hacerlo y diría que es razonable proceder con los nombres existentes, ya que los nombres removidos son irrelevantes y el caso sigue siendo igual de fuerte.

 

La importancia en este caso es probar que Jesús obtiene ambos títulos, el León de Judá y el Hijo de David, de manera legal, y se puede llegar a ese punto con los nombres que se encuentran en las dos listas y especialmente si ambas se encuentran re-conectadas por medio de Salatiel y Zorobabel. Dos puntos que quisiera enfatizar en este momento es que una conexión entre las dos listas provee una unión de los hermanos Salomón y Natan de una forma distante pero valida.

 

Y también que es importante saber cómo llegamos de Joacim a Jeconias si hay una maldición de herencia con el linaje, para entonces llegar a Salatiel y a Zorobabel en ambas listas (Mat 1:12 y Luc 3:27). Este es el momento para mencionar que Joaquín es conocido por varios nombres y es también mencionado en el Antiguo Testamento como Jeconías en 1 Crónicas 3:16-17, y como Conías en Jeremías 22:24. También aparece con una variación de nombres en 2 Reyes 25:27, 1 Cro 3:19-24, y Jer 22:28, pero se trata de la misma persona. Revise estas referencias en su Biblia antes de continuar para evitar una confusión con esta variación de nombres.

 

Una variación de nombres es común en la Biblia, un buen ejemplo es la variación en los nombre Josué, José y Jesús. Lo mismo vemos con Uzaís en Mateo 1:8, quien aparece como Uzaís en Isaías 6:1, pero como Ocazías en 1 Crónicas 3:11.

 

Otra razón que causo confusión en el pasado fue confundir a Joacim y Joaquín, el primero es el padre y el segundo es el hijo y esto aclara un poco el problema cometido por algunos que han tratado de solucionar este dilema, especialmente en otros lenguajes. Por ejemplo en Ingles Joacim es Jehoakim y Joaquín es Jehoakin, estos nombres son muy parecidos y la única diferencia es la letra “n” o “m” al final de los dos nombres.

 

Dios maldice a Conías en Jeremías 22:28 al 30 y acordemos que Conías, Jeconías y Joaquín, son la misma persona.

 

Y Jeremías 36:30  dice de Joacim, el padre de Joaquín que “No tendrá quien se siente sobre el trono de David”. Esto aparenta ser un dilema, pero en realidad se sabe por el resultado final que esta maldición le aplica particularmente a la persona y no al futuro Mesías. Además, Dios resuelve este problema de una manera que mantiene la parte legal intacta y en conjunto con la parte de descendencia de sangre real al unir las dos en el futuro.

 

Para continuar de una manera que pueda clarificar el problema que existe por la maldición, es necesario que haga una pequeña exposición de lo que sucedió durante la vida de Joacim el padre de Joaquín (Jeconías, Conías) hasta llegar a Salatiel y Zorobable, con quien se vuelve a unir la descendencia legal y la de sangre real de Jesús en la lista de la genealogía que proveen Mateo y Lucas.

 

Con Joacim se descontinúa la relación de sangre y del título al trono de la familia de David. Este fue el último Rey de Israel que llego al trono bajo libertad. Joacim fue un hombre malvado e insensato. Comenzó su reinado durante un tiempo de fricción de poder entre la política de Egipto y Babilonia. Nabucodonosor planeaba un avance militar en contra de Egipto, que en ese tiempo era aliado de Jerusalén. Pero Joacim comete el error de provocar a Nabucodonosor y termina siendo sitiado, conquistado, capturado y exiliado a Babilonia (2 Crónicas 36:5-6) y comienza a cumplirse la maldición de Jeremías 36:30 que dice que “No tendrá quien se siente sobre el trono de David”.

 

Nabucodonosor permite que regrese como un Rey títere, y sostenía sus cuerdas mientras terminaba sus asuntos con Egipto. La profecía de Jeremías en 22:18 al 19 explica su destino final y Nabucodonosor no interfiere cuando su hijo Joaquín, quien ya sabemos que también es conocido como Jeconías y Conías, toma posesión del trono. En 2 Reyes 24:8 vemos que Joaquín tenia dieciocho años cuando comenzó a reinar y conociendo lo sucedido y la situación con Nabucodonosor, resulta tener menos sentido común que su padre al provocarlo otra vez después de solo tres meses sobre el trono.

 

Nabucodonosor mandó que igual como a su padre lo llevaran a Babilonia y puso a su tio Sedequías, el hermano de Joacim como rey (2 Crónicas 36: 10). Se llevaron a su madre y a todos sus oficiales y todos sus soldados. Aparenta que la insensatez corría en la familia, ya que Sedequías continua con el mismo comportamiento y Nabucodonosor lo captura, mata a sus hijos ante de él y le saca sus ojos antes de llevarlo en cadenas a Babilonia (2 Reyes 24:17-25:16, Jeremías 39:5-8). Jeremías le dio advertencia a Sedequias (Jeremías 38:17-18), y Ezequiel profetizo que no podrá ver cuando lo lleven a Babilonia (Ezequiel 12:13), obviamente porque primero le sacan los ojos antes de llevarlo.

 

Ya que tenemos una idea de que sucedió con los que fueron maldecidos por Dios, tenemos que entender la manera en que se conserva la descendencia legal que llega hasta el tribu de Judá, y la de sangre real hasta el trono del último imperio del Mesáis. Y se tiene que hacer con nada más y nada menos que los nombres que se encuentran en las dos listas de los evangelios de Mateo y Lucas.

 

Nadie está totalmente seguro si “antes” de ser capturado o “mientras estuvo en cautiverio” en Babilonia, Joaquín (Jeconías, Conías) es casado con una mujer de sangre real, quien fue hija de Neri, y es la razón por aparecer como padre de Salatiel en Lucas 3:27 y del linaje de Natan, por lo tanto descendiente de David, de donde comienza la promesa del trono eterno. En Mateo 1:12 encontramos lo siguiente:

 

Mateo 1:12 RV95  Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.

 

Para preservar la consistencia de las dos listas por causa de la unión en las dos hecha por Salatiel y Zorobabel, y por lo que documenta la Biblia, tenemos que presumir que esta mujer era viuda por causa de las guerras del momento, y por la tendencia de seguir las reglas de tradición de la adoptación y también por causa de la maldición.

 

Esta mujer tenía un hijo llamado Pedaiah quien aparece como hijo de Jeconías, que ya sabemos es una variación del nombre Joaquín y quien por costumbre y ley de la adoptación Judía, aparece automáticamente y legalmente como su hijo en 1 Cronicas 3:17-18, pero Pedaiah no aparece en ninguna de las listas genealógicas porque Jeconías tuvo un hijo propio con esta viuda llamado Salatiel, y aquí está el primer paso que conecta otra vez el título legal del tribu con la sangre real al trono.

 

Aquí está el pasaje con estos dos nombres:

1 Crónicas 3:17-19 LBLA  Los hijos de Jeconías, el cautivo, fueron Salatiel su hijo, (18) y Malquiram, Pedaías, Senazar, Jecamías, Hosama y Nedabías.  (19)  Los hijos de Pedaías fueron Zorobabel y Simei. Y los hijos de Zorobabel fueron Mesulam y Hananías, y Selomit fue su hermana;

 

Notaran que encontramos con dos problemas, el primero es que en el pasaje anterior Pedaías aparece como padre de Zorobabel, y en las listas de Mateo y Lucas aparece Salatiel como padre de Zorobable. El segundo es que Salatiel murió sin hijos, poniendo fin al linaje de Joacim según la maldición de Dios revelada por el profeta Jeremías. Veremos cómo esto se soluciona:

 

Revisemos primero la maldición:

Jeremías 36:30 RV95  Por tanto,  esto ha dicho Jehová acerca de Joacim,  rey de Judá:  No tendrá quien se siente sobre el trono de David, y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche.

 

Pero podemos notar que Salatiel aparece múltiples veces en la Biblia como el padre de Zorobabel (Esr 3:2, Esr 5:2, Neh 12:1, Hag 1:1, Hag 1:12, Hag 1:14, Hag 2:2, Hag 2:23). Volvemos a la costumbre y ley Judía para solucionar el problema y asegurar una continuidad del linaje de descendencia legal y de la de sangre real.

 

Deuteronomio 25:5-6 RV95  Si dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere sin tener hijos,  la mujer del muerto no se casará fuera de la familia,  con un hombre extraño;  su cuñado se llegará a ella,  y restableciendo con ella el parentesco,  la tomará como su mujer.  (6)  El primogénito que ella dé a luz llevará el nombre de su hermano muerto,  para que el nombre de este no sea borrado de Israel.

 

Ya tenemos la solución según esta costumbre, Pedaías toma la viuda de su hermanastro legal Salatiel y continúa el parentesco y para que el nombre de su hermano muerto continúe por medio de su cuñado. Algo similar sucedió en el caso de Rut. El linaje de Salatiel a Zorobabel seria perfectamente legal, y conserva el título del trono y del linaje de la tribu de Judá. Y es por esta razón que aparece el nombre de Salatiel y no el de Pedaías. Como vemos en el versículo 6, Pedaías asume la responsabilidad de parentesco siendo el hermano adoptivo legal de Salatiel, y está claro que en este caso se “llevará el nombre de su hermano muerto,  para que el nombre de este no sea borrado de Israel”.

 

Por lo tanto, por Pedaías se introduce la descendencia de la tribu y la de sangre real por su madre, hija de su abuelo Neri, quien es descendiente de Natan, hijo de David. La maldición en Jeremías 22:28 al 30 a Conías, Jeconias, o Joaquín, de inscribirlo como privado de descendencia y sin hijos se refiere a hijos que no lograran sentarse sobre el trono de David, y esto no detiene al Mesías de ser el hijo de David y el Leon de Judá.

 

Tratare de resumir el malentendido cometido por muchos de esta parte complicada, de una manera simple y clara. La relación de sangre real de Zorobabel, para que el derecho al trono pueda continuar, es por Pedaías, por medio de su madre, quien es descendiente de Neri, quien es del linaje de Natan, quien es hijo de David, quien tiene la bendición de sangre real de donde desciende el Mesías, y a la vez continua el linaje de la tribu, ya que David desciende de la tribu de Judá. Y por lo tanto es la razón de porque Salatiel y Zorobabel se encuentran en las dos listas de la genealogía de Jesús (Mateo 1:12-13 y Lucas 3:27).

 

Conclusión:

Es fácil ver como por medio de Salatiel y Zorobabel se unen las sangres de los dos hermanos Salomon y Natan, una real y la otra legal y los dos son hijos de David, que garantiza sangre real y descendencia de la tribu de Judá.

 

Ambos José y María son del linaje de la tribu de Judá, y Dios garantiza que Jesús reciba Sus títulos de León de Judá y de Hijo de David, para el derecho al trono por la sangre directamente de su madre María y la legalidad del título de la tribu por ser adoptado por José, su padre legal “según la tradición Judía”. Con la muerte y resurrección de Jesús, termina la transferencia del linaje, y nada más puede ser transferido.

 

Aunque un poco fuera del tema, quisiera añadir que al desgarrarse el velo del templo en dos, otra cosa cambia de manos, ya que en ese momento se anula el sacerdocio de la tribu de los Levitas al Jesús asumir Su título de Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec para siempre, por medio de juramento del Nuevo Pacto (Hebreos 7:11-28), vea “Rasgando el Velo”.

 

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