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Valores y Deberes Morales

 

Este argumento es una extensión del Argumento “Axio(mo)lógico” y decidí producir una segunda parte ya que el tema sobre la moralidad ha sido de gran interés y los puntos de importancia se han multiplicado en gran manera según pasan los años, y también por causa de una acumulación progresiva de información adicional.

 

En el 2006 comencé con un estudio independiente del argumento original “axiológico”, luego integré algunos puntos muy importantes del Dr. Norman Geisler, y en este capítulo le añado un extracto de algunos puntos de una lectura sobre la moralidad por el Dr. William Lane Craig.

 

El argumento es un poco largo pero les aseguro que contiene información interesante sobre los valores y deberes del ser humano. Cuando tratamos con algo trascendente como la moralidad, y no tenemos algo físico y tangible para demostrar como evidencia, es importante conocer los puntos que conducen a una buena deducción por inferencia racional, sin violar las reglas de la lógica.

 

El ateo y el relativista creen que los valores morales y los deberes objetivos no existen, pero el problema sigue siendo que si no hay un Dios, simplemente somos animales con reglas de ética. Pero aun con reglas, en la realidad de este mundo, los animales no son agentes morales. Es obvio, que tener una habilidad intuitiva de saber la diferencia entre el bien y el mal, no solamente es estar consciente de la existencia de algún valor moral, sino que también es admitir su existencia.

 

Igualmente, poder diferenciar entre hacer lo correcto o lo incorrecto como una obligación moral, es reconocer que nuestra conciencia nos guía hacia algún deber intuitivo. Es necesario primero distinguir entre un valor y un deber que incondicionalmente se asocie con la moralidad de una persona, para evitar poner los dos juntos en una sola categoría. Los siguientes significados definen lo que quiero explicar y el argumento provee múltiples ejemplos y razones que establecen de forma clara y concreta, que lo que se argumenta, es razonablemente verdad.

 

Valor Moral- El bien y el mal no son conceptos mentales subjetivos, sino son objetivos. Es decir, que  algo es bueno o malo independientemente de lo que individualmente la gente piense. Todos los Nazis alemanes para el tiempo de Hitler pudieron haber pensado en el momento, que la exterminación de los judíos (el holocausto) era una buena idea, pero al enterarse de todo lo que sucedió, la opinión general del resto del mundo pensó que fue una atrocidad. Mantengan en mente que es sumamente importante que se establezca que uno de los puntos de este argumento propone que los valores morales se basan en la naturaleza de Dios. Los valores morales tienen que ver con el bien y el mal, o podemos decir que los valores morales tienen que ver con lo bueno y lo malo.

 

Deber Moral- define la obligación moral y las prohibiciones que son vinculantes para nosotros, independientemente de lo que pensamos. Lo que intento decir es que los deberes morales se basan en los mandamientos de Dios, y define lo que debemos o no debemos hacer. No solo los 10 que aparecen en el libro de Éxodo capítulo 20, sino en todo mandato de Dios.

 

Los deberes morales tienen que ver con nuestras obligaciones y prohibiciones de lo que es correcto o incorrecto. Un ejemplo que combina el valor y el deber sería decir que es incondicionalmente mal torturar un bebé como forma de entretenimiento o como un pasatiempo. Sería decir que esto no es de buen valor y que tenemos el deber de prohibir este tipo de acto. Para seguir la cadena de pensamiento de este argumento, también es necesario explicar qué significa cuando se dice que algo es objetivo o subjetivo.

 

Objetivo: independiente de otras opiniones. (Ej. Objeto, algo que es real o verdadero a pesar de las opiniones que se oponen).

 

Subjetivo: depende de la opinión ajena. (Ej. La opinión del sujeto).

 

Una continuación del ejemplo previo: “el holocausto (objeto) no fue correcto, sin importar la opinión de los Nazis (sujetos) quienes pensaron en el momento que era bueno y correcto.

 

Ahora le demostraré la evidencia, una manera simple de probar esto es “poner a la persona en el lugar de la víctima”. Si las familias de los Nazis fueran los que estuvieran en los campos de concentración y fueran ejecutados como animales, la opinión cambiaría de inmediato. Si el bien o el mal y lo correcto y lo incorrecto dependieran del sujeto, por la razón de que una persona piensa que los valores morales o los deberes son subjetivos, entonces ninguna persona podría fallar o fracasar moralmente, y el error y el fracaso moral no existiría al cometer este u otro tipo de atrocidad.

 

Podemos cometer errores en lo que llamamos juicio moral, ya que la percepción moral de la humanidad es falible, pero si no tenemos una referencia de lo que es bueno o malo, una persona puede definir lo que es bueno o malo en el sentido que ellos prefieren que sea, y el bien o el mal se convierten en una opinión personal o se pueden modificar al gusto personal.

 

Pero, lo que hace que la moralidad sea objetiva es “la capacidad del ser humano de estar consciente de un fracaso moral”. Hasta los que no creen en Dios pueden notar por intuición que solo un fracaso moral indicaría que lo siguiente sea inmoral, si no existiera algún tipo de deber moral (prohibición):

 

• Sacrificar bebés al dios Moloch,  como dice la Biblia que lo hicieron muchas tribus.

• Sacrificar humanos a los dioses, como lo hicieron los Aztecas, Mayas e Incas y otras culturas.

• Echar la viuda viva en el fuego con el cadáver de su esposo, según la tradición llamada Suti que una vez fue practicada en la India.

• El Canibalismo, practicado en el pasado por varias sociedades del mundo.

• La solución ignorante y de poco interés por el Vaticano de los actos de “Pedofilia”, al transferir a un depredador de niños, a otra parroquia para que continúe su perversión con actos de inmoralidad.  

• La práctica China de vendar los pies de las niñas para prevenir que se desarrollen normalmente. Esto causaba que los pies se deformaran de por vida.

• La práctica de “Muerte por mil cortes”, también conocida como “Muerte de los mil y un cortes” o “Muerte de los cien pedazos” (en chino, Ling Chi o Leng T’ché), fue practicado en China hasta los principios del siglo 18 como forma de ejecución.

• La Inquisición y tortura en masa de miles de personas, hasta que confesaran algún delito, para entonces declararlos culpables. Solo una confesión podía ponerle fin a la tortura, aunque la confesión fuera fabricada en el momento por el dolor, y resultara en la muerte.  

 

Si Dios es el más grande o el más alto bien, todo lo que consideramos bueno se tiene que medir por el estándar de Dios como un valor. Si Dios no existe, entonces ¿cuál es la base o el fundamento de los valores morales objetivos? ¿Por qué pensar que la vida de un ser humano tiene algún tipo de valor moral objetivo?

 

El naturalismo es la forma más popular del ateísmo, ésta es la proposición que insinúa que sólo la ciencia puede determinar lo que existe. Pero la ciencia es moralmente neutral, los valores morales no se pueden encontrar en un tubo de ensayo, en un laboratorio o en un experimento científico. Los naturalistas creen que los valores morales no existen, y que son sólo ilusiones subjetivas de los seres humanos. Pero debemos preguntar, ¿Por qué creen los ateos que los seres humanos somos moralmente valiosos?

 

Por ejemplo, el naturalista debe  pensar que sus hijos tienen alguna medida de valor moral y ellos tienen una obligación intuitiva (un deber) de amarlos, cuidarlos, y protegerlos. Pero como he mencionado, múltiples veces en muchos de mis argumentos y hasta en mi estilo de evangelismo, la verdad se demuestra por la reacción de una persona y en este caso, la evidencia sale a la superficie cuando una persona es obligada a ponerse en lugar de la víctima y ver el otro lado de la moneda. ¿Qué tal si se le pregunta al naturalista si sería bueno y correcto odiar, maltratar y abandonar a sus hijos? Es muy probable que dijera que “no sería bueno”.

 

Muchos evolucionistas ateos creen que los valores y deberes morales son accidentales y productos de la naturaleza biológica ya que para ellos, el ser humano es una compilación de piel y huesos que se ha evolucionado sobre un grano de arena del cosmos llamado el planeta Tierra, y el cual, está condenado a perecer de forma individual, y a la larga desaparece en un tiempo relativamente corto, y sólo se desvanece en un abismo de la nada, después de la muerte.

 

Para el ateo común, los valores morales solo son subproductos socio biológicos de la evolución, similar al comportamiento de cooperación que observamos en los miembros de una tropa compuesta de babuinos, de chimpancés o de orangutanes. Para el ateo la ilusión de los valores morales solo tiene un valor de supervivencia y esto es practicado por todo simio y por lo tanto, también su primo el ser humano.

 

La ley de la evolución dicta que el perro come perro y solo el más fuerte tiene el derecho de sobrevivir al eliminar al débil. Satanás, el más grande enemigo y adversario Dios sabe que la reacción del ser humano es la manera de saber cómo verdaderamente se siente por dentro.

 

En los primeros capítulos del libro de Job, Satanás le informa a Dios que él sabe cómo reacciona el ser humano cuando se tocan sus pertenencias, o se ataca su cuerpo. Es cuando se demuestran sus verdaderos colores y se sabe de qué tipo de metal está hecho.

 

Varios años atrás tomé un curso interesante que demostraba cómo el ser humano reacciona y cómo leer estas reacciones por medio de la comunicación no verbal. Esto es también conocido como lenguaje corporal y fue muy útil durante el evangelismo en la calles, especialmente cuando el ser humano es confrontado con su naturaleza pecaminosa por medio de los 10 Mandamientos de Dios.

 

Descubrí que una persona confirma o refuta la validez de su comunicación por la reacción de su cuerpo y por medio de una gran cantidad de manierismos notables y lo interesante es que estos movimientos son similares en toda persona. Una persona puede creer que es una buena persona hasta que es confrontada con la ley de los 10 Mandamientos, y note que entonces comienza a enviar señales corporales que desmiente lo que dice. La confrontación del pecado causa una reacción corporal, y la persona deshonesta no le gusta admitir su pecado, sino que siempre intenta excusarlo.

 

Desafortunadamente para los deshonestos, esto funciona con todo tipo de persona, y el cuerpo comunica mucho antes por reacción involuntaria, lo contrario de lo que intenta comunicar con su boca, y se expone a la luz la hipocresía de la persona, y la confrontación se registra en su consciencia.

 

Este mismo resultado es notable en toda persona que dice ser ateo, naturalista o relativista cuando reacciona de una manera defensiva. Es notable que, siempre y cuando no se trate con su persona o su familia, los valores y los deberes son irrelevantes, pero cuando una tragedia toca su puerta o la de las personas que más ama, el color ya no es el mismo. Podemos confiar en nuestras experiencias de la realidad en nuestras vidas, igual como podemos depender en las fuerzas de gravedad y el magnetismo, aunque estas no sean visibles.

 

Nuestras experiencias morales solo pueden ser ignoradas si el ateísmo fuera verdad. Cuando se trata de eliminar a Dios de la ecuación, lo único que queda es el cascarón del ser humano, y solo quedaría una criatura insignificante con un delirio de grandeza moral. Seríamos una especie de mono que piensa que a veces es importante o beneficioso ser bueno, siempre y cuando se pueda obtener ganancia de la situación, ya que no estaríamos bajo ninguna obligación moral, ni tuviéramos la responsabilidad de hacer el bien.

 

Tradicionalmente, se ha pensado de manera universal que los deberes morales son generados de los mandamientos de Dios, por ejemplo los 10 Mandamientos. Dios dice que no codiciemos, y automáticamente fracasamos. Sin Dios, no habría un fundamento para que los deberes morales sean objetivos, ya que sin Dios solo pueden ser abstractos y subjetivos.

 

Cuando un león mata a otro animal, no asesina al animal, y cuando una hiena toma un pedazo de una presa de un león y huye, no roba, y cuando un animal usa su camuflaje, no engaña, no da falso testimonio o comete perjurio. Estos actos naturales no tienen una dimensión moral, y no son ni prohibidos ni obligatorios, simplemente porque los animales no pueden ser agentes morales o no pueden ser responsables de cómo se comportan instintivamente.

 

Si Dios no existe, ¿de dónde vienen los valores y deberes de moralidad que le aplican a la humanidad? ¿Será que la violación, el asesinato, la tortura y otros actos inmorales cometidos por seres humanos son solamente tabús? ¿O serán solo actos cometidos por seres animales?

 

Para el naturalista, la violación, el asesinato y la tortura no son inmorales, sólo son socialmente inaceptables o tal vez una violación de las reglas de la ética social. Sería como un eructo fuerte en un restaurante fino de clase alta. Si no hay un proveedor de ley moral, entonces no hay ninguna ley moral objetiva que estemos obligados a cumplir.

 

En el ateísmo no hay valores o deberes morales objetivos, pero de forma contradictoria, la mayoría de ateos quieren afirmar algún tipo de objetividad de los valores morales y quieren afirmar la diferencia entre el bien y el mal, sólo una minoría se atrevería a enfrentar las consecuencias de negar que esto sea verdad.

 

El problema que el ateo tiene con la premisa de este argumento, que propone que Dios es la fundación de todo lo que es bueno, es que debe proveer algún otro mecanismo por el cual la moralidad es generada por un medio natural. Lo más cerca que un ateo ha llegado a cumplir con este requisito es presumir que se pueden reemplazar los valores de moralidad, al actuar de manera prudente. Pero el ateo debe pensar que siempre hay una oposición entre la prudencia y la moralidad, ya que una quiere ganar algo a través del interés propio y la otra quiere obedecer la intuición de su conciencia.

 

Si los valores morales y deberes fueran productos de la evolución, entonces evidentemente habría una gran variedad de lo que consideramos ser bueno, malo, correcto e incorrecto en las distintas sociedades del mundo que han sido desconectadas unos de otros, durante miles de años. Pero la evidencia antropológica, histórica y arqueológica nos dice que es todo lo contrario y la mayoría de sociedades coincide con valores morales y deberes demasiados similares para que estos sean reconocidos por mera coincidencia. La correlación de los valores morales y deberes alrededor del mundo, durante la historia de la humanidad, debe ser suficiente para pensar que son intuitivos e innatos.

 

En el argumento “Axio(mo)lógico” expongo algunos puntos importantes del Dr. Norman Geisler sobre este tema, y quisiera dar un ejemplo en este capítulo. Un Inuit y un Esquimal en el Polo Norte, no pudieron haber llegado a un acuerdo con un Indígena, en el centro de la selva de la Amazona, un aborigen de Australia o un africano en la selva del Congo, sobre el asesinato, el incesto, la violación, el robo, el canibalismo, etc. Sin embargo es notable que la evidencia nos indique que ambos establecen reglas similares para prohibir tales actos.

 

Esto significa que si los valores y deberes de moralidad fueran subjetivos y sin obligaciones, habría una diferencia notable entre las sociedades separadas por miles de años y por miles de millas alrededor del mundo. También dependerían de un ambiente que no produjese la necesidad o la desesperación de sobrevivir. Matar a sangre fría por ejemplo, sería aceptable ya que como punto central de la teoría de la evolución, la naturaleza se encargaría de asegurar que el fuerte sobreviva.

 

No malentiendan y crean que estoy argumentando que el ser humano es incapaz de formular un sistema de ética sin creer en Dios. Argumento que es una realidad que el origen fundamental de los valores morales y los deberes es natural, o es sobrenatural. Tampoco argumento que los ateos no pueden hacer cosas buenas, el libro Romanos 2:14-15 dice:

 

Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por instinto los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley, son una ley para sí mismos,  (15)  ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y sus pensamientos, acusándolos unas veces y otras defendiéndolos,

 

Si el ser humano puede cumplir con lo que exige la ley por instinto, entonces tiene la capacidad de cumplir la ley de Dios por intuición. Aunque la Biblia dice que su naturaleza es corrompida por la caída de Adán, mostrar que la obra de la ley está escrita en el corazón es proveer la necesaria evidencia de un estándar de moralidad intuitiva. El pasaje clarifica que el razonamiento del ser humano es defendido o acusado por su propia conciencia.

 

Aquellos que conocen mi estilo, por mis artículos, editoriales  y argumentos, saben que enfatizo que la palabra ciencia significa conocimiento y que con-ciencia significa con-conocimiento, un pre-conocimiento innato. Esta facultad no es observada en ningún otro animal y solo la tiene el ser humano al ser creado en la imagen y semejanza de Dios.

 

Teniendo un valor moral intrínseco, el ser humano tiene el potencial de hacer el bien y reconocer por intuición algún tipo o clase de estándar de reglas internas de moralidad regulada y monitoreada por su conciencia. Al ser creado en la imagen y semejanza de Dios, Dios es quien transfiere y establece el estándar que fluye de Su propia naturaleza y es Dios quien establece un sistema de ética moral.

 

Sin saber sobre la ley de Dios, el ser humano puede estar a gran distancia de Dios, y el estándar del ser humano con la descendencia caída de Adán puede establecer una variedad distinta de reglas de ética, pero finalmente y alrededor del mundo, las reglas morales terminan siendo muy similar a los mandamientos de Dios. ¿Por qué?

 

No es coincidencia que la fundación jurídica de toda tribu prehistórica, hasta llegar al sistema moderno de hoy, haya establecido reglas de ética, leyes y estatutos similares a los mandamientos de Dios, aunque la mayoría nunca hubiera oído de la ley moral de Dios. El ser humano puede comportarse según lo que exige la ley por instinto, aunque su naturaleza sea caída, el problema es que con solo intentar hacer el bien, no se puede agradar a Dios si la persona no tiene fe, ya que Heb 11:6 dice lo siguiente:

 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios,  porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan”.

 

El ser humano primero tiene que venir a Dios para poder acercarse y buscarlo para ser recompensado. Pero aquí se encuentra el dilema espiritual del ateo. Este argumento no postula que ningún ateo puede ser moral o no puede hacer el bien, sino que postula y enfatiza la necesidad de Dios para que exista esa moralidad interna que el mismo ateo presiente por intuición. 

 

El dilema Eutifrón viene de uno de los caracteres con ese mismo título de una de los diálogos de Platón, y propone una pregunta con el mismo concepto: “¿Es algo bueno porque es la voluntad de Dios, o es la voluntad de Dios por qué algo es bueno”? Si algo es bueno porque es la voluntad de Dios, entonces toda moralidad es arbitraria, ya que Dios por Su voluntad podía haber establecido que comer bebes recién nacidos como parte de nuestra dieta fuera un acto bueno.

 

Si algo tiene que ser bueno para que coincida con la voluntad de Dios, entonces todo lo que sea bueno sería independiente de Dios, y Dios necesitaría seguir alguna norma o estándar más alto que Él para cumplir Sus obligaciones.  

 

Estos dos conceptos que se oponen, aparentan generar un dilema, pero el dilema en si es falso. Un dilema falso es cuando se propone que solo hay dos opciones. Y en este caso, el dilema es falso porque existe otra opción, y es el punto ya mencionado que es sumamente importante en este argumento. Esta otra opción sería que la voluntad de Dios establece algo porque Dios es bueno y la naturaleza de Dios es la norma y el estándar de todo lo es o sea bueno.

 

Nuestros deberes morales son determinados por los mandamientos de un Dios que demuestra ser justo, y Su justicia indica que es amoroso por naturaleza, por el acto de juzgar, y distinguir el bien del mal. Así que por Su naturaleza siempre establece algo que sea justamente benévolo para el ser humano, aunque el ser humano no entienda en el momento que le conviene lo que Dios establece.  

 

Algunos cristianos no entienden que estos dos atributos que surgen de la naturaleza de Dios son equivalentes y prefieren pensar que Dios es un Dios de amor, y que por lo tanto no es necesario temerle. Creo que este concepto es muy peligroso porque el mundo escucha y aprende que a Dios no hay que temerle porque es un Dios bueno y amoroso.

 

Pero el atributo natural de Dios de amor, no reemplaza el arrepentimiento o la convicción de pecado, justicia y juicio por Su Espíritu (Juan 16:8). Por lo tanto, Su naturaleza de amor no cancela su día de juicio. Quisiera desviarme a este punto periférico por un momento para dar una explicación muy simple y básica.  

 

Sabemos que como cristianos afirmamos que Jesús es Dios, y una de las personas de la Trinidad. Sabemos por medio de una gran cantidad de referencias bíblicas que todo ha sido puesto bajo Sus pies, incluyendo el juicio, por lo tanto una de las enseñanzas de Jesús es que es mejor temerle a Él que a otros seres humanos. Vamos un momento a Mateo 10:28:

 

Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.”

 

Si Jesús es Dios, entonces es quien puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno. En realidad Jesús enseña “Temedme a Mi”, y no a otros seres humanos. La razón para desviarme y expresar mi opinión sobre este tema secundario, es porque una de las cosas que lastimosamente obstaculiza la evangelización en estos tiempos modernos es tenerle más temor al ser humano que a Dios y por eso no evangelizan.

 

Continuaremos con el tema sobre los valores de moralidad. Los valores de moralidad no son independientes de Dios porque Dios mismo determina lo que es bueno y Su naturaleza moral define lo que es bueno. Por ejemplo los 10 Mandamientos demuestran el carácter de Dios al describir que es lo que se debe y no se debe hacer. El bien no es una entidad que existe por sí misma como dictan algunos ateos. Ellos proponen que algunos valores morales como la justicia, la compasión, la misericordia, el amor, la tolerancia etc., solo existen por su propia cuenta como objetos abstractos sin fundación alguna. Este punto de vista ateístico es también una forma de Platonismo moral. Lo que hace incoherente a este tipo de insinuación, es que es posible decir que cualquier acto puede ser moral o inmoral.

 

Pero, ¿qué significa cuando se dice que la justicia existe independientemente de personas y situaciones?

 

La justicia o la injusticia no pueden existir sin personas y situaciones que se puedan considerar justas o injustas. Esto es porque la moralidad es una propiedad de la persona, como decir que es alta, baja, gorda, flaca, etc., y no una entidad que existe en forma abstracta. El concepto de entidad abstracta no provee una base para el deber moral.

 

Si los valores morales como la justicia, la compasión, la misericordia, el amor, la tolerancia etc., solamente existen de forma abstracta, ¿“Qué” me obligaría a cumplir y “porqué” me debería sentir obligado a cumplir?

 

¿No sería equivalentemente cierto que todo lo contrario a estos valores, como el odio, la codicia, la envidia, la intolerancia, existiría también de forma abstracta?

¿Cómo se decide cuál de estos es más ético o moral que el otro sin un estándar?

 

Intentemos un experimento básico para demostrar que los valores y los deberes de moralidad forman parte de una persona de manera intuitiva. De las siguientes dos listas:

¿Cuál cree usted que escogería un ateo para sus hijos?

 

Lista A: amor, valorar la vida, valentía, generosidad, compasión, perdonar, humildad, lealtad, sinceridad, etc.

 

Lista B: Odio, matar, robar, cobardía, venganza, castigar, orgullo, infidelidad, falsedad, etc.

 

En la ausencia de un establecedor de ley moral, no hay nada que obligue a una persona a alinear su vida con ninguna de estas dos listas si solo fueran cosas abstractas. Si no existe una base, o un fundamento trascendente más allá de lo físico, que penetre la intuición conceptual (conciencia) del ser humano, entonces, ninguna de las dos listas serían relevantes y ninguna combinación de todas en las dos listas podría ser considerada buena o mala.

 

Es muy improbable que un proceso evolutivo ciego y sin motivo o intención, tuviera la capacidad de producir una criatura que se alineara de forma natural y exacta con una supuesta existencia aleatoria (a la par) de unos supuestos valores abstractos. Sería mera coincidencia, que estas dos existencias no relacionadas, se acoplaran por casualidad. Sería más probable que una fuerza invisible fuera responsable de generar leyes de moralidad intuitivas, igual como lo es con toda otra ley natural que existe.

 

Algunos proponen que todo valor evolucionó por la necesidad del progreso de la humanidad, para podernos civilizar y sobrevivir uno con el otro. Pero estas personas olvidan que el ser humano no se separaría de todo otro animal por reglas evolutivas, esto no lo haría un tipo de especie especial. Si esto fuera cierto, el ser humano solo seguiría siendo un descendiente de mono con algunas reglas de ética.

 

También ignoran otra cosa, para que el ser humano sea una clase o tipo de mono especial, todo otro animal debe estar obligado a reconocer los valores morales y cumplir deberes morales, no siendo así, el evolucionista sería culpable de especieismo, por discriminar sin razón razonable en contra de todo otro animal al creer que es especial, mejor y superior.

 

El especieismo en este caso se refiere a una discriminación intencional hacia toda otra especie que no esté relacionada con la descendencia del mono. Tiene que haber una mejor explicación que indique por qué el ser humano es un mono especial, ya que todo otro mono no cumple o está obligado a los mismos valores o deberes. Diría que al ateo le falta un paso de tomar, porque tiene que explicar por qué cree que lo que conduce hacia un florecimiento de la humanidad, es valorable, pero no igual de valorable hacia el florecimiento de ratas y cucarachas.

 

Existe más evidencia para inclinar la conclusión hacia el hecho auto evidente que demuestra por la misma reacción del ser humano, que los valores y los deberes morales son objetivos, universales y le aplican a todo ser humano, en todo lugar, a la misma vez y en el mismo sentido.

 

El ateo o relativista tiene todo el derecho de ejercer su terquedad al ser inconsistente y contradictorio con su creencia en un humanismo que trata de afirmar la existencia de valores y deberes morales, y confirmarlo al decir que sus hijos y familiares son moralmente valorables y que es bueno amarlos. Pero mi pregunta para él es:

 

¿Por qué sería moralmente mal infligir un daño a estos a quienes amas?

 

Las personas que persisten en negar la existencia de valores y deberes morales o que insinúan que son contextos culturales o productos evolutivos, pensarían que un intercambio de reciprocidad sería totalmente incoherente al tratar a personas como queremos que nos traten, según dice Jesús en Mat 7:12.

 

Pero todo ateo que exija que lo traten bien debe darse cuenta que esto no es cierto y que los valores y los deberes morales deben existir cuando se compara a sí mismo en un nivel moral con un asesino en serie. Especialmente si ese asesino en serie toca su puerta a la media noche, entonces la diferencia en moralidad aparenta ser abrumadora.

 

Ya que si el asesino mata a toda su familia y quema su casa, el ateo no diría en el funeral de su familia que lo que hizo el asesino fue producto de sus valores abstractos y relativos que solamente son aleatorios y arbitrarios. O diga que los valores y deberes morales del asesino solo sean bi-productos socio biológicos evolutivos, condicionados por el tiempo para mejorar la especie.

 

En este caso el ateo seria la víctima y tendría otro problema. Porque la ley de la evolución apoya la eliminación del más débil para que el más hábil, más fuerte, más saludable etc., sobreviva al eliminar y suplantar a toda otra especie o subespecie en su camino (En este caso, el ateo y su familia).

 

Un proceso natural de evolución no puede tener interés en verdades morales, solo se puede asociar con la supervivencia de especies. Igualmente, en el ateísmo, todas las creencias son seleccionadas por el valor que tenga para sobrevivir, y no por el valor de verdad que contienen.

 

Otro problema es que el ateo debe ser escéptico cuando se trata de sus propias creencias, ya que solo existen para guiarlo a sobrevivir y no guiarlo hacia la verdad. El ateo está obligado a proveer buenas repuestas a muchas preguntas que surgen de sus creencias. Las siguientes sirven como ejemplo:

 

¿Qué propiedad física se ataría a una situación cuando se maltrata a un niño?

 

¿Por qué pensar que una propiedad existe si los valores morales solo son ideas abstractas?

 

¿No es una contradicción decir que existen valores y propiedades en un dominio natural y a la vez insinuar que son abstractos?

 

¿No es verdad que tenemos que extendernos desde lo natural hacia más allá de lo natural para observar cómo algo abstracto produce una reacción física en el ser humano?

 

El ateo también está obligado a sobreponer estas propiedades y atarle valores físicos, aunque su conciencia le indique que algo está mal. Concluyo con las siguientes preguntas especialmente formuladas para que una persona piense primero, antes de llegar a su final conclusión sobre los valores y deberes morales:

 

¿Qué tal si la teoría de la evolución fuera verdad y fuéramos conquistados por una raza alienígena, millones de años más avanzados que nosotros, igual que en la película “Depredador”, donde estos cazaban a los seres humanos como deporte?

 

¿Qué tal si comer seres humanos fuera un

pasatiempo para estas entidades?

¿Cuál estándar de moralidad sería más correcto,

el del depredador, o el de su presa y víctima?

 

“Si la teoría de la evolución fuera verdad,

no hubiera alguna diferencia moral”

 

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