% Visitas /20 Países

1. Colombia – 19.81%

2. México – 19.13%

3. Estados Unidos – 10.47%

4. Rep. Dominicana – 10.28%

5. Ecuador – 5.55%

6. Perú – 4.86%

7. Venezuela – 4.55%

8. Panamá – 3.99%

9. Argentina – 3.93%

10. España – 3.05%

11. Chile – 2.87%

12. Bolivia – 1.68%

13. Honduras  – 1.68%

14. El Salvador –1.25%

15. Guatemala –1.12%

16. Paraguay –1.06%

17. Puerto Rico –1.0 %

18. Costa Rica –.81%

19. Nicaragua –.56%

20. Cuba –.19%

 

Noticias y Comentarios

Libros Gratis

en PDF

 

Selección Sobrenatural

Este título debe indicar hacia donde se dirige este tema, ya que está en contraste con la “selección natural”, cual es el núcleo de la teoría de la evolución biológica.

 

Sin “selección natural”, no hay teoría, ya que todas las especulaciones incluidas en la teoría dependen de la parte más importante, que propone que los cambios de un organismo son seleccionados por la “naturaleza” sin alguna influencia o necesidad de alguna interferencia externa que introduzca la inteligencia para producir un cambio.

 

La diferencia entre los dos campos en oposición es la siguiente: la teoría de la evolución presupone que la naturaleza es la causa de la presión “externa”, que en si causa cambios “internos” en un organismo. La teología presupone que Dios es la fuente “externa”, que suple las características “internas” de un organismo para que sea posible cambiar. Sin estas características no puede haber cambios y los cambios permitidos dependen de las características ya presente dentro del su ADN, vea “La Ilusión de un Operador Natural”.

 

Por lo tanto, el mayor argumento en contra de la teoría de la evolución es el hecho de que la fuente de toda actividad biológica tiene que tener un origen “externo”, ya que nunca se ha demostrado que sea posible que alguna sustancia “natural” pueda por si misma generar información inteligente adicional a la que ya se encuentra previamente en el “interior” del código genético en su ADN. Y por esta razon, mi argumento propone que la selección tiene que ser “sobre-natural”.

 

Nunca ha sido observado por la ciencia que una mutación introduzca nueva información y hasta que esto no suceda la selección natural es solo un mito. Además, nunca se ha detectado un tipo o clase de “selector” en la naturaleza, y la teoría en si no se ocupa en explicar cómo la naturaleza obtiene un mecanismo totalmente natural con la habilidad para “seleccionar”. Ningún medio natural analizado hasta hoy ha sido viable.

 

Pienso que el nuevo título “Selección Sobrenatural” es más apropiado para el tema en discusión aunque un evolucionista inmediatamente rechazaría cualquier argumento que contenga la palabra “sobrenatural”. Personalmente pienso que es la palabra perfecta y apropiada para un anti-tesis que intencionalmente se opone a la “selección natural”. No por alguna gana personal de estar en desacuerdo, sino que como pronto verán, mi argumento está basado en fundamentos lógicos. Cuando una teoría carece de lo que dice tener, se hace muy fácil para exponer el error y demostrar que es falsa.

 

Este argumento trata con lo que los evolucionistas presuponen que puede suceder por medio de una clase de inteligencia invisible, oculta, mística, discreta y totalmente desconocida por la ciencia, que supuestamente tiene la habilidad de función, pero que a la vez no se interprete con el mismo significado que indique que envuelva algún tipo de “inteligencia” que de forma automática implica la palabra “Selección”.

 

La palabra en si da a entender a la persona común que para “seleccionar” algo, hay que hacer una decisión, y esto requiere aunque sea una mínima capacidad de inteligencia. Para el evolucionista esto es una circunstancia necesaria en el proceso evolutivo y se debe deducir de manera normal, sin cuestionarlo o disputa alguna.

 

Esta fuerza desconocida de la naturaleza, supuestamente es transferida y animada por mutaciones para elegir la mejor opción posible de las alternativas que deben estar disponibles en un momento dado para subir la escalera evolutiva. Ya pueden ver que el primer problema con cual se encuentra esta presuposición es que la misma palabra “selección” en sí.

 

Porque esta palabra automáticamente insinúa tener una habilidad de poder “escoger o elegir” con preferencia entre algunas otras opciones o alternativas disponibles en el memento necesario, y hacerlo cuidadosamente.

 

El concepto de la selección natural presupone de antemano que la opción seleccionada debe ser hecha con precaución y debe ser una opción de valor y de calidad especial, porque la selección afectaría las futuras generaciones que también ascenderán la escalera evolutiva.

 

Una mala selección entre las opciones disponibles vendría acompañada con consecuencias desfavorables que serían heredadas por un futuro progenitor, así que para evitar que esto suceda, “la mejor opción posible debe ser inteligentemente escogida entre las alternativas disponibles que tenga el mayor resultado positivo.”

 

Los evolucionistas proponen la posibilidad de una forma de “selección natural” sin algún tipo o forma de intención conceptual y presuponen que toda persona acepte que esta clase de  selección, igual que una transmutación que supuestamente causa cambios significativos en una especie para convertirla en otra especie, no sean igualmente “aleatorias”, en otras palabras que no sean el producto de una coincidencia. Al negar algún tipo de envolvimiento intelectual, niegan que la selección de cual hablan sea intencional.

 

Comparando la definición de selección usada por los evolucionistas, si yo tengo una gaveta llena de medias de 7 colores y la abro y selecciono con los ojos cerrados la primera que toque con mis manos, entonces mi selección seria aleatoria. Pero los evolucionistas pretenden decir que sería la mejor opción aunque tenga los ojos cerrados. Una selección de este tipo no garantiza que mi selección sería la correcta, o la más beneficiosa si no concuerda y armoniza con el color de mi pantalón, zapatos, correa, camisa o la corbata que pienso ponerme.

 

Pero si mi selección requiere una intención conceptual que me guie para elegir la mejor opción, entonces primero debo tener algún tipo de “inteligencia” para poderlo hacer, ya que una intención requiere una voluntad y ninguna de estas dos es posible sin una mente. La naturaleza en general y de forma colectiva no es en sí una entidad individual e independiente con una capacidad intelectual, que pueda hacer decisiones.

 

Esto representa otro problema ya que los evolucionistas predican falacias para tratar de convencer a sus víctimas crédulas que de alguna manera desconocida por la ciencia, la materia natural tiene la necesaria “inteligencia” para funcionar con intención y voluntad, como si fuera una entidad viviente y tuviera una mente, que contiene algún tipo, forma o clase de inteligencia. Los ateos se tragan esta carnada de lombriz con el anzuelo y todo el hilo de pescar. Pero, los científicos se niegan a ser más específicos cuando se confrontan con la siguiente pregunta:

 

¿La habilidad para actuar de la naturaleza, para hacer posible una “selección natural”, viene de la fauna y la flora o de cosas inanimadas?

 

Si no es proporcionada por la fauna, flora, o cosas inanimadas entonces:

 

¿Qué otra fuerza o fenómeno de física  existe en la

naturaleza que pueda suplir tal habilidad?

 

Si volvemos a mi comparación analógica, todas las medias en mi gaveta forman un conjunto, y diremos que este conjunto es formado de varios elementos que representan opciones o alternativas individuales, ya que cada par de medias tiene la propiedad de un color en particular. Llamemos el procedimiento en mi primer intento, el proceso ciego,  para seleccionar un par de medias, o en este caso digamos uno de los elementos del conjunto, y le proporciona la misma posibilidad a cada par de medias de ser elegidas. Ahora, no puede ser que a ciegas, algunas medias tengan más probabilidad de ser escogidas que otras.

 

Ya pueden ver el problema que es generado por este proceso ciego, si mi selección no incluye algún tipo de planificación anticipada, o algún tipo de acuerdo previo de mi parte antes de elegir. Por obligación, mi selección fue hecha a la par, y aleatoriamente, sin meta definida, sin propósito, y sin método, solamente escogí un par de medias a lo ciego, sin importar el color. Y si fuera que tuviera medias de todos los colores, es posible que seleccione medias rojas que no combinan con el resto de mi vestidura.

 

Por lo tanto, el significado de la palabra “selección” según es definido por los evolucionistas es un significado erróneo, que causa ambigüedad si es usado en un aspecto universal cuando es combinada con la palabra “natural”. Primero, se está insinuando que algo natural, en la naturaleza, no especifico, tiene la habilidad para tomar una acción que requiere preconcebir una necesidad de escoger entre opciones.

 

Segundo, al no poder definir exactamente “que” en la naturaleza tiene tal habilidad, se mantiene indefinido el supuesto “selector” de la teoría, y crea una incertidumbre de cómo se puede llevar a cabo una “selección”. Para poder realizar esta acción, primero es necesaria una planificación anticipada, y eso requiere una voluntad, y si se requiere una voluntad, se requiere inteligencia, y si requiere una inteligencia, se requiere una mente, ya que ninguna inteligencia observada por la ciencia viene de elementos o sustancias naturales que no tienen la capacidad para percibir una necesidad.

 

No es que el átomo, o las sub-partículas atómicas tengan un pequeñito cerebro, tan minúsculo que nadie lo puede ver, toda materia es escasa de una mente. Desde luego no puede generar pensamientos por su propia cuenta que solucionen problemas complejos que requieren un procedimiento de lógica. Sabemos que los átomos son los componentes que forman ácidos, proteínas y moléculas y continúan construyendo de estos elementos básicos hasta llegar a todas las células que componen el cuerpo humano, toda la fauna y la flora, y todo material inanimado que existe.

 

Sería importante determinar, precisamente en que instante comienza algún mecanismo natural a usar una forma de inteligencia para elegir entre las opciones disponibles. Además, es necesario determinar cómo obtiene la capacidad para interpretar la información que lo dirige hacia la mejor opción disponible. (Vea “El Enigma del Código”). Si el átomo fuera inteligente, y entendiera como descifrar la información, entonces solo nos faltaría investigar de donde viene la información, que es otro problema más para la teoría de la evolución. (Vea los argumentos “Informático” y “La Teoría del Diseño”).

 

Todas estas interrogativas son intencionalmente ignoradas por los evolucionistas porque ellos no tienen repuestas, pero no tener repuestas no los libera de la responsabilidad de proveer una explicación que justifique porque continúan apoyando su hipótesis, y que lo hagan sin violar los principios de la lógica. O quizás, sería un buen momento para admitir que no tienen la menor idea de cómo esto pueda ser posible, y abandonar la ideología en su totalidad. Noten cuidadosamente la importancia de la siguiente pregunta:

 

¿En qué momento se introduce la inteligencia necesaria para que la naturaleza seleccione naturalmente lo que le conviene para producir un mejoramiento evolutivo si es verdad que la supuesta selección natural no es una lotería aleatoria?

 

La palabra evolución significa “cambio”, pero un simple cambio no es lo que se argumenta. La gran diferencia entre la “micro evolución” y la “macro evolución” se distingue en si los cambios son pequeños o grandes. Por ejemplo, por medio de la micro evolución es aceptable que los cambios cíclicos de colores de piel, pelo o lana de los animales árticos en las estaciones del invierno y el verano son cambios pequeños producidos por la información que ya existe en su genética.

 

Pero la macro evolución propone cambios significantes hasta causar una “especiación”, que según la teoría de la evolución, es cuando una especie se convierte en otra especie. Pero, la especiación nunca ha sido científicamente observada hasta el día de hoy, y aún seguimos esperando una demostración. Excluyendo los ejemplos de fraude, me gustaría que se pudiera demostrar aunque sea un solo ejemplo que no sea igual de ambiguo y fraudulento que los que han intentado demostrar en el pasado.

 

Otro ejemplo, los evolucionistas dicen que las aves de hoy son los dinosaurios pequeños del ayer que tenían un tipo de plumaje, y que sus cambios ocurrieron por medio de mutaciones causadas por la selección natural. El único cambio observado por la ciencia es el cambio pequeño de la micro evolución, y la forma de selección natural observado de cual ellos se refieren es una forma de “control de calidad”. Obviamente en la naturaleza el más fuerte, el más veloz, el más hábil, el más inteligente etc., tiene más probabilidad de sobrevivir que otros con menos de estos atributos. Pero esto no es evolución y definitivamente no causa que una iguana se convierta en un loro.

 

Los evolucionistas apuntan hacia los fósiles de reptiles pequeños como el Archaeopteryx, como un ejemplo del proceso evolutivo para defender su caso. Estos fósiles demuestran tener plumas, pero todos estos también tienen garras, y resultan ser reptiles con plumaje. Mi pregunta es la siguiente:

 

¿Qué haría un reptil que este en el medio

de una transición incompleta?

 

La aves no tienen garras y los ejemplos de fósiles de reptiles con plumas no tienen alas en un estado de desarrollo completo. Si un reptil se encuentra entre medio de las dos situaciones, estaría en un estado de progreso evolutivo entre dos especies. El problema es que también llegaría la etapa donde estuviera sin alas y sin garras, porque en el proceso de convertirse en ave, entonces el reptil no pudiera agarrar con solo una mitad de garra y tampoco pudiera volar con solo una mitad de ala. ¿Ven el problema?, por lo tanto, las próximas etapas de mutación del Archaeopteryx serían mortales, ya que tiene que perder sus garras antes de completamente convertirse en ave y poder volar.

 

Esto obliga que la selección natural se contradiga, porque el verdadero propósito de la supuesta “selección natural” es que el más fuerte, el más veloz, el más hábil, el más inteligente sobreviva. La selección natural del Archaeopteryx fracasa al escoger un cambio que causa una discrepancia en su habilidad de sobrevivir. Yo diría, que si una transición de una especia a otra fuera posible, causaría una extinción en masa de muchas especies.

 

Sería posible que algún día encuentren fósiles de sapos con plumas, pero no significa que pueden volar, ya que existen aves que tampoco pueden, como el avestruz y el pingüino. Tendrán que decir que la razón por no existir estos fósiles en transición, es porque los huesos de los que tenían mitad garra y mitad ala fueron digeridos por los más fuertes, más veloz, más hábil, y más inteligente.

 

Los que nacen con alguna mutación física no evolucionan hacia un mejoramiento, al contrario, se convierten presas fáciles para los mejor preparados y solo servirían como víctimas de fácil merienda para los depredadores o los elementos de la naturaleza. El León más fuerte sería el mejor candidato entre los que compiten por la posición de líder. Pero solo será “Rey de la Selva” mientras mantenga su salud y su fortaleza.

 

De nada le serviría a un León nacer con dos cabezas o cinco patas, porque en la gran mayoría de los casos la mutación física no es beneficiosa y los cambios bilógicos pequeños de “micro evolución” observables en muchas especies han sido confundidos con la selección natural. Cuando un insecto o una bacteria crean resistencia hacia un insecticida o un antibiótico, lo hace si lo permite la información preexistente en su genética, y no por una mutación. El organismo que ya no tenga las características en su ADN para desarrollar un cambio, no lo puede hacer.

 

“Decir que una Bacteria se puede convertir en una Mariposa,

es lo mismo cuento del Sapo que se convierte en un Príncipe al besarlo”

 

Especialmente si la mariposa primero se tiene que desintegrar en su totalidad durante la metamorfosis. ¿De dónde viene la nueva información en esta sopa biótica, si no existe previamente dentro de la genética de la Oruga para que pueda convertirse en Mariposa? Además, en el momento que comienza este cambio en la etapa crisálida (pupa), la Oruga primero tiene que retroceder evolutivamente, para entonces avanzar hacia la etapa final. (Vea “Mutación, Mimetismo y Metamorfosis”).

 

En la teoría de la evolución, se habla de la selección natural como si fuera una forma de unidad auto contenida de instinto que es generado naturalmente por los elementos o átomos que forman a un organismo viviente para ayudarlo a sobrevivir. Y según la teoría, esta unidad tiene una supuesta capacidad para hacerlo sin la necesidad de algún tipo de inteligencia externa que no sea de la misma naturaleza.

 

Se presupone con anticipación, que sin una mente, los átomos o partículas sub-atómicas tienen la inteligencia para funcionar, y algún sistema de memorización para almacenar información y la capacidad de diseñar el ADN. Pero primero tiene que construir todas la maquinitas microscópicas necesarias que construyen al ADN, para luego instalar la abrumadora cantidad de información. Después de este proceso, debe tener la capacidad para reconocer y descifrar el código, y transcribirlo para poderlo duplicar los millones de datos de información y replicar todo exactamente como lo original, para que la célula producida sea una copia exacta cuando se divida en dos.

 

Otra cosa de gran importancia, es que es totalmente imposible que la selección natural funcione “antes” de la existencia del primer organismo con vida sin una intervención inteligente. Porque se admitiría la previa existencia de un mecanismo sobrenatural que inicia y genera la primera vida. El programa “Génoma” descubrió que la selección natural solo puede funcionar en células con ADN que son capaces de multiplicar por replicación para entonces pasar las características genéticas a las generaciones del futuro. Cuando la replicación es innecesaria, tampoco es necesario seleccionar. Pero, si solo funciona en células con ADN, entonces la información para realizar cambios ya pre-existe en la genética de un organismo.

 

Esto aparenta generar otro dilema para el evolucionista, ya que si fuera a proponer que la capacidad para seleccionar existe “antes” de la primera vida orgánica, obliga a admitir la existencia de alguna fuerza inteligente invisible e inmaterial que controla lo natural y tiene la capacidad para diseñar un organismo complejo para que sea posible generar la vida. Los evolucionistas evitan esto a cualquier costo, ya que una admisión abre las puertas a las interrogativas que nos obliga volver otra vez al punto inicial. Los que negamos que esta teoría es verdaderamente ciencia valida, estamos obligados a preguntar:

 

¿De dónde viene la inteligencia que funciona dentro

de los parámetros de la selección natural desde el

comienzo y el origen de toda vida?

 

Los siguientes dos argumentos están formulados para exponer la imposibilidad y la improbabilidad de la selección natural como una función crédula y plausible.

 

El primer argumento tiene el mismo concepto paradójico que podemos encontrar en la pregunta “Que vino primero, el huevo o la gallina” cuando nos referimos a la “primera vida”.

 

El argumento es formulado de la siguiente manera:

 

1. Si no hay ADN en una célula, no hay necesidad de replicación.

2. Si no hay replicación, no hay necesidad de seleccionar opciones.

3. Si la información y diseño encontrado dentro del ADN del primer organismo con vida, existe “antes” de la necesidad de una selección por medios naturales, entonces la selección natural no puede ser usada para explicar el origen de la información para el diseño del código ADN en la primera célula viviente.

4. Así que podemos concluir, que una fuente de información externa existió antes de la necesidad de función de selección por medios naturales, para entonces suplir la información necesaria y el diseño encontrado en el ADN de la primera vida orgánica. Si la información viene “después” de la necesidad de la selección natural, entonces viene de una fuente externa preexistente desconocida por la ciencia.

 

Un segundo argumento desafía la falta de inteligencia y memoria necesaria para que la selección natural funcione por medio de elementos atómicos o por alguna ley de física. Este argumento es formulado de la siguiente manera:

 

1. La palabra “Selección”, insinúa una habilidad potencial para hacer decisiones que permiten escoger entre dos o más opciones. Cada una de las alternativas disponibles para seleccionar tiene que tener un beneficio y una consecuencia individual que indique que el resultado de la opción seleccionada es mejor y mayor que otras opciones no seleccionadas. No siendo así, no hubiera una necesidad para seleccionar.

2. Seleccionar hacia un futuro beneficioso requiere una habilidad de solucionar problemas lógicos para poder anticipar y distinguir “cual” opción es mejor o peor, y la comprensión para saber “por qué” sea mejor o peor. Además, requiere una habilidad de almacenar información en algún banco de memorización biológica para poder pasar la información y así asegurar la calidad de las generaciones del futuro.

3. Ningún mecanismo para seleccionar y almacenar información ha sido científicamente observado en alguna materia sin vida compuesta de elementos atómicos, o en alguna ley de física.

4. Así que podemos concluir, que la selección natural, sin una inteligencia externa es imposible.

 

Estos dos argumentos demuestran que la “selección natural” no tiene algún mecanismo que puedan llamar un “selector”, que contenga la capacidad inteligente para organizar, planificar, construir, descifrar, memorizar, transcribir y replicar la gran cantidad de información dentro del ADN de “la primera célula de vida orgánica”. Es imposible que la habilidad necesaria para este proceso pueda ser natural, porque sería necesario que existiera “antes” de la primera vida orgánica y no “después”. Esto solo puede ser posible por una “selección sobrenatural externa pre-existente” y no natural.

 

Esto obliga a que una inteligencia trascendente sea necesaria, y tiene que existir “antes” de la primera vida para que la planificación del ADN sea posible, no siendo así, aparecería espontáneamente de la nada “después” de la necesidad de función, y no sería posible clasificar tal evento como ciencia, sino como un milagro “sobrenatural”.

 

La conclusión más razonable por medio de una simple inferencia lógica, es que la habilidad potencial de la primera vida para hacer decisiones y que permita escoger entre dos o más opciones, es de origen inteligente y sobrenatural, ya que no puede ser explicado por la ciencia. Lo más digno seria enterrar el concepto evolutivo y que descanse en paz. Recomiendo que examinen el argumento “La Teoría del Diseño”.

 

 

Volver Arriba…

 

Temas Científicos