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Ontología-La Teoría de Existencia Pt 1

Introducción

 

Gen 2:19 LBLA  Y el SEÑOR Dios formó de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría; y como el hombre llamó a cada ser viviente, ése fue su nombre.

 

El primer ontólogo fue Adán, pero desde entonces la asombrosa y abrumadora creación de Dios en el domino natural (visible) y en el domino sobre-natural espiritual (invisible) obliga la intuición curiosa del ser humano a preguntar, experimentar, descubrir e identificar y categorizar las cosas que lo acompañan en su existencia. Desde el punto metafísico, la ontología se considera una “teoría de existencia”, al ser humano le interesa saber lo que “es”, y de sus propiedades, principios, causas y sus fundamentos principales de existencia.

 

La ontología, es el estudio del “ser”, de su esencia, y la identificación, clasificación y categorización de cosas físicas en existencia, y también de las cosas abstractas. La ontología nos ayuda expresar la existencia de entidades abstractas, de entidades mentales, de ideas y pensamientos, de propiedades, atributos o cualidades (universales), esto es importante para poder describir con claridad las cosas en existencia, y para formular buenas preguntas sobre las proposiciones de otras personas.

 

Como la ontología se considera una teoría de todo lo que “es”, todo lo que existe debe ser evaluado para poderle asignar una identificación adecuada y determinar su descripción, su clasificación y categorización. Por ejemplo, si hablo de una “animal”, pero no incluyo otros detalles, mi descripción del “animal” seria ambigua. Si digo que es reptil, pero no la clase o tipo de reptil, aun no se puede saber con seguridad de cual animal hablo. Si hablo de la propiedad de “algo”, y digo que es rojo, pero no de su forma geométrica, entonces no estoy describiendo si este “algo” es redondo, cuadrado, etc.

 

La evaluación de las cosas que existen nos ayuda determinar sus calidades y características, un método eficiente es la evaluación abstracta. La evaluación abstracta de sustancias en existencia es un proceso de evaluación comparable con pelar una cebolla, capa por capa hasta llegar al núcleo para entender su composición y poder identificar, clasificar y categorizar cada elemento, propiedad, atributo, forma, color, tamaño, etc. No basta con decir que hablo de un mono si sabemos que existen algunas especies que caben en la palma de mi mano y gorilas que no caben por la puerta de mi casa. ¿Qué tal si propongo que dos monos son de la misma especie, del mismo tamaño, pero de diferentes colores? Entonces los describo con un poco más de detalle, y solo faltaría saber los colores específicos.

 

Desde el punto de vista teísta, el ser humano es creado por Dios en Su imagen y semejanza, por lo tanto existe en su ser intuiciones inquisitivas y deseos de descubrir razones y causas de cosas que existen en su mundo. De la mente humana surgen interrogativas y la curiosidad demanda repuestas, el ser humano quiere descubrir cuál es su propia naturaleza, si dentro de sí mismo existe un principio de vida relacionado con lo espiritual y lo inmortal.

 

La ciencia moderna describe la vida de manera externa y física, y normalmente tiene que ver con lo orgánico, basado en carbono y algo que metabolice y multiplique. Para la ciencia moderna cualquier microbio es vida. Además, la ciencia moderna no cree en la vida después de la muerte, y se le hace difícil aceptar que personas que han muerto y han regresado a la vida puedan estar conscientes de todo lo que ocurre a su alrededor después de haber sido declarados clínicamente muertos.

 

Existen miles de casos documentados por personas científicas que no pueden ser explicados por el proceso científico (vea “Más allá de la Muerte”). Durante los últimos 6 años de mi trabajo apologético, que incluye el ministerio “ApoLogos” y mi primer libro “Defensa Juvenil” y los 2 volúmenes de mi libro “Falacias Evolutivas” he llevado un mensaje muy importante, y enfatizo un punto que muchos continúan ignorando, y lo repetiré otra vez de la forma más clara posible:

 

“Cuando la ciencia cruza la frontera de lo “físico”, deja de ser ciencia y se convierte en “filosofía”. La tablita que salta se llama “meta”, ya que al abandonar el campo “físico” y al extenderse más allá de lo físico, entra en el campo “meta-físico”.

 

El ser humano también está interesado en saber de dónde salió todo lo que existe, si su existencia tiene un propósito y cuál es su verdadero destino. La mayoría esta curiosa en saber por qué desde tiempos antiguos la humanidad ha demostrado tener tendencias religiosas y creencias en un ser superior que describen como Dios. ¿Puede la mente humana proveer repuestas a estas preguntas?

 

Dependería de la naturaleza y el valor de su propio conocimiento y de su nivel de aptitud y sus limitaciones. Ya que la mayoría también cree que la humanidad ha sido iluminada por un Ser Supremo por medio de la revelación divina, y que es asistido por este Ser Supremo para que pueda descubrir su destino. Por lo tanto, debe surgir la siguiente pregunta de forma natural: ¿Cuál es la relación entre el conocimiento natural y la fe sobrenatural? Solo un persistente investigador encontrara la repuesta.

Términos Ontológicos

 

Para entender los conceptos ontológicos, es importante primero entender algunos de los términos usados, esto facilitara la comprensión de lo que describe la ontología. Sé muy bien que algunos de los puntos discutidos son un poco difícil de entender para los que no están familiarizados con esta ciencia, pero recomiendo que no abandone este tema cuando se encuentre con algunos de estos puntos, continúe leyendo, ya que encontraran muchos puntos que si comprenderán. Cuando yo estudie, ontología, epistemología y lógica, me vi obligado a leer los conceptos varias veces, y así por lo menos poder absorber algo, ya que estos temas tienden a ser complejos.

 

• Ser

 

En una primera acepción, la palabra “ser” es un sustantivo. Como tal, significa “de ser” (es decir, la sustancia, la naturaleza y esencia de cualquier cosa existente), o el “ser en sí”, como una característica común a todo lo que se puede decir correctamente de “ser” y decimos que “es”. En una segunda acepción, la palabra misma es el participio presente del verbo “ser”. Como verbo, ya no significa algo que “es”, ni siquiera la existencia en general, sino el mismo acto por el que cualquier realidad dada realmente “es”, o “existe”. Una excepción del verbo “ser” es en el hebreo antiguo, por medio de la llamada cláusula sustantiva. En este caso el verbo es mucho más capaz de expresar “lo que es” en su sentido más lógico que el griego y lo que nuestras lenguas modernas permiten con su cópula y los verbos de la inacción.

 

De acuerdo con Gesenius-Kautzsch, el sujeto y el predicado de los cuales es un nombre o sustantivo equivalente se llama una cláusula nominal, mientras que en una cláusula verbal el predicado es un verbo finito. Esta distinción es indispensable para la comprensión más sutil de la sintaxis hebreo a partir de semitas en general, ya que no es más que es cuestión de una distinción formal externa de significado, sino de uno que va a las profundidades de la lengua. La noción básica del acto de “ser” en hebreo resulta del verbo “hayah”. Debemos prestar especial atención a este verbo no sólo porque se presenta con mayor frecuencia, pero también porque los problemas verbales discutidos anteriormente se concentran en este verbo y aparecen en su más difícil formulario.

 

Este acto “de ser” previamente mencionado, en contraposición a lo que comúnmente se llama “un ser”, aparenta de manera repentina, al menos mentalmente, que la relación “de ser” a “un ser” no es recíproca. “Ser” es concebible “de ser”, pero no de “es”. No podemos concebir un “es”, excepto lo que pertenece a algo que “es” o “existe”. Pero lo contrario no es cierto. El “ser” es perfectamente concebible aparte de la existencia real, tanto es así que con la primera y la más universal de todas las distinciones en el ámbito del “ser” es la que lo divide en dos clases, la de lo real y de lo posible. ¿Qué es concebir un “ser” solamente posible, si no lo concibo, aparte de la existencia real? Lo “posible” es solo un ser que todavía no ha recibido, o que ha perdido ya, su propio ser. “Ser” se puede pensar aparte de la existencia real, pero la existencia real no es pensable aparte de “ser”.

 

La noción de “ser”, espontáneamente alcanzado por la mente humana, se encuentra en la reflexión para ser la más simple de todas las nociones, desafiando cualquier intento de análisis en otras más simples nociones. Está involucrado en todos los demás conceptos que formamos de cualquier objeto del pensamiento. Sin esta noción no podríamos tener concepto de nada. Por lo tanto, es la primera de todas las ideas en el orden lógico, es decir, en el proceso de pensamiento racional.

 

También es la primera de todas las ideas en el orden cronológico, la primera que se forma en la mente humana en el orden del tiempo. No es, por supuesto, que recordamos haberla formado antes de otras nociones más determinadas. El despertar de la actividad intelectual de un niño debe haber procedido de lo más simple, más fácil, más superficial de todos los conceptos, hacia conceptos más completos, más claros y más determinados. Es decir, a partir de la noción ambigua y confusa de “ser” o “cosa”, a las nociones de modos definidos de “ser”, o “tipos de cosas”.

 

Esta noción directa de “ser” es también el más indeterminado de todas las nociones, aunque no, por supuesto, enteramente indeterminado. Un objeto del pensamiento, para ser concebible o inteligible en absoluto por nuestras mentes finitas, debe ser prestado y definido de alguna manera y grado, y aun esta amplia noción de “ser” se hace inteligible sólo por ser concebido como algo positivo y como contraste en absoluto de “no-ser” o de la “nada”.

 

Por otra parte, la noción de “ser” es la más abstracta de todas las nociones, la más pobre en intensión, ya que es mayor en extensión. Se deriva de los datos de nuestra experiencia, y el proceso por el cual llegar a ella es un proceso de abstracción. Ponemos a un lado todas las diferencias mediante el cual las cosas se distinguen unas de otras, nosotros no consideramos estas diferencias, prescindimos de ellas mentalmente, y retenemos a consideración sólo lo que es común a todas ellas. Este elemento común constituye el contenido explícito de nuestra noción de “ser”.

 

• Existencia

 

La discusión filosófica de la noción de la existencia, se ha centrado en dos problemas principales que no siempre han sido muy claramente distinguidos. En primer lugar, está el problema sobre la existencia de objetos ficticios, como centauros, dragones etc. En segundo lugar, existe el problema sobre la existencia de los objetos abstractos, como cualidades, relaciones y números. Ambos problemas han tentado a los filósofos decir que hay tipos inferiores de existencia, así como el tipo sencillo y ordinario. Por lo tanto, a menudo se sugiere que se utilice la palabra “ser” para cubrir ambos tipos, pero restringir la existencia de “ser” de lo común, no ficticio, algo no abstracto. (A veces se propone el término “realidad” en lugar de “existencia” o de “ser”).

 

El problema de la ficción y la abstracción son diferentes, sin embargo, porque hay abstracciones tanto reales como ficticias. Por ejemplo, el número entero entre dos y cuatro es real, pero el número entero entre dos y tres es ficticio. Por otro lado, hay dos ficciones tanto concretas como abstractas. Por ejemplo, un animal mitológico y el número entero entre dos y tres. En consecuencia, los filósofos a menudo se han ocupado de los dos problemas de maneras muy diferentes.

 

Estos son los dos principales problemas, pero hay otros, por ejemplo, de lo que diremos de objetos que aún no han comenzado a existir, o los que han cesado de existir. La historia de este tema se ha entrelazado con cuestiones teológicas, por la necesidad de hacer referencia a ciertos puntos. La teología introduce la existencia abstracta espiritual, y por supuesto más allá de la realidad física.

 

En las primeras etapas de la ontología griega (Platón y Parménides), el concepto principal era verídico, y la cuestión del “ser” fue la cuestión de la realidad, según lo determina el concepto de la verdad. En la platónica griega si “X” existe”, entonces es “X” es algo”. En el esquema de las categorías que Aristóteles tomo como punto de partida para su propia investigación del “ser”, este mismo patrón predicativo sirve como dispositivo principal para el análisis de lo que hay, y para mostrar cómo los diferentes tipos de “ser” están relacionados entre sí. Así que de forma natural, es la teoría de la predicación, y no el concepto de la existencia, que se convierte en el tema central y explícito de la metafísica de Aristóteles, ya que fue el tema implícito de la discusión del “ser” en el Sofista de Platón.

 

• Sustancia

 

El término sustancia es uno de los términos más confusos en la filosofía. Para Aristóteles, al menos parte del tiempo, en casos paradigmáticos de sustancias eran como él decía, “ese hombre, ese caballo”, es decir, las cosas particulares de este tipo. Para razones históricas complejas, sin embargo, la sustancia ha llegado a veces a equipararse con lo que Aristóteles llama “materia”, por lo que el hierro y el azufre, y otros productos alimenticios, se han dado en llamar sustancias. Para más complicada razones históricas “sustancia” llegó a ser considerado como algo subyacente o de otro tipo que es supuestamente para dar soporte a las propiedades que son inherentes a ella. De hecho, la etimología latina de la palabra “sustancia” se sugeriría a cualquiera que tenga una sensibilidad a esa noción de algo que se coloca debajo de las propiedades.

 

La situación se complica aún más por el hecho de que la etimología latina sólo es relevante para los debates modernos que se basan en el concepto de la sustancia. La palabra griega que Aristóteles utiliza “ousia” y es tradicionalmente traducido “sustancia”, y no tiene ninguna de las sugerencias que la etimología latina proporciona, pero tiene adicional sugerencias propias, especialmente una conexión con el “ser”. El participio femenino del verbo “ser” en Griego es “ousia” y tiene la forma de un sustantivo abstracto, y naturalmente es por eso que es traducido “ser” o “estado de ser”, pero Aristóteles utiliza a menudo la palabra con un artículo para indicar un tipo particular de “ser”, un tipo particular de cosa.

 

Para Aristóteles, “sustancia” refiere a cosas que existen por derecho propio, tanto los sujetos lógicamente últimos de la predicación y los objetos finales de la investigación científica. Ellos son los objetos materiales unificadas, identificables en la experiencia sensible, cada uno llevado a ser miembro de una especie natural, con su forma y esencia funcional. Las entidades en otras categorías, cualidades, acciones, relaciones, etc., se tratan como dependientes, y no simplemente resumir los aspectos de estas realidades independientes.

 

Con el surgimiento de la física mecanicista del siglo 17, la multiplicidad aristotélica de sustancias se redujo a la materia universal diferenciada mecánicamente. Este movimiento le puso punta afilada al problema de la relación de la mente con el mundo físico. La consiguiente variedad de formas en las que la noción de la sustancia fue manipulada por los materialistas, dualistas, in-materialistas y anti-dogmáticos, motivó el escepticismo acerca de la distinción entre las realidades independientes y abstracciones humanas, y así el idealismo.

 

El conceptualismo del siglo 20, al igual que algunas versiones anteriores de idealismo, rechaza la distinción por completo, y comúnmente atribuye la prioridad lógica de las cosas materiales en lenguaje natural a la utilidad de la física tradicional, como si fueran las entidades teóricas de la vida cotidiana. Como tal, su identidad y su existencia se determinan solamente a través de las aplicaciones de una teoría hecha obsoleta por la ciencia moderna. No obstante esta filosofía holística de lenguaje “de arriba hacia abajo” es desmentida por los conocimientos detallados de la lógica tradicional, que apuntan claramente a la clasificación y la identidad “de abajo hacia arriba”, que es una cuenta que reconoce la posibilidad de la percepción poder escoger objetos materiales previos al conocimiento de su tipo de naturaleza, y de posteriormente clasificarlas.

 

La idea de que las cosas materiales son entidades teóricas, y que su individuación es en consecuencia especie/dependiente, es un vestigio de un enfoque atomista a la percepción que pide de la teoría atar junto la información sensorial. Un conocimiento más preciso de la sensibilidad como la presentación ya integrada de organismos en las relaciones espaciales entre sí y con el perceptor es consonante con la posibilidad negada por el idealista a saber que, respecto de sus referentes primitivos, el lenguaje y el pensamiento están conformadas alrededor de la misma realidad, los objetos independientes dados la experiencia sensorial activa. Que la de coherencia o unidad discreta de los objetos materiales tiene una explicación física, no significa que la física explica todo con razones convincentes.

 

Uno de los problemas causados por personas ignorantes de la ontología y la lógica, y especialmente notable en las teorías científicas formuladas por personas que ignoran estas ciencias, es el descuido total de la ley de lógica de identidad. Esta regla es la que intenta establecer si “algo”, sea “ser” o “sustancia”, es o no es lo que es. La ley de identidad propone que toda cosa en existencia tiene una identidad, una naturaleza y una esencia e integra la ontología con el razonamiento. No es posible que “X” a la vez sea “Y” en el mismo sentido. Aunque “X” pueda tener características, elementos, propiedades, etc., similares a “Y”, no es idéntica en el sentido de ser “X”. Todo lo que existe tiene atributos, elementos y propiedades consistentes con su propia existencia y consigo mismo, que contribuyen con su descripción e identificación.

 

Categorías de “Ser

 

• Objetos Físicos

 

Los objetos físicos son seres, en el simple sentido de que existen a nuestro alrededor. Así que una casa es un ser, el cuerpo de una persona es un ser, un árbol es un ser, una nube es un ser, y así sucesivamente. Son seres porque, y en el sentido de que son objetos físicos. También se podrían llamar cuerpos, o detalles físicos, o cosas concretas, o materia, o tal vez sustancias, tomado en cuenta que la palabra “sustancia” tiene algunos significados filosóficos especiales.

 

• Mentes

 

La “parte” de nosotros que piensa y percibe, se considera un ser por algunos filósofos. Cada uno de nosotros, de acuerdo con el sentido común, tiene una mente. Por supuesto, los filósofos rara vez sólo asumen que las mentes ocupan una categoría diferente de ser que los objetos físicos, vea “La Conciencia y lo Sobrenatural”. Algunos, como René Descartes, han pensado que esto es así. Este punto de vista se conoce como dualidad, y el funcionalismo también considera la mente como algo distinto del cuerpo, mientras que otros han pensado que los conceptos de lo mental se pueden reducir a conceptos físicos. Esta es la opinión del fisicalismo o el materialismo. Todavía otros mantienen que aunque “mente” es un sustantivo, no es necesariamente el “nombre de una cosa” distinta dentro de toda la persona. En este punto de vista la relación entre las propiedades mentales y propiedades físicas es uno de superveniencia, similar a como bancos, escuelas, iglesias, etc., sobrevienen en ciertos edificios.

 

• Universales

 

Un universal es lo que las cosas particulares tienen en común, es decir, las características o cualidades, vea “Homología/Similitud Comunal”. Los universales son entidades repetibles o recurrente que se pueden crear instancias o ejemplificados por muchas cosas en particular. Por ejemplo, supongamos que hay dos sillas en una habitación, cada silla es de color verde. Ambos comparten la cualidad de “ser silla”,  y la cualidad de ser verde. Los metafísicos llaman a esta cualidad que comparten un “universal”. Hay tres tipos principales de cualidades o características:

 

1. Tipos o clases (como mamífero, reptil).

2. Propiedades (como rojo, alto).

3. Relaciones (como padre de, al lado de).

 

• Clases

 

Podemos hablar de todos los seres humanos, de los planetas, y todos los motores que pertenecen a clases. Dentro de la clase de los seres están todos los seres humanos, o la extensión del término “ser humano”. En la clase de planetas serían Mercurio, Venus, la Tierra y los demás planetas que podría haber en el universo. Las clases, además de cada uno de sus miembros, a menudo se consideran que son seres. Sin duda, podemos decir que, en cierto sentido, la clase de los planetas es, o ha de ser. Las clases por lo general se toman como objetos abstractos. “Clase” es a menudo considerado como equivalente o casi equivalente, en el sentido de conjunto, colección, grupo, etc. Negar la existencia de las clases y los conjuntos, etc. es el significado contemporáneo del nominalismo.

 

• Propiedades

 

El enrojecimiento de una manzana roja, o mejor dicho, el enrojecimiento de todas las cosas rojas, es una propiedad, en este caso es el color de la manzana. También se podría llamar un atributo de la manzana. Una propiedad es una cualidad que describe un objeto. Pero la cualidad no basta como una definición de la palabra propiedad porque como atributo, la cualidad es casi un sinónimo de propiedad. Pero aun así, estos sinónimos al menos pueden ayudarnos a conseguir un arreglo en el concepto de lo que estamos hablando. Siempre que se habla sucesivamente sobre el tamaño, color, peso, composición, etc., de un objeto, se está hablando de las propiedades de ese objeto. Aunque este es un punto de controversia grave en el problema de los universales, algunos creen que las propiedades son seres, el enrojecimiento de las manzanas es algo “que es”. Negar la existencia de los universales es la variante escolar del nominalismo.

 

Debemos tomar en cuenta que el color rojo es una propiedad objetiva de un objeto. La propiedad intrínseca es lo que refleja la radiación (incluida la luz) de una manera determinada. Un humano percibe esto como el color rojo en su cerebro. Así, un objeto tiene dos tipos de propiedades, intrínsecas (física) y objetiva (observador/específica).

 

Continúe con la segunda parte…..

 

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