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Pensamientos+Creencias+Acciones = Identidad

 

“Muchas personas se encuentran en ciertas situaciones por sus acciones, estas acciones fueron el producto de cómo pensaron en el momento que tomaron acción, y ese pensamiento está relacionado con sus creencias.”

 

Este articulo describe porque cuando sumamos nuestros pensamientos, mas nuestras creencias, mas nuestras acciones, el resultado siempre será nuestra identidad. Desde una perspectiva negativa, las instituciones correccionales y los cementerios contienen muchos ejemplos que confirman este concepto. Dependiendo del riesgo que una persona está dispuesta a asumir, si cree que la vida o propiedad de otra persona se puede eliminar, tomar a la fuerza, o confiscar, entonces pensara que tiene una buena justificación para tomar acción según lo que cree, si se presenta la oportunidad para hacerlo cuando las probabilidades son favorables para salir con la suya sin tener que pagar las consecuencias.

 

Este concepto es especialmente cierto si la persona cree que es descendiente de un animal, ya que tendría sentido para esa persona creer que toda otra persona también es descendiente de un animal y el valor de la vida de un ser humano o sus pertenencias se disminuye al mismo nivel que cualquier otro animal sobre el planeta.

 

Algunos científicos argumentaran que además de todo ser humano estar relacionado por medio de una sopa pre-biótica primordial, continuamos una relación evolutiva en el presente al ser descendientes de un mono ancestral. Solo que nuestra especie evoluciono con la bendición de ser mucho más intelectual y con la capacidad de un razonamiento superior a los demás animales. Se presupone que por medio de la selección natural el fuerte siempre será el depredador y el débil siempre será su presa.

 

Personalmente prefiero cambiarle el nombre a esta ideología de “Sálvese Quien Pueda”, y llamarla “La Teoría de Perro come Perro”, porque la idea establece la fundación para creer y pensar que el indefenso, el pobre, la viuda y el huérfano existen en este mundo para tomar ventaja de su desafortunada situación o de su debilidad, y la creencia y el pensamiento es el núcleo de donde surge la acción en contra de ellos.

 

Como usted actualmente piensa en este mismo momento, determinara como usted percibirá la evidencia histórica, profética, científica y lógica que se encuentra en la Biblia. Nosotros los seres humanos estamos diseñados y programados a presentir la existencia de algo más allá, más grande y más poderoso que nosotros. La mayoría de seres humanos presiente que hay algo más allá de la muerte.

 

Una vez, para probar las aguas de pensamiento de un ateo, le pregunté que si creía en la posibilidad de los fenómenos sobrenaturales que mencionaba en muchos de sus temas, como fantasmas, casas embrujadas y Ovnis con tripulantes intelectuales con fuerzas inexplicables, y dijo que creía que si era posible.

 

Pero al preguntarle si era igual de posible que existiera un Dios todopoderoso, dijo que creía que “no” y que la pregunta era irrelevante porque yo sabía en antemano que él era ateo. Su repuesta significa que en antemano, es imposible que Dios exista porque lo que piensa es gobernado por lo que cree con anticipación y por lo tanto sería normal que un ateo no crea que Dios exista. Lo que no captó el ateo fue la pregunta antecedente que preparo el camino para la segunda pregunta, al admitir que es posible que cosas sobrenaturales existen, pero que la existencia de un Dios no es igual de posible.

 

El ser humano es diseñado para utilizar el sentido común y cuando intentamos de explicar y diferenciar lo correcto de lo incorrecto por medio de la mejor explicación posible y justificable, y por medio de la toda evidencia disponible, lo hacemos a través de un argumento razonable. Argumentar es dar razón de nuestras afirmaciones, de exponer su fundamento, y de poner todo lo que lo apoya sobre la mesa. La diferencia para el cristiano es que la argumentación nunca se debe usar como un medio para ganar una contienda, sino que es un medio usado para preservar la verdad al exponer el error.

 

Generar argumentos es natural y parte de nuestras vidas, estos surgen de nuestra imaginación tan pronto conocemos un asunto en desacuerdo que deseamos discutir. Algunos argumentos resultan ser erróneos por la manera de pensar de la persona. Para pensar correctamente necesitamos reglas que aporten nuestros razonamientos habituales, pero no las necesitamos para imaginarlos o pensar que de alguna forma estamos en lo correcto. Una persona puede estar equivocada y aun pensar que está en lo correcto, y defender el pensamiento erróneo apasionadamente.

 

Pudiera parecer que a la hora de formular argumentos disponemos de una incontable variedad de posibilidades. Pero en realidad, el número de nuestros recursos es muy reducido. Sostenemos nuestras afirmaciones con un repertorio muy corto de razonamientos. Muchas personas creen en conceptos que nunca han puesta a prueba y otros no creen en nada que no ha sido probado por fuego o pasado por un baño de ácido. El argumento que pasa esta última clase de prueba de oposición y aún se mantiene de pie es un argumento sólido.

 

Vamos a otro punto de este tema:

 

¿Por qué debemos utilizar procedimientos lógicos?

 

Simplemente porque estos reflejan nuestra manera espontánea de inferir (sea bien o mal), con lo cual los puede entender todo el mundo, y estos deben surgir de nuestro sentido común. Por ejemplo, los razonamientos de los periódicos, de la medicina, de los tribunales, de la publicidad, de debates políticos son de sentido común. No hay diferencias entre los argumentos de un niño y los de un presidente del Tribunal Constitucional.

 

No es decir que el contenido, la profundidad, y el poder explicativo de los argumentos son muy distintos en un caso y en otro, pero los recursos lógicos y el esqueleto, el chasis o la base de las demostraciones son los mismos. Lo importante es que nuestros argumentos utilizan una base de datos y nuestro punto de apoyo sea por lo que ya conocemos, aunque lo conocido no sea 100% seguro, sino que entre los dos argumentos que se oponen, sea el que provee la mejor explicación.

 

La mencionada repuesta del ateo lo hizo realizar de inmediato que existe un estándar doble de reglas de evidencia que solo aplican a las cosas que no tengan que ver con Dios. Lo que tenga que ver con Dios se trata injustamente con discriminación y prejuicio. La evidencia debe hablar por sí mismo y toda persona que quiera saber la verdad debe dejarse llevar por la evidencia y seguirla a donde lo lleve, y siempre dejar que la evidencia caiga donde debe caer, y no donde la persona quiere o le gustaría que caiga.

 

El cristiano no tiene necesidad de exagerar o falsificar los hechos como otros han hecho para comprobar si algo es o no es verdad, y si lo hace, viola su propia ética cristiana, su testimonio sufre y es expuesto a duda y se destruye el propósito de exponer la verdad.

 

Las repuestas usadas por muchos para justificar el no creer en lo que dice la Biblia se pueden clasificar en tres categorías:

 

1. La persona es agnóstica, que significa la falta de conocimiento, y honestamente no puede hacer una decisión sobre lo que no saben o entienden. Si es de forma ordinaria, esto sería una admisión de ignorancia, es decir que no tiene la suficiente información para llegar a una conclusión razonable. Si es de forma epistemológica, entonces sería decir que cree que no existe suficiente información para llegar a una conclusión razonable.

2. La persona es escéptica, y yo opino que ser escéptico es bueno, porque es el primer paso hacia la examinación para descubrir la verdad que lo guiara hacia el conocimiento. Siempre y cuando su sinceridad inquisitiva sea consistente. Si solo es escéptico hacia las cosas que tienen que ver con Dios, entonces no hay razón para no ser igual de escéptico hacia el concepto de que su celebro evoluciono de un simio ancestral.

3. La persona es atea, y declara que sabe algo y tiene todo el conocimiento necesario para llegar a una conclusión razonable para proponer que Dios no existe. Vea el “Argumento Epistemológico”.

Las razones porque algunos “no quieren saber o entender” se pueden clasificar en cinco categorías:

1. Es porque rechazan la verdad según dice el libro de Romanos 1:18.

2. Es porque son cegadas por el dios de este mundo según lo que dice 2 Co 4:4, aunque la verdad este frente a sus ojos, y con el tiempo cauterizan su propia conciencia, según 1 Ti 4:2.

3. Tiene un pasado traumático con la imagen o figura paternal.

4. No piensa estar en el momento o preparada para dejar su estilo de vida.

5. La persona tiene temor o es rebelde contra el concepto de someterse a la autoridad de Dios.

 

Para poder exponer la verdad de manera correcta, y que sea de provecho para una persona, debemos establecer un acuerdo básico de argumentación. Estas reglas deben ser establecidas con todo no-creyente antes de argumentar porque si no quedamos en acuerdo con estas reglas básicas, discutiremos ciertos temas en vano. En lugar de perder tiempo, es mejor invitarlo a tomar un café y hablar de otras cosas no teológicas. Las cuatro reglas dirigidas al no-creyente son:

1. Debemos respetar las diferencias de opinión y el derecho de disentir.

2. No se debe tener temor de pensar de una manera correcta, o de usar su mente de manera razonable. Uno mismo puede obstaculizar su propio razonamiento.

3. Su evaluación de la evidencia presentada debe ser honesta, y debemos estar conscientes de que una persona puede estar sinceramente equivocada de lo que en el presente cree ser cierto o falso.

4. Su evaluación debe ser libre de inclinaciones, emociones, discriminación y  prejuicio.

Si la persona está dispuesta a aceptar estas condiciones, entonces le pido que se amarre su cinturón si está emocionalmente atado a sus creencias, porque lo que cree ser verdad será puesto a prueba, y sus creencias serán retadas y serán desafiadas para ver si pasan la prueba de ser verdad, más allá de toda duda.

 

Como humanos, procesamos la información que luego creemos ser verdad porque confiamos en las fuentes que nos transmiten la información. Cuando pensamos que somos suficientemente razonables, debemos dedicar el tiempo y esfuerzo para verificar la información para entonces poder confirmar si es cierta o si es falsa. Pero hay algo adicional:

 

“Todo ser humano continua creyendo lo que cree ser verdad, hasta que se presente una buena razón que justifique la necesidad de re-evaluar sus creencias.”

 

Los Psiquiatras, Psicólogos, Sociólogos, Académicos de la Filosofía, de la Lógica, de la Epistemología, y de la Ontología, etc., saben esto. Usemos como ejemplo el caso de los niños que una vez creyeron en la existencia de Santa Claus, esto me incluye a mí, y posiblemente a usted también.

 

1. Finalmente, llegan a cierto punto o cierta edad cuando sus padres, familiares, o amigos destapan la mentira.  

2. Ellos mismos descubrieron la falsedad.

3. Se presentó una buena razón que justifico la necesidad de re-evaluar sus creencias.

 

¿Y cómo es que conocemos?

 

Todos nuestros conocimientos proceden de nuestros sentidos, y mayormente de la observación y del razonamiento deductivo a partir de nuestras percepciones. Observamos los fenómenos que están a nuestro alcance y razonamos cuando no podemos observar o percibir por otros sentidos. También dependemos de experiencias y el apóstol Pablo dice en el libro Romanos que tenemos reglas internas de intuición:

 

Romanos 2:14-15 RV95  Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley,  estos,  aunque no tengan la Ley,  son ley para sí mismos,  (15)  mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones,  dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos

 

Estos cuatro medios de obtener conocimiento son:

1. Por Percepción (5 sentidos).

2. Por experiencia propia.

3. Por experiencia ajena.

4. Por Intuición.

 

Nunca es fácil para una persona cambiar de opinión de lo que ya ha aceptado intelectualmente y emocionalmente como una verdad.

 

“Si una persona cree que algo es verdad, esa creencia es defendida

apasionadamente, aunque lo que defienda sea mentira.

A menos que se le presente a esa persona, una “buena razón” que

“justifique” la necesidad de “re-evaluar” sus creencias”.

 

Si una persona es restringida o amenazada por investigar, evaluar, o analizar sus propias creencias, como lo son “Los Testigos de Jehovah”, entonces esa persona es víctima de una adoctrinada propaganda y esta cautiva por manipulación mental, ya que es aislada de su propia capacidad de razonamiento y privada de la libertad de pensamiento y conocimiento.

 

Cambiar una mente de opinión por obligación no siempre resulta beneficioso para el manipulador, porque una persona obligada a cambiar de idea, aun en lo más profundo de su ser, siempre quedara en su propia opinión. Si la persona es forzada a un acuerdo, en realidad no ha sido convencida por su propia cuenta por medio de un proceso de libre razonamiento.

 

El objetivo apologético es de persuadir a una persona a re-evaluar lo que cree o no cree ser verdad, y que lo haga por su propia voluntad a través de una evaluación honesta de la toda la evidencia presentada. Convencer y persuadir son dos procesos diferentes, aunque los dos deben ser por medio de la evidencia y el sentido común y no por presión, rumor, mito, leyenda, fábula, manipulación y otros medios que no se pueden poner a prueba.

 

Si resulta que una persona está convencida por la evidencia y segura que lo que cree es verdad y correcto, entonces debe continuar creyéndolo, pero si resulta ser mentira e incorrecto, entonces debe re-evaluar lo que cree. Si resulta que lo que yo digo es mentira e incorrecto, entonces debe rechazarlo inmediatamente.

 

¿Qué es saber y como sabemos si lo que sabemos es verdad?

 

Primero debemos entender que almacenamos una gran cantidad de información de diferentes fuentes, especialmente hoy en esta era moderna de la comunicación global. Pero, igual que los niños que aún creen en Santa Claus, mucha de esa información nunca es evaluada y puesta a prueba. Aceptamos información por la credibilidad y confianza de la fuente informática, que en el caso de los niños que creen en Santa Claus, son los mismos padres, parientes, amigos, maestros, etc., que refuerzan la idea.

 

Al aceptar y confiar sinceramente que lo que creemos es verdad, nos convertimos en la próxima fuente que transfiere la misma información hacia otra persona, aunque esta información nunca sea puesta a prueba.

 

La razón por esto es simple, la mayoría de personas no formula un proceso para filtrar lo que es verdad de lo que es mentira, sino que basa su credibilidad en emociones y en ciertas experiencias de otros. Obtener conocimiento por experiencia ajena es una de los medios mencionados, pero esto no garantiza la credibilidad de la experiencia, muchas veces estas son difíciles de confirmar. Además, las experiencias y las emociones no nos pueden guiar hacia el descubrimiento de la verdad.

 

Las experiencias de otros pueden ser cuestionables. ¿Cómo sabemos si la experiencia es válida y real? ¿Cómo se verifica lo que le dijo su vecino, a quien se lo dijo un primo, a quien se lo dijo la suegra de un amigo, a quien se lo dijo un tío de uno de sus compañeros?

 

Muchas veces las emociones solo obstaculizan el razonamiento. Las emociones deben complementar nuestras decisiones y comportamiento, pero no deben gobernar nuestro juicio y lógica, porque cuando actuamos por emoción, dejamos de razonar y podemos hacer malas decisiones.

 

Podemos resumir hasta este punto lo siguiente:

 

“Una persona considera conocer un hecho en cual confía ser verdad,

y ese conocimiento es almacenado para ponerlo en uso en el futuro.

De esta información surgen las decisiones que tomamos que dictan

nuestras acciones según lo que ya conocemos.”

 

Podemos decir que saber es tener suficiente información de cual confiamos ser verdad para entonces considerar que conocemos algo.

 

¿Pero cómo sabemos si lo que ya sabemos es verdad?

 

Para la repuesta de esta pregunta y algunos más detalles, les recomiendo el artículo “Descubriendo la Verdad”.

 

Mientras tanto, vamos un momento al concepto científico del conocimiento. La palabra filosofía es una palabra Griega que significa amor hacia el conocimiento o la sabiduría.

 

La filosofía es la ciencia del estudio crítico de los principios básicos y conceptos de una rama de conocimiento en particular. Yo considero que la filosofía es una forma de ejercicio mental profundo sobre temas difíciles. Yo puedo decir que quiero compartir con usted mi filosofía sobre lenguajes, deportes, política, música, medicina, espiritualidad, etc. Toda filosofía en general, se basa en la investigación de ciertos conceptos de conocimiento que nosotros humanos llamamos verdad, existencia, conocimiento, y conducta, por medio de la lógica y el razonamiento.

 

No es necesario memorizar todo esto, ni temerle a muchas de estas palabras que simplemente intenta definir y darle significado a todo lo que nos rodea en este mundo. Existen diferentes clases de filosofías y la mayoría tiene como objetivo tratar de proveer una explicación razonable sobre ciertas cosas en nuestro mundo. Existen buenas y malas filosofías.

 

Es por esto que lo que usted cree sobre el universo y sobre la realidad no solamente determinara como usted vera todas las cosas de este mundo, pero también determina, dicta y gobierna como usted vive su vida, porque lo que usted cree, depende de cómo usted piensa, y como usted piensa determina quién es usted, tal como lo dice la Biblia en Proverbios 23:7.

 

La información que usted sinceramente acepta como un hecho, es lo que usted considera ser verdad y lo que usted cree ser verdad depende de cómo usted piensa. Imagínese como ejemplo básico, un enlace o relación entre nuestras proposiciones como un tiro al blanco de disparar flechas compuesto de círculos interconectados, uno dentro del otro. En el primer círculo exterior está el conocimiento, en el segundo, un poco más cercano al centro nuestras creencias, en el tercero aún más cerca al centro la información aceptada y en el cuarto en el mismo centro su identidad, que no solo es el producto de los otros tres círculos, pero también depende en que estos otros tres sean ciertos.

 

Su manera de pensar es muy importante porque podemos ver en la historia de la humanidad que todas las ideas tienen consecuencias, algunas buenas y algunas malas, las guerras mundiales y el holocausto son algunos ejemplos. Su forma de pensar está relacionada con lo que usted cree y como usted actúa. Concluiré explicando este concepto de esta manera:

 

A. Como usted piensa, determina lo que usted cree.

B. Lo que usted cree dictara sus acciones.

C. Sus acciones dominaran su vida.

D. Estos factores establecen nuestra identidad, porque somos según pensamos (Proverbios 23:7).

 

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