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Prueba de Fe

Algunas veces encontramos en la Biblia que Jesús dice algo o hace una pregunta que aparenta fuera de contexto con la salvación de la persona, aunque notamos que Jesús atiende las necesidades de la personas según viajaba de un lugar a otro.

 

La Biblia demuestra que hay ocasiones cuando aparenta que Jesús pone a prueba la fe de la persona que le pide auxilio, como un examen para ver si su deseo sobrepasa algún obstáculo que intervenga con lo que desea obtener.

 

Muchos mencionados en la Biblia reaccionaron de diferentes maneras y algunos no querían sobrepasar el obstáculo, este articulo examina algunas de estas ocasiones. Voy a presentar unos ejemplos para explicar lo que intento decir en este tema:

 

Mar 10:46-52 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él,  sus discípulos y una gran multitud,  Bartimeo,  el ciego,  hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino,  mendigando. (47)  Al oir que era Jesús nazareno,  comenzó a gritar:  --¡Jesús,  Hijo de David,  ten misericordia de mí! (48) Y muchos lo reprendían para que callara,  pero él clamaba mucho más:   --¡Hijo de David,  ten misericordia de mí! (49)  Entonces Jesús,  deteniéndose,  mandó llamarlo;  y llamaron al ciego,  diciéndole:   --Ten confianza; levántate,  te llama.(50)  Él entonces,  arrojando su capa,  se levantó y vino a Jesús. (51)  Jesús le preguntó:  --¿Qué quieres que te haga?  El ciego le dijo:  --Maestro,  que recobre la vista. (52)  Jesús le dijo: --Vete,  tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista,  y seguía a Jesús por el camino.

 

En esta escena, Bartimeo, una persona totalmente ciega, estaba sentado junto al camino mendigando. Jesús había llegado a Jericó con sus discípulos y como muchas veces nos dice en la Biblia, estaba rodeado por una multitud. Aparentemente Bartimeo había oído de las muchas obras milagrosas de Jesús, y posiblemente por la conmoción de la multitud, se enteró que había llegado Jesús y que Él era la causa de la congregación de tanta gente.

 

Bartimeo, siendo ciego, comenzó a gritar para que Jesús lo notara entre tanta gente, ya que siendo ciego no sabía exactamente donde estaba Jesús entre la multitud. Bartimeo gritaba, “Hijo de David, Hijo de David, ten misericordia de mí!”

 

Ya que el pasaje dice que algunos lo mandaron a callar, podemos pensar que entre tanta gente Jesús al pasar no lo oyó, pero si otros lo oyeron y lo mandaron a callar, pienso que Jesús también lo oyó, pero igual que en otros ocasiones, aparenta poner a prueba la fe de la persona.

 

El versículo (48) dice:

Y muchos lo reprendían para que callara,  pero él clamaba mucho más:

 

Hijo de David, ten misericordia de mí!”

 

Jesús se detiene, pero no va hacia Bartimeo, sino que lo manda a buscar, y lo instruye a que camine hacia Él. Cuando le dicen a Bartimeo que se levante porque Jesús lo llama, arroja su capa y se levanta para llegar a donde esta Jesús.

 

Existían tradiciones Judías para identificar a ciertas personas en público, un ejemplo está en:

Lev 13:45 "El leproso que tenga llagas llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta,  y con el rostro semicubierto gritará: "¡Impuro!  ¡Impuro!"

 

He leído que los ciegos en algunos sectores del tiempo de Jesús usaban una capa, posiblemente de un color en particular, para que todos supieran que la persona era ciega. Otros que parecían de diferentes enfermedades usaban otros colores. Si esto es cierto en este caso, pues diría que la fe de Bartimeo pasa la prueba, ya que creyó sin duda que ya no necesita la capa y el pasaje no indica que lo ayudaron a levantar, sino que Bartimeo se levanta por su propia cuenta.

 

En mi opinión, veo que la actitud de Bartimeo hasta este punto indica que no hay nada que le obstruya el camino hasta llegar a donde esta Jesús, no importa cuántas veces le han dicho que se callara, no importa cuántas veces se caiga, no importa cuántas veces se estrelle con los que estén en su camino, no importa si tiene que arrastrarse hasta a Jesús, y no importa si nadie lo ayuda, su objetivo es llegar a Jesús.

 

Algunos preguntaran ¿Hermano, cómo lo sabes? Estoy insinuando que algunos reaccionan de la misma manera cuando Jesús los llama.

El versículo 40 dice que Jesús  se detiene, lo manda a llamar y le dicen a Bartimeo --Ten confianza;  levántate, que Jesús te llama.

 

Bartimeo no le pide ayuda a la multitud que lo rodea, los que lo rodean le han dicho que se calle. “Cállate ciego mendigo inútil, mantente sentado y ruega por plata para que tengas de comer, pero no causes problemas”. Pero esto no detiene o desanima a Bartimeo, el salta sobre sus pies con la esperanza de recibir sanidad de quien el confía es el único quien le puede regresar su vista.

 

Muchas veces Jesús hace preguntas que aparentan no tener sentido, pero al estudiar estas en conjunto, se puede notar que son preguntas que “pre-cualifican” a la persona para que la repuesta los lleve al próximo nivel, esto lo explicare al comparar una escena totalmente opuesta a esta.

 

Jesús le pregunta ¿Qué quieres que te haga? Aparenta ser una pregunta innecesaria, presupongo que Jesús sabe que Bartimeo es ciego y también muchos en la multitud. Es por esta razón que veo que la pregunta tiene otro propósito.

Seria evidente que un ciego quisiera ver, especialmente si ha llegado ante un sanador de quien muchos ya saben y han hablado que les ha dado vista a otros ciegos. Bartimeo sabe esto muy bien y es lo que lo motivó al oír que Jesús es quien llego a Jericó y que es Jesús quien lo llama.

 

Bartimeo le dice a Jesús:  “Maestro,(Rabbi)que recobre la vista

Es entonces que Bartimeo pasa la prueba de fe, el verso 52 dice.

(52)  Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista,  y seguía a Jesús por el camino.

 

Bartimeo, pudo haberse quedado sentado, en la calle, en su mundo de oscuridad, en las tinieblas. Él le pudo hacer caso a los que le dijeron que se “callara”, pero no fue así. Bartimeo se levantó, arrojo su capa, porque cuando Jesús lo llamo, pensó que ya no la necesitaba, y se dirigió hacia Él, cueste lo que cueste, y Jesús le dice “tu fe te ha salvado”. Bartimeo no se quedó en el mismo lugar, el verso 52 dice que siguió a Jesús por el camino.

 

Algunas personas responden de manera positiva cuando Jesús los llama, pero algunos responden de forma negativa, aunque estos estén arrodillados antes de Él

Vamos a examinar un pasaje bíblico opuesto a el que acabamos de examinar:

 

Marcos 10:17-22 RV95  Al salir él para seguir su camino,  llegó uno corriendo y,  arrodillándose delante de él, le preguntó: Maestro bueno,  ¿qué haré para heredar la vida eterna?  (18)  Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno?  Nadie es bueno,  sino sólo uno, Dios.  (19)  Los mandamientos sabes:  "No adulteres.  No mates.  No hurtes.  No digas falso testimonio.  No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre".  (20)  Él entonces,  respondiendo,  le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.  (21)  Entonces Jesús, mirándolo,  lo amó y le dijo: Una cosa te falta: anda,  vende todo lo que tienes y dalo a los pobres,  y tendrás tesoro en el cielo;  y ven, sígueme,  tomando tu cruz. (22)  Pero él,  afligido por esta palabra, se fue triste,  porque tenía muchas posesiones.

 

Vamos un momento a Lucas 18:18 donde se describe el mismo evento, pero describe a este joven de otra manera, para compartir algo con ustedes que creo que es importante saber, pero que muy pocos han notado:

Lucas 18:18 Un dignatario le preguntó,  diciendo:  Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

 

La versión Biblia de Reina Valera 95 dice – Un dignatario

La versión Biblia de Las Américas dice  – cierto hombre prominente

La versión Biblia Las Sagradas Escrituras dice – un Príncipe

 

Por lo tanto, este que viene corriendo y se arrodilla ante Jesús, es un dignatario, un hombre prominente, un Príncipe.

 

Ahora vamos a Juan 3:1 donde la persona a quien Juan se refiere es Nicodemo.

 

La Reina Valera 95  dice:

Juan 3:1RV95  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, 

dignatario de los judíos.

 

La Biblia de Las Américas dice:

 

Juan 3:1LBLA  Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, prominente entre los judíos.

 

Las Sagradas Escrituras dice:

Juan 3:1 Y había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de

los judíos.

 

Por el contexto de estas referencias, ambos Nicodemo y el joven que tenía muchas posesiones, son personas con el mismo estatus y posiblemente este joven era también uno de los Fariseos, igual que Nicodemo. Aparentemente, Nicodemo también tenía dinero, ya que Juan dice en el capítulo 19 que trajo cien libras de una mezcla de mirra y áloe, para preparar el cuerpo de Jesús y en ese tiempo la mirra tenía un costo muy alto.

 

Vamos a regresar a Mark 10:17-22.

¿Cuáles son laa preguntas que pre-cualifican a este joven? La primera es la siguiente:

 

¿Por qué me llamas bueno?

 

Rom 3:10-12 Como está escrito: "No hay justo,  ni aun uno; (11)  no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. (12)  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;  no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

 

¿Los mandamientos sabes?

 

En Marcos 10:21, Jesús le dice: Una cosa te falta: anda,  vende todo lo que tienes y dalo a los pobres,  y tendrás tesoro en el cielo, y ven; sígueme,  tomando tu cruz.

 

Estas palabras son la espada de doble filo que penetran profundamente hasta el corazón de este joven, para separar y exponer a su verdadero dios. Jesús dice en Mateo 24:

 

Mat 6:24 "Ninguno puede servir a dos señores,  porque odiará al uno y amará al otro,  o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Dios y a las riquezas.

 

En el texto original la palabra que usa Jesús aquí para riquezas es en arameo, de la palabra caldea “mamonas” (mamon), el nombre de uno de los dioses de riquezas.

 

Jesús le da instrucción al joven, de cómo obtener vida eterna ¿No fue esto lo que vino buscando de rodillas? Jesús le dice que abandone su ídolo, al vender todo y donarlo a los pobres, pero tiene que dar tres pasos más, Jesús le dice ven;  sígueme, tomando tu cruz. Por lo tanto tiene que venir a Jesús sin ídolos o dioses, tiene que seguir a Jesús y tiene que cargar su propia cruz.

 

Cuando Jesús llamo a Bartimeo, el salto y arrojó su capa y aun siendo ciego tenía la esperanza de llegar donde Jesús. Pero este que viene corriendo y se tira de rodillas ante Él, no quiere aceptar el criterio que lo pre-cualifica y prefiere irse entristecido que obedecer las instrucciones de Jesús. ¿Por qué?

 

Porque tenía muchas posesiones, y el versículo 22 dice que se fue afligido y triste, pero aun con su dios de riquezas. Noten que Jesús no va tras él o lo llama y le dice que no se sienta triste. El versículo 21 dice que Jesús lo amo, pero Jesús no compromete Sus requisitos como muchos predicadores de hoy que insinúan que no hay que preocuparse porque Dios te ama. El amor ágape de Dios hacia toda la humanidad es irrelevante a la manera que Él establece para poder obtener la vida eterna, y los pasos que Él indica que hay que tomar para atenerla.

 

Al rechazar las condiciones y dar la espalda a la vida eterna del único que se la puede brindar, Jesús instruye a Sus discípulos de algo muy importante:

 

Marcos 10:23-30 LBLA  Jesús, mirando en derredor, dijo* a sus discípulos: ¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!  (24)  Y los discípulos se asombraron de sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios!  (25)  Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios.  (26)  Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: ¿Y quién podrá salvarse?  (27)  Mirándolos Jesús, dijo*: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.  (28)  Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.  (29)  Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio,  (30)  que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna.

 

El problema no es solamente poner lo material primero, toda otra cosa tiene el mismo potencial de ser un ídolo que obstruye el camino hacia la vida eterna, y además del dinero está la fama y el poder. Cargar la cruz es uno de los pasos menos considerados por algunos que le han instruido que el evangelio es equivalente a la prosperidad y la abundancia material.

 

Jesús dice “con persecuciones”, en griego “diogmós” como parte del plan de salvación de Dios, hay un precio que pagar al ser diferente en este mundo y para muchos ser ridiculizado y perseguido por ser cristiano es la norma. Jesús también advierte de aquellos que aceptan Sus palabras superficialmente:

 

Mat 13:5-6 Otra parte cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

 

La semilla en pedregales, cuando siente la presión por causa de Jesús y por causa del evangelio reacciona de esta manera:

 

Mat 13:20-21 Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, éste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que sólo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae.

 

Vamos al libro de Lucas, capitulo 17:

 

Lucas 17:11-19 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.  (12)  Al entrar en una aldea,  le salieron al encuentro diez hombres leprosos,  los cuales se pararon de lejos  (13)  y alzaron la voz,  diciendo: ¡Jesús,  Maestro,  ten misericordia de nosotros!  (14) Cuando él los vio,  les dijo:  Id,  mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que,  mientras iban,  quedaron limpios. (15)  Entonces uno de ellos,  viendo que había sido sanado,  volvió glorificando a Dios a gran voz,  (16)  y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias.  Este era samaritano. (17)  Jesús le preguntó:  

¿No son diez los que han quedado limpios?  Y los nueve,  ¿dónde están?  (18)  ¿No hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero?  (19)  Y le dijo: Levántate,  vete;  tu fe te ha salvado.

 

Jesús viajaba hacia Jerusalén y al pasar entre Samaria y Galilea, entro en una aldea, donde se encuentra con estos 10 leprosos, ellos igual que Bartimeo le gritan a Jesús “Maestro, ten misericordia de nosotros”, tienen que haberle gritado desde una distancia, ya que la ley prohibía que los leprosos se acercaran a otras personas.

 

Al Jesús decir “Id,  mostraos a los sacerdotes” los manda a caminar hasta Jerusalén, porque es donde está la sinagoga más cercana, no hay otra opción y explicare porque más adelante.  Si la aldea esta entre Samaria y Galilea, entonces esta alrededor de 50 millas de Jerusalén. ¿Porque los manda tan lejos Jesús? Acordemos lo que sucedió con Bartimeo, Jesús mando a que viniera a donde Él.

 

En estas dos escenas Jesús pone a prueba la fe de las personas que le piden misericordia, no es que Él no podía sanarlos al instante, pero si había duda en alguno de estos leprosos, se hubiera desviado hacia su casa o a otro lugar. Les diré porque no había otra opción, por ley Mosáica, los leprosos tenían que ser declarados limpios por los sacerdotes, antes de volver a la sociedad.

 

Estos 10 leprosos tenían que creer que su lepra iba a desaparecer antes de ser examinados por los sacerdotes. Solo personas con verdadera fe hubieran decidido iniciar un viaje de 50millas, y esa decisión de fe verifico que pasaron la prueba de Jesús y el versículo 14 dice “Y aconteció que,  mientras iban,  quedaron limpios.”

 

Solo uno de los leprosos camino las 50 millas para llegar, y 50 más para regresar a darle gloria a Dios y postrarse ante Jesús, e igual que a Bartimeo, Jesús le dice en el versículo 19, “Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”

 

Vamos a ahora al evangelio de Mateo:

 

Mateo 15:21-28  Saliendo Jesús de allí,  se fue a la región de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea que había salido de aquella región comenzó a gritar y a decirle:

 

¡Señor,  Hijo de David, ten misericordia de mí!  Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.  (23)  Pero Jesús no le respondió palabra.  Entonces,  acercándose sus discípulos,  le rogaron diciendo: Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros.  (24)  Él, respondiendo,  dijo:  No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. (25)  Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: Señor,  socórreme!  (26)  Respondiendo él, dijo:  No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros. (27) Ella dijo:  Sí, Señor;  pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.  (28)  Entonces,  respondiendo Jesús,  dijo:  ¡Mujer,  grande es tu fe!  Hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

 

Jesús ignora a esta mujer, ¿Porque? ¿Será que pone a prueba su fe? Ella gritaba detrás de Él y Sus discípulos le dijeron que la despidiera, así que no hay duda de que ellos si la oían gritando. De momento comienza un dialogo interesante entre Jesús y la mujer (v24-28).

 

Esta mujer, igual que Bartimeo no se dio por vencida tan fácilmente, ella persistió, ella dijo “Hijo de David, ten misericordia de mí”, ella se postró ante él, le dijo “Señor, socórreme”, y dijo “aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Esta mujer se humillo ante Él Rey de Gloria aunque Su repuesta aparentaba ser cruel, ella no se desanimó y su persistencia dio frutos al decirle Jesús “Mujer,  grande es tu fe.”

 

¿Por qué le dice Jesús a sus apósteles “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” y a la mujer le dice “No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros”? Para la repuesta, vea “La Elección Errónea de Juan Calvino”.

 

Hay ocasiones cuando otros nos desaniman y podemos pensar que Jesús no nos escucha, y que nos ignora. Pero en esta escena el desánimo aparenta venir del único que la puede ayudar, ella es cananea y Jesús dice que vino por las ovejas perdidas de la casa de Israel y para ellos es el pan que no es bueno echarles a los perros. La mujer es puesta a prueba, pero ella demuestra su perseverancia y su fe y acepta lo que aparenta ser un insulto y una humillación analógica de ser comparada con un perro por ser cananea, pero escondida entre esta analogía esta la prueba de fe.

 

¿Qué tal si nos confrontamos con una prueba como esta? ¿Qué tal si en una situación, Jesús requiere persistencia, a pesar de todo el desánimo?, para entonces decirle “Oh, hija o hijo mío, grande es tu fe, que sea entonces según tus deseos.

 

Pero aquí hay algo más profundo, aquí vemos una admisión de quien es Él Amo, si hasta los perros comen de las sobras de sus amos, entonces ella lo admite y lo confiesa, y le pide al dueño del universo con la esperanza que una migaja que caiga de la mesa del Rey de reyes, sería lo suficiente para liberar a su hija de las garras del demonio que la tenía cautiva. Esta mujer paso el examen de Jesús.

 

Vamos a otro caso muy conocido, este caso es famoso y nunca deja de impresionarme, y cuando lo leo siempre me una sonrisa.

 

Marcos 2:1-13 RV95 Después de algunos días,  Jesús entró otra vez en Capernaúm.  Cuando se supo que estaba en casa, (2) inmediatamente se juntaron muchos,  de manera que ya no cabían ni aun a la puerta;  y les predicaba la palabra.  (3)  Entonces vinieron a él unos trayendo a un paralítico,  que era cargado por cuatro.  (4)  Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud,  quitaron parte del techo de donde él estaba y, a través de la abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico.

(5)  Al ver Jesús la fe de ellos,  dijo al paralítico:  Hijo,  tus pecados te son perdonados.  (6)  Estaban allí sentados algunos de los escribas,  los cuales pensaban para sí: (7)  "¿Por qué habla este de ese modo? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados,  sino sólo Dios?".  (8) Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban de esta manera dentro de sí mismos,  les preguntó:  

¿Por qué pensáis así?  (9)  ¿Qué es más fácil,  decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados",  o decirle:  "Levántate,  toma tu camilla y anda"?  (10) Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados dijo al paralítico: (11)  A ti te digo:  Levántate,  toma tu camilla y vete a tu casa.  (12)  Entonces él se levantó y,  tomando su camilla,  salió delante de todos,  de manera que todos se asombraron y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.  (13) Después volvió a la orilla del mar; y toda la gente venía a él,  y les enseñaba.

 

Cuando Jesús regresa a Capernaúm, entra en una casa y como usualmente, de  inmediato se juntaron muchos, hasta el punto que ya no cabían ni aun a la puerta. Esto no desanima a los cuatro amigos de este paralitico que no se sabe desde donde lo vienen cargando.

 

En esos tiempos, es posible que hubiera una escalera que subiera hasta el techo, pero aunque no la hubiera, no creo que la falta de una escalera hubiera detenido la misión de estos cuatro amigos de llegar hasta Jesús. Supongo que no, porque el pasaje describe la determinación que tenían estos hombres, y que la posible sanidad de su amigo paralitico, dependía de estos cuatro amigos.

 

Pensemos por un momento lo que hicieron estos hombres, en esos tiempos los techos tenían unas tejas orneadas selladas con arcilla para detener la lluvia, que con el tiempo endúrese bajo el Sol como cemento. Para soportar a 5 personas, debería tener algún tipo de soporte de madera que aguantara todo el peso. Podemos imaginar que tenían que romper a través del techo con piedras, a menos que hubieran traído mazos y martillos, y hubieran tenido que traspasar los soportes del techo para hacer suficiente espacio para bajar a su amigo.

 

Podemos imaginar el ruido y lo conmoción de las personas afuera de la casa y sobre el techo, pero también el ruido, el polvo y los pedazos que caían dentro de la casa mientras ellos rompían afuera. Aquellos que han visto a los albañiles trabajar, saben que cuando hacen un trabajo, se empolvan bastante durante una construcción. Pero para demoler una construcción no hay manera para totalmente evitar el polvo y el escombro. Así que podemos imaginar, cual debía ser la situación dentro de esta casa, donde se encuentra Jesús mientras estos hombres remodelan el techo. Me imagino que esto no fue una tarea de cinco minutos. Es posible que algunos les gritaran a estos fieles amigos desde a dentro de la casa y desde afuera, pero si fue así, eso no los detuvo.

 

El versículo 4 dice que a través de la abertura, bajaron la camilla. Solo puedo imaginar a estos hombres mirando por la abertura, para agrandar el hueco en dirección hacia Jesús, antes de bajar a su amigo, quien me imagino estaría nervioso y posiblemente le decía a sus amigos “suavecito, con cuidado, pa’ la derecha, pa’ la izquierda”, y posiblemente advirtiéndole a los que aún estaban en el medio que se movieran hacia un lado. Me pregunto, ¿cuál sería la reacción del dueño y otros dentro de la casa? Y también, ¿Qué hacía Jesús durante esta interrupción?

 

El texto no nos dice, ni dice que Jesús mando a que pararan el escándalo y detuvieran  a estos hombres. Pero el texto si nos dice algo que Jesús detecto de inmediato, el versículo 5 dice “Al ver Jesús la fe de ellos”. El esfuerzo de los amigos del paralitico, que finalmente produjo el hueco en el techo, fue la prueba de fe. Este paralitico estaba dispuesto a pasar por lo que fuera para llegar a Jesús, y sin poderse mover, recluta a sus mejores amigos para cumplir su objetivo.

 

¿Cuantas dudas le habrá puesto el enemigo en las mentes de estos hombres?

 

Me imagino en lo que posible mente pensaban, “estamos cansados de cargarlo”, “no podemos llegar”, “la casa está llena”, “no hay espacio”, “¿cómo lo vamos a subir al techo?”, “¿cómo lo bajamos?”,que tal si me dejan caer”, “estas tejas están muy duras”, “con que vamos a romperlas”?, etc., etc., etc. Pero las escrituras nos dice que su fe perseveró, y quien sabe calificar su fe es Jesús.

 

Vamos a finalizar con esta escena, que también es popular:

 

Mark 5:25-34 Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, (26)  y había sufrido mucho a manos de muchos médicos,  y había gastado todo loque tenía y de nada le había servido,  antes le iba peor,  (27)  cuando oyó hablar de Jesús se acercó por detrás entre la multitud y tocó su manto,  (28)  porque decía:  "Si toco tan solo su manto,  seré salva".  (29) Inmediatamente la fuente de su sangre se secó,  y sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote.  (30)  Luego Jesús,  conociendo en sí mismo el poder que había salido de él,  volviéndose a la multitud,  preguntó:  ¿Quién ha tocado mis vestidos?  (31)  Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta,  y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"  (32)  Pero él miraba alrededor para ver quién lo había hecho.  (33)  Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho,  vino y se postró delante de él y le dijo toda la verdad.  (34)  Él le dijo: Hija,  tu fe te ha salvado.  Vete en paz y queda sana de tu enfermedad.

 

Podemos especular que una mujer con problemas de este tipo, por un tiempo de 12 años, tenía que estar afectada físicamente, en un caso como este debería haber estado débil, pálida y anémica. Había sufrido mucho a manos de muchos médicos y había gastado todo lo que tenía. Los curanderos no pudieron sanarla, pero si le pudieron quitar su dinero. Su sufrimiento de 12 años era grande, su dinero había desaparecido, y no sería una exageración insinuar que después de tantos años, igual que el paralitico, esta podía ser su última oportunidad.

 

Mi observación e interpretación personal de la palabra “multitud” en la Biblia, no es de solo varias personas, porque en ocasiones Jesús le daba de comer a miles. Cuando el versículo 27 dice que esta mujer debilitada por enfermedad se acercó a Jesús, me imagino que tenía que esforzarse para atravesar las personas alrededor de Él. Además, podemos saber por experiencia que en lugares donde hay una multitud de personas, es inevitable tropezarse con varias de ellas, y cuando están juntas y están en movimiento, los empujones vienen de todas partes.

 

Los que han corrido pista y campo o los que han nadado largas distancias, saben que el cuerpo quiere rendirse, mientras la mente tiene que convencer a que no abandone la batalla. En algunos combates violentos, por ejemplo cuando dos boxeadores llegan al último asalto, o última vuelta, ya cansados y abatidos, los comentaristas dicen que aún siguen parados y tirando golpes por instinto, y en ocasiones cuando suena la última campana, se colapsan, totalmente exhaustos.

 

Esto es lo que presiento que sucedió en esta escena, esta mujer lucha y batalla con todo lo que le queda, esforzando la última gota de fuerza que le queda para llegar a tocar a Jesús, y su corazón le dice a su mente, como si estuviera justificando el esfuerzo: “Si toco tan solo su manto,  seré salva”.

 

Este pasaje nos revela algo interesante, de Jesús procede poder. El versículo 31 dice que Él se dio cuenta del poder que había salido de él y pregunta ¿Quién ha tocado mis vestidos?  La mujer se postra ante Él y confiesa que fue ella y Jesús le dice “Hija, tu fe te ha salvado. “Vete en paz y queda sana de tu enfermedad.” Y la mujer quedo sana  inmediatamente.

 

Le recomiendo a todo no-creyente, que piense en estos escenarios, en la valentía de estas personas y en el esfuerzo para llegar a Jesús, y pasar la prueba de fe, para que Él pueda decir “Vete en paz, tu fe te ha salvado”.

 

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