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Rasgando el Velo

Cuando Jesús fue crucificado, algo extraordinario ocurrió al entregar Su Espíritu. Durante 40 años, hasta que el templo fue destruido en año 70 d.C., ocurrieron cosas inusuales que solo pueden ser categorizas como milagrosas, ya que no hubo una explicación razonable que  justificara por que sucedían.

 

En los siglos siguientes a la destrucción del Templo en Jerusalén (70 dC), el pueblo judío comenzó a escribir dos versiones del pensamiento judío, la historia religiosa y el comentario.

 

Uno fue escrito en Palestina y se hizo conocido como el “Talmud de Jerusalén”. El otro fue escrito en Babilonia y era conocido como el “Talmud Babilónico”. Otra parte importante de la literatura tradicional judía es la traducción aramea de la Biblia judía conocida como el  “Targum”, que ya existía en la época del Segundo Templo. Como una interpretación del texto hebreo de la Biblia, el Tárgum tuvo su lugar tanto en la liturgia en las sinagogas y en la instrucción bíblica.

 

La lectura del texto de la Biblia se combinaba con el Tárgum en presencia de la congregación reunida para el culto público, y era una institución antigua en la época del Segundo Templo, hasta llegar al libro de Esdras por el rabino Rab cuando el interpretó la palabra “Meforash”, como una referencia a la Enciclopedia Targum.-judía (vol. 12, p. 57, cols., B.)

 

El Talmud de Jerusalén dice lo siguiente:

 

“Cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la luz del oeste se apagó, el hilo escarlata se mantuvo carmesí, y la suerte para el Señor siempre ocurrió en la mano izquierda. Se cerrarían las puertas del templo por la noche y al levantarme por la mañana las encontraba abiertas” (Jacob Neusner, el Yerushalmi, p.156-157). [*el Templo fue destruido en el año 70 dC].

 

Un pasaje similar del Talmud Babilónico dice:

 

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los últimos cuarenta años antes de la destrucción del templo que la suerte para el Señor no ocurría en la mano derecha, ni tampoco el hilo escarlata no se convertía en blanco, la luz más occidental no brillaba, y las puertas de la Hekel (templo) abrirían por sí mismas” (versión Soncino, Yoma 39b).

 

¿De qué hablan estos pasajes? Dado que ambos Talmudes, el de Jerusalén y el Babilónico relatan la misma información, indica claramente que el conocimiento de estos eventos fue aceptado ampliamente por la comunidad judía.

 

Los judíos documentaron que cosas extrañas sucedieron por muchos años, después de la muerte de Jesús. Lo interesante es que se mencionan cuatro elementos importantes relacionados con el sacerdocio, estos que vamos a repasar en este tema son:

 

1. El velo del Templo (Exo 26:31-35).

2. La suerte echada para decidir cuál cabro soltar a Azazel como chivo expiatorio (Lev 16:8).

3. El paño o franja escarlata que se convertiría en blanco cuando Dios aceptará el sacrificio (Isa 1:16-19).

4. Las puertas del Templo.

5. La lámpara principal del candelabro del Templo (menorah) se apagaba.

 

Comencemos una evaluación de estos eventos:

 

1. El primer evento milagroso es el desgarre del velo del Templo.

 

El evangelio de Lucas dice lo siguiente:

Lucas 23:44-45 LBLA  Era ya como la hora sexta, cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena  (45)  al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasgó en dos.

 

Y en el evangelio de Mateo podemos encontrar lo siguiente:

Mat 27:51 RVG  Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló, y las piedras se partieron.

 

Sabemos que el velo del templo separaba lo que se consideraba el lugar Santo de los Santos cual era la morada de Dios y que sólo el sumo sacerdote se le permitía en el lugar Santo de los Santos. Este entraba una vez al año para ejercer sus funciones sacerdotales, después de que él había sacrificado una ofrenda por el pecado, y se lavaba a fondo a sí mismo simbólicamente limpio del pecado. Para cualquier otra persona que entrara al lugar Santo de los Santos era la muerte.

 

Según Maurice Henry Harris en su trabajo “Hebraic Literature: Translations from the Talmud, Midrashim and Kabbala” (M. Walter Dunne, 1901).

 

https://books.google.com.pa/books/about/Hebraic_Literature_Tran slations_from_the.html?id=KRCzKAAACAAJ&source=kp_cover&hl= es-419

 

El velo era en forma de una cortina de 60 pies de alto, 30 pies de ancho y de grosor de la aproximadamente 4 pulgadas. Para probar la calidad estructural del velo ataban dos caballos, uno en cada lado, para asegurar que no hubiera debilidad en algunas de sus partes y así probar que no se separaría en algún lugar. Era construido por 82 mujeres y era tan pesado que se necesitaban 300 sacerdotes para lavarlo cada año.

 

Al desgarrarse en dos, se separó el lugar santísimo terrenal del resto del templo donde los hombres llevan a cabo sus deberes sacerdotales (Hebreos 9: 2-7). ¿Pero cómo pudo desgarrase por sí mismo un velo tan fuerte?

 

2. El segundo de estos eventos milagrosos se refiere a una elección aleatoria del lote de suerte que se hacía en el día de la “Expiación

(Yom Kippur).

 

El lote escogido determina cuál de los dos cabros sería para el “Señor”, y cual sería para “Azazel”, este último era el “chivo expiatorio”. Durante los doscientos años antes de la ejecución de Jesús en la cruz, el sumo sacerdote escogía a la par entre dos piedras, una blanca y una negra, y el resultado era de un promedio de un 50%. Algunas veces escogía la piedra blanca, otras la piedra negra.
 

Pero después de la crucifixión de Jesús, solo salía por la selección aleatoria del sumo sacerdote la piedra negra, por 40 años hasta la destrucción del templo. Los expertos en calculaciones matemáticas proponen que las probabilidades de que esto suceda por 40 años son de 1 en aproximadamente 5, 479, 548, 800, casi 5,5 mil millones a uno. Esta cifra es tan astronómica que no cabe duda que no sería una especulación insinuar que ya Dios no aceptaba el “chivo expiatorio” del antiguo sistema de sacrificio, porque Él mismo provee a Su Cordero Perfecto (Yaweh Jireh- Gen 22:14) como sacrificio para el mundo (Juan 3:16).

 

El apóstol Pablo nos demuestra el significado del nuevo Sumo Sacerdote y la importancia de la sangre derramada por Jesús en el libro de Hebreos, y recomiendo que lean cuidadosamente lo que él nos revela en el Nuevo Pacto, para así entender lo que hasta el día de hoy la mayoría de judíos no han entendido:

 

Heb 9:2-14 RVG  Porque el tabernáculo fue edificado la primera en donde estaba el candelero, y la mesa, y los panes de la proposición; el cual es llamado el Santuario. (3)  Y tras el segundo velo estaba parte del tabernáculo que es llamado el Lugar Santísimo; (4)  el cual tenía el incensario de oro, y el arca del pacto cubierta de todas partes alrededor de oro; en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; (5)  y sobre ella los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio; cosas de las cuales no podemos ahora hablar en particular. (6)  Y cuando estas cosas fueron así ordenadas, los sacerdotes siempre entraban en la primera del tabernáculo para hacer los oficios del servicio a Dios; (7)  pero en la segunda sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrecía por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo. (8)  Dando en esto a entender el Espíritu Santo, que aún no estaba descubierto el camino al lugar santísimo, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie. (9)  Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se presentaban ofrendas y sacrificios que no podían hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que servía con ellos; (10)  ya que sólo en comidas y bebidas, y en diversos lavamientos y ordenanzas acerca de la carne, les fueron impuestas hasta el tiempo de la restauración. (11)  Mas estando ya presente Cristo, Sumo Sacerdote de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación; (12)  y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una sola vez en el lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención. (13)  Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de una becerra, rociadas a los inmundos santifican para la purificación de la carne, (14)  ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

 

Muchos teólogos coinciden en que el libro de Hebreos fue dedicado a los Judíos cristianos que vivían en Jerusalén, para que entendieran el cambio del sacerdocio y del método de sacrificio.

 

3. El tercer evento milagroso es el del paño o franja escarlata

(carmesí /rojo).

En Isa 1:18 Dios dice lo siguiente:

 

Isa 1:18 RVG  Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

 

Este evento se refiere a la franja carmesí o un paño atado al cabro de Azazel. Una porción de este paño rojo también fue retirado del cabro y atado a la puerta del templo. Cada año, la tela roja en la puerta del templo cambiaba de color, de rojo a  blanco, y por tradición judía significaba que si la expiación de Yom Kippur era aceptable al Señor. Este evento anual ocurrió hasta el año 30 d.C., el año del sacrificio de Jesús. Desde entonces el paño permaneció carmesí cada año hasta la destrucción del Templo.

 

Esto, sin duda, causó mucho revuelo y consternación entre los judíos. Esta práctica tradicional está vinculada a Israel confesando sus pecados y colocando ceremonialmente el pecado de esta nación sobre el macho cabrío de Azazel. Es decir, los pecados de Israel no estaban siendo indultados y como documenta el profeta Isaías, “hecho blancos” como la lana.

 

Aparenta que desde el sacrificio del “Cordero de Dios” que toda la comunidad había perdido la atención del Señor en relación con algo que ocurrió en el año 30. La expiación anual obtenida a través de la típica celebración del Yom Kippur no se estaba realizando como se esperaba. La expiación al parecer iba a ser adquirido de alguna otra manera. ¿Quién o qué proporcionaría la expiación por otro año?

 

¿Qué hizo la nación judía se puede hacer en el año 30 para merecer tal cambio en Yom Kipur? Según el libro de Hebreos, la versión teológica del Nuevo pacto, es que alrededor del 5 de abril 30 d.C., el día 14 de Nisán, el día del sacrificio de la Pascua, el Mesías mismo se puso a la muerte como un sacrificio por el pecado y uso Su propia sangre para propiciación y expiación.

 

Para este evento existe una transferencia de la expiación ya no lograda a través de los dos machos cabríos que ofrecían en Yom Kipur. Como un cordero pascual inocente, el Mesías fue condenado a muerte, aunque ninguna culpa fue encontrada en Él. Pero a diferencia de los sacrificios del templo o los acontecimientos en el día de Yom Kipur, donde el pecado solamente está cubierto durante un tiempo, el sacrificio Mesiánico viene con la promesa del perdón de los pecados a través de la gracia que Dios da a los que aceptan una relación personal con el Mesías.

 

Esto es esencialmente un acontecimiento de un Nuevo Pacto y de una vez para toda la vida de cada persona y no una serie continúa de celebraciones anuales y de sacrificios de animales. El mecanismo que proporciona el perdón del pecado cambió en el año 30 d.C.

 

4. El cuarto evento milagroso es el de las puertas del Templo.

 

Las autoridades judías reconocieron que las puertas del templo se abrían todas las noches por su propia voluntad. Esto también ocurrió durante cuarenta años, comenzando en el año 30 d.C. La autoridad judía y líder de ese momento, Yohanan ben Zakai, declaró que esto era una señal de muerte inminente, y que el propio Templo sería destruido.

 

El Talmud de Jerusalén dice:

Dijo Rabán Yohanan Ben Zakai al Templo, “O Templo, ¿por qué nos asusta? Sabemos que el resultado final será destruido. Para ello se ha dicho, 'Abre puertas, Oh Líbano, y consuma el fuego tus cedros” (Zacarías 11: 1) "(Sota 6: 3).

 

Yohanan Ben Zakai era el líder de la comunidad judía durante el tiempo después de la destrucción del Templo en el año 70, cuando el gobierno judío fue trasladado a Jamnia, a unas treinta millas al oeste de Jerusalén.

 

¿Sería que las puertas se abrían para significar que todos pueden ahora entrar en el Templo, hasta sus secciones santos más íntimos?

 

La evidencia que apoya los milagros descritos anteriormente sugiere la que presencia del Señor se había apartado del templo. Ya no era sólo un lugar para Sumos Sacerdotes, las puertas se abrieron para que todos entren en la casa del Señor.

 

5) El quinto evento milagroso es el de la “Menorah” del Templo

 

La lámpara más importante de las siete velas Menorá en el Templo se apagaba sola. Cada noche durante 40 años (más de 12, 500 noches seguidas) la lámpara principal del candelabro del Templo (Menorah) se apagaba por su propia voluntad, sin importar los esfuerzos e intentos de los sacerdotes para mantenerla encendida. Ninguna precaución tomada por los sacerdotes pudo prevenir que esta lámpara se apagara.

 

Earnest Martin comenta:

“De hecho, se nos dice en el Talmud que durante el día las cuatro lámparas centrales quedaban apagadas, mientras que las dos lámparas orientales normalmente se quedaban encendidas durante el día. Estas  se re-encendían de las llamas de la lámpara occidental, que era una lámpara que se suponía iba a permanecer encendida todo el tiempo. Esta era similar a una llama eterna como las que vemos hoy en día en algunos monumentos nacionales”.

 

“El Significado del Año de CE 30, Ernest Martin, abril de 1994, p.4”.

http://en.wikipedia.org/wiki/Ernest L. Martin

 

Mucha información interesante se encuentra en el documento del autor Ernest Martin.

 

“Esta lámpara occidental era la que se tenía que mantener encendida en todo momento. Por esa razón, los sacerdotes mantenían depósitos de aceite de oliva y otros implementos para asegurarse de que la lámpara occidental siempre estuviera encendida. Pero esto fue lo que sucedió por cuarenta años hasta que se cumplió la profecía de Jesús, quien dijo que el Templo físicamente sería destruido (Mat 24:1-2). Cada noche durante cuarenta años la lámpara occidental se apagaba sola, a pesar de que los sacerdotes cada noche se preparaban de una manera especial para mantenerla encendida toda la noche, pero todos sus intentos fracasaron”.

 

Cada persona que objetivamente evalúe los acontecimientos del 30 d.C., documentados por los mismos judíos que no creyeron que Jesús era el Mesías, debe por lo menos tener repuestas que justifiquen las siguientes preguntas. ¿Quién puede dudar de que en verdad todo esto sucedió el año de la crucifixión y resurrección del verdadero Mesías quien Dios envió a Israel? ¿Quién puede negar después de examinar toda la evidencia que Jesús sea el único y verdadero Mesías? ¿Quién más ha cumplido todas las profecías del Antiguo Testamento, incluyendo la sorprendente profecía de Daniel 9 de las “70 semanas”, donde se predijo el mismo año que el Mesías aparecería?

 

Cuando Jesús murió y el velo se rasgó, Dios se movió de ese lugar para nunca más volver a vivir en un templo hecho con manos (Hechos 17:24). Dios había terminado con ese templo y su sistema religioso, y no solamente el templo, pero también todo Jerusalén quedo “desolada” al ambos ser destruidos por los Romano en el año 70, tal como Jesús profetizó en Lucas 13:35. El Templo era un símbolo de significaba de la continuación de la Antigua Alianza. Hebreos 9: 8-9 refiere a la edad que estaba pasando, y que se estaba estableciendo el nuevo pacto (Hebreos 8:13).

 

En cierto sentido, el velo era un símbolo de Cristo mismo como el único camino al Padre (Juan 14: 6). Así lo indica el hecho de que el sumo sacerdote tenía que entrar en el lugar Santo de los Santos a través del velo. Ahora bien, Cristo es nuestro superior Sumo Sacerdote, y como creyentes en su obra terminada, participamos todos de Su superior sacerdocio.

 

Ahora podemos entrar en el “Lugar Santísimo” por medio de Él. Hebreos 10:19-20 dice que los fieles entran en el santuario por Él. Aquí vemos una imagen de “la sangre de Jesucristo”, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne. La carne de Jesús que fue rasgada por nosotros, de la misma manera que rasgo el velo para que nosotros podamos entrar a la presencia de Dios.

 

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