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Razonamiento Crítico Parte 1

Introducción

Muchas personas no tienen un proceso establecido para filtrar las opiniones o afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas. Cuando una profunda investigación de un tema es necesaria, algunos prefieren no levantar su propio peso y se unen a la mayoría, pensando que la mayoría debe tener la razón.

 

El siguiente artículo explicativo viene de un conjunto de extractos traducidos por mí de lecturas por  Marianne Talbot (University of Oxford), de T. Parent y de términos y significados del “Internet Encyclopedia of Philosophy”.

 

Es importante aprender y poner en práctica aunque sea un proceso básico que nos ayudaría usar el conocimiento y la inteligencia para llegar de forma efectiva, a la posición más razonable y justificada sobre un tema. Un proceso cognitivo que nos ayude analizar o evaluar la estructura y consistencia de una manera en la que se articulan las secuencias cognitivas que pretenden interpretar y representar el mundo.

A este proceso le llamamos “pensamiento crítico”, y nos ofrece varias opciones, ya que nuestras evaluaciones se pueden basar en la observación, en la experiencia, en los modelos cualitativos, en el modelo especial, en el razonamiento o en el método científico.

 

El pensamiento crítico se basa en valores intelectuales que tratan de ir más allá de las impresiones y opiniones particulares, por lo que requiere claridad, exactitud, precisión, evidencia y equidad. Esto es muy importante al analizar la gran variedad de teorías anti-teísticas y científicas que existen. El pensamiento crítico emplea el uso de herramientas analíticas y evaluativas. Además del uso de la lógica, intenta superar el aspecto formal de esta para poder entender y evaluar los argumentos en su contexto y poner en uso herramientas intelectuales para distinguir lo razonable de lo no razonable, y lo verdadero de lo falso.

 

El pensamiento crítico es lo que se encuentra muy ligado al escepticismo científico en la que se cuestionan a las pseudociencias y al estudio y la detección de las falacias. Muchos argumentos encontrados en este ministerio cuestionan la veracidad de la prueba empírica de afirmaciones y teorías que van en contra del razonamiento lógico y del método científico que usan para llegar a sus conclusiones. Por lo tanto, el escepticismo científico se basa y es calificado por el pensamiento crítico que se opone a las afirmaciones que carezcan de prueba empírica verificable y contrastada.

 

La Naturaleza del Argumento

Muchos con quien yo he compartido conceptos apologéticos pensaban que un argumento es una confrontación agresiva entre dos o más personas que levantan la voz, lanzan cosas, se agarran del cabello, y gritan nombres degradantes. Pero esto no es una un argumento, sino un altercado. A pesar de entender la necesidad de una buena voluntad deportiva, donde el victorioso felicita al perdedor y el perdedor acepta la derrota, muchas personas no entienden la similitud que existe con el proceso de la argumentación.

 

Hoy la palabra oponente es sinónimo de la palabra enemigo, y los ignorantes de ambos campos que se oponen, presuponen que hay que descartar toda civilidad y por lo tanto el más alto que grite o describa a su oponente de la peor manera es quien está en lo correcto y por supuesto el ganador de un combate. Tratare de explicar de manera simple algunas cosas que ayudaran eliminar algunos de estos mitos, pero primero preguntare algo que ayudara alumbrar el camino, ya que muchos piensan que el objetivo de la argumentación es ganar. Mi pregunta es,  ¿ganar qué?

 

Cuando se expone una verdad, el que más beneficia es el más ignorante, humillar a otro no es ganancia, ensenarle a otro sí, por lo tanto la verdad siempre debe ganar para que muchos disfruten y beneficien de su exposición. Demostrar el error de la manera que piensa un oponente no significa que se ha descubierto una condición de idiotez, como pronto verán, todos tenemos tendencias diferentes de pensamientos, algunos más correctos que otros.

 

En un argumento, un oponente no es necesariamente un enemigo, sino es una persona que se opone sobre un tema en discusión. Puede ser tan simple como dar razones justificables que expliquen porque creo que un deporte es mejor que otro o porque creo que el helado de fresa es mejor que el de vainilla. Sería insensato y absurdo pensar que es correcto obligar a un oponente a creer que 2+2 es igual a 5, por lo tanto es necesario un proceso que brinde la oportunidad de expresar las razones (premisas), que describen por qué se ha llegado a cierta conclusión. El objetico es persuadir al oponente por medio de razones (premisas), más lógicas de las que él o ella ofrecen, para determinar cuál conclusión ofrece la mejor explicación de los hechos.

 

Ciertas palabras nos sirven como indicadores para identificar un argumento, se usan varias palabras para indicar lo que es una razón (premisa) y lo que es una conclusión. Las frases que usamos para indicar razones son “porque, para, por este motivo, y, si, basado en el hecho de que”.  Las frases que se usan para indicar conclusiones son, “por lo tanto, por consecuente, se deduce que”. Es bueno mantener estos indicadores en mente para poder detectar cuando un argumento se está realizando.

 

Debemos evitar confundir argumentos con afirmaciones, las afirmaciones son muy comunes en las discusiones, pero solo son expresiones de opiniones sin razones de apoyo. Por ejemplo, es común en el campo apologético oír a personas afirmar que existen contradicciones en la Biblia, pero solo decirlo no lo hace cierto. La mejor herramienta para examinar una afirmación es la pregunta. Por ejemplo, ¿Me puedes dar algunos ejemplos? ¿No es este punto una contradicción? Las preguntas son muy útiles y es importante aprender a manejarlas durante el proceso de la argumentación, para exigir evidencia, demandar repuestas claras y dirigir a la persona hacia donde están los puntos de importancia que queremos examinar. (Vea la sección “El Poder de la Interrogación” en Navegación y Control de Argumentos”).

 

Como Reconocer Argumentos

Básicamente un argumento se compone de un conjunto de frases u oraciones, donde una de ellas es concluyente (conclusión) y se postula como verdad, y las otras se ofrecen como razones (premisas) por la cual se cree que la concluyente es verdad. La manera formal de expresión es llamada un silogismo, esta es la mejor manera de ver el argumento en escrito y para evaluar el argumento. Se compone de uno o más proposiciones postuladas como premisas y una proposición como la conclusión, que es la necesaria inferencia final de las premisas. Si formulamos un argumento de dos premisas, entonces lo haríamos de esta manera:

 

Los Antecedentes = Las premisas

Premisa mayor, en la que se encuentra el término mayor, que es el predicado de la conclusión, que se representa como P.

Premisa menor, en la que se encuentra el término menor, que es el sujeto de la conclusión, que se representa como S.

Entre ambas se realiza la comparación del término sujeto y el término predicado con respecto al término medio, que se representa como M.

Consecuente = Una conclusión

 

En la que se establece la relación entre el término sujeto S, y el término predicado P.

Los Términos

Término mayor: Es el predicado de la conclusión. La premisa en la que se encuentra se llama premisa mayor. Se representa como P.

Término menor: Es el sujeto de la conclusión. La premisa en la que se encuentra se llama premisa menor. Se representa como S.

Término medio: Que sirve de comparación y no puede estar en la conclusión. Se representa como M.

 

Por lo tanto, de manera simple:

P+S=M(C)

 

Seguiremos un formato básico aún más simple:

1. Una frase u oración, o grupo de frases u oraciones – Las Premisas

2. Una siguiente frase u oración – La Conclusión

Ejemplo: Es viernes, María siempre usa un vestido amarillo los viernes, por lo tanto, María usara hoy un vestido amarillo.

 

Ahora vamos a descomponerlo:

Es viernes, – frase/oración

María siempre usa un vestido amarillo los viernes, –  frase/oración

Por lo tanto, – indicador de conclusión

María usara hoy un vestido amarillo. – conclusión

 

Podemos notar la diferencia entre cada frase/oración que se ofrecen como razones para creer la conclusión, que en este caso solo será cierta si María usa un vestido amarillo. Aunque las premisas sean verdad, que es viernes y que María siempre usa un vestido amarillo los viernes, si usa un vestido de otro color el argumento será falso. Esta conclusión es basada en lo desconocido y depende de la probabilidad, luego aprenderemos distinguir tipos de argumentos para tratar de formular argumentos válidos y de fortaleza.

 

Las afirmaciones son consideradas ciertas o falsas, pero los argumentos son considerados buenos o malos. Un buen argumento tiene premisas ciertas de donde surge la conclusión, sin violar la reglas de lógica. Lo que más interesa es si la conclusión sigue y fluye de las premisas sin problemas. Por lo tanto, la cadena de razonamiento sigue de las premisas hacia la conclusión.

 

Tomando en consideración como sigue el argumento desde las premisas, uno de los siguientes es un mal argumento.

 

1. Si es lunes la reunión terminara a las 3:30

Es lunes

Por lo tanto, la reunión terminara a las 3:30

2. Si es lunes la reunión terminara a las 3:30

La reunión terminara a las 3:30

Por lo tanto, es lunes

 

Más allá de la Información

Nosotros los seres humanos somos razonables, y formulamos inferencias cuando hacemos un juicio basado en algunas evidencias, suposiciones o razones. A menudo nuestras inferencias saltan de la información en que confiamos a una conclusión menos cierta. Cuando una encuestadora realiza una encuesta para predecir los probables resultados de la próxima elección presidencial, le pide opiniones a miles de personas sobre el sentido de su voto. Luego, utiliza esta información sobre las personas en la muestra como una premisa, y extrae una conclusión de la futura acción de la mayoría de los votantes. En ocasiones, nuestras inferencias nos llevan más allá de la información que ya tenemos.

 

Por ejemplo, a menudo usamos inferencias acerca de cómo eran las cosas en el pasado para extraer conclusiones sobre el futuro. Su médico se basa en su experiencia personal cuando diagnostica una enfermedad actual, y prescribe un tratamiento basado en lo que ha funcionado mejor en el pasado. También vamos más allá de la información en nuestra vida personal. En el pasado, la gente que conocemos se ha comportado en determinadas formas, y a menudo concluimos que se comportaran de una manera similar en el futuro. Algunos incrementan la información de esta manera:

 

Información  -->  Inferencia  -->  Conclusión

 

Cuando extraemos una conclusión que va más allá de la información que tenemos, siempre hay un riesgo que concluiremos mal. Si usamos ciertas estrategias, podemos aumentar la probabilidad de que vamos a estar en lo cierto. En algunos casos podemos utilizar números para medir cuán probable es un caso en particular. Las inferencias que van más allá de la información que tenemos son extensivas, e incluso la percepción y la memoria a menudo van más allá de la información dada de manera muy similar a la de muchas inferencias. Cuando nuestra inferencia nos lleva más allá de la información segura, siempre corremos el riesgo de estar equivocados, pero una cuidadosa examinación de las premisas reducirá este tipo de riesgo.

 

Algunas cosas que se deben evaluar son el contexto, la situación, la explicación, la comprensión, la predicción, la realización de pruebas, la persuasión, la retroalimentación, los prejuicios, y las falacias. El descuido de muchas de estas es notable en muchos argumentos evolutivos y anti-teístas, pero esto resulta ser de beneficio para mí.

 

Tipos de Argumentos

Algunas  personas piensan que solo existen dos tipos de argumentos, el deductivo y el inductivo, pero en realidad existen varios tipos y varias combinaciones. En esta sección comenzaremos con el deductivo y el inductivo primero y luego los menos populares. Muchas personas con quien he discutido este tema tienen una preferencia personal para un solo tipo de argumento, y muchos proponen que el argumento deductivo es superior al argumento inductivo, pero esa noción no siempre es cierta.

 

También muchos confunden la manera de razonamiento deductivo, que tiene que ver con la manera que debemos llegar a inferencias lógicas con lo que es la estructura de un argumento deductivo. Otros erróneamente han integrado el significado de un argumento a la manera de estudios bíblicos inductivos y deductivos. En breve explicare que la confusión se debe al significado arcaico y obsoleto de estos argumentos que ya no se usan en el campo de la argumentación.

El concepto que propone que el argumento deductivo es superior al argumento inductivo, solo fuera cierto si siempre tuviéramos la expectación de encontrar pruebas convincentes para la fuerza deductiva. Pero creo que en muchas ocasiones se ignoran los significados modernos y que solo podemos depender de un argumento que es inductivamente fuerte cuando existen incertidumbres o se argumentan probabilidades, ya que estos casos no nos permiten otra opción.

En mi opinión, ambos argumentos tienen ventajas específicas, el argumento deductivo en su validez y el argumento inductivo en la fuerza de probabilidades. Explicare más adelante que es más importante que un argumento sea válido, solido o fuerte, y no si es deductivo o inductivo de la manera en cual se ha definido por tantos años. Es más, al tratar con las incertidumbres, el argumento inductivo es específicamente eficaz. Por ejemplo, si se tratara de estadísticas, fuéramos obligados a especular sobre premisa(s) que no garantizarían la conclusión y el tipo de argumento que algunos llaman deductivo seria en realidad inductivo.

Esto sucede por la razón que se explicara más adelante y solo adelantare el hecho de que muchos aún siguen el significado antiguo y aún creen que la “deducción” es el razonamiento de lo general a lo específico y la “inducción” como el razonamiento de lo específico a lo general. Al contrario, si todas las premisas de un argumento inductivo son verdaderas, entonces hay una gran probabilidad de que su conclusión sea verdadera. En realidad, las nociones probabilísticas nos obligan a entender cómo la inducción funciona en el mundo real.

 

Deductivo e Inductivo

Un argumento deductivo es un argumento en el que se considera que las premisas son una garantía de la verdad de la conclusión. En un argumento deductivo, las premisas están destinadas a proporcionar apoyo a la conclusión, que es tan fuerte, que si las premisas son verdaderas, sería imposible que la conclusión sea falsa.

 

Un argumento inductivo es un argumento en el que se piensa que las premisas proporcionan razones que apoyan la verdad probable de la conclusión. En un argumento inductivo, las premisas están destinadas únicamente a ser tan fuerte que si son verdaderas, entonces es poco probable que la conclusión sea falsa.

 

La diferencia entre los dos viene de la clase de relación que el autor o expositor de la discusión crea que haya entre las premisas y la conclusión, y no solamente trata con lo general a lo específico o de lo particular a lo general. Estos significados pasaron de moda y no se usan en la argumentación moderna.

 

Si el autor del argumento cree que la verdad de las premisas establece definitivamente la verdad de la conclusión debido a la definición, la relación lógica o la necesidad matemática, entonces el argumento es deductivo.

 

Si el autor del argumento no cree que la verdad de las premisas establezca definitivamente la verdad de la conclusión, pero sin embargo cree que su verdad proporciona una buena razón para creer que la conclusión es verdadera, entonces el argumento es inductivo.

 

El sustantivo “deducción” se refiere al proceso de avance de un argumento deductivo, o el pasar por un proceso de razonamiento que puede ser reconstruido como un argumento deductivo. La “inducción” se refiere al proceso de hacer avanzar un argumento inductivo, o haciendo uso del razonamiento que puede ser reconstruido como un argumento inductivo.

 

Debido a que los argumentos deductivos son aquellos en los que se cree que la verdad de la conclusión debe ser completamente garantizada y no solo probable desde la verdad de las premisas, si el argumento es sensato, la verdad de la conclusión está “contenida dentro” de la verdad de las premisas. Es decir, la conclusión no excede de lo que la verdad de las premisas implícitamente requiere. Por esta razón, los argumentos deductivos se limitan generalmente a las inferencias que se derivan de las definiciones, las matemáticas y las reglas de la lógica formal.

 

Los argumentos inductivos, pueden apelar a cualquier consideración que podría pensarse pertinente a la probabilidad de la verdad de la conclusión. Por lo tanto, los argumentos inductivos, pueden tomar varias formas muy amplias, incluyendo argumentos relativos a los datos estadísticos, las generalizaciones de las experiencias del pasado, y apelaciones a señales, pruebas o autoridad, y a las relaciones causales.

 

Como he mencionado, algunos diccionarios definen “deducción” como el razonamiento de lo general a lo específico y la “inducción” como el razonamiento de lo específico o particular a lo general. Estos significados aún se encuentran en contextos filosóficos y matemáticos, pero han pasado de tiempo y son obsoletos. Por ejemplo, de acuerdo con las definiciones más modernas, el siguiente argumento es deductivo, aunque razona desde lo particular a lo general, porque la verdad de las premisas garantiza la verdad de la conclusión:

 

-Los miembros de la familia Williams son Susan, Nathan y Alexander.
-Susan lleva anteojos.
-Nathan lleva anteojos.
-Alexander lleva anteojos.
-Por lo tanto, todos los miembros de la familia Williams usan anteojos.

 

Por otra parte, el siguiente argumento es inductivo, a pesar de razonar de lo general a lo específico:

En toda la historia de Massachusetts, ha nevado cada mes de diciembre.
Por lo tanto, va a nevar en Massachusetts en el mes diciembre venidero.

 

Es importante señalar, que la técnica de prueba usada  en la matemática llamada “inducción matemática”, de acuerdo con la definición contemporánea dada anteriormente, en realidad es una forma de deducción. Las pruebas que hacen uso de la inducción matemática suelen adoptar la forma siguiente:

 

Propiedad “P” es el caso del número “0
n” es de todos los números naturales,

si “P” cumple de n, entonces “P” también cumple de “n” + 1
Por lo tanto, “
P” es cierto para todos los números naturales.

 

Cuando este tipo de prueba es dada por un matemático, se piensa que si las premisas son verdaderas, entonces la conclusión necesariamente sigue. Por lo tanto, este argumento es deductivo para los estándares actuales. Debido a que la diferencia entre los argumentos inductivos y deductivos, implican la solidez de las pruebas que el autor cree que las premisas proveen a la conclusión. Los argumentos inductivos y deductivos difieren con respecto a las normas de la evaluación que les sean aplicables. La diferencia no tiene que ver con el asunto contenido o el tema de la discusión.

 

En efecto, la emisión puede usar la misma o bien presentar un argumento deductivo o inductivo, dependiendo de las intenciones de la persona que lo presenta. Consideremos como ejemplo. “Dom Perignon es un champagne, por lo que debe ser hecho en Francia”.

 

Puede que sea claro por el contexto, que se crea que ser producido en la zona de Champagne en Francia es parte de la característica definitoria adecuada de la palabra “champagne” y por lo tanto, la conclusión sigue de la premisa por definición. Si se trata de la intención del autor que las pruebas son de este tipo, entonces el argumento es deductivo. Pero no es el caso del champagne producido en otras zonas o países. Sin embargo, puede ser que no hay tal pensamiento en la mente de la persona. Esta puede simplemente creer que la mayor parte de champaña se hace en Francia, y puede ser por su razonamiento probabilístico. Si esta es su intención, entonces el argumento es inductivo.

 

También vale la pena señalar que en el fondo, la distinción tiene que ver con la fuerza de la justificación, de que el autor del argumento tiene la intención de que las premisas provean la conclusión. Si el argumento es lógicamente falaz, puede ser que las premisas en realidad no proporcionan la justificación de tal fuerza, o incluso ninguna justificación en absoluto. Consideremos, el siguiente argumento:

 

Todos los números impares son números enteros.

Todos los números pares son números enteros.

Por lo tanto, todos los números impares son números pares.

 

Este argumento es lógicamente inválido. En la actualidad, las premisas no proporcionan todo el apoyo para la conclusión. Sin embargo, si este argumento fuera avanzar, debemos suponer que el autor cree que la verdad de las premisas garantiza la verdad de la conclusión. Por lo tanto, este argumento todavía es deductivo. Un mal argumento deductivo, no significa que automáticamente sea un argumento inductivo.

 

Así que con un argumento deductivo, si aceptamos las premisas, entonces debemos aceptar la conclusión también. ¿Por qué? Porque en un argumento deductivo no hay manera que “las premisas sean verdaderas y la conclusión sea falsa”.

 

Continúe con la segunda parte…..

 

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