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Singularidad

El término “Singularidad” es usado por los científicos teoristas para describir el punto o el instante antes de la explosión de la teoría cosmológica llamada el Big Bang, que en español significa “Gran Explosión”.

 

Se considera que este es el evento singular donde comienza la existencia de todo lo que existe en el cosmos y por supuesto, todo en el mundo natural. Este es el punto de densidad infinita, ya que aún ninguna partícula de materia ha expandido y es considerado el punto más compacto.

 

Personalmente, prefiero usar el término “Gran Estallo de Energía” en lugar de Big Bang por muchas razones que no expondré en este momento porque tomaría demasiado tiempo en explicar. Personalmente, no creo que en una singularidad pueda haber algo compactado hasta llegar a una supuesta densidad finita, simplemente porque según la misma teoría insinúa, aun no existe nada para compactar.

 

Si fuéramos a retroceder en el tiempo, la expansión actual del universo iría en reversa y se compactaría, y el universo aumentaría en densidad hasta llegar al punto “antes” de la explosión. Para mí lo importante de esta teoría es la admisión científica de un comienzo, un principio, un origen, un génesis, ya que antes de la explosión no exista materia, energía, tiempo o espacio y el simple hecho de “no saber” como la singularidad en sí causo una explosión abre una brecha y obliga que esta teoría sea incompleta.

 

Como pueden notar en mis argumentos, demando las interrogativas de “¿Qué?” fue lo que exploto, y “¿Cómo?” exploto. Este punto es especialmente importante cuando una hipótesis supuestamente “científica” intenta especular por medios teóricos que en el instante “antes” de la explosión “aún no hay nada”.

 

El problema para el científico que aboga a favor de la teoría de la evolución cósmica es que no puede establecer con seguridad la “causa” de la explosión o qué fue lo que exploto. Solo pueden especular con una hipótesis más allá de lo natural, obligados a cruzar la frontera hacia lo sobrenatural, simplemente porque antes de la explosión, aun nada natural existe.

 

Ellos solo pueden insinuar que “algo” desconocido causo que otro “algo” desconocido explotara. Esta teoría comete el error de especular que es posible que la singularidad pudiera generar “algo” a la existencia, hundiéndose más en su propio abismo de lo desconocido por las mismas simples preguntas que demandan saber, “¿Qué?” exploto y “¿Cómo?”.

 

Este punto es de gran importancia para los que desean argumentar este caso, ya que en un supuesto momento donde aún no existe nada natural, toda especulación tiene por obligación que ser hecha desde la perspectiva “sobrenatural”. No hay otra opción, aunque los teoristas y los evolucionistas lo niegan en vano, ya que si no existe nada, es imposible que alguna causa especulativa pueda ser “natural”.

 

Otro problema es que el modelo presentado por los físicos para explicar una singularidad requiere que “algo” exista “antes” de “nada” para producir una singularidad. Existen modelos que sugieren que una estrella se auto consume y al gastar todo intercambio de energía ocurre un colapso gravitacional que produce un agujero negro, y en torno esto produce una singularidad dentro del agujero.

 

Pero ese sería totalmente otro caso, ya que por obligación la teoría tiene que comenzar con “nada” y no con “algo”. Además, un agujero negro es como un bebé hambriento y consume sin cesar, pero como ningún agujero es  infinito, si no existe nada para comer, se evaporaría con el tiempo. Como tampoco aún existe el tiempo, esto no soluciona su problema, y se estanca su argumento, ya que esta idea solo empuja el argumento varios pasos hacia atrás.

 

Si se añaden estos pasos adicionales la teoría se desborona, ya que la explosión seria producida por causa de una singularidad, y la singularidad seria producida por causa de un agujero negro y el agujero negro producido por un proceso desconocido. Si no hay nada, no puede haber estrellas que colapsen, y por lo tanto tienen que inventar otra posibilidad desconocida.

 

¿Si no hay estrellas que colapsen y materia que consumir, o energía para funcionar, como entonces se sostiene una singularidad sin leyes sobrenaturales rodeado por un ambiente de la “nada”?

 

La repuesta no es fácil para los evolucionistas, porque tiene que haber “algo”, y ese “algo” no puede ser natural si en un determinado momento nada existe. Este “algo” causante tiene que ser del más allá, porque en un ambiente de la “nada” lo único con posibilidad de trascender en tal ambiente tiene que ser “sobrenatural”.

 

Ya que la mayoría de hipótesis usadas para explicar el comienzo de todo no pueden ser verificadas por el método científico, los cristianos las consideramos solo ejercicios de la imaginación que demuestra el aspecto mental de una persona que está dispuesta a recurrir a ilusiones imaginarias por razones de interés propio. Y continúan creyendo en sus posibilidades especulativas aunque de forma clara se exponga la ridiculez de sus teorías.

 

Sin darse cuenta estas personas ayudan mi objetivo como apologista de exponer la verdadera condición de su corazón, para finalmente ofrecerles que consideren otra opción que los liberara de un cautiverio mental auto infligido, y solo la verdad lo puede hacer. Muchos científicos han admitido la necesidad de una fuerza sobrenatural en sus teorías, ya que han notado lo absurdo que es insinuar que en una realidad actual, es altamente probable que “nada” pueda aleatoriamente producir una “ganancia neta” por medio de un accidente o una coincidencia.

 

Y se puede notar que esta fuerza o fenómeno invisible a cual apelan estos teoristas tiene atributos similares a los de Dios, ya que puede planificar, diseñar, tiene un amplio poder sobre todo lo que existe, y demuestra una intención, una voluntad propia, una inteligencia y este paquete completo solo puede surgir de una mente.

 

Desearían eliminar este detalle para siempre del razonamiento humano pero no han podido, y un el hecho innegable de que una causa es necesaria para que algo de la nada pueda explotar. La única razón por ignorar lo obvio, es rechazar toda posibilidad de que un “Ser Sobrenatural” lo pueda hacer, mientras se propone la posibilidad de que cualquier otra cosa especulada si lo pueda hacer. El evolucionista solo estará satisfecho si la fuerza especulada por sus teorías no es sobrenatural y más allá del alcance de la ciencia virtual, y definitivamente que no sea un “Ser” con una mente cognitiva.

 

Al suprimir la verdad y preferir posibilidades virtuales de ficción, lo que hoy han atrevido llamar “ciencia” son presunciones teóricas que bailan con la fantasía, y en realidad solo fingen una descripción y explicación del fenómeno empírico más grande representado por la evidente existencia de un universo indescriptiblemente enorme, y según dice la Biblia en Romanos 1:22, pretendiendo ser sabios, se hacen necios.

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