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Realidad Virtual

Varios años atrás mi compañero de evangelismo y yo viajábamos a la cuidad en un taxi que permite compartir el viaje con otros usuarios. Una mujer de alrededor de 30 años nos acompañó en él viaje. Como costumbre le regale un tratado y una tarjeta de presentación de ApóLogos.

 

Durante nuestra conversación la mujer dijo que la verdad no existía y que nuestra existencia era virtual y no en un mundo de realidad. Personalmente pienso que cuando ignoramos nuestra existencia de actualidad suceden muchas cosas consecuentes y mis repuestas fueron ignoradas por la señora mientras aumentaba el volumen de su voz y prácticamente gritaba sus puntos de vista para que todos oyeran sus creencias.

 

Si la señora tuviera la razón, entonces nada lo que dijo tuviera importancia, ya que en un mundo virtual todo es una alucinación y fantasía y en el ambiente virtual que ella propone, donde nada puede ser verdad. Le pregunte que si ella creía que en realidad estábamos viajando hacia la ciudad en un taxi, o si nuestra situación actual solo era producto de nuestra imaginación, o tal vez todos éramos cerebros en un laboratorio donde un científico nos había conectado con electrodos a una computadora que nos hacía imaginar que estábamos viajando, pero en realidad estábamos dentro de un envase de líquido en un laboratorio muy lejano pero real.

 

¿Qué tal si todos en el taxi solo existiéramos en una

realidad simulada producida por cerebros en cubetas,

o cerebros Boltzmann?

 

Una realidad simulada es la proposición que sugiere que la realidad podría ser una simulación, quizás por un ordenador, por ejemplo una computadora, a un grado indistinguible de la “verdadera realidad”. La cubeta contendría mentes conscientes que podrían saber o no que están viviendo dentro de una simulación. La “hipótesis de simulación” afirma que es posible, e incluso probable, que estemos viviendo en la realidad en tal simulación.

 

Este concepto es diferente del concepto actual de la realidad virtual, tecnológicamente alcanzable. La realidad virtual es fácilmente distinguible de la experiencia de “verdadera realidad”, ya que los participantes nunca dudan acerca de la naturaleza de lo que experimentan. La realidad simulada, en cambio, sería difícil o imposible de distinguir de la “verdadera realidad”. Según la hipótesis de simulación (simulismo) se propone que la realidad es una simulación de la cual los afectados por el simulante no están conscientes.

 

Un cerebro de Boltzmann es un poco diferente, y toma su nombre del físico estadístico Ludwig Boltzmann (1844-1906), quien formula la idea de una entidad hipotética consciente de sí misma, que imaginariamente fue originada por fluctuaciones aleatorias cosmológicas surgidas de un estado caótico de la realidad.

 

De esta hipótesis nace el concepto para creer que es posible que el universo conocido surgió como una fluctuación aleatoria, similar a los imaginarios procesos bajo los que se supone que podrían darse los cerebros de Boltzmann.

 

Se propone que la perspectiva de la realidad se debe considerar de la siguiente propuesta ontológica, que el “ser” es la constitución final de todas las entidades o entes. Usualmente, el ejemplo que se ofrece como el más conocido de lo ser considerado como mera predicación es el “Argumento Ontológico” propuesto por Anselmo de Canterbury para probar que Dios existe.

 

El argumento afirma que si Dios no existiera no sería perfecto, lo que en la lógica puede admitirse como correcto y a partir de este punto el “Argumento Ontológico” propone que, en consecuencia, un ser que debe concebirse como perfecto debe también existir, lo que deriva de haber supuesto que un “ser” consiste en mera predicación.

 

La hipótesis alega que el pensamiento puede crear el “ser”, por medio de su capacidad productiva. Se suele hacer referencia a estas conjeturales entidades en el contexto de la paradoja del cerebro de Boltzmann. El problema que se genera proviene de la necesidad de explicar por qué observamos tal grado de orden en el universo, y por qué existen leyes de la física que establecen  constantes específicos (vea el “Argumento Antrópico”). Y finalmente, por qué la segunda ley de la termodinámica afirma que la entropía (descomposición) en el universo siempre se incrementará.

 

Si verdaderamente viviéramos en una realidad artificial, ¿Por qué funcionarían las leyes de la física en un mundo virtual? ¿Cuál sería el propósito de medir o calcular el tiempo? ¿Será que la descomposición y el desgaste del orden como el envejecer para finalmente morir, sea parte de la programación de la computadora que nos hace pensar que vivimos en una realidad? ¿Para qué nos confrontamos con decisiones si los resultados ya están determinados? ¿Por qué sería necesario soñar si ya somos parte de un sueño?

 

El intercambio de información seria invalido e innecesario, ya que toda forma de comunicación seria producto de un mundo sintético y falso.  Por lo tanto, lo que escribo aquí seria solo un simulacro de expresiones incoherentes sin importancia alguna. Este tipo de ideología comienza como producto del naturalismo, y luego se extiende hacia la virtualidad por medio de la conjetura mística.

 

Nuestras creencias están formadas por facultades cognitivas que funcionan correctamente en un entorno apropiado. Un buen funcionamiento, significa que nuestras facultades cognitivas funcionaran según fueron diseñadas para funcionar. El teísta está en una posición de ventaja, al poder explicar el buen funcionamiento de nuestras facultades cognitivas por un diseño intencional.

 

Al contrario, el naturalista se encuentra perdido al intentar de dar cuenta de esta noción fundamental, al creer que nuestras facultades cognitivas no son elegidos por la verdad, sino para la supervivencia. Para el no creyente, no hay fundamento para pensar que nuestras facultades son fiables, ya que no hay ninguna probabilidad de que las creencias que promuevan la supervivencia serian ciertas.

 

Esto les aplica al naturalista y al evolucionista, ya que si nuestras facultades cognitivas son productos de la naturaleza, entonces no hay razón para creer que todo lo que percibimos con nuestros 5 sentidos sea verdad en una realidad actual.

 

En un mundo falso, donde aparenta que la esquizofrenia es soberana, no se puede confiar en la ciencia, ya que la evidencia empírica seria insignificante. Si toda experiencia en un mundo virtual no correlaciona y coincide con una verdad fiable, entonces ¿por qué insistimos que existe la verdad dentro de un mundo de mentira?

 

¿No sería lógico que el mismo mundo virtual solo fuera un sueño

dentro de otro sueño, como una mentira que existe

dentro de un mundo de mentiras?

 

Por lo tanto, si la mujer en el taxi tuviera la razón, es posible que existiéramos en un mundo de mentira, dentro de múltiples mundos falsos, ya que todos serian virtuales y no reales. Espero que la mujer no bote mi tarjeta de presentación y algún día visite a ApoLogos y lea este artículo, ya que no lo hubiera escrito si no fuera por nuestro encuentro.

 

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