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El Precio de la Absurdidad

Los científicos a quienes le dirijo estos comentarios, son las personas de quien dependemos para que nos den explicaciones y repuestas fiables de fenómenos que ocurren en este mundo, y son los que nos suplen noticias de todo nuevo descubrimiento que surge de la acelerada tecnología avanzada y moderna de cual disfrutamos hoy.

 

Es normal tener una expectación de que nuestras familias, parientes, amigos, negociantes, mecánicos, banqueros, maestros, médicos, noticieros, líderes políticos, etc., nos digan la verdad. ¿Por qué no esperar lo mismo de la comunidad científica? Tenemos que asegurar la credibilidad de cada una de estas personas y no ser conformistas al ignorar la importancia de la honradez y sinceridad en el campo científico, o estaríamos haciendo un intercambio de estas virtudes importantes solo por las habilidades intelectuales de estas personas.

 

La honradez y sinceridad son muy importantes, y no se deben sacrificar por credenciales académicos o posiciones prominentes, ya que esto introduciría un peligro que resultaría en una continua dieta de mentiras del menú de los intelectuales que se encuentran en una posición de poder.

 

Ignorar y hacer larga vista de la necesidad de que estos académicos intelectuales demuestren valores dignos y características de honradez y sinceridad cuando se refiere a la verdad que contienen sus hipótesis y teorías científicas que dispersan alrededor del mundo es un gran error. La responsabilidad de creer o no creer lo que proponen estas hipótesis y teorías esta sobre los hombros de los recipientes de este tipo de información.

 

La ignorancia es la razón principal y la causa que abrió las puertas a una nueva generación de la ciencia chatarra que encontramos hoy haciéndose pasar por ciencia valida. Para algunos, no es tan fácil disfrazar una mentira, pero si tenemos una libertad que nos brinda la oportunidad para examinar una proposición dudosa o sospechosa, podemos detectar cuando una mona esta vestida de seda.

 

Hoy, nos encontramos con el obstáculo de una clase de  censura especial que a la vez crea su propio ambiente de anti-disensión y no permite la libertad de opinión que critiquen las debilidades de lo que algunos mercadean hoy por medio de propaganda astuta como teorías científicas. Ellos insinúan que es prohibido ir en su contra o expresar opiniones opuestas, y en algunos círculos se considera blasfemia, mientras en otros un pecado imperdonable decir que la ideología sacrosanta de la teoría de la evolución es mentira. Los que no siguen a estos expertos evolutivos, son declarados heréticos.

 

¿Qué opinarían los científicos honorables del ayer sobre estas modernas hipótesis y teorías de realidad virtual y conceptos trascendentes?  ¿Cómo reaccionarían Bernoulli, Charles, Pascal, Drakes, Sommerfeld, Kossel, Zipes, Hubble, Pastuer, Nurgalieve, Dalton, Boyle, Newton, Kepler, Mendel, Einstein, etc.?

 

La mayor responsabilidad, propósito y objetivo de la ciencia es la “verificación”, y no es de “prescribir filosofías” sobre cosas desconocidas en el más allá del mundo natural como lo hacen hoy los teoristas que dicen que existen substancias, energías, mundos, universos y dimensiones invisibles que ellos mismos no pueden ver.

 

¿Cómo es posible que una sociedad moderna, inteligente y astuta crean estos “cuentos de hadas” sin la menor sospecha de que sería imposible que los autores de tales teorías puedan detectar y describir estos fenómenos, ya que ellos mismos confiesan en sus teorías que estos fenómenos son inobservables e indetectables? ¿No deberían preguntar que si este es el caso, pues como es posible que ellos mismos saben que estos fenómenos especulativos existen?

 

Presumiendo que por el momento que el factor intelectual y los documentos académicos de estos teoristas de hoy es lo único que nos importa, y que el acompañamiento de las virtudes de la honradez y la sinceridad no sean importante, terminaríamos botando al bebe con la misma agua con cual lo acabamos de bañar.

 

Porque al descartar la necesidad de la honradez y la sinceridad, también votamos la necesidad de la verdad intelectual. Abriendo las puertas libremente para que estas virtudes sean reemplazadas por la ridiculez y la absurdidad. Y esto es lo que está de moda hoy, los físicos, cosmólogos, astrónomos y biólogos se creen ser filósofos y teólogos, con reglas especiales que les permite violar los principios de la lógica y nadie los cuestiona.

 

Personalmente, creo que la verdadera ciencia valida está en peligro, y está siendo reemplazad por una ciencia chatarra con sabor a metafísica. Pero las personas que han sido chantajeadas están en una peor condición aun y en un estado crónico conceptual y diría que es urgente vacunar a estas personas con el mejor antibiótico para controlar esta pandemia, para que no terminen igual que los teoristas, con un pronóstico de absurdidad crónica.

 

El siguiente antibiótico es conceptual, y neutraliza toda absurdidad que tenga posibilidad de afectar las facultades cognitivas y es gratis, pero se debe tomar la dosis completa inmediatamente:

 

“Cuando personas inteligentes prefieren adoptar suposiciones absurdas y ridículas, y no tener la vergüenza para admitir que lo más razonable en toda realidad es lo opuesto y lo contrario de lo que ellos alegan ser verdad, se demuestra en público que estas personas están dispuestos a sacrificar la verdad al tratar de defender y sostener sus argumentos con fantasías de mentiras y no con hechos que coinciden y concuerdan con la realidad”.

 

Algunos científicos no pudieron soportar más, y hoy admiten públicamente la falsedad de muchas de estas hipótesis y teorías. Aplaudo a cada una de estas personas, porque demuestran que han mantenido su dignidad y que su integridad académica es de gran importancia. Estos científicos no permitieron que se les cauterizara sus conciencias (1Tim 4:2), como le ha sucedido a sus colegas, y el acto de escoger la verdad sobre la mentira, es una clara indicación que su intelecto está integrado con su honradez y su sinceridad.

 

Hay un precio que pagar, pero muchos teoristas modernos de la ciencia no lo creen, y solo se les puede advertir que la absurdidad y la ridiculez de las posiciones que asumen estas personas a la larga se transfieren hacia lo interno de la misma persona que las defiende. La Biblia nos indica en Proverbios 23:7 que una persona “es según piensa”, este concepto es explicado en “Pensamiento+Creencia+Acción=Identidad” (PCAI).

 

Cuando una persona sana y sobria de mente se agarra a falacias fáciles de refutar por la simplicidad del razonamiento, y prefiere a cualquier costo recurrir a ideologías virtuales y de ficción en lugar de la verdad, entonces esa persona no tiene otra opción que pagar el precio de confrontar el bochornoso hecho de que su proceso de razonamiento mental no coincide con los principios básicos del sentido común, especialmente si esa persona es orgullosa de sus credenciales académicos y científicos.

 

El bochorno no es el único precio que tienen que pagar aquellos que prefieren aferrase con tenacidad a conceptos alucinantes que reemplazan la verdad, y quienes argumentan con la intención de solo ganar terreno para todo lo que sea en oposición a Dios. Estas personas dan a conocer el verdadero propósito de sus excusas y están forzados hacia la deshonestidad cuando se confrontan con la verdad y obligados a rechazarla porque su orgullo sobre potente es el obstáculo que no permite admitir su equivocación. Cuando una persona persiste en decir que lo imposible y lo improbable puede ser verdad, no solo exhibe una gran cantidad de fe falsa, pero la terqueza de su persistencia también expone la verdadera condición de su corazón.

 

Estas personas cuestionan la existencia de Dios e intentan rechazar toda posibilidad de un Ser inteligente con poder de auto existencia. Cuando son confrontados con el hecho de que vivimos en un mundo de causa y efecto, el atrevimiento que surge de su naturaleza rebelde los obliga a burlarse con la preguntar  ¿Quien creó a Dios? ¿Cuál fue Su causa? Aunque saben que sus conceptos científicos están limitados al dominio natural y no deben cruzar más allá.

 

Ellos ignoran que sus preguntas son irrelevantes, ya que el concepto de auto existencia solo puede ser discutido en un nivel sobrenatural, donde ellos, como naturalistas que son, que niegan tal clase de existencia, no tienen ninguna autoridad para especular. En Ingles, la palabra con cual luchan los anti-teístas es la palabra “aseity”, y en Español es “aseidad” y significa: “existencia originando de, y no teniendo otra fuente que no sea de sí mismo.” Este significado solo le aplica a Dios.

 

La actitud discriminante hacia Dios es más notable al ver que sus hipótesis y teorías se desbordan de prejuicio al tener solamente espacio en sus procesos de pensamientos para dictar orgullosamente lo siguiente:

 

“Es totalmente posible que algo tan inmenso y complejo como el universo y algo tan minúsculo y complejo como el ADN dentro de la célula de la primera vida biológica sean auto existentes, y espontáneamente aparezcan de la nada, pero es imposible que un Dios todopoderoso sea Su propia causa de existencia.”

 

Están dispuestos a creer que la información biológica inteligente encontrada en todo sistema complejo actualmente salió espontáneamente de la nada, mientras saben que la falta de esta información obliga a todo elemento a regresar a su estado original. La información no tiene función donde no hay vida, y la muerte es una transición de lo natural hacia lo sobrenatural, una separación de lo físico y lo espiritual, y al despegarse del dominio natural, toda vida regresa al polvo de donde salió.

 

Las primeras palabra de la Biblia introducen la creación del universo desde el principio, desde el momento inicial del comienzo del tiempo, los Salmos y los Profetas son un recordatorio constante de este evento y que el cosmos es evidencia de la creación de Dios. Por ejemplo Salmo 19:1 dice que “los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos”.

 

No existe registro, archivo o documento que indique que las sociedades más antiguas creyeran ser descendientes de un mono ancestral. Aunque estuvieran desnudos y salvajes en el medio de la selva más oscura de este planeta, las personas más antiguas interrogadas por exploradores, conquistadores, antropólogos, arqueólogos, y misioneros, respondieron que fueron creados por Dios.

 

Esto es cierto de las civilizaciones del Polo Norte, África, Australia, Nueva Guinea, la Amazona, y muchos otros lugares aislados alrededor del mundo. ¿De dónde surge esta creencia unánime? Estas personas, que muchos considerarían ser salvajes, no obtuvieron la educación o los documentos académicos que tienen los teoristas de hoy, pero fueron honestos y sinceros en sus respuestas y al no ser contaminados por la ciencia moderna, también fueron mucho menos absurdos y ridículos.

 

Este precio que pagaran por su absurdidad no es una idea inventada por mí, lo que hacen hoy estas personas de gran sabiduría, fue lo mismo que hicieron casi 2000 años atrás, y el Apóstol Pablo les da advertencia. La Biblia dice que Dios le provee revelación natural a toda persona, pero algunos prefieren adorar y servir a la naturaleza, estos prefieren cambiar la gloria de Dios por corruptibles fósiles de animales muertos por la inundación, por aves que descienden de dinosaurios, de cuadrúpedos y llenan los museos y las mentes de los niños con diferentes especies de reptiles. La rebelión de la humanidad caída no permite servirle al Creador de todo lo que existe, pero estos que intencionalmente engañan al cambiar la mentira por la verdad pagaran el precio de su absurdidad ante Dios. El libro de Romanos capítulo 1 dice lo siguiente:

 

Romanos 1:18-23 (LBLA)  Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad;  (19)  porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente.  (20)  Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.  (21)  Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.  (22)  Profesando ser sabios, se volvieron necios,  (23)  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.  

 

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