Modificando el Mensaje

En este argumento, me quitare el sombreo de apologista y me pondré el de evangelista y usare mi entrenamiento como estudiante y moderador por 4 años de la escuela “La Manera del Maestro” de “Aguas Vivientes”, y usare lo que aprendí en la variedad de experiencias como evangelista al aire libre en las calles, buses y parques de Centro América.

 

Comenzare con una explicación del estilo del apóstol Pablo, quien fue un Judío de la tribu de Benjamín, nacido en Tarso y llamado Saulo. Pablo era un Fariseo antes de su conversión durante su encuentro con Jesús en el camino hacia Damasco, y era un maestro de la ley según instruido por Gamaliel (Hec 22:3).

 

Cuando Pablo le habla a los de Corinto, lo hace de la forma tradicional de un Rabino, ya que las tradiciones Judías eran pasadas al pueblo de esa manera en ese tiempo. Pablo transfiere los puntos fundamentales del evangelio de Jesús según él los recibió. Es importante que el siguiente pasaje sea la medida por cual todo evangelio sea comparado. Si el evangelio que se prédica hoy no contiene los tres elementos que menciona Pablo, entonces el predicador tiene que hacer ajustes y no la palabra de Dios.

 

1 Corintios 15:3-5 LBLA  Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;  (4)  que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;  (5)  que se apareció a Cefas y después a los doce;

 

Cristo murió para pagar la deuda del pecado de la humanidad, fue sepultado en una tumba prestada, resucito al tercer día según la señal de Jonás predicha por Jesús y fue visto por una gran cantidad de personas antes de ascender. Todos estos eventos fueron cumplidos según la Escrituras, y de forma abreviada, el verdadero evangelio bíblico contiene la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús. Quitarle o añadirle a esto tres puntos no ayuda o mejora a las buenas noticias.

 

Un problema hoy, por causa de la variedad de evangelios modernos, es de remover uno o más de estos puntos importantes. Especialmente el primer punto, que Cristo murió por nuestros pecados, y esto resulta en un mayor problema, ya que deja a un pecador sin conocimiento de su naturaleza pecaminosa. En muchos casos el mensajero moderno es instruido, que anticipe que el conocimiento de la naturaleza pecaminosa sería muy ofensivo  para el que necesita salvación.

 

Pero si es verdad que “Cristo murió por nuestros pecados”, entonces debe ser por la naturaleza pecaminosa de la humanidad y no hay nada que el mensajero pueda hacer para cambiar ese hecho. Lo única otra opción es remover esa parte de su mensaje y cuando lo hace, remueve la parte más importante. El mensaje bíblico es de salvación por la gracia de Dios, por medio de la fe, no por repetición de ciertas palabras sin sentido.

 

Mi pregunta siempre ha sido:

 

¿De qué se arrepentirá un pecador en necesidad de justificación

si no cree (tiene fe) que Cristo murió por sus pecados?

 

Jesús es muy claro, si una persona no se arrepiente perecerá igual que los Galileos mencionados en Lucas 13:1-5. Y si una persona no entiende, lo poco que obtuvo del mensaje es arrebatado por el enemigo y la semilla de las buenas noticias queda en la calle para ser arroyada por el tráfico (Mat 13:19).

 

La modificación moderna distorsiona el evangelio bíblico y remueve la necesidad del entendimiento y el arrepentimiento, ya que estos dos requisitos necesarios no se pueden transmitir por un evangelio incompleto y fragmentado. Si un pecador no entiende el criterio de salvación, y piensa que es una buena idea tratar de ser bueno por la necesidad de cambios en su vida y de esta manera cambiar al viejo hombre y no nacer de nuevo como nueva criatura, y luego decide congregarse con personas que viven una vida más ética y moral que él, para averiguar cómo lo puede hacer, iría a su congregación sin arrepentirse de haber pecado en contra de Dios.

 

1 Juan 3:4 dice que el pecado es infracción de la Ley. Y al remover el conocimiento del pecado del evangelio, es posible terminar con un congregación llena de semillas en pedregales y entre los espinos (Mat 13:20-22), este punto importante lo examinaremos más adelante.

 

Pablo no nos instruye en 1 Cor 15 que pongamos a Jesús en nuestro corazón como parte del mensaje de las buenas noticias, esto es una metáfora y muchos lo dicen con buena intención, pero esta instrucción moderna es ambigua y puede ser interpretada de cualquier manera por un pecador. Hablaremos más sobre este punto, pero quiero estar seguro en decir que muchos métodos que yo he evaluado no solamente son costosos, pero enseñan y crea evangelistas inefectivos.

 

Por ejemplo, el método del evangelismo de amistad, evita que el evangelista se desarrolle para hablar con desconocidos y enseña solo a compartir el evangelio con personas con quien se siente cómodo, es decir, a todo aquel que consideren ser su amigo. Esto no ayuda a los tímidos, introversos o a los que sienten temor a hablar con personas que no conocen. Por lo tanto este método tiene limitaciones.

 

Aunque estoy seguro que este método tiene buenas intenciones, en realidad estos maestros enseñan confusión. Hay una diferencia entre un testimonio de ser un ejemplo y vivir una vida ejemplar y la gran comisión. El testimonio del cristiano es importante, pero es una demostración de su fe, y el compartir el evangelio es una declaración de esa fe. El testimonio ejemplar es parte del cristianismo, pero no igual de efectivo que una comunicación intencional. Puede ser importante en el nivel personal, pero no en el nivel colectivo del mundo. Por ejemplo, yo no me preocupo por lo que piensan de mi cuando evangelizo al aire libre, porque sé que muy pocos en el publico estarán de acuerdo con el mensaje de Dios, y para ellos el mensaje se relaciona con el mensajero.

 

Jesús y sus discípulos les predicaban a los pecadores en las calles, igualmente en las Sinagogas, redes o casas. Pero hoy las calles han sido removidas de la lista y los lugares son especialmente escogidos para establecer un ambiente de seguridad y confort para el mensajero. Hoy, no se evangeliza si el evangelista no está cómodo, en un ambiente semi-privado donde el rechazo público es minimizado.

 

No hay duda que debemos compartir el evangelio con amigos, pero la Gran Comisión no nos envía hacer amistad para cultivar un deseo en otros de convertirse en cristianos por el buen testimonio del mensajero, esto sería depender en el mensajero y no en el Espíritu de Dios.

 

¿Qué tal si el cristiano ejemplar cae, flaquea o se aparta?, ¿Que si un pecador quien solo observa a un cristiano y nunca oye la buena noticia de salvación muere repentinamente sin jamás haber oído el verdadero evangelio biblico?

 

Se propone que el pecador acumule suficiente evidencia de la amistad con el cristiano, para hacer su decisión, pero yo opino que mucho tiempo se echa a perder por una demostración de la vida de un cristiano, en comparación con 15 minutos de evangelización de forma directa. El evangelista en silencio es inválido e incompetente, el mensaje se debe compartir tan pronto se presenta una buena oportunidad.

 

Otra cosa que yo he notado, es que el evangelista moderno aparenta trabajar bajo obligación y bajo presión y no por el fervor del mensaje que lleva un sus huesos para compartir con los que necesitan salvación. La mayoría que he conocido o con quien he tenido el honor de trabajar en público, aunque sea distribuyendo tratados, demuestran tener una tensión externa y un temor injustificable a otros seres humanos. La tensión puede ser por la presión que sienten por una obligación, pero el temor es producido por tres razones:

 

1. Le teme al hombre más que a Dios.

2. Le teme al rechazo personal.

3. Le teme a la inseguridad de su mensaje.

 

Pueden haber más razones, pero estas son las más notables para mí cuando he escuchado a algunos mensajeros hablarle a una persona in-conversa.

 

La primera razón es por falta de instrucción bíblica y por la confusión causada por los que sobre-enfatizan el amor de Dios y sub-estiman Su justicia. No quiero que esta declaración sea interpretada fuera de contexto, y quisiera explicar lo que significa. La justificación por el Cordero de Dios en la cruz, es por la gracia de Dios que surge de Su naturaleza de amor, ya que Dios es amor.

 

Pero este hecho no se debe reemplazar por un amor sin justicia, porque entonces el amor sería injusto. Sin la justicia de Dios, el sacrificio de Jesús no fuera necesario y todo el mundo sería salvo por amor. Sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados (Heb 9:22), y Dios es un Dios justo (Isa 45:21) que demuestra Su amor por medio de Su justicia. Sin justicia, no se entendería Su paciencia, Su misericordia y Su amor.

 

Todo atributo de Dios es equivalente, y pensar que Dios es amor y bueno no elimina el hecho de que también es justo. Por lo tanto el arrepentimiento es necesario para que el Espíritu de Dios convenza a la persona de pecado, justicia y de juicio (Juan 16:8), para que entonces acepte entrar a un pacto (Nuevo Pacto) con Dios hasta  el día de su muerte (transición) por medio de la sangre de Su Cordero Perfecto. El Espíritu de Dios no convence de amor, el amor es un atributo de Dios que se manifiesta por Su plan de salvación, y ese plan requiere el sacrificio de sí mismo para demostrar Su amor ágape.

 

Este tipo de amor no es del tipo filo que esperaríamos de una amistad, es del tipo de amor que demuestra Su sacrificio sin condición. Se puede ignorar este hecho si se prefiere suavizar el mensaje, para satisfacer los oídos de aquellos que no soportan el verdadero evangelio, pero sería imposible que la escritura sea quebrantada para pretender que Dios cancelara Su día de Juicio según está escrito en el libro de Apocalipsis. Interprete a su manera este versículo donde Jesús explica lo siguiente:

 

Mateo 10:28 SSE  Y no temáis a los que matan el cuerpo, más al alma no pueden matar; temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el quemadero.

 

¿Quién es “aquel” de quien habla Jesús?

 

Debe ser Él mismo, ya que Jesús es quien juzgara a lo vivos y a los muertos (2Tim 4:1, 1Ped 4:5). El principio de la sabiduría es el temor a Dios, (Pro 1:7, Pro 2:5, Pro 9:10, Job 28:28, Ecl 12:13, Sal 111:10). El temor de cual habla Jesús en Mateo 10:28 no es aterrorizante, sino es de reverencia. Los cuatro seres vivientes con apariencia de bestias y seis alas que rodean el trono de Dios (Apo 4:8) no dicen sin cesar “Amor, Amor, Amor es el Señor”, porque ese es solo uno de los atributos que describen a Dios. Sino que estos seres dicen “Santo,  Santo,  Santo es el Señor” porque Su santidad lo separa como único y exclusivo ser viviente, y esta separación única enlaza a todos Sus atributos de una vez al describir su perfección en completo.

 

Llegamos a Cristo por medio de una “decisión”.

¿Pero qué exactamente significa una “decisión”?

¿Será que la decisión es hecha al enterarse

de tener una naturaleza pecaminosa?

¿Será que la decisión es hecha después de una profunda auto examinación? ¿Será que esta decisión viene después de notar su necesidad de ser justificado? ¿Será que la persona decide arrepentirse de pecar en contra de los mandatos de Dios?

¿Será que la persona decidió cambiar de mente (metanoéo),

y de sus caminos incorrectos para el resto de su vida?

 

Muchos que han hecho una decisión han permanecido, y muchos más ya no se encuentran. ¿Por qué? Yo creo que Jesús nos dice algo interesante que pronto examinaremos, y tiene que ver con lo siguiente:

 

El estado de mente y de corazón de la persona está relacionado

con su capacidad de percepción que permite la recepción

del entendimiento espiritual.

 

Hablo más sobre esto en el artículo “Niveles Perceptivos”. En los siguientes puntos tenemos una composición del combate espiritual del evangelismo:

 

1. El Mensaje.

2. El Mensajero.

3. El Nivel de la Persona que recibe el Mensaje.

a. Su Mente.

b. Su Corazón.

d. Su Capacidad.

e. Su Percepción.

f.  Su Recepción.

g. Su Entendimiento.

 

Esto no es decir que necesitamos un mensaje diferente para cada persona, o diseñar un mensaje selectivo dirigido solamente a los que aceptan promesas de abundancia o a los que se encuentran en un momento de desesperación. Esto significa todo lo contrario, necesitamos un solo mensaje como preámbulo que alcance a todo tipo de persona un cualquier nivel coherente y en cualquier momento de su vida. La ley moral es la herramienta que sirve como un mensaje precursor general, que prepara el camino para las buenas nuevas, ya que por naturaleza humana, todos tenemos una conciencia como árbitro que acusa o excusa (Rom 2:15).

 

Desde el punto de vista del apologista efectivo, el argumento que no tiene como objetivo final compartir el evangelio es en vano. Igualmente, desde el punto de vista del evangelista efectivo, el evangelio que sea incompleto es en vano. Desde el punto de una combinación de estos dos (Apologético/Evangelisitico), el proceso es el siguiente:

 

1. Identificación con la persona. (Pablo 1Cor 9:19- 23).

2. Persuadir a la persona que su propio punto de vista es erróneo.

(Jesús - Lucas 16:31, Pablo - 2Cor 5:11).

3. Traducción del mensaje. (Pablo - 1Cor 15:3-5).

4. Justificación del mensaje. (Pablo - Hechos 28:23).

 

El estado individual de la persona es importante en el momento de contacto, ya que la mente y el corazón de la persona determinan la capacidad, la percepción y la recepción del mensaje, y de todas estas en conjunto depende su entendimiento del mensaje. No se puede conocer algo en su totalidad si no se entiende, y según el profeta Oseas en el versículo 4:6.el pueblo se pierde por falta de entendimiento.

Busquen sus biblias y examinen el pasaje de Mateo 13, donde Jesús enseña una parábola sobre el sembrador.

 

En los primeros versículos, Jesús dice la parábola y luego la explica en privado a Sus discípulos, que es una comparación hipotética o alegórica de un evento para que los que pongan atención y quieran entender, puedan absorber el mensaje. Mientras a los que oyen lo mismo sin la misma percepción y recepción, no demuestran el mismo interés y atención, y el concepto del mensaje les pasa por encima. El mismo mensaje, pero una variedad de capacidades, percepciones y recepciones. Por esta razón, antes de explicar el significado de la parábola, Jesús primero les explica la profecía de Isaías, lea los versículos 13 al 17:

 

Mateo 13:13-17 RV95  Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven,  y oyendo no oyen ni entienden.  (14)  De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías,  que dijo:  "De oído oiréis,  y no entenderéis; y viendo veréis,  y no percibiréis,  (15)  porque el corazón de este pueblo se ha entorpecido, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, ni oigan con los oídos, ni con el corazón entiendan,  ni se conviertan y yo los sane". (16)  "Pero bienaventurados vuestros ojos,  porque ven;  y vuestros oídos,  porque oyen.  (17)  De cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis,  y no lo vieron;  y oir lo que oís,  y no lo oyeron.

 

La mente y el corazón son dos unidades que trabajan en conjunto con el espíritu y en este caso voy a decir el “alma” de la persona. Podemos hacer una excursión bíblica desde el Jardín de Edén para ver cómo la biblia dice que funcionan en el nivel antropológico y harmatológico, pero explicar estas dos funciones tomaría cientos de páginas. Además, este tema es soteriológico, ya que es por el oír el mensaje que viene la fe para la confesión que lleva a la salvación. Estas unidades están interconectadas, y por esto son descritas individualmente y el más grande mandamiento es amar a Dios con las tres (Mat 22:37).

 

Al oír el mensaje, el razonamiento de la mente determina si hay sentido para creer el mensaje, y muchas veces la biblia habla del corazón como si tuviera la capacidad de pensamiento, el siguiente es uno de estos ejemplos:

 

Romanos 10:9 LBLA  que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo;

 

El pecado desconecta al ser humano, y el Dr. Alvin Platinga describe al in-converso como una persona con una comprensión disfuncional, discapacitado para recibir la verdad y con una distorsión de lo que en realidad le conviene. Por esto el pecado tiene que ser confrontado, ya que el pecador siempre pensara que el pecado es más conveniente, y sin una confrontación, nunca conocerá la diferencia, y seguirá igual de ignorante del hecho que la paga del pecado es la muerte (Rom 6:23), y el poder del pecado es la Ley (1Co 15:56), (Vea “Evangelismo Moderno” y “Predicadores de la Ley”).

 

Todos tenemos algo en común como seres humanos, pero también todos somos individualmente diferentes y nos encontramos en diferentes etapas de nuestras vidas. El evangelista debe detectar en qué etapa se encuentra la persona con quien comparte el evangelio. La parábola del sembrador incluye una enseñanza de las clases de terreno donde caí la semilla del evangelio, esto está relacionado con la capacidad de entendimiento del mensaje. Esto requiere la habilidad del mensajero para distinguir estas cosas y desarrollar la clase de articulación necesaria para llevar este entendimiento según el terreno de la persona ciega y sorda y con un corazón de terreno infértil.

 

La semilla es la misma, pero el corazón es el terreno que indica el estado de mente y la etapa de vida en cual se encuentra la persona, y esto determina la capacidad dispuesta por cada persona de ver y oír, y para absorber entendimiento. En los versículos 18 y 19, Jesús comienza la explicación de la parábola con el primer tipo de terreno:

 

Mateo 13:18-19 RV95  "Oíd,  pues,  vosotros la parábola del sembrador: (19)  Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende,  viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón.  Este es el que fue sembrado junto al camino.

 

Cuando se siembra en el camino del mal entendimiento, la persona no retiene el mensaje en su corazón por mucho tiempo, el enemigo no pierde tiempo y se aprovecha de la falta de entendimiento y arrebata lo poco que pudo absorber. El enemigo no tiene que cegar los ojos, si es mucho más efectivo cegar la mente (2Cor 4:4). Si se le dice a este individuo que venga a Dios porque Dios lo ama, la distorsión de su percepción relaciona el amor de Dios de la manera en que piensa el mundo, donde algunos aman el Futbol, y otros aman el helado de chocolate. Nada que ver con amor ágape.

 

En los versículos 20 y 21, Jesús habla de la semilla sembrada en los pedregales:

Mateo 13:20-21 RV95  El que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo,  (21)  pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración,  pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra,  luego tropieza.

 

Es posible que este tipo de persona sea la que entra por una puerta de su congregación y sale por la otra. Muchas nuevas caras aparecen y desaparecen en una congragación, y no digo que todos regresan al estilo de vida que tenían antes de aparecer, pero no hay duda que muchos regresan a su vomito (2 Ped 2:22). Me pregunto cómo evangelista de calle con años de experiencia en hablar con diferentes personas, y como apologista que toma notas de todo encuentro y confrontación para formular mis conclusiones en el futuro, si es imposible que este tipo de terreno pueda entender sobre la aflicción o la persecución por causa de la palabra, o si es que nadie le advirtió antes de apresurarlo a hacer una “decisión”.

 

Muchos vienen a Jesús buscando promesas según el evangelio distorsionado anunciado por el mensajero moderno, y estas personas no descubren que se han involucrado en una guerra con entidades sobrenaturales, con el mundo y con su propia carne, hasta mucho después de hacer la presuntuosa “decisión” que está de moda hoy.

 

En el versículo 22, Jesús habla sobre el que fue sembrado entre espinos, y dice:

Mateo 13:22 RV95  El que fue sembrado entre espinos es el que oye la palabra,  pero las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra,  y se hace infructuosa.

 

Diría que este tipo de terreno no necesariamente desaparece de la congregación, sino que permanece sentado en los banquillos por años de manera infructuosa, sin producir o edificarse a sí mismo, o a otros. Pero pregunto lo mismo, ya que esta persona llega hasta la mitad de la distancia:

 

¿Sera posible que entienda sobre las preocupaciones de este mundo que nos rodean constantemente y sobre el engaño de las riquezas? ¿Sera posible llenar una congregación con semillas en los espinos?

 

Si una persona viene al pie de la cruz ensangrentada por el Perfecto Cordero buscando lo que promete el evangelio de prosperidad, viene por la razón equivocada y no solamente será engañada por las “riquezas” que finalmente terminan espiritualmente ahogando a la persona, pero fue engañada desde el principio por el mensajero que le hecho arena en sus ojos.

 

Los pastores que predican el evangelio de prosperidad, se engañan espiritualmente a sí mismos, ya que las cosas materiales son el punto focal. Mientras riegan el veneno a las personas que creen que la palabra de Dios es compatible con las riquezas del mundo, que es exactamente lo que Jesús nos advierte que ahoga la palabra.

 

Finalmente, Jesús  nos enseña en el versículo 23 lo que sucede cuando se siembra en el terreno fértil del entendimiento. Esta persona está en el estado de mente y corazón adecuado para oír, ver y entender, y es la persona que está en la etapa correcta de su vida para tomar acción.

 

Mateo 13:23  RV95  Pero el que fue sembrado en buena tierra  es el que oye y entiende la palabra,  y da fruto;  y produce a ciento,  a sesenta y a treinta por uno.

 

Cada persona tendrá su oportunidad según el evangelio viaja alrededor de este mundo, y muchos tendrán más de una oportunidad. El evangelista nunca se debe vencer con un solo rechazo de una persona, muchos cristianos hoy que fueron ateos en el pasado tomaron mucho tiempo en llegar a Cristo. El apologista C. S. Lewis admite que fue un ateo que vino a Dios pataleando, porque sabía que al llegar hasta la cruz  su vieja vida terminaría y la nueva comenzaría al volver a nacer. No tenía idea de lo que sucedería después y esto lo tuvo nervioso por mucho tiempo, pero internamente estaba convencido que la dirección hacia Jesús era la correcta.

 

Yo también combatí con el Espíritu de Dios que me jalaba hacia la cruz, desgaste todas mis excusas e invente todas la nuevas que pude, pero al final, sentí paz en el núcleo de la tormenta espiritual, y fui totalmente convencido que solo la verdad me liberaría de las tinieblas de toda mentira y que solo Jesús es esa verdad liberadora.

 

Para que el evangelista evite anunciar lo que no tiene que ver con el verdadero evangelio bíblico, se debe mantener en el parámetro de 1Corintios 15:3-5, este es el mensaje primario, y todo otro punto adicional es secundario. No digo que no es necesario discutir o añadir otros puntos a nuestras presentaciones evangelisticas, pero igual que en las argumentaciones apologéticas, cuando es necesarios explicar un punto periférico, nunca se hace sacrificando el tema mayor en discusión.

 

Dios ama, y podemos poner a Jesús en nuestro corazón, pero estas frases nunca fue el núcleo del mensaje de Jesús o de sus apóstoles. Nunca se debe reemplazar los prerrequisitos de la fe y un arrepentimiento sincero de la persona. Muchas personas intentan poner a Jesús en lugares donde no pertenece y donde no puede entrar por causa del pecado. Como un buen agricultor, es más sensato tomar el tiempo para preparar el terreno y fertilizar la tierra primero para que reciban a Jesús con un espíritu, y corazón contrito y humillado, (Salmo 51:17) para que Dios le dé la potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12). Es entonces que se pueden reconciliar con Dios y estar seguros de ser amados, y para que Jesús pueda residir en su corazón.

 

Tengo de costumbre de advertirle al no creyente que si no está preparado para dejar atrás todo lo que lo impide a venir con las manos vacías, que es mejor que no venga. Mi propósito no es enviar al que no entiende bien la “decisión” a una congregación, para que otros se ocupen de su falta de entendimiento. Mi propósito es que entienda bien su condición desde un principio, para que sepa de que se salva y de anunciarle de la vida eterna que Dios ofrece gratuitamente en el más allá al entrar en un pacto con El.  

 

No es sorprendente oír a algunos decir que van a la congregación los domingos para cargar las baterías, como si no fuera embajador de Cristo los otros de días de la semana. Otros porque quieren ser mejores madres y padres y mejorar sus vidas, o que necesitan un tipo de terapia moral.

 

No hay mención de estar en un pacto con Dios, pagado en total por Jesús. Y estos son los puntos cruciales que deben saber “antes” de nacer de nuevo y mucho “antes” de congregarse. Pero al contrario, hoy se enteran “después” de ser manipulados por mensajes de mejoramientos de vida, y promesas de poca fundación bíblica.

 

Entrar en un pacto con otro ser humano es hacer un contrato, la duración, los benéficos, las implicaciones, las ramificaciones y las consecuencias dependen del acuerdo. Pero cuando se hace un pacto con Dios (Nuevo), el pacto es eterno, aplica mientras estamos aquí, hasta que lleguemos al más allá. (Vea “Dios de Pactos”).

 

No existe una fórmula mágica para que todo el que oiga el evangelio lo acepte, al contrario, Jesús dice que muchos encontraran el camino ancho, pero es la responsabilidad del evangelista articular el mensaje que brinde la mejor oportunidad al pecador. La evangelización no se enfoca en el evangelista, se enfoca en salvar almas que le pertenecen a Dios.

 

Sabemos que la salvación es independiente de obras, pero aparenta que muchos mensajeros no saben que también es independiente de opiniones, emociones, y especulaciones formuladas de varias frases que se encuentran en la Biblia. Hablo de frases que no forman parte del verdadero evangelio, y estas se deben usar después a discreción del mensajero y no como parte del evangelio.

 

Les recomiendo que examinen “Evangelismo Moderno” y “Predicadores de la Ley”, estos artículos lo ayudaran entender algunos conceptos y usar la herramienta bíblica de la ley moral revelada por Pablo. La ley moral le provee la evidencia a la persona que ha pecado y ha violado lo que Dios dice en los 10 mandamientos. Esta fue la manera de evangelizar por siglos, y siempre ha servido para que la persona tenga conocimiento y entendimiento de sus pecados para entonces hacer la “decisión” correcta.

 

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